Anonimo
06-09 2003, 06:24 AM
Las machotas, f. c. y el masajista
en mi pueblo hay bastantes chicas que son seguidoras del balón, les gusta tanto el fútbol que siguen al equipo del pueblo a cuantos otros pueblos van a jugar.
yo soy el masajista del equipo de este mi pueblo y un día que sentado... a la puerta del único bar que tenemos en el pueblo, tomando una cerveza, me llegó una de las chicas, que dicho sea de paso, estaba estupenda para algo más que para jugar al fútbol y se sentó en la silla que había junto a mi al tiempo que me decía:
–tenemos que hablar, masajista.
–bien, tu me dirás.
–pues verá, las chicas, que como usted sabe seguimos al equipo del pueblo en sus viajes, además de verlo aquí en casa, hemos acordado formar un equipo de fútbol femenino, y si conseguimos que los otros pueblos nos imiten, podríamos formar una liguilla, como la de los chicos, mientras tanto jugaríamos entre nosotras mismas.
–bien, me parece muy bien, pero ¿que vela llevo yo en esta vuestra idea?.
–la de ser nuestro entrenador.
–pero mujer, lo correcto sería que una de vosotras hiciera de entrenadora, porque comprenderás que cuando estéis en el vestuario equipándose, no estaría bien que entrara yo a daros las correspondientes instrucciones.
–y ¿porqué no?, nosotras ya somos mayorcitas, la que menos tiene son 17 años y no nos importaría ni nos molestaría, que cuando estando vistiéndonos, entrara usted al vestuario a darnos la consigna y las instrucciones.
–bien, si todas estáis de acuerdo, acepto. ¿y que nombre tendrá vuestro equipo?.
–las machotas, f. c.; ¿cuando hacemos el primer entrenamiento?.
–el jueves próximo que es fiesta en el pueblo, y así puede ir todo el pueblo a vernos. será buen comienzo ¿no?.
–vale, dije yo, y levantándome le dije: os quiero a todas a las diez de la mañana en el campo.
–estupendo, me dijo mientras me abrazaba y me daba un beso en los labios, con una fogosidad que me hizo pensar, que si todas eran así de efusivas, se me avecinaban unos días de mucho ajetreo.
llegó el día y diez minutos después de la hora en que las había citado, llegué yo al campo y enseguida me dirigí a los vestuarios, cuya puerta estaba cerrada.
di unos golpecitos en la puerta y pude oír: ¿quién es?.
–soy yo, el entrenador, ¿puedo pasar?.
llegó a mis oídos un sonoro siiiiiii, acompañado de risas.
algo receloso empujé la puerta y el panorama que vi, fue increíble. formadas una junto a otra totalmente desnudas y delante de ellas una mesita con una botella de champan y dos pelotas, una a cada lado de la botella. con esto querían demostrarme su agradecimiento las componentes del equipo las machotas f.c.
entré en la estancia y en ese momento cuando mayor erección tenía... me desperté.
todo había sido un sueño y como consecuencia, todo el resto del día lo pasé con un cabreo que no había quien me pudiera aguantar, pues no paraba de pensar que hubiera seguido soñando después de la escena en que me desperté.
kiyo
en mi pueblo hay bastantes chicas que son seguidoras del balón, les gusta tanto el fútbol que siguen al equipo del pueblo a cuantos otros pueblos van a jugar.
yo soy el masajista del equipo de este mi pueblo y un día que sentado... a la puerta del único bar que tenemos en el pueblo, tomando una cerveza, me llegó una de las chicas, que dicho sea de paso, estaba estupenda para algo más que para jugar al fútbol y se sentó en la silla que había junto a mi al tiempo que me decía:
–tenemos que hablar, masajista.
–bien, tu me dirás.
–pues verá, las chicas, que como usted sabe seguimos al equipo del pueblo en sus viajes, además de verlo aquí en casa, hemos acordado formar un equipo de fútbol femenino, y si conseguimos que los otros pueblos nos imiten, podríamos formar una liguilla, como la de los chicos, mientras tanto jugaríamos entre nosotras mismas.
–bien, me parece muy bien, pero ¿que vela llevo yo en esta vuestra idea?.
–la de ser nuestro entrenador.
–pero mujer, lo correcto sería que una de vosotras hiciera de entrenadora, porque comprenderás que cuando estéis en el vestuario equipándose, no estaría bien que entrara yo a daros las correspondientes instrucciones.
–y ¿porqué no?, nosotras ya somos mayorcitas, la que menos tiene son 17 años y no nos importaría ni nos molestaría, que cuando estando vistiéndonos, entrara usted al vestuario a darnos la consigna y las instrucciones.
–bien, si todas estáis de acuerdo, acepto. ¿y que nombre tendrá vuestro equipo?.
–las machotas, f. c.; ¿cuando hacemos el primer entrenamiento?.
–el jueves próximo que es fiesta en el pueblo, y así puede ir todo el pueblo a vernos. será buen comienzo ¿no?.
–vale, dije yo, y levantándome le dije: os quiero a todas a las diez de la mañana en el campo.
–estupendo, me dijo mientras me abrazaba y me daba un beso en los labios, con una fogosidad que me hizo pensar, que si todas eran así de efusivas, se me avecinaban unos días de mucho ajetreo.
llegó el día y diez minutos después de la hora en que las había citado, llegué yo al campo y enseguida me dirigí a los vestuarios, cuya puerta estaba cerrada.
di unos golpecitos en la puerta y pude oír: ¿quién es?.
–soy yo, el entrenador, ¿puedo pasar?.
llegó a mis oídos un sonoro siiiiiii, acompañado de risas.
algo receloso empujé la puerta y el panorama que vi, fue increíble. formadas una junto a otra totalmente desnudas y delante de ellas una mesita con una botella de champan y dos pelotas, una a cada lado de la botella. con esto querían demostrarme su agradecimiento las componentes del equipo las machotas f.c.
entré en la estancia y en ese momento cuando mayor erección tenía... me desperté.
todo había sido un sueño y como consecuencia, todo el resto del día lo pasé con un cabreo que no había quien me pudiera aguantar, pues no paraba de pensar que hubiera seguido soñando después de la escena en que me desperté.
kiyo