pecador
17-11 2003, 06:27 AM
Saludos antes que nada. Llegué a los Estados Unidos cuando tenía 16 años, fue mi tía quien me ofreció su casa donde vivía con mi primo, mi prima y un hijo de ella. Mi primo viajaba mucho, casi no estaba en casa con nosotros, así que prácticamente vivía solo con mi tía y mi prima. Mi prima es mayor que yo por nueve años, tiene un hijo, siempre ha sido muy juguetona conmigo, me molestaba mucho. Ella se llama Guadalupe, es una mujer algo pasada de peso, pero muy bien repartido. Un día de esos que me estaba molestando en la cocina, la empuje contra la pared y le miré a los ojos, noté algo en ella y era como si me pidiera un beso a gritos solo con la mirada, al cual yo accedí y la besé. Fue un beso tan ardiente y lleno de deseo, que ella casi me quería comer los labios y yo la tomé de sus caderas, pero en el departamento estaba mi tía y nos podría sorprender, así que nos separamos, ella se fue muy apenada y yo me quede en la cocina, pensando en lo que había pasado y lo mucho que me había gustado.
Al siguiente día, muy temprano, mi tía salió a su trabajo. Ella y yo quedamos solos y me acerqué a ella y sin decir una sola palabra, la besé, nuevamente me enloqueció con sus labios, después la jalé de la mano y la llevé a mi cuarto. Ya en el cuarto, de un beso tan intenso la tiré en la cama donde ella tomó el mando, se subió encima de mí y mientras me besaba apasionadamente, me subía la playera y descubría mi pecho, por el cual se fue abajando y lamiendo, eso me estaba poniendo tan caliente, que mi pene casi que estallaba de ansiedad, por fin llegó a mi pene, el cual estaba ya muy baboso y lo limpió con su mano, después empezó a juguetear con el, lo manoseaba y lo apretaba, después me paré, me saqué los pantalones, ella de rodillas me acariciaba con sus labios tan calientes, llegó el momento en que lo metió a su boca, en ese momento sentí una sensación tan rica, era un placer tan delicioso el ver como se comía mi pene, como lo chupaba tan duro, sentía sus dientes como rasgaban mi verga y hasta me dolía, pero lo deseaba tanto que solo me quejaba y no le decía nada, así estuvo casi media hora chupando y chupando, después se paró y le empecé a quitar su ropa, primero su blusa y luego sus jeans, cuando estaba en bragas y brasier, la tiré a la cama y me coloqué sobre ella, le quite su brasier y que belleza, me encontré dos hermosas y deliciosas tetotas, rápidamente las besé mientras ella mordía sus labios, esos senos eran tan bellos que no me cansaba de mamarlos, mordía sus pezones rosados, no sabía cual estaba más delicioso. Después, sujetando uno con cada mano y mi boca en el medio, fui bajando hasta su cosita, la cual tenía un aroma tan excitante que le chupé con todo y su braguita aun puesta, después, se la saqué y ya desnudos completamente los dos, sobre la cama le abrí sus piernas, me puse encima de ella y suavemente la penetré, estaba tan mojada que la penetración fue tan suave, pero sentía como me apretaba la verga.
Después, ya adentro de ella, sin piedad le comencé a ensartar mi verga como tratándola de matar, le ensartaba tan duro me se escuchaba el choque entre ambos y ella con gritos apagados para no hacer tanto ruido, que se mordía los labios, después, cambiamos de posición y la puse en cuatro patas, allí encontré la tercera maravilla de su cuerpo. Era ese culo tan bello y rosado, que sin esperar más, le mamé, le chupé y metí mi lengua en su ano,
acto que ella disfruto tanto que pedía más, yo continué mamándole el ano, con mi lengua la penetraba y ella sollozaba, le metí mi dedo pulgar y se volvía loca y pedía más, rápidamente le puse saliva en su culito y me paré sobre la cama, le puse mi pene en su ano y ella me pidió que se lo metiera, yo obediente, le metí la cabeza tan bruscamente, que grito de dolor, luego, con cuidado, le fui metiendo toda mi verga, como apretaba mi verga con su trasero, se sentía tan rico, que le puse mas saliva, se la metía y sacaba salvajemente, ella gemía tanto que derramé toda mi leche dentro de ella, saqué mi verga todavía muy erecta y ella se dejo caer en la cama, boca abajo, mientras yo de rodillas me limpiaba la verga y finalicé con una masturbación en sus nalgas tan grandes.
Después, cogí mi ropa y salí al baño a darme una buena ducha y listo a trabajar. Esta historia real sigue pues duramos cogiendo cuatro años.
Al siguiente día, muy temprano, mi tía salió a su trabajo. Ella y yo quedamos solos y me acerqué a ella y sin decir una sola palabra, la besé, nuevamente me enloqueció con sus labios, después la jalé de la mano y la llevé a mi cuarto. Ya en el cuarto, de un beso tan intenso la tiré en la cama donde ella tomó el mando, se subió encima de mí y mientras me besaba apasionadamente, me subía la playera y descubría mi pecho, por el cual se fue abajando y lamiendo, eso me estaba poniendo tan caliente, que mi pene casi que estallaba de ansiedad, por fin llegó a mi pene, el cual estaba ya muy baboso y lo limpió con su mano, después empezó a juguetear con el, lo manoseaba y lo apretaba, después me paré, me saqué los pantalones, ella de rodillas me acariciaba con sus labios tan calientes, llegó el momento en que lo metió a su boca, en ese momento sentí una sensación tan rica, era un placer tan delicioso el ver como se comía mi pene, como lo chupaba tan duro, sentía sus dientes como rasgaban mi verga y hasta me dolía, pero lo deseaba tanto que solo me quejaba y no le decía nada, así estuvo casi media hora chupando y chupando, después se paró y le empecé a quitar su ropa, primero su blusa y luego sus jeans, cuando estaba en bragas y brasier, la tiré a la cama y me coloqué sobre ella, le quite su brasier y que belleza, me encontré dos hermosas y deliciosas tetotas, rápidamente las besé mientras ella mordía sus labios, esos senos eran tan bellos que no me cansaba de mamarlos, mordía sus pezones rosados, no sabía cual estaba más delicioso. Después, sujetando uno con cada mano y mi boca en el medio, fui bajando hasta su cosita, la cual tenía un aroma tan excitante que le chupé con todo y su braguita aun puesta, después, se la saqué y ya desnudos completamente los dos, sobre la cama le abrí sus piernas, me puse encima de ella y suavemente la penetré, estaba tan mojada que la penetración fue tan suave, pero sentía como me apretaba la verga.
Después, ya adentro de ella, sin piedad le comencé a ensartar mi verga como tratándola de matar, le ensartaba tan duro me se escuchaba el choque entre ambos y ella con gritos apagados para no hacer tanto ruido, que se mordía los labios, después, cambiamos de posición y la puse en cuatro patas, allí encontré la tercera maravilla de su cuerpo. Era ese culo tan bello y rosado, que sin esperar más, le mamé, le chupé y metí mi lengua en su ano,
acto que ella disfruto tanto que pedía más, yo continué mamándole el ano, con mi lengua la penetraba y ella sollozaba, le metí mi dedo pulgar y se volvía loca y pedía más, rápidamente le puse saliva en su culito y me paré sobre la cama, le puse mi pene en su ano y ella me pidió que se lo metiera, yo obediente, le metí la cabeza tan bruscamente, que grito de dolor, luego, con cuidado, le fui metiendo toda mi verga, como apretaba mi verga con su trasero, se sentía tan rico, que le puse mas saliva, se la metía y sacaba salvajemente, ella gemía tanto que derramé toda mi leche dentro de ella, saqué mi verga todavía muy erecta y ella se dejo caer en la cama, boca abajo, mientras yo de rodillas me limpiaba la verga y finalicé con una masturbación en sus nalgas tan grandes.
Después, cogí mi ropa y salí al baño a darme una buena ducha y listo a trabajar. Esta historia real sigue pues duramos cogiendo cuatro años.