charly2388
07-12 2003, 03:29 AM
Hola mi nombre es Carlos tengo 34 años y soy casado. Este relato sucedió hace apenas unas cuantas semanas.
Todo comenzó cuando mi suegro nos invito a todos a la playa. Como bien se sabe tengo una fuerte debilidad por los culos bien torneados, y vaya que el de mi esposa (Devora) es uno de ellos.
Bueno... al llegar al hotel, note los obvios atributos físicos de mi cuñada (María) la cual esta casada con uno de mis mejores amigos (Jorge). Los primeros días, las noches con mi esposa fueron muy calmadas debido a que nos toco junto a mi suegro y ella es muy ruidosa a la hora de tener sexo. Así pasaron 3 o 4 días hasta que un día volviendo de un antro como a las 2 de la mañana nos fuimos a la playa a ver el mar.
Después de un rato toda la calentura que nos habíamos contenido vino a flote, nos empezamos a besar y a acariciar. Poco a poco mis manos bajaron hacia sus enormes tetas bonitas, redonditas, con un pezón digno de una mamada, hasta el punto de que quedara sin blusa. Con las tetas al aire se las empecé a mamar como si fueran unos caramelos, mientras ella sobaba mi verga sobre el pantalón.
Pasados unos 5 minutos mis manos descendieron para tocar su ya húmeda puchita, la cual se sentía urgida de verga. Mientras que yo la masturbaba ella saco mi miembro del pantalón y lo empezó a acariciar lenta pero muy lentamente. Tal era nuestra excitación que nos tiramos a la arena e hicimos un 69, yo lamiendo su tibia puchita, apretadita, con un tono rosado, humedita, mmmm… mientras ella con la punta de su lengua lamía la cabecita de mi pene.
Así seguimos por varios minutos, yo solo sentía como tragaba mi verga como una paleta cualquiera. Tal fue el nivel de mamada que me corrí en su boca, pero ella no estaba satisfecha. Lo bueno es que con tanta calentura guardada no pasaron ni 5 minutos para que mi verga se pusiera como roca de nuevo.
La tome por la cintura y le metí toda la verga de un solo empujón, ella solo grito a mas no poder, toque fondo y solo se oían sus gritos pidiendo mas. Estábamos en plena acción cuando de pronto, siento dos manos que estrujaban mis nalgas.
Vaya sorpresa… era mi cuñada. Al verla mi verga se endureció mas, ella solo llevaba una tanga, nada más, dejando al descubierto sus tetas pequeñas, pero igual de antojables que las de mi esposa. Así que me dispuse a mamarle su puchita mientras atravesaba a mi esposa.
En toda mi vida nunca había visto una pucha mas rica que la de mi cuñada, parecía que jamás hubiera tenido sexo: era un color rosa ligero, jugosita, sin ningún solo pelo a la redonda libre para ser vista y mamada. Continué hasta el punto de hacer que mi esposa se corriera. Apenas estaba a punto de metérsela a mi cuñada cuando siento una mano que me jala del cabello: era Jorge.
Al principio pensé que me iba a golpear o algo por el estilo pero vaya sorpresa cuando veo que su verga estaba a punto de rasgar su pantalón. Me quite y deje que mi cuñada se la mamara por un rato a Jorge hasta que decidí ir a clavarla.
Pero mi esposa quería mas y me jalo hacia ella, la penetre con tal fuerza que hice que sangrara de tan excitado que estaba, la cogi sin compasión. Le estrujaba sus tetas hasta el punto de que llorara del dolor, así hasta que me corrí dentro de ella por segunda ocasión. Quede exhausto pero mi esposa quería mas así que decidí cedérsela a Jorge.
Él inmediatamente la cogió y le introdujo la verga por su delicado culo. Solo la oí gritar como nunca antes.
Mientras que Jorge se la mamaba a María, yo observaba como mi esposa era penetrada por el culo y como la lengua de Jorge se perdía en la puchita de María. Tal era el espectáculo que mi verga se volvió a levantar. Para ese entonces Jorge estaba tirado en la arena y María sobre de él.
Esa pose me tentó así que, mientras Jorge se la metía por la pucha, yo se la zambullí en el culo. Sus gritos eran de placer puro, sentía como su enorme culo me succionaba la verga en busca de ser penetrado hasta el fondo. Después de un rato de ambos darle a mi cuñada, me dirigí con mi esposa para que me la mamara pues estaba a punto de correrme.
Al verme Jorge y María hicieron lo mismo. Justo cuando nos íbamos a correr María y mi esposa se pusieron de rodillas frente una a la otra para que les vaciáramos el semen en sus bocas. Así seguimos hasta que nos corrimos los dos y, mientras sacábamos las ultimas gotas, ellas culminaron con un beso de lengua pasándose sus manos por toda su cara para recolectar el semen y así una se los dio a la otra, desde ese entonces nos vemos cada semana.
Y que semanas…………..
Todo comenzó cuando mi suegro nos invito a todos a la playa. Como bien se sabe tengo una fuerte debilidad por los culos bien torneados, y vaya que el de mi esposa (Devora) es uno de ellos.
Bueno... al llegar al hotel, note los obvios atributos físicos de mi cuñada (María) la cual esta casada con uno de mis mejores amigos (Jorge). Los primeros días, las noches con mi esposa fueron muy calmadas debido a que nos toco junto a mi suegro y ella es muy ruidosa a la hora de tener sexo. Así pasaron 3 o 4 días hasta que un día volviendo de un antro como a las 2 de la mañana nos fuimos a la playa a ver el mar.
Después de un rato toda la calentura que nos habíamos contenido vino a flote, nos empezamos a besar y a acariciar. Poco a poco mis manos bajaron hacia sus enormes tetas bonitas, redonditas, con un pezón digno de una mamada, hasta el punto de que quedara sin blusa. Con las tetas al aire se las empecé a mamar como si fueran unos caramelos, mientras ella sobaba mi verga sobre el pantalón.
Pasados unos 5 minutos mis manos descendieron para tocar su ya húmeda puchita, la cual se sentía urgida de verga. Mientras que yo la masturbaba ella saco mi miembro del pantalón y lo empezó a acariciar lenta pero muy lentamente. Tal era nuestra excitación que nos tiramos a la arena e hicimos un 69, yo lamiendo su tibia puchita, apretadita, con un tono rosado, humedita, mmmm… mientras ella con la punta de su lengua lamía la cabecita de mi pene.
Así seguimos por varios minutos, yo solo sentía como tragaba mi verga como una paleta cualquiera. Tal fue el nivel de mamada que me corrí en su boca, pero ella no estaba satisfecha. Lo bueno es que con tanta calentura guardada no pasaron ni 5 minutos para que mi verga se pusiera como roca de nuevo.
La tome por la cintura y le metí toda la verga de un solo empujón, ella solo grito a mas no poder, toque fondo y solo se oían sus gritos pidiendo mas. Estábamos en plena acción cuando de pronto, siento dos manos que estrujaban mis nalgas.
Vaya sorpresa… era mi cuñada. Al verla mi verga se endureció mas, ella solo llevaba una tanga, nada más, dejando al descubierto sus tetas pequeñas, pero igual de antojables que las de mi esposa. Así que me dispuse a mamarle su puchita mientras atravesaba a mi esposa.
En toda mi vida nunca había visto una pucha mas rica que la de mi cuñada, parecía que jamás hubiera tenido sexo: era un color rosa ligero, jugosita, sin ningún solo pelo a la redonda libre para ser vista y mamada. Continué hasta el punto de hacer que mi esposa se corriera. Apenas estaba a punto de metérsela a mi cuñada cuando siento una mano que me jala del cabello: era Jorge.
Al principio pensé que me iba a golpear o algo por el estilo pero vaya sorpresa cuando veo que su verga estaba a punto de rasgar su pantalón. Me quite y deje que mi cuñada se la mamara por un rato a Jorge hasta que decidí ir a clavarla.
Pero mi esposa quería mas y me jalo hacia ella, la penetre con tal fuerza que hice que sangrara de tan excitado que estaba, la cogi sin compasión. Le estrujaba sus tetas hasta el punto de que llorara del dolor, así hasta que me corrí dentro de ella por segunda ocasión. Quede exhausto pero mi esposa quería mas así que decidí cedérsela a Jorge.
Él inmediatamente la cogió y le introdujo la verga por su delicado culo. Solo la oí gritar como nunca antes.
Mientras que Jorge se la mamaba a María, yo observaba como mi esposa era penetrada por el culo y como la lengua de Jorge se perdía en la puchita de María. Tal era el espectáculo que mi verga se volvió a levantar. Para ese entonces Jorge estaba tirado en la arena y María sobre de él.
Esa pose me tentó así que, mientras Jorge se la metía por la pucha, yo se la zambullí en el culo. Sus gritos eran de placer puro, sentía como su enorme culo me succionaba la verga en busca de ser penetrado hasta el fondo. Después de un rato de ambos darle a mi cuñada, me dirigí con mi esposa para que me la mamara pues estaba a punto de correrme.
Al verme Jorge y María hicieron lo mismo. Justo cuando nos íbamos a correr María y mi esposa se pusieron de rodillas frente una a la otra para que les vaciáramos el semen en sus bocas. Así seguimos hasta que nos corrimos los dos y, mientras sacábamos las ultimas gotas, ellas culminaron con un beso de lengua pasándose sus manos por toda su cara para recolectar el semen y así una se los dio a la otra, desde ese entonces nos vemos cada semana.
Y que semanas…………..