piel_de_pi_a
02-09 2003, 06:55 AM
Hola mi nombre es Arturo. En la actualidad tengo 22 años pero lo que voy a narrar me sucedió cuando apenas tenia 17 años.
Desde los 11 años se me desató un acné brutal, de lo más violento, que en poco tiempo me lleno la cara de profundas y muy marcadas cicatrices, hasta la fecha sigo padeciéndolo, cada vez con menos esperanzas de que algún día cese.
El caso es que el acne y mis atributos corporales me hicieron dedicarme al físico culturismo desde los 14 años, y aun hoy continuo. Una tarde de verano volvía del gimnasio a casa y decidí ir sin camisa, de alguna manera siempre me ha gustado mostrar mi cuerpo.
De repente un coche deportivo paró cerca de mí, bajo de el un señor muy guapo con traje y corbata, su aspecto era de ejecutivo. Me pregunto donde quedaba la calle Álamos. Le dije que a 6 o siete manzanas mas adelante, me dio las gracias, se subió y se fue, pero volvió a frenar y pregunto que si yo quería que me llevara, le dije que estaba cerca y me dijo
-No importa, así nos hacemos compañía.
Accedí porque aquel hombre me pareció muy atractivo. Bueno una vez en el coche me dice:
-Yo también padecí un acné como el que tú tienes y casi me acompleje por ello. Pero los años y las conquistas se encargan de hacerte saber que eso no es lo importante, realmente lo que importa es quien eres y como eres con los demás
Esto me pareció una frase de cajón, hasta me molestó. Guarde silencio pero de inmediato guié la mirada a su piel. Y si, de verdad las cicatrices cubrían el rostro, mucho mas marcadas y profundas que las mías. Pero sus ojos y sus rasgos eran perfectos. Me miro, se sonrió y me dijo, extendiendo una tarjeta,
-Yo soy médico, dermatólogo y atiendo consulta externa en este lugar, si deseas ves a verme la primera consulta es gratis y contigo haré un precio especial.
Hasta aquí todo va normal o aceptable, me dejo justo al lado de casa y aparco en una casa preciosa diagonal a la mía que estaba en venta. Una mujer muy guapa estaba esperándole en el jardín y después de saludarse entraron. Yo subí y aunque sentía atracción por el señor, entre la ducha y mis deberes casi olvidé el suceso.
Al cabo de tres días un camión de mudanza llego a la vivienda, yo mire y no relacione el suceso.
El siguiente fin de semana salí a correr en la tarde, después que bajo el sol. Y cuando venia de vuelta, desde su ventana, me saludo aquel hombre que ya estaba viviendo ahí. Me acerque, abrió la puerta, me saludo con efusividad y me dijo que ahora que éramos vecinos me invitaba a tomar un refresco. Le dije que venia de hacer deporte y que prefería tomar una ducha, me dijo que no era necesario, que sería cosa de unos minutos y cada unos de nosotros retomaría sus actividades. Que él también tenía que estudiar.
Entré y pasamos directo a la cocina. Realmente me sorprendió aun mas verle en ropa deportiva. También practicaba el físico culturismo, era evidente. Era muy peludo y muy blanco. Aunque sus rasgos eran muy arios, su voz era totalmente latina.
Y aquí empieza lo bueno: mi olor empezó a inundar el ambiente y empecé a sentir incomodidad, intente decirle que me iba a casa cuando me lanzo una toalla y me dijo:
-Anda toma una ducha te sentirás mejor
Me empalme, no quería levantarme porque sabia que él lo notaria así que me puse la toalla en la cintura y le seguí. La idea de estar con tan poca ropa, con ese hombre y solos, ya me tenia la cabeza poseída.
Entre a la ducha y escuche el sonido de un televisor. Pero no eran voces, eran gemidos. Me duche y salí, cuando llegue al salón mis ojos no podían creer lo que veían, la polla mas enorme que jamás he visto. José Antonio –así se llama- se estaba masturbando viendo una peli porno. Realmente ese tío es un superdotado no pude evitar acercarme y caer de rodillas ante él, bese, lamí, chupe, toque, mordisque. Mi polla estaba tan empalmada que creí que se rompería.
Nos levantamos y fuimos a habitación, una vez ahí hicimos un 69, me vine sin control en su boca. Pero mi polla seguía empalmada, el busco un preservativo y me dijo mientras se lo colocaba
-Tu no estas nada mal tienes un buen rabo, pero hoy serás mío te deseo y deseo sentir como tu agujero cede ante mi polla,
Tomo un lubricante y empezó a introducirme un dedo luego dos y por último tres, y dijo:
-Ya estas listo, si te duele demasiado mas te vale que te relajes porque no pienso sacártela hasta que no halla disfrutado ese culo…
Empezó a introducirlo y yo sentí que moría, era enorme y muy grueso, mis aventurillas no me había preparado para tan magnitud de polla. Estas eran palabras mayores, poco a poco el dolor cedía, pero el introducía mas, un poco más y nuevamente volvía. Así estuve hasta que a mi culo no le quedo mas remedio que ceder, dilatar y trasmitir placer a mi cerebro.
Me vine una vez mas y él aun seguía, no lograba introducir todo el pene dentro de mi y cada vez que lo intentaba yo me retorcía de dolor placer. Él entre gemidos me dijo:
-Comprendo que este estrecho pero con el tiempo te iré llevando a mi medida
Yo le pedí que me diera un beso y sentí mientras me besaba como su cuerpo temblaba sobre mí, eyaculando su semen hasta la última gota. Quedamos rendidos y su precioso cuerpo sobre mi se desplomo. Mientras tanto, como puede, lo puse sobre su espalda y empecé a besarlo y a recorrer con mis dedos su cuerpo peludo y cachas. lo besaba y saboreaba su saliva, de repente me miro y me dijo:
-Mañana vas a mi consulta, empezaremos un tratamiento para mejorar tu acné, ahora volvamos a nuestros asuntos. Eso si, vuelve cuando quieras a la hora que quieras, aquí estaré esperando para hacerte mío...
Continué mis visitas hasta casi dos años más hasta que supe por una carta que me envió que José Antonio volvía con su mujer y sus hijos.
Cual fue mi sorpresa cuando en el grado del colegio estaba ahí, con dos de sus hijos, unos gemelos pelirrojos que estudiaban en otro curso, pero del mismo grado. Increíble, tenían mi edad, les conocía de vista. Cuando me vio sonrió y me guiñó el ojo, se acerco saco un paquetito del bolsillo y me dijo
-Enhorabuena,
Yo casi no puede hablar, estaba empalmado y solo miraba sus ojos. En medio de mi excitación solo pensaba en sentirle empotrado dentro de mí, pero ya no era posible. desde que me había dejado me dedique a descubrir mas experiencias y sabia que esa era una del pasado.
Desde los 11 años se me desató un acné brutal, de lo más violento, que en poco tiempo me lleno la cara de profundas y muy marcadas cicatrices, hasta la fecha sigo padeciéndolo, cada vez con menos esperanzas de que algún día cese.
El caso es que el acne y mis atributos corporales me hicieron dedicarme al físico culturismo desde los 14 años, y aun hoy continuo. Una tarde de verano volvía del gimnasio a casa y decidí ir sin camisa, de alguna manera siempre me ha gustado mostrar mi cuerpo.
De repente un coche deportivo paró cerca de mí, bajo de el un señor muy guapo con traje y corbata, su aspecto era de ejecutivo. Me pregunto donde quedaba la calle Álamos. Le dije que a 6 o siete manzanas mas adelante, me dio las gracias, se subió y se fue, pero volvió a frenar y pregunto que si yo quería que me llevara, le dije que estaba cerca y me dijo
-No importa, así nos hacemos compañía.
Accedí porque aquel hombre me pareció muy atractivo. Bueno una vez en el coche me dice:
-Yo también padecí un acné como el que tú tienes y casi me acompleje por ello. Pero los años y las conquistas se encargan de hacerte saber que eso no es lo importante, realmente lo que importa es quien eres y como eres con los demás
Esto me pareció una frase de cajón, hasta me molestó. Guarde silencio pero de inmediato guié la mirada a su piel. Y si, de verdad las cicatrices cubrían el rostro, mucho mas marcadas y profundas que las mías. Pero sus ojos y sus rasgos eran perfectos. Me miro, se sonrió y me dijo, extendiendo una tarjeta,
-Yo soy médico, dermatólogo y atiendo consulta externa en este lugar, si deseas ves a verme la primera consulta es gratis y contigo haré un precio especial.
Hasta aquí todo va normal o aceptable, me dejo justo al lado de casa y aparco en una casa preciosa diagonal a la mía que estaba en venta. Una mujer muy guapa estaba esperándole en el jardín y después de saludarse entraron. Yo subí y aunque sentía atracción por el señor, entre la ducha y mis deberes casi olvidé el suceso.
Al cabo de tres días un camión de mudanza llego a la vivienda, yo mire y no relacione el suceso.
El siguiente fin de semana salí a correr en la tarde, después que bajo el sol. Y cuando venia de vuelta, desde su ventana, me saludo aquel hombre que ya estaba viviendo ahí. Me acerque, abrió la puerta, me saludo con efusividad y me dijo que ahora que éramos vecinos me invitaba a tomar un refresco. Le dije que venia de hacer deporte y que prefería tomar una ducha, me dijo que no era necesario, que sería cosa de unos minutos y cada unos de nosotros retomaría sus actividades. Que él también tenía que estudiar.
Entré y pasamos directo a la cocina. Realmente me sorprendió aun mas verle en ropa deportiva. También practicaba el físico culturismo, era evidente. Era muy peludo y muy blanco. Aunque sus rasgos eran muy arios, su voz era totalmente latina.
Y aquí empieza lo bueno: mi olor empezó a inundar el ambiente y empecé a sentir incomodidad, intente decirle que me iba a casa cuando me lanzo una toalla y me dijo:
-Anda toma una ducha te sentirás mejor
Me empalme, no quería levantarme porque sabia que él lo notaria así que me puse la toalla en la cintura y le seguí. La idea de estar con tan poca ropa, con ese hombre y solos, ya me tenia la cabeza poseída.
Entre a la ducha y escuche el sonido de un televisor. Pero no eran voces, eran gemidos. Me duche y salí, cuando llegue al salón mis ojos no podían creer lo que veían, la polla mas enorme que jamás he visto. José Antonio –así se llama- se estaba masturbando viendo una peli porno. Realmente ese tío es un superdotado no pude evitar acercarme y caer de rodillas ante él, bese, lamí, chupe, toque, mordisque. Mi polla estaba tan empalmada que creí que se rompería.
Nos levantamos y fuimos a habitación, una vez ahí hicimos un 69, me vine sin control en su boca. Pero mi polla seguía empalmada, el busco un preservativo y me dijo mientras se lo colocaba
-Tu no estas nada mal tienes un buen rabo, pero hoy serás mío te deseo y deseo sentir como tu agujero cede ante mi polla,
Tomo un lubricante y empezó a introducirme un dedo luego dos y por último tres, y dijo:
-Ya estas listo, si te duele demasiado mas te vale que te relajes porque no pienso sacártela hasta que no halla disfrutado ese culo…
Empezó a introducirlo y yo sentí que moría, era enorme y muy grueso, mis aventurillas no me había preparado para tan magnitud de polla. Estas eran palabras mayores, poco a poco el dolor cedía, pero el introducía mas, un poco más y nuevamente volvía. Así estuve hasta que a mi culo no le quedo mas remedio que ceder, dilatar y trasmitir placer a mi cerebro.
Me vine una vez mas y él aun seguía, no lograba introducir todo el pene dentro de mi y cada vez que lo intentaba yo me retorcía de dolor placer. Él entre gemidos me dijo:
-Comprendo que este estrecho pero con el tiempo te iré llevando a mi medida
Yo le pedí que me diera un beso y sentí mientras me besaba como su cuerpo temblaba sobre mí, eyaculando su semen hasta la última gota. Quedamos rendidos y su precioso cuerpo sobre mi se desplomo. Mientras tanto, como puede, lo puse sobre su espalda y empecé a besarlo y a recorrer con mis dedos su cuerpo peludo y cachas. lo besaba y saboreaba su saliva, de repente me miro y me dijo:
-Mañana vas a mi consulta, empezaremos un tratamiento para mejorar tu acné, ahora volvamos a nuestros asuntos. Eso si, vuelve cuando quieras a la hora que quieras, aquí estaré esperando para hacerte mío...
Continué mis visitas hasta casi dos años más hasta que supe por una carta que me envió que José Antonio volvía con su mujer y sus hijos.
Cual fue mi sorpresa cuando en el grado del colegio estaba ahí, con dos de sus hijos, unos gemelos pelirrojos que estudiaban en otro curso, pero del mismo grado. Increíble, tenían mi edad, les conocía de vista. Cuando me vio sonrió y me guiñó el ojo, se acerco saco un paquetito del bolsillo y me dijo
-Enhorabuena,
Yo casi no puede hablar, estaba empalmado y solo miraba sus ojos. En medio de mi excitación solo pensaba en sentirle empotrado dentro de mí, pero ya no era posible. desde que me había dejado me dedique a descubrir mas experiencias y sabia que esa era una del pasado.