davis
02-09 2003, 08:40 PM
Tengo 25 años y mi esposa marleyn 22, ella es una mujer realmente bella, ojos verdes, pelo rubio, unas tetas y un culo de ensueño, con una carita de ángel inocente que excita a cualquier hombre. Yo trabajo en una fábrica de papel, cerca de mi casa. Una noche, salí de mi casa a trabajar el turno de la noche, el cual era desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana. Me despedí de mi esposa como siempre, con un tierno beso. Al llegar a la fábrica, empecé a sentirme mal, por lo que mi jefe decidió enviarme de regreso a casa. Un amigo me dejó a una cuadra de mi casa. Cuando me dispuse a abrir la reja, escuche un ruido extraño dentro de la casa, por lo que decidí dar la vuelta y saltar por el patio para ver que pasaba.
En la pared del patio, que se comunica con mi cuarto, hay un agujero que yo hice para ver hacia el patio, el cual yo tapé con un pedazo de tela, sigilosamente quité el pedazo de tela y quedé petrificado al ver lo que pasaba, mi mujer, la cual yo creía la más fiel del mundo (hacíamos el amor una vez por semana), estaba siendo tremendamente follada por mi vecino (un hombre mal encarado, vicioso y muy agresivo), el estaba de espaldas en la cama y ella bajaba y subía sobre su pene, con una cara de excitación que nunca hubiese imaginado. Aquel hombre tenía un pene descomunal (25 cmtros por lo menos), yo a pesar de mi sorpresa, no pude más que excitarme y sentir como mi pene se levantaba con fuerza, ella gemía y le decía que le gustaba mucho, luego, él le ordenó que se bajara y se la metiera en la boca, ella obedeció y empezó a mamárselo con gula, pero solo podía introducirse la mitad de aquel enorme miembro.
Luego, le dijo que se pusiera en cuatro y ella obedeció, vi incrédulo como le introdujo todo su pene por ese lindo culito, que nunca había sido tocado por mi (ella me decía que no le gustaba por detrás), ella lloraba y gemía de placer, mientras él golpeaba sus nalgas con fuerza, de repente, él le ordenó que se diera la vuelta, que iba a acabar, ella se volteó y tomó su pene en sus manos, se lo introdujo en la boca, luego, el se vino y acabó en sus labios, ella lamió su pene hasta dejarlo limpio. Con asombro, vi como mi vecino se acomodaba en mi cama como si fuera la suya, y le ordenaba a mi esposa que fuese a la nevera y le trajera cerveza. Descansaron unos minutos y él de repente, empezó a acariciarse el pene, mientras mi esposa se estaba duchando, al tener el pene duro y erecto, llamó a mi esposa y le dijo que quería que se lo mamara de la forma que a él le gusta, yo me sentía traicionado, pero a la vez muy excitado por aquellas escenas que jamás me hubiera imaginado.
Mi esposa fue a la nevera y trajo un tubo con leche condensada, con la cual empezó a untar las bolas y el pene de mi vecino. Luego, comenzó a lamerlas suavemente, por la cara de excitación de él se podía deducir que le producía mucho placer. Ella lamía y mordisqueaba las bolas de mi vecino con gula y mucho placer, luego, paso su lengua por el tronco hasta llegar al glande, ahí unto más con la leche condensada y le dio una tremenda mamada que mi vecino disfrutó hasta saciarse. Luego, mi vecino le dijo que quería que cabalgara de nuevo sobre su tranca, a lo cual ella accedió de inmediato, vi como se le subía y tomaba con su pequeña mano aquella enorme verga y se la introducía, poco a poco en su vagina, al instante, comenzó el bamboleo, el agujero por donde yo espiaba daba exactamente en el culo de mi mujer, por lo que veía como entraba y salía aquel descomunal pene de la vagina de mi mujer.
Estuvieron tirando (follando), casi toda la noche, a eso de las 5 de la mañana, mi vecino se vistió y se fue, no sin antes decirle a mi esposa que mañana volvería de nuevo, yo llegué a la hora, como si hubiera estado trabajando, mi esposa me recibió con un tierno beso como de costumbre, como si no hubiese pasado nada (la muy perra). Yo le dije que tuve pensamientos eróticos con ella en el trabajo y que quería cogerla (follarla) ahorita, a lo cual ella accedió gustosa. Tiramos hasta saciarme, luego, me quedé dormido. Al despertarme, fui al seguro social y me dieron tres días de descanso, pero no le dije nada a mi esposa con la intención de volver a ver el espectáculo de como mi inocente y fiel esposa, follaba como una experta sexual con mi vecino.
davis
En la pared del patio, que se comunica con mi cuarto, hay un agujero que yo hice para ver hacia el patio, el cual yo tapé con un pedazo de tela, sigilosamente quité el pedazo de tela y quedé petrificado al ver lo que pasaba, mi mujer, la cual yo creía la más fiel del mundo (hacíamos el amor una vez por semana), estaba siendo tremendamente follada por mi vecino (un hombre mal encarado, vicioso y muy agresivo), el estaba de espaldas en la cama y ella bajaba y subía sobre su pene, con una cara de excitación que nunca hubiese imaginado. Aquel hombre tenía un pene descomunal (25 cmtros por lo menos), yo a pesar de mi sorpresa, no pude más que excitarme y sentir como mi pene se levantaba con fuerza, ella gemía y le decía que le gustaba mucho, luego, él le ordenó que se bajara y se la metiera en la boca, ella obedeció y empezó a mamárselo con gula, pero solo podía introducirse la mitad de aquel enorme miembro.
Luego, le dijo que se pusiera en cuatro y ella obedeció, vi incrédulo como le introdujo todo su pene por ese lindo culito, que nunca había sido tocado por mi (ella me decía que no le gustaba por detrás), ella lloraba y gemía de placer, mientras él golpeaba sus nalgas con fuerza, de repente, él le ordenó que se diera la vuelta, que iba a acabar, ella se volteó y tomó su pene en sus manos, se lo introdujo en la boca, luego, el se vino y acabó en sus labios, ella lamió su pene hasta dejarlo limpio. Con asombro, vi como mi vecino se acomodaba en mi cama como si fuera la suya, y le ordenaba a mi esposa que fuese a la nevera y le trajera cerveza. Descansaron unos minutos y él de repente, empezó a acariciarse el pene, mientras mi esposa se estaba duchando, al tener el pene duro y erecto, llamó a mi esposa y le dijo que quería que se lo mamara de la forma que a él le gusta, yo me sentía traicionado, pero a la vez muy excitado por aquellas escenas que jamás me hubiera imaginado.
Mi esposa fue a la nevera y trajo un tubo con leche condensada, con la cual empezó a untar las bolas y el pene de mi vecino. Luego, comenzó a lamerlas suavemente, por la cara de excitación de él se podía deducir que le producía mucho placer. Ella lamía y mordisqueaba las bolas de mi vecino con gula y mucho placer, luego, paso su lengua por el tronco hasta llegar al glande, ahí unto más con la leche condensada y le dio una tremenda mamada que mi vecino disfrutó hasta saciarse. Luego, mi vecino le dijo que quería que cabalgara de nuevo sobre su tranca, a lo cual ella accedió de inmediato, vi como se le subía y tomaba con su pequeña mano aquella enorme verga y se la introducía, poco a poco en su vagina, al instante, comenzó el bamboleo, el agujero por donde yo espiaba daba exactamente en el culo de mi mujer, por lo que veía como entraba y salía aquel descomunal pene de la vagina de mi mujer.
Estuvieron tirando (follando), casi toda la noche, a eso de las 5 de la mañana, mi vecino se vistió y se fue, no sin antes decirle a mi esposa que mañana volvería de nuevo, yo llegué a la hora, como si hubiera estado trabajando, mi esposa me recibió con un tierno beso como de costumbre, como si no hubiese pasado nada (la muy perra). Yo le dije que tuve pensamientos eróticos con ella en el trabajo y que quería cogerla (follarla) ahorita, a lo cual ella accedió gustosa. Tiramos hasta saciarme, luego, me quedé dormido. Al despertarme, fui al seguro social y me dieron tres días de descanso, pero no le dije nada a mi esposa con la intención de volver a ver el espectáculo de como mi inocente y fiel esposa, follaba como una experta sexual con mi vecino.
davis