lucasper2003
27-06 2004, 01:34 PM
En 1972 culminaba la primaria y se notaba un aire raro en la ciudad de Montevideo, políticamente claro, por lo tanto mis padres decidieron no enviarme al secundario en 1973. Pues me tocaba un secundario en el cual había habido grandes altercados con la policía, en el cual dos por tres llevaban presos a los estudiantes de dicho establecimiento y lamentablemente hubo muertos por estar preparando bombas en el laboratorio de química. Para mi padre y para mi esto seria un festín diario, ya que creo que habrán leído mi relato anterior, "Fue con mi padre". La cosa fue bien decidida por mi padre porque en junio de 1973 vino el golpe de estado en Uruguay y la dictadura que duraría hasta 1985. Con papa la cosa iba bien pero resulta que todos los días tampoco íbamos a estar jugueteando, así que yo por las tardes salía a dar una vuelta por el barrio.
Una tarde de invierno, de esas que esta el cielo cubierto plomizo sin viento pero con frío seco y fuerte, iba caminando y al pasar por la puerta de la zapatería, o mejor dicho, taller de calzado y zapatería, estaba Germán, el zapatero, en la puerta del comercio y me dijo si no le traía una bebida del bar de la esquina. Me dio una botella de un cuarto de litro y que el bartender se la llenara de caña (aguardiente de caña de azúcar).
Germán estaba con su delantal de cuero, me dio dinero de su bolsillo y fui al bar. Al llegar el estaba sentado en su banco trabajando sobre unos zapatos de mujer, aquellos que por aquella década eran naranja rabioso, nunca me olvidare. Se paro y y comenzó a hablarme de todo un poco, yo como había salido a caminar no me importo la hora de llegada.
El contaba con unos 50 años mas o menos, la parla llego es obvio al tema del sexo. El me pregunto si alguna vez había visto un pene de adulto, yo me hice el tonto, como que nunca había visto ninguno, en esa fecha yo ya contaba con 12 años y 3 años de juguetear con papa, entonces el me propuso de mostrármelo y acepte.
El se corrió el delantal de cuero a un costado y se bajo el cierre del pantalón y saco su pene para afuera, wow, ese era mas grande que el de papa, estaba en posición de descanso y me dijo que si quería tocárselo podía hacerlo. Tuve un poco de temor, porque quizás este se lo contaría a mis padres, pero fui hasta al lado de el y se lo acaricie, era el segundo pene maduro que tocaba en mi vida.
Era suave como el de papa, pero más grande. Se lo acaricie hasta que tomo todo su esplendor y me dijo que si quería se lo podía lamer, le dije que no y el me contesto que no lo podía dejar así, entonces le dije que se lo lamía si me daba un beso en la boca. Este me hizo subir en unos escalones que iban a un pasillo que conducía a su casa, así quedaba bien a la altura de su boca.
Allí me dio unos besos increíbles, eran distintos a los de papa, este hacia presión al besarme, me llevaba mi lengua hasta su boca con la presión, eran deliciosos. Luego de unos cuantos besos y gracias que no llego nadie a la zapatería en esos momentos, baje lentamente hasta su pene y se lo lamí, no me entraba en la boca, así que el saco sus testículos para afuera y yo le lamía los testículos, todo el pene y le hacía una succión hasta donde me daba la boca en su glande.
Termino dándome todo su semen en la boca, pero era tanto que gran parte se fue para fuera de mi boca, trague lo que pude, como el vio que no podía con todo me dijo, yo te ayudo y me dio un beso en la boca y con su lengua corrió el semen que había quedado fuera de la mía para dentro de mi boca y besándome nuevamente, quede limpio de semen y lo compartimos ambos.
El tenia a su esposa que sufría de artritis y que además era frígida, yo no entendía ninguna de esas palabras, pero lo que si entendía era que el me quería ver una o dos veces por semanas. Así que ya tenia a dos maduros en mi vida, pero en otros relatos contare sobre mi primo y Juan, el de la playa.
Con Germán pasaba bien las tardes, nunca me penetro, ya que tenia miedo yo y el también, pero eran tardes de besos y lamidas de pene y testículos, también le gustaba mucho que le succionara los vellos púbicos y siempre que se corría terminaba igual con un beso para compartir su semen.
Pero con Germán termino en abril del 74 porque comencé la secundaria y no quería seguir mas con eso, el 73 fue el año de mis descubrimientos, aparte tenía a mi padre, del cual me sentía un poco mal por defraudarlo, pero bueno me gustaba lo prohibido.
Hasta los próximos dos relatos.
Una tarde de invierno, de esas que esta el cielo cubierto plomizo sin viento pero con frío seco y fuerte, iba caminando y al pasar por la puerta de la zapatería, o mejor dicho, taller de calzado y zapatería, estaba Germán, el zapatero, en la puerta del comercio y me dijo si no le traía una bebida del bar de la esquina. Me dio una botella de un cuarto de litro y que el bartender se la llenara de caña (aguardiente de caña de azúcar).
Germán estaba con su delantal de cuero, me dio dinero de su bolsillo y fui al bar. Al llegar el estaba sentado en su banco trabajando sobre unos zapatos de mujer, aquellos que por aquella década eran naranja rabioso, nunca me olvidare. Se paro y y comenzó a hablarme de todo un poco, yo como había salido a caminar no me importo la hora de llegada.
El contaba con unos 50 años mas o menos, la parla llego es obvio al tema del sexo. El me pregunto si alguna vez había visto un pene de adulto, yo me hice el tonto, como que nunca había visto ninguno, en esa fecha yo ya contaba con 12 años y 3 años de juguetear con papa, entonces el me propuso de mostrármelo y acepte.
El se corrió el delantal de cuero a un costado y se bajo el cierre del pantalón y saco su pene para afuera, wow, ese era mas grande que el de papa, estaba en posición de descanso y me dijo que si quería tocárselo podía hacerlo. Tuve un poco de temor, porque quizás este se lo contaría a mis padres, pero fui hasta al lado de el y se lo acaricie, era el segundo pene maduro que tocaba en mi vida.
Era suave como el de papa, pero más grande. Se lo acaricie hasta que tomo todo su esplendor y me dijo que si quería se lo podía lamer, le dije que no y el me contesto que no lo podía dejar así, entonces le dije que se lo lamía si me daba un beso en la boca. Este me hizo subir en unos escalones que iban a un pasillo que conducía a su casa, así quedaba bien a la altura de su boca.
Allí me dio unos besos increíbles, eran distintos a los de papa, este hacia presión al besarme, me llevaba mi lengua hasta su boca con la presión, eran deliciosos. Luego de unos cuantos besos y gracias que no llego nadie a la zapatería en esos momentos, baje lentamente hasta su pene y se lo lamí, no me entraba en la boca, así que el saco sus testículos para afuera y yo le lamía los testículos, todo el pene y le hacía una succión hasta donde me daba la boca en su glande.
Termino dándome todo su semen en la boca, pero era tanto que gran parte se fue para fuera de mi boca, trague lo que pude, como el vio que no podía con todo me dijo, yo te ayudo y me dio un beso en la boca y con su lengua corrió el semen que había quedado fuera de la mía para dentro de mi boca y besándome nuevamente, quede limpio de semen y lo compartimos ambos.
El tenia a su esposa que sufría de artritis y que además era frígida, yo no entendía ninguna de esas palabras, pero lo que si entendía era que el me quería ver una o dos veces por semanas. Así que ya tenia a dos maduros en mi vida, pero en otros relatos contare sobre mi primo y Juan, el de la playa.
Con Germán pasaba bien las tardes, nunca me penetro, ya que tenia miedo yo y el también, pero eran tardes de besos y lamidas de pene y testículos, también le gustaba mucho que le succionara los vellos púbicos y siempre que se corría terminaba igual con un beso para compartir su semen.
Pero con Germán termino en abril del 74 porque comencé la secundaria y no quería seguir mas con eso, el 73 fue el año de mis descubrimientos, aparte tenía a mi padre, del cual me sentía un poco mal por defraudarlo, pero bueno me gustaba lo prohibido.
Hasta los próximos dos relatos.