Bernosex
27-03 2004, 02:49 AM
Algunos estudiantes del CCH-Ote, mis compañeros: Juan, a quien apodábamos el "Totochas"; Luís "el Patas", y yo, nos dispusimos pasar un fin de semana en Acapulco. Los tres jovenzuelos de 16 años obtuvimos permiso de nuestros padres, argumentado que sería una "práctica de campo".Juan era muy varonil, tenía ese cuerpo de adolescente al que no le sobra ni le falta nada, y ese aire de suficiencia que le valía ser muy popular entre las compañeras de clase. Vestía siempre de Jeans ajustados, y entre las piernas se le hacía un bulto que era mi fantasía; las playeras pegadas al cuerpo, dejaban ver sus brazos bien torneados y tenía ese "olor" que excita.
Al llegar al hotel, alquilamos una habitación doble. En una cama durmió Luís,.....en la otra, Juan y yo....
->>Abuzado pinche Arturo, acuerdate que el Totochas anda venenoso... y no te vaya a coger cariño...
->>¡Cálmate!, ni que fuera puto, ...además si te pones celoso, súbete a la cama a ver qué te toca....
Dijo Juan, levantando la sábana y enseñándole la verga.... el asombrado fui yo; no pensé que Juan estuviera desnudo y menos con la pínga parada!
Después de pasado un rato, en que supuestamente ya estábamos durmiendo, sentí la pierna de Juan sobre mi "paquete", y yo aún con nerviosismo (pues pensaba que al rodarse, accidentalmente había subido su pierna), se la retiré; pero no pude evitar excitarme.... Minutos después volvió a subir su pierna y claro que sintió mi verga ya parada!. Todo nervioso y sintiendo que mi corazón se me salía y cuidando de reojo que Luís no se diera cuenta, empecé a acariciar su pierna, a sentir sus vellos. Cautelosamente fui subiendo mi mano hasta sentir esa mata negra de pelos que hace un rato había visto, y ¡oh sorpresa!, sentí su verga parada!
Temblando de nervios, excitación y temor; comencé a palpar con mis dedos la suavidad de su piel, lo grueso que estaba, ¡y vaya que era grande!.
Era la primera verga ajena que mi mano tocaba. Sentía su calorcito, su palpitar... y cuando toqué su cabeza, me di cuenta que ya salía lubricante natural por la excitación........pero Juan seguía durmiendo... Al percatarme que no se iba a despertar, fui bajando lentamente mi cabeza sin dejar de acariciar esa reata que a gritos me decía "cómeme, devórame". Cuando mi nariz llegó a la altura de su ombligo, pude percibir ese aroma tan peculiar a sexo, y no pude resistir darle una olfateada a todo su "molote"; comencé aspirando el olor de su huevos, que al tacto con mi nariz, se retraían y hacían que mi mejilla pudiera disfrutar de ese falo candente que me esperaba, seguí olfateando centímetro a centímetro.
Sin poder resistir más, Juan agarró mi cabeza y me empujó ese fiero ardiente hasta el fondo de mi garganta; no se cómo pude contener el "venirme" por la excitación que eso me provocó. Sentía sus pelos en mi nariz y sus dos bolas en mi barbilla; pese a sentir que me asfixiaba, seguí chupando y mordiendo suavemente; subiendo mis labios desde la raíz hasta la punta y dándole lengüetazos en la cabeza de la verga... Entonces pude paladear ese sabor tan exquisito, mezcla de amargo y dulce, tan indescriptible. Con el ruido provocado por la mamada de verga que le estaba haciendo, Luís se despertó, pero permaneció callado, observando. ¡Nos estaba viendo!, eso me excitó muchísimo, y lejos de sentir vergüenza, me esmeré aún más en mostrarle cómo se perdía toda esa verga en mi boca; ¡como disfrutaba el que nos observara!
De momento sentí cómo Juan se contraía y su respiración se hacía más acelerada, con un movimiento rápido me hizo a un lado y se levantó de la cama, dirigiéndose hasta el baño en donde a puerta abierta y mirándome fijamente, se siguió chaqueteándo. Correspondiendo la mirada, yo veía como se la jalaba desesperadamente, mezclando gozo y dolor... hasta que aventó mocos por todos lados.
Yo hacía lo propio en la cama y ver esa mirada lasciva, me provocó un orgasmo total, pues sentí mi cuerpo "hormiguear" y al explotar, no pude evitar lanzar un quejido de alivo.... total, Luís ya lo había visto todo. Cuando Juan regresó a la cama, se percató de Luís y sólo le dijo: >>ya duérmete güey y a mi: >>hasta mañana
Nos dormimos ahora sí en serio,......bueno, yo no pude dormir, ese cuerpecito que estaba a mi lado era mi desvelo, tenía que hacerlo mío a como diera lugar...... tal vez en mi siguiente práctica de campo.
Al llegar al hotel, alquilamos una habitación doble. En una cama durmió Luís,.....en la otra, Juan y yo....
->>Abuzado pinche Arturo, acuerdate que el Totochas anda venenoso... y no te vaya a coger cariño...
->>¡Cálmate!, ni que fuera puto, ...además si te pones celoso, súbete a la cama a ver qué te toca....
Dijo Juan, levantando la sábana y enseñándole la verga.... el asombrado fui yo; no pensé que Juan estuviera desnudo y menos con la pínga parada!
Después de pasado un rato, en que supuestamente ya estábamos durmiendo, sentí la pierna de Juan sobre mi "paquete", y yo aún con nerviosismo (pues pensaba que al rodarse, accidentalmente había subido su pierna), se la retiré; pero no pude evitar excitarme.... Minutos después volvió a subir su pierna y claro que sintió mi verga ya parada!. Todo nervioso y sintiendo que mi corazón se me salía y cuidando de reojo que Luís no se diera cuenta, empecé a acariciar su pierna, a sentir sus vellos. Cautelosamente fui subiendo mi mano hasta sentir esa mata negra de pelos que hace un rato había visto, y ¡oh sorpresa!, sentí su verga parada!
Temblando de nervios, excitación y temor; comencé a palpar con mis dedos la suavidad de su piel, lo grueso que estaba, ¡y vaya que era grande!.
Era la primera verga ajena que mi mano tocaba. Sentía su calorcito, su palpitar... y cuando toqué su cabeza, me di cuenta que ya salía lubricante natural por la excitación........pero Juan seguía durmiendo... Al percatarme que no se iba a despertar, fui bajando lentamente mi cabeza sin dejar de acariciar esa reata que a gritos me decía "cómeme, devórame". Cuando mi nariz llegó a la altura de su ombligo, pude percibir ese aroma tan peculiar a sexo, y no pude resistir darle una olfateada a todo su "molote"; comencé aspirando el olor de su huevos, que al tacto con mi nariz, se retraían y hacían que mi mejilla pudiera disfrutar de ese falo candente que me esperaba, seguí olfateando centímetro a centímetro.
Sin poder resistir más, Juan agarró mi cabeza y me empujó ese fiero ardiente hasta el fondo de mi garganta; no se cómo pude contener el "venirme" por la excitación que eso me provocó. Sentía sus pelos en mi nariz y sus dos bolas en mi barbilla; pese a sentir que me asfixiaba, seguí chupando y mordiendo suavemente; subiendo mis labios desde la raíz hasta la punta y dándole lengüetazos en la cabeza de la verga... Entonces pude paladear ese sabor tan exquisito, mezcla de amargo y dulce, tan indescriptible. Con el ruido provocado por la mamada de verga que le estaba haciendo, Luís se despertó, pero permaneció callado, observando. ¡Nos estaba viendo!, eso me excitó muchísimo, y lejos de sentir vergüenza, me esmeré aún más en mostrarle cómo se perdía toda esa verga en mi boca; ¡como disfrutaba el que nos observara!
De momento sentí cómo Juan se contraía y su respiración se hacía más acelerada, con un movimiento rápido me hizo a un lado y se levantó de la cama, dirigiéndose hasta el baño en donde a puerta abierta y mirándome fijamente, se siguió chaqueteándo. Correspondiendo la mirada, yo veía como se la jalaba desesperadamente, mezclando gozo y dolor... hasta que aventó mocos por todos lados.
Yo hacía lo propio en la cama y ver esa mirada lasciva, me provocó un orgasmo total, pues sentí mi cuerpo "hormiguear" y al explotar, no pude evitar lanzar un quejido de alivo.... total, Luís ya lo había visto todo. Cuando Juan regresó a la cama, se percató de Luís y sólo le dijo: >>ya duérmete güey y a mi: >>hasta mañana
Nos dormimos ahora sí en serio,......bueno, yo no pude dormir, ese cuerpecito que estaba a mi lado era mi desvelo, tenía que hacerlo mío a como diera lugar...... tal vez en mi siguiente práctica de campo.