lucasper2003
27-06 2004, 01:27 PM
Como dije en mi relato anterior el de "Germán el zapatero" voy a seguir haciendo relatos de mi vida ya que este espacio me lo brinda y es algo difícil de encontrarse con alguien a quien contarle tus cosas, ya que todos piensan que si tienes un encuentro este no va a ser para oír tu pasado, sino para ver que pasa en el presente y futuro.Mis padres tenían una casa en una playa de Montevideo, esta no era una playa de primera pero tenía buena costa y arena, era más bien una playa de pescadores y Juan Carlos era uno de ellos.
Desde muy niño recuerdo que cada vez que mi hermano y yo jugábamos en los medanos o leíamos a "La pequeña Lulu" en los medanos, siempre salía Juan Carlos de su casa y se tocaba la entrepierna. Yo lo miraba pero sin que mi hermano me viera, hasta que un día mi hermano, de 18 años me dijo, viste que Juan Carlos se toca la bragueta mientras estamos acá.
Quede entrecortado y le dije que no, entonces me dijo míralo de vez en cuando y lo veras. Disimulando lo mire y si se tocaba la bragueta pero no paso nada mas, solo se acariciaba el bulto y nada mas.
Ese año en que no fui al secundario, 1973, un domingo les dije a mis padres que quería salir, recuerdan que yo tenia 12 años. Por ser invierno no era agraciado el día, era gris y frío también. Fui a la parada de autobuses que quedaba a unas 9 cuadras de casa, porque para ir a la casa de la playa el bus pasaba a esa distancia de casa, no me servían los que pasaban por la esquina.
No teníamos una gran casa en la playa, era de dos habitaciones baño y cocina, patio delantero sobre la arena y nada mas, todo bajo una enramada de cipreses que daban buena sombra en verano y en invierno también.
Al llegar a la parada reaccione que por allí pasaba un trolleybus, un bus eléctrico, pero que me dejaba en la playa que estaba del otro lado del cerro de Montevideo, pero me encantaba el viaje en trole, su salir en picada y su andar suave y silencioso, aparte eran los asientos acolchonados y no duros como los demás.
Pasaron tres buses que me llevaban a la playa, pero espere el eléctrico, allá pego la vuelta en la curva anterior a la parada y subí. Elegí un asiento de esos que tienes la ventana toda para ti, sin divisiones al medio ni nada, todo vidrio, me siento, tenían espacio para 45 personas y venia casi vacío.
Conmigo subió más gente la cual se acomodo y un tipo de unos 25 años se sentó junto a mí. Este iba con unas carpetas y pensé que era un pastor de iglesia o algo así. El trole tomo marcha y el tipo se puso las carpetas en la falda agarrándola de los costados, pero con la mano derecha me tocaba la mano que yo tenia sobre mi pierna izquierda.
Corrí la mano, pensando que lo molestaba por el contacto con mi mano, pero me llamo la atención que habían ventanillas libres y muchos asientos libres y el se sentó al lado mío. A las pocas cuadras me toca nuevamente la mano y lo miro el me mira y me hace un guiño. No le hice ningún gesto y el nuevamente me pone su mano encima de la mía, el asiento delantero estaba vacío y atrás tenia la puerta, entonces, con mi otra mano le tome la suya y se la quite, me dice en susurro, - “no seas malito” - me dijo y deslizo su mano por mi pierna y me toco la entrepierna, quede duro y el comenzó a acariciarme el pene.
Me dijo que venia de una iglesia pero que lamentablemente tenia que ir a otra y no podía estar mas rato conmigo y me pidió el teléfono, yo conocía la característica del barrio, así que le di uno que comenzara con dicha característica y los otros cualquier cosa. Me toco el pene por largo rato hasta que se bajo y me dijo que me llamaba en un par de horas si era que yo iba para casa, es obvio que le dije que si, vaya uno a saber a donde llamo.
El trole llego a su destino y yo estaba a mil, baje en la Terminal y me puse a caminar entre los bosques que hay en la ladera del cerro para llegar a la casa de la playa. Como ya conté en mi relato anterior estábamos en plena dictadura, saque la llave de la casa de mi bolsillo, pero note que la puerta estaba sin cerradura, al entrar estaba todo vacío y en el escalón que iba para la cocina y el baño había un sellado. Lo leí y era de las fuerzas armadas, que decía que por decreto se vaciaban todas las casas de la costa y se demolerían porque la armada las tenía como amenaza.
Se me caían las lagrimas porque era el único retiro que teníamos, pero bueno en eso me dicen de atrás, ¡hola Lucas!, viste lo que nos hacen estos, era Juan Carlos, el se hizo el nostálgico y me abrazo y allí me comenzó a besar en el pómulo hasta llegar a la boca, me dio muchos besos en la boca, sin prisa se desnudo y me hizo besarlo todo, el tenia como 55 años, me encantaba hacerlos, lo hice, le chupe el pene y el a mi, nos besamos los miembros largo rato hasta eyacularnos en la boca, fue un encuentro para calmarnos, nos cojimos. La próxima vez que volví a la playa, ya no estaban ninguna de las casa y a Juan nunca lo volví a ver jamás.
Desde muy niño recuerdo que cada vez que mi hermano y yo jugábamos en los medanos o leíamos a "La pequeña Lulu" en los medanos, siempre salía Juan Carlos de su casa y se tocaba la entrepierna. Yo lo miraba pero sin que mi hermano me viera, hasta que un día mi hermano, de 18 años me dijo, viste que Juan Carlos se toca la bragueta mientras estamos acá.
Quede entrecortado y le dije que no, entonces me dijo míralo de vez en cuando y lo veras. Disimulando lo mire y si se tocaba la bragueta pero no paso nada mas, solo se acariciaba el bulto y nada mas.
Ese año en que no fui al secundario, 1973, un domingo les dije a mis padres que quería salir, recuerdan que yo tenia 12 años. Por ser invierno no era agraciado el día, era gris y frío también. Fui a la parada de autobuses que quedaba a unas 9 cuadras de casa, porque para ir a la casa de la playa el bus pasaba a esa distancia de casa, no me servían los que pasaban por la esquina.
No teníamos una gran casa en la playa, era de dos habitaciones baño y cocina, patio delantero sobre la arena y nada mas, todo bajo una enramada de cipreses que daban buena sombra en verano y en invierno también.
Al llegar a la parada reaccione que por allí pasaba un trolleybus, un bus eléctrico, pero que me dejaba en la playa que estaba del otro lado del cerro de Montevideo, pero me encantaba el viaje en trole, su salir en picada y su andar suave y silencioso, aparte eran los asientos acolchonados y no duros como los demás.
Pasaron tres buses que me llevaban a la playa, pero espere el eléctrico, allá pego la vuelta en la curva anterior a la parada y subí. Elegí un asiento de esos que tienes la ventana toda para ti, sin divisiones al medio ni nada, todo vidrio, me siento, tenían espacio para 45 personas y venia casi vacío.
Conmigo subió más gente la cual se acomodo y un tipo de unos 25 años se sentó junto a mí. Este iba con unas carpetas y pensé que era un pastor de iglesia o algo así. El trole tomo marcha y el tipo se puso las carpetas en la falda agarrándola de los costados, pero con la mano derecha me tocaba la mano que yo tenia sobre mi pierna izquierda.
Corrí la mano, pensando que lo molestaba por el contacto con mi mano, pero me llamo la atención que habían ventanillas libres y muchos asientos libres y el se sentó al lado mío. A las pocas cuadras me toca nuevamente la mano y lo miro el me mira y me hace un guiño. No le hice ningún gesto y el nuevamente me pone su mano encima de la mía, el asiento delantero estaba vacío y atrás tenia la puerta, entonces, con mi otra mano le tome la suya y se la quite, me dice en susurro, - “no seas malito” - me dijo y deslizo su mano por mi pierna y me toco la entrepierna, quede duro y el comenzó a acariciarme el pene.
Me dijo que venia de una iglesia pero que lamentablemente tenia que ir a otra y no podía estar mas rato conmigo y me pidió el teléfono, yo conocía la característica del barrio, así que le di uno que comenzara con dicha característica y los otros cualquier cosa. Me toco el pene por largo rato hasta que se bajo y me dijo que me llamaba en un par de horas si era que yo iba para casa, es obvio que le dije que si, vaya uno a saber a donde llamo.
El trole llego a su destino y yo estaba a mil, baje en la Terminal y me puse a caminar entre los bosques que hay en la ladera del cerro para llegar a la casa de la playa. Como ya conté en mi relato anterior estábamos en plena dictadura, saque la llave de la casa de mi bolsillo, pero note que la puerta estaba sin cerradura, al entrar estaba todo vacío y en el escalón que iba para la cocina y el baño había un sellado. Lo leí y era de las fuerzas armadas, que decía que por decreto se vaciaban todas las casas de la costa y se demolerían porque la armada las tenía como amenaza.
Se me caían las lagrimas porque era el único retiro que teníamos, pero bueno en eso me dicen de atrás, ¡hola Lucas!, viste lo que nos hacen estos, era Juan Carlos, el se hizo el nostálgico y me abrazo y allí me comenzó a besar en el pómulo hasta llegar a la boca, me dio muchos besos en la boca, sin prisa se desnudo y me hizo besarlo todo, el tenia como 55 años, me encantaba hacerlos, lo hice, le chupe el pene y el a mi, nos besamos los miembros largo rato hasta eyacularnos en la boca, fue un encuentro para calmarnos, nos cojimos. La próxima vez que volví a la playa, ya no estaban ninguna de las casa y a Juan nunca lo volví a ver jamás.