Anonimo
13-11 2002, 09:05 PM
Soy estudiante universitario, tengo 21 años, y como han de imaginarse me encuentro en la etapa en que el sexo esta que quema.
mis padres viven en una ciudad distinta a la que me encuentro estudiando. mi novia de 17 añitos lleva tres años conmigo.
nuestro primer contacto... sexual ocurrió en la celebración de nuestro primer aniversario. después de llevarla a almorzar la invité a mi apartamento para descansar un poco. nunca le incinué sobre tener relaciones porque en conversaciones anteriores ella me habia hecho saber que se iba a mantener virgen hasta el matrimonio.
sin importar sus comentarios mi tentación por clavarla era increible. a pesar de su corta edad tiene unas tetas y un culo hermosísimo.
cuando llegamos a mi apartamento sólo dejé encendida una lámpara de poca luz. ella siempre se ponía algo asustada cuando sentía mi malicia.
sentados en la cama la becé como de costumbre. luego de un largo rato mi verga se empezó a parar y sin pensarlo más le mandé la mano en sus tetas. se sentían delicadas y jugosas. al ver que su reacción no fue de rechazo me puse a pensar que ella también lo quería hacer desde hace mucho.
la tiré a la cama y le levante la blusa. uff, vaya hermosura, eran las tetas más lindas y redondas que había visto. eran grandes.... mi boca no hallaba como saciarse cuando las chupaba. ella se sentía excitada. mientras yo le besaba una teta ella con sus dedos se apretaba el pezón de la otra.
me decía que se sentía rico.
luego empecé a avanzar. le quité el jean azul que tenía puesto. debajo de el tenía un hilo dental que me puso aun más arrecho. quería clavarmela ya!!!!!
ella nunca me dijo: no!!!. me desvistió y me agarró la verga y me dijo: "guau... que grande es. jamás pensé que eso le fuera a caber a uno". yo me reía de su inocencia y no demoré en ponerla boca arriba.
le empecé a acariciar y a besar todo su cuerpo. cuando iba llegando abajo ella hizo un brinco como de susto pero no me detuvo. yo le besé su pequeño y rosado hoyo.
ella se sentía como en el paraiso. pues gritaba como loca: ahhh, si.... me gusta... dame más.. más... más.
yo le besaba ardientemente su clítoris y le cogía con mis labios su concha.
mi verga estaba más parada que nunca. por un momento pensé que me iba a venir sólo con oirla.
después de que ella derramara su delicioso jugo, yo me apresuré a meterselo. ella me detuvo y se lanzó ferozmente hacia mi pene. lo agarró con sus dos manos y se lo metió a la boca. jamás pensé que ella fuera a hacer eso, sin siquiera que yo se lo insinuara. no cabía duda que dentro de ella yacía un apetito sexual muy brutal.
cada vez más me sorprendía como se revolcaba tratando de besarme todo. yo quería venirme pero dentro de ella. entonces, la cogí con mucha fuerza y la puse en cuatro. se la fui metiendo poco a poco por su rosada chocha. en ese momento ella se calmó un poco. me decía que le ardía.
tan pronto yo sentí que la tenía toda adentro empecé a aumentar la velocidad y culié como nunca. le hice la paja rusa, hicimos el 69 y muchas cosas curiosas.
terminé viniendome una sola vez por dentro y tres veces por fuera. ella, sin embargo, quería continuar, pero yo ya estaba cansado.
ella después me confesó que desde hacía mucho se estaba preparando para ese momento y que de pensarlo no hacía sino masturbarse.
yo, por mi parte le dije lo mismo. desde ese momento empezamos a culiar cuatro veces a la semana y en cada culiada nos sacabamos todo el jugo que podiamos.
mis padres viven en una ciudad distinta a la que me encuentro estudiando. mi novia de 17 añitos lleva tres años conmigo.
nuestro primer contacto... sexual ocurrió en la celebración de nuestro primer aniversario. después de llevarla a almorzar la invité a mi apartamento para descansar un poco. nunca le incinué sobre tener relaciones porque en conversaciones anteriores ella me habia hecho saber que se iba a mantener virgen hasta el matrimonio.
sin importar sus comentarios mi tentación por clavarla era increible. a pesar de su corta edad tiene unas tetas y un culo hermosísimo.
cuando llegamos a mi apartamento sólo dejé encendida una lámpara de poca luz. ella siempre se ponía algo asustada cuando sentía mi malicia.
sentados en la cama la becé como de costumbre. luego de un largo rato mi verga se empezó a parar y sin pensarlo más le mandé la mano en sus tetas. se sentían delicadas y jugosas. al ver que su reacción no fue de rechazo me puse a pensar que ella también lo quería hacer desde hace mucho.
la tiré a la cama y le levante la blusa. uff, vaya hermosura, eran las tetas más lindas y redondas que había visto. eran grandes.... mi boca no hallaba como saciarse cuando las chupaba. ella se sentía excitada. mientras yo le besaba una teta ella con sus dedos se apretaba el pezón de la otra.
me decía que se sentía rico.
luego empecé a avanzar. le quité el jean azul que tenía puesto. debajo de el tenía un hilo dental que me puso aun más arrecho. quería clavarmela ya!!!!!
ella nunca me dijo: no!!!. me desvistió y me agarró la verga y me dijo: "guau... que grande es. jamás pensé que eso le fuera a caber a uno". yo me reía de su inocencia y no demoré en ponerla boca arriba.
le empecé a acariciar y a besar todo su cuerpo. cuando iba llegando abajo ella hizo un brinco como de susto pero no me detuvo. yo le besé su pequeño y rosado hoyo.
ella se sentía como en el paraiso. pues gritaba como loca: ahhh, si.... me gusta... dame más.. más... más.
yo le besaba ardientemente su clítoris y le cogía con mis labios su concha.
mi verga estaba más parada que nunca. por un momento pensé que me iba a venir sólo con oirla.
después de que ella derramara su delicioso jugo, yo me apresuré a meterselo. ella me detuvo y se lanzó ferozmente hacia mi pene. lo agarró con sus dos manos y se lo metió a la boca. jamás pensé que ella fuera a hacer eso, sin siquiera que yo se lo insinuara. no cabía duda que dentro de ella yacía un apetito sexual muy brutal.
cada vez más me sorprendía como se revolcaba tratando de besarme todo. yo quería venirme pero dentro de ella. entonces, la cogí con mucha fuerza y la puse en cuatro. se la fui metiendo poco a poco por su rosada chocha. en ese momento ella se calmó un poco. me decía que le ardía.
tan pronto yo sentí que la tenía toda adentro empecé a aumentar la velocidad y culié como nunca. le hice la paja rusa, hicimos el 69 y muchas cosas curiosas.
terminé viniendome una sola vez por dentro y tres veces por fuera. ella, sin embargo, quería continuar, pero yo ya estaba cansado.
ella después me confesó que desde hacía mucho se estaba preparando para ese momento y que de pensarlo no hacía sino masturbarse.
yo, por mi parte le dije lo mismo. desde ese momento empezamos a culiar cuatro veces a la semana y en cada culiada nos sacabamos todo el jugo que podiamos.