atenea
02-03 2004, 02:04 AM
Desde niña me ha inquietado el sexo. Mis familiares me dejaban ver telenovelas y aunque no tuvieran nada explícito, yo me lo imaginaba y después lo ponía en práctica con mis muñecas, con ellas jugaba a hacer orgías, además de usar muñecos de peluche (leones, perros, etc.) para que tuvieran sexo con las barbies; con cierta inocencia me preguntaba porque después de jugar al ir al baño, mi vagina estaba llena de un líquido viscoso. Otro de mis juegos infantiles era imaginar que varios hombres me secuestraban, me amarraban de pies y manos y no me dejaban gritar, así, llegando a su escondite me violarían de forma muy placentera para mí. Recordando esto es que contaré una de las fantasías que siempre me ha excitado: Voy saliendo sola a la calle, es de noche y voy a pie por lugares un tanto desolados.
Siempre que salgo me gusta ir bien arreglada, con un color rico que destaque los labios voluptuosamente sensuales que son mi orgullo; con unos zapatos de tacón alto que marquen más el músculo de las pantorrillas y con una blusa que denote un poco el hecho de que no me gusta usar sostén, por lo que el volumen de mis pezones se tendría a la vista. En fin, sigo mi camino y de repente siento que me siguen, trato de acelerar el paso pero de entre unos arbustos sale a cortarme el paso un hombre.
Mientras los otros dos que venían detrás me agarran de los brazos y me llevan a un callejón solitario. Ya estando allí, me empiezan a acariciar lascivamente por encima de la ropa, trato de soltarme y de gritar pero en parte siento un calor creciente subiendo de entre mis piernas.
Uno de los hombres me arranca la blusa y comienza a chuparme y morderme los pezones ya endurecidos en ese momento; mientras un segundo tipo me levanta la falda y arrancando salvajemente la tanga que llevaba, introduce su cara en mi vulva, lamiendo cada centímetro, haciéndome gemir de placer. Pasan varios minutos y debido a mi multiorgasmia ya he sentido dos deliciosos clímax con lo que me siento más deseosa y quiero sentir sus duros penes dentro de mí.
Después el hombre que me sujetaba por detrás se baja los pantalones y quitando al que se encontraba lamiéndome la vagina, me embiste de forma agresiva, con mucho ardor como queriendo hacer llegar su pene hasta lo más profundo de mí, el que se ocupaba de mis pezones se sitúa detrás y de una estocada me hace sentir la totalidad de su sexo en mi ano, al principio siempre me ha parecido doloroso y en esa ocasión no iba a ser diferente, pero al irme acoplando a su instrumento voy sintiendo el máximo placer de toda mi vida. Una vez que los tres han acabado dentro y sobre mí, me dejan tirada y se alejan a toda prisa.
Siempre que salgo me gusta ir bien arreglada, con un color rico que destaque los labios voluptuosamente sensuales que son mi orgullo; con unos zapatos de tacón alto que marquen más el músculo de las pantorrillas y con una blusa que denote un poco el hecho de que no me gusta usar sostén, por lo que el volumen de mis pezones se tendría a la vista. En fin, sigo mi camino y de repente siento que me siguen, trato de acelerar el paso pero de entre unos arbustos sale a cortarme el paso un hombre.
Mientras los otros dos que venían detrás me agarran de los brazos y me llevan a un callejón solitario. Ya estando allí, me empiezan a acariciar lascivamente por encima de la ropa, trato de soltarme y de gritar pero en parte siento un calor creciente subiendo de entre mis piernas.
Uno de los hombres me arranca la blusa y comienza a chuparme y morderme los pezones ya endurecidos en ese momento; mientras un segundo tipo me levanta la falda y arrancando salvajemente la tanga que llevaba, introduce su cara en mi vulva, lamiendo cada centímetro, haciéndome gemir de placer. Pasan varios minutos y debido a mi multiorgasmia ya he sentido dos deliciosos clímax con lo que me siento más deseosa y quiero sentir sus duros penes dentro de mí.
Después el hombre que me sujetaba por detrás se baja los pantalones y quitando al que se encontraba lamiéndome la vagina, me embiste de forma agresiva, con mucho ardor como queriendo hacer llegar su pene hasta lo más profundo de mí, el que se ocupaba de mis pezones se sitúa detrás y de una estocada me hace sentir la totalidad de su sexo en mi ano, al principio siempre me ha parecido doloroso y en esa ocasión no iba a ser diferente, pero al irme acoplando a su instrumento voy sintiendo el máximo placer de toda mi vida. Una vez que los tres han acabado dentro y sobre mí, me dejan tirada y se alejan a toda prisa.