Anonimo
06-04 2004, 05:26 PM
Soy una chica chilena de maravillosos 18 años, cabello castaño hasta la mitad de la espalda, tetitas no muy grandes, pero duritas, con un culito que calienta a todos y una cintura de miedo. Mi novio no esta nada de mal, es de pelo castaño, estatura 1.77 y con un buen cuerpo con cada cosa en su lugar. Lo que les voy a contar sucedió hace algunos meses y les aseguro que es totalmente verídico.
Fui con mi novio (Julián 26) a su casa de campo a pasar unos días, aprovechando que la casa estaría sola. Allá nos bañábamos desnudos en la piscina, tomábamos unos tragos y teníamos sexo al aire libre. Estábamos pasándola de maravillas, pero ya llevábamos varios días solos, por lo que se nos ocurrió invitar unos amigos de mi novio. Invitamos varias personas, pero por asuntos de trabajo, estudios y otros, solo llego Marco(26) y Marcela(22).
Ya habíamos hecho un par de tríos con Marco tiempo atrás, pero no teníamos planeado hacer nada ese día fuera de emborracharnos y conversar mucho. La noche transcurrió con toda normalidad, nos reíamos como locos y no parábamos de beber alcohol y las bromas se tornaban cada vez más cachondas, hasta que Julián propuso jugar a los besos con un cuchillo. Trazamos en un papel dos líneas que dividían el papel en cuatro espacios con el nombre de cada uno en cada espacio, y el cuchillo se hacía girar y apuntaba un nombre. Luego, se hacía girar nuevamente y ellos dos debían besarse. Al principio eran solo besos hombre / mujer hasta que salió Julián y Marco. Ellos no querían hacerlo, pero si no lo hacían, se arriesgaban a que nosotras no lo hiciéramos después cuando nos tocara, por lo que decidieron hacerlo. El beso en si, no fue nada espectacular, lo espectacular fue el morbo de ver dos hombres besándose. Seguimos con los besos heterosexuales hasta que me toco besar a Marcela. Estábamos muy nerviosas y no nos atrevíamos, hasta que de pronto, sin más ni más, nos besamos. Este beso tampoco fue nada espectacular, pero puso a Julián y Marco muy calientes, por lo que los siguientes besos ya no eran solo besos, sino que nos empezamos a tocar. Primero mi novio con Marcela, se besaron y él le masajeó una teta, lo que me puso un poco celosa. Luego me toco con Marco y para desquitarme, dejé que me tocara mis tetas. Entre Marcela y Marco no era más que besos con lengua, porque eran muy buenos amigos. Luego les toco a los hombres nuevamente y esta vez fue un poco más largo, supongo que por el efecto del alcohol.
Cuando me tocó con Marco, otra vez, él me saco la polera y como no llevaba sostén, mis tetas quedaron al aire, comenzó a meter su mano entre mis holgados pantalones hasta llegar a mi vagina, para empezar metiéndome un dedo. Yo por mi parte, ya había empezado a desabotonar su pantalón y comencé a masturbarlo a lo que respondió con un gemido que me dio su completa aprobación. Por su parte, mi novio besaba a Marcela y magreaba sus tetas mientras me observaba como comencé a bajar por el pecho de Marco, quien se acomodaba en el sillón esperando que llegara a donde él sabía muy bien que llegaría. Con su pene totalmente erecto en mis manos, le di una mirada a mi novio y me lo introduje completamente en mi boca, para darle una de las mejores mamadas de su vida. Su pene entraba y salía de mi boca, dándole gran placer a el y por supuesto que a mi también, ya que me encanta chuparlo. Pasados unos minutos, sentí como mi boca se inundó de semen y tuve que hacer un buen trabajo para tragármelo todo. Me vestí y nos dispusimos a girar el cuchillo nuevamente. Me toco nuevamente con Marcela, y ya no nos demoramos mucho pues ya estábamos todos muy calientes, y nos besamos largamente.
Debo reconocer que sus caricias me hicieron sentir cosas que nunca había sentido antes. Cuando giramos el cuchillo para el siguiente turno, le tocó a mi novio con Marcela, yo sabía que mi novio se iba a vengar de mí por lo anterior que hice con Marco. Comenzaron a besarse apasionadamente, él le tocaba sus tetas y ella su pene, pero ambos sobre la ropa. Mi novio introdujo su mano dentro de su camisa para tocarle sus tetas sin ropa, y ella empezó a extraer su pene de su pantalón. Ella le bajó el pantalón hasta los tobillos y se saco la camisa y el sostén sin dejar de besarlo. Comenzó a bajar por su cuello, siguió por su pecho para llegar a pocos centímetros de su pene, sin dejar de masturbarlo ni un segundo. Sé lo metió a la boca de un solo golpe y lo chupó fuertemente un par de veces, para luego ponérselo entre sus tetas, comenzando una paja rusa que le estaba dando gran placer. Yo lo miraba a los ojos y él a mí, creo que él disfrutaba más por el hecho que yo lo estuviera mirando. Ella se lo introdujo a la boca nuevamente y lo chupó hasta obtener una corrida fenomenal, que dejó restos de semen en sus labios.
Creía que ya todo había terminado, cuando mi novio hizo girar el cuchillo otra vez y salí yo, esperando ver quien lo haría conmigo. No se si bueno o malo, pero salió mi novio, quien me tomó de la cintura sentándome en un sillón y por la calentura que llevaba, me quitó la polera en unos segundos, dejando mis tetas expuestas a la vista de los espectadores, se saco su polera y me comenzó a bajar mis pantalones y mis calzones, dejándome toda desnuda. Tenía tal calentura, que no me importaba que miraran mi vagina sin vellos púbicos a su alrededor y tampoco me importó que vieran como mi novio me daba una mamada increíble. Después de un buen rato de pasar su lengua por mi rajita, me recostó en el otro sillón y puso una rodilla a cada lado mío, para que yo lo chupara. Pasado un rato, no se cuanto, porque no estaba para mirar la hora, sentí algo húmedo en mi vagina, miré hacia abajo y vi a Marco mamándome muy rico, también vi a Marcela acercarse a besar a mi novio, quien no tardo en llevar sus manos a sus tetas. Seguimos así por un rato hasta que mi novio se salió y masturbándose, tiro todo su semen en mi boca, una parte adentro y otra parte alrededor de mi boca.
Ya estábamos todos muy cansados y no quedaba una gota de alcohol, por lo que Julián y Marco decidieron ir a comprar un poco más. En su ausencia, Marcela me invito a la piscina a lo cual yo acepté. Aunque era tarde en la noche, el agua se mantenía caliente, y empecé a desnudarme y ella siguió mi ejemplo. Estuvimos dentro del agua un buen rato cuando ella se me acercó y me dijo que se había calentado mucho con mis besos, mucho más que con los de los hombres, se acercó y comenzó a besarme y a tocarme por todos lados. Yo metí un dedito en su vagina y ella uno en mi culito, ambas estábamos muy calientes. Ella se salió de la piscina sentándose en el borde y me pidió que lamiera sus tetas, y así lo hice obteniendo muchos gemidos de placer. Luego ella se echó para atrás y me pidió que lamiera su vagina, a lo que accedí con un poco de nervio, pues era mi primera vez. Estuve lamiendo un buen rato su clítoris, ella me pidió jadeante que metiera mi lengua en su vagina, y al hacerlo, no estuve ni un minuto así y estalló en un violento orgasmo que la dejó rendida. Se reincorporó y nos metimos al agua para seguir besándonos hasta que llegamos al otro borde de la piscina, pero ahora fui yo la que se sentó en el. Ella ya sabía que hacer y después de un beso, se dirigió directamente a mi vagina para lamerla de una manera que me hizo temblar entera. Lamió mi clítoris, metió su lengua y dedos en mi vagina hasta que me hizo llegar a un largo y suave orgasmo, que lo único que me hizo hacer, fue acercarme a ella para que nos besáramos largamente hasta que llegaron mi novio y Marco, quienes no creían lo que estaban viendo. Se quedaron mirando un rato, y luego se desnudaron y adentro del agua nos besábamos unos con otros.
Cuando la noche llegaba a su fin, nos dispusimos a dormir, yo con mi novio y cada uno de ellos en una habitación diferente. Esa noche hice el amor con mi novio y no me fue muy difícil alcanzar el orgasmo, debido a la gran calentura que habíamos acumulado horas antes.
Ahora seguimos haciendo tríos con otros hombres, algo que me gusta mucho, pero lo que realmente queremos, es un trío con otra mujer.
Si quieres darme tu comentario o hacer un trío con nosotros, escríbeme a aleja_1655@hotmail.com Apreciaría comentarios de chicas bisexuales como yo.
Adiós y espero que les haya gustado mi relato.
Fui con mi novio (Julián 26) a su casa de campo a pasar unos días, aprovechando que la casa estaría sola. Allá nos bañábamos desnudos en la piscina, tomábamos unos tragos y teníamos sexo al aire libre. Estábamos pasándola de maravillas, pero ya llevábamos varios días solos, por lo que se nos ocurrió invitar unos amigos de mi novio. Invitamos varias personas, pero por asuntos de trabajo, estudios y otros, solo llego Marco(26) y Marcela(22).
Ya habíamos hecho un par de tríos con Marco tiempo atrás, pero no teníamos planeado hacer nada ese día fuera de emborracharnos y conversar mucho. La noche transcurrió con toda normalidad, nos reíamos como locos y no parábamos de beber alcohol y las bromas se tornaban cada vez más cachondas, hasta que Julián propuso jugar a los besos con un cuchillo. Trazamos en un papel dos líneas que dividían el papel en cuatro espacios con el nombre de cada uno en cada espacio, y el cuchillo se hacía girar y apuntaba un nombre. Luego, se hacía girar nuevamente y ellos dos debían besarse. Al principio eran solo besos hombre / mujer hasta que salió Julián y Marco. Ellos no querían hacerlo, pero si no lo hacían, se arriesgaban a que nosotras no lo hiciéramos después cuando nos tocara, por lo que decidieron hacerlo. El beso en si, no fue nada espectacular, lo espectacular fue el morbo de ver dos hombres besándose. Seguimos con los besos heterosexuales hasta que me toco besar a Marcela. Estábamos muy nerviosas y no nos atrevíamos, hasta que de pronto, sin más ni más, nos besamos. Este beso tampoco fue nada espectacular, pero puso a Julián y Marco muy calientes, por lo que los siguientes besos ya no eran solo besos, sino que nos empezamos a tocar. Primero mi novio con Marcela, se besaron y él le masajeó una teta, lo que me puso un poco celosa. Luego me toco con Marco y para desquitarme, dejé que me tocara mis tetas. Entre Marcela y Marco no era más que besos con lengua, porque eran muy buenos amigos. Luego les toco a los hombres nuevamente y esta vez fue un poco más largo, supongo que por el efecto del alcohol.
Cuando me tocó con Marco, otra vez, él me saco la polera y como no llevaba sostén, mis tetas quedaron al aire, comenzó a meter su mano entre mis holgados pantalones hasta llegar a mi vagina, para empezar metiéndome un dedo. Yo por mi parte, ya había empezado a desabotonar su pantalón y comencé a masturbarlo a lo que respondió con un gemido que me dio su completa aprobación. Por su parte, mi novio besaba a Marcela y magreaba sus tetas mientras me observaba como comencé a bajar por el pecho de Marco, quien se acomodaba en el sillón esperando que llegara a donde él sabía muy bien que llegaría. Con su pene totalmente erecto en mis manos, le di una mirada a mi novio y me lo introduje completamente en mi boca, para darle una de las mejores mamadas de su vida. Su pene entraba y salía de mi boca, dándole gran placer a el y por supuesto que a mi también, ya que me encanta chuparlo. Pasados unos minutos, sentí como mi boca se inundó de semen y tuve que hacer un buen trabajo para tragármelo todo. Me vestí y nos dispusimos a girar el cuchillo nuevamente. Me toco nuevamente con Marcela, y ya no nos demoramos mucho pues ya estábamos todos muy calientes, y nos besamos largamente.
Debo reconocer que sus caricias me hicieron sentir cosas que nunca había sentido antes. Cuando giramos el cuchillo para el siguiente turno, le tocó a mi novio con Marcela, yo sabía que mi novio se iba a vengar de mí por lo anterior que hice con Marco. Comenzaron a besarse apasionadamente, él le tocaba sus tetas y ella su pene, pero ambos sobre la ropa. Mi novio introdujo su mano dentro de su camisa para tocarle sus tetas sin ropa, y ella empezó a extraer su pene de su pantalón. Ella le bajó el pantalón hasta los tobillos y se saco la camisa y el sostén sin dejar de besarlo. Comenzó a bajar por su cuello, siguió por su pecho para llegar a pocos centímetros de su pene, sin dejar de masturbarlo ni un segundo. Sé lo metió a la boca de un solo golpe y lo chupó fuertemente un par de veces, para luego ponérselo entre sus tetas, comenzando una paja rusa que le estaba dando gran placer. Yo lo miraba a los ojos y él a mí, creo que él disfrutaba más por el hecho que yo lo estuviera mirando. Ella se lo introdujo a la boca nuevamente y lo chupó hasta obtener una corrida fenomenal, que dejó restos de semen en sus labios.
Creía que ya todo había terminado, cuando mi novio hizo girar el cuchillo otra vez y salí yo, esperando ver quien lo haría conmigo. No se si bueno o malo, pero salió mi novio, quien me tomó de la cintura sentándome en un sillón y por la calentura que llevaba, me quitó la polera en unos segundos, dejando mis tetas expuestas a la vista de los espectadores, se saco su polera y me comenzó a bajar mis pantalones y mis calzones, dejándome toda desnuda. Tenía tal calentura, que no me importaba que miraran mi vagina sin vellos púbicos a su alrededor y tampoco me importó que vieran como mi novio me daba una mamada increíble. Después de un buen rato de pasar su lengua por mi rajita, me recostó en el otro sillón y puso una rodilla a cada lado mío, para que yo lo chupara. Pasado un rato, no se cuanto, porque no estaba para mirar la hora, sentí algo húmedo en mi vagina, miré hacia abajo y vi a Marco mamándome muy rico, también vi a Marcela acercarse a besar a mi novio, quien no tardo en llevar sus manos a sus tetas. Seguimos así por un rato hasta que mi novio se salió y masturbándose, tiro todo su semen en mi boca, una parte adentro y otra parte alrededor de mi boca.
Ya estábamos todos muy cansados y no quedaba una gota de alcohol, por lo que Julián y Marco decidieron ir a comprar un poco más. En su ausencia, Marcela me invito a la piscina a lo cual yo acepté. Aunque era tarde en la noche, el agua se mantenía caliente, y empecé a desnudarme y ella siguió mi ejemplo. Estuvimos dentro del agua un buen rato cuando ella se me acercó y me dijo que se había calentado mucho con mis besos, mucho más que con los de los hombres, se acercó y comenzó a besarme y a tocarme por todos lados. Yo metí un dedito en su vagina y ella uno en mi culito, ambas estábamos muy calientes. Ella se salió de la piscina sentándose en el borde y me pidió que lamiera sus tetas, y así lo hice obteniendo muchos gemidos de placer. Luego ella se echó para atrás y me pidió que lamiera su vagina, a lo que accedí con un poco de nervio, pues era mi primera vez. Estuve lamiendo un buen rato su clítoris, ella me pidió jadeante que metiera mi lengua en su vagina, y al hacerlo, no estuve ni un minuto así y estalló en un violento orgasmo que la dejó rendida. Se reincorporó y nos metimos al agua para seguir besándonos hasta que llegamos al otro borde de la piscina, pero ahora fui yo la que se sentó en el. Ella ya sabía que hacer y después de un beso, se dirigió directamente a mi vagina para lamerla de una manera que me hizo temblar entera. Lamió mi clítoris, metió su lengua y dedos en mi vagina hasta que me hizo llegar a un largo y suave orgasmo, que lo único que me hizo hacer, fue acercarme a ella para que nos besáramos largamente hasta que llegaron mi novio y Marco, quienes no creían lo que estaban viendo. Se quedaron mirando un rato, y luego se desnudaron y adentro del agua nos besábamos unos con otros.
Cuando la noche llegaba a su fin, nos dispusimos a dormir, yo con mi novio y cada uno de ellos en una habitación diferente. Esa noche hice el amor con mi novio y no me fue muy difícil alcanzar el orgasmo, debido a la gran calentura que habíamos acumulado horas antes.
Ahora seguimos haciendo tríos con otros hombres, algo que me gusta mucho, pero lo que realmente queremos, es un trío con otra mujer.
Si quieres darme tu comentario o hacer un trío con nosotros, escríbeme a aleja_1655@hotmail.com Apreciaría comentarios de chicas bisexuales como yo.
Adiós y espero que les haya gustado mi relato.