genio
03-08 2003, 09:47 PM
Hola, mi nombre es Rodrigo, vivo en Santigo de Chile, tengo 20 años y les paso a contar mi historia, que hasta el día de hoy al acordarme, me dan ganas de masturbarme. Estudio en la Universidad de Santiago y por ello me he ganado la fama de bueno para las matemáticas, y es por ello que mi prima, de nombre Karla, que esta de miedo, tiene 15 años y posee las mejores tetas que he visto, son demasiado grandes para ello, pero para mí están demasiado bien, también tiene un culazo redondito y jugosito. Bueno, la cosa es que a ella no le va muy bien en el colegio, esta en primero y medio, y me pidió ayuda, yo sin pensarlo me alegré y le dije que no había problema, pero lo único que si era que tenia que venir en la noche, porque yo estudiaba de noche, a ella no le quedó de otra más que aceptar.
La cosa es que empezó a venir varias noches a la semana, yo le explicaba sus dudas y le daba ejemplo. En esto pasaron 3 semanas y media, cada vez que venía, lo hacía vestida de escolar, lo cual me excitaba mucho, mi pico se me paraba pero trataba de disimular con ella, cuando se iba, me pegaba la media masturbada que dejaba mi pieza llena de semen (debo decir que mi pene es de tamaño normal, 18 cm erecto). Un día paso lo que yo más quería que pasara, vino como a las 9:30 de la noche, yo estaba solo, pues mi mamá se había ido a donde mi abuela, cuando llegó, se me puso el pico muy duro, tanto, que me dolía tenerlo en el pantalón, no aguanté más y me fui al baño a masturbarme, me corría la mejor paja cuando escucho por detrás de mí: “¿qué estas haciendo?”, me volteé sorprendido y era mi prima, por descuido había dejado la puerta sin pasador y mi prima había entrado a orinar y me había encontrado masturbándome, en esos momentos se me subieron los colores a la cara de lo avergonzado que estaba, no sabía como reaccionar, mi tranca estaba que explotaba de la paja que segundos antes estaba haciéndome, así que no podía ya ocultar nada ante ella y le dije (avergonzado): “¿que no ves?”, y ella me dijo: “¿es por mí?”, yo tímidamente le dije que si.
En eso, hizo algo para mi sorpresa, se acercó y me tomó la verga con sus manitos y me comenzó a masturbar, fue una experiencia muy deliciosa, sacó su lengüita de esa boquita chiquitita y comenzó a lengüetear mi tronco, se sentía muy rico, aun no lo podía creer, luego, subió con su lengua hasta mi glande, era la primera mamada que me daban, y fue genial, yo no paraba de gemir, le decía: “dale!! dale!! dale!! no pares!!”, en eso me dijo que ahora me tocaba, se sentó en el excusado y abrió sus piernitas, se separo su braguita y me mostró su vagina, se pasó un dedo por su rajita y me hizo señas para que me acercara, me incliné de rodillas y acerqué mi cara contra su vulva, comencé a hacerle un besito en esos labios, tan carnosos y provocativos, aunque al principio me dio asco, ya que era la primera vez también que iba a hacer el sexo oral a una chica, pero luego me encantó, cuando salieron esos líquidos deliciosos los chupé todos.
Le dije que fuéramos a mi habitación, porque ahí era muy incomodo para los dos, ella sin dudarlo, me agarró el brazo y me llevó a la habitación, me empujó a la cama y me dijo que quería cabalgarme, yo no le dije absolutamente nada, ella me dijo que me desnudara, mientras ella lo iba haciendo, así lo hicimos, mientras yo me desnudaba, vi como ella se iba despojando de toda su ropa, se veía demasiado bella, parecía un ángel. Cuando ya estábamos completamente desnudos, se monto encima de mí y agarró mi verga, la cual se había engrosado bastante, parecía que fuera a explotar, ella no era virgen y eso me puso más excitado, me tenía agarrada mi verga y se la pasaba pos su clítoris, se frotaba su clítoris con mi glande, luego, fue introduciéndose poco a poco mi tranca, hasta que le cupo completa, estaba demasiado mojada y le entraba suave, yo diría que muy fácil, comenzó a cabalgarme, subía y bajaba de una forma lenta, a la vez que acompañaba de movimientos circulares, poco a poco se iban haciendo mas rápidos los movimientos, estuvo un buen rato montándome, luego, le dije que mi sueño y el hecho de pajearme por ella, era su culito, pero ella me dijo que por ahí no porque era virgen, yo le dije que estaba bien, pero no aguanté la excitación, la volteé con fuerza, ella se resistió y yo le metí la cabeza de mi pene, ella trataba de salirse pero no la dejé y le dije que le iba a gustar, de un zarpazo le metí toda mi verga, ella lanzó un tremendo grito que creo que escucharon todos, le salió sangre del ano pero eso no me importó, empecé a bombearle suavecito y ella seguía gritando, pero poco a poco esos gritos se transformaron en gemidos de placer, fui incrementando el ritmo de mis caderas, se lo iba metiendo con más fuerza, no podía creer que la causante de mis erecciones nocturnas y mis marturbadas, me la estaba cogiendo en esos momentos, casi violándola por el culito, me la culié como 30 min. en mi cama y después, en la cocina, por último, en la mesa del comedor y en el sillón.
Ese día me la cogí tanto, que creo que no se pudo sentar en varios días y mi pene quedó flácido esa noche. Luego de ese momento, cada vez que viene a estudiar, me la cojo apenas llega, como viene con uniforme escolar, me excita, es más rico, me encantan las escolares, no ha avanzado nada en clase pero se ha vuelto toda una maestra tirando.
La cosa es que empezó a venir varias noches a la semana, yo le explicaba sus dudas y le daba ejemplo. En esto pasaron 3 semanas y media, cada vez que venía, lo hacía vestida de escolar, lo cual me excitaba mucho, mi pico se me paraba pero trataba de disimular con ella, cuando se iba, me pegaba la media masturbada que dejaba mi pieza llena de semen (debo decir que mi pene es de tamaño normal, 18 cm erecto). Un día paso lo que yo más quería que pasara, vino como a las 9:30 de la noche, yo estaba solo, pues mi mamá se había ido a donde mi abuela, cuando llegó, se me puso el pico muy duro, tanto, que me dolía tenerlo en el pantalón, no aguanté más y me fui al baño a masturbarme, me corría la mejor paja cuando escucho por detrás de mí: “¿qué estas haciendo?”, me volteé sorprendido y era mi prima, por descuido había dejado la puerta sin pasador y mi prima había entrado a orinar y me había encontrado masturbándome, en esos momentos se me subieron los colores a la cara de lo avergonzado que estaba, no sabía como reaccionar, mi tranca estaba que explotaba de la paja que segundos antes estaba haciéndome, así que no podía ya ocultar nada ante ella y le dije (avergonzado): “¿que no ves?”, y ella me dijo: “¿es por mí?”, yo tímidamente le dije que si.
En eso, hizo algo para mi sorpresa, se acercó y me tomó la verga con sus manitos y me comenzó a masturbar, fue una experiencia muy deliciosa, sacó su lengüita de esa boquita chiquitita y comenzó a lengüetear mi tronco, se sentía muy rico, aun no lo podía creer, luego, subió con su lengua hasta mi glande, era la primera mamada que me daban, y fue genial, yo no paraba de gemir, le decía: “dale!! dale!! dale!! no pares!!”, en eso me dijo que ahora me tocaba, se sentó en el excusado y abrió sus piernitas, se separo su braguita y me mostró su vagina, se pasó un dedo por su rajita y me hizo señas para que me acercara, me incliné de rodillas y acerqué mi cara contra su vulva, comencé a hacerle un besito en esos labios, tan carnosos y provocativos, aunque al principio me dio asco, ya que era la primera vez también que iba a hacer el sexo oral a una chica, pero luego me encantó, cuando salieron esos líquidos deliciosos los chupé todos.
Le dije que fuéramos a mi habitación, porque ahí era muy incomodo para los dos, ella sin dudarlo, me agarró el brazo y me llevó a la habitación, me empujó a la cama y me dijo que quería cabalgarme, yo no le dije absolutamente nada, ella me dijo que me desnudara, mientras ella lo iba haciendo, así lo hicimos, mientras yo me desnudaba, vi como ella se iba despojando de toda su ropa, se veía demasiado bella, parecía un ángel. Cuando ya estábamos completamente desnudos, se monto encima de mí y agarró mi verga, la cual se había engrosado bastante, parecía que fuera a explotar, ella no era virgen y eso me puso más excitado, me tenía agarrada mi verga y se la pasaba pos su clítoris, se frotaba su clítoris con mi glande, luego, fue introduciéndose poco a poco mi tranca, hasta que le cupo completa, estaba demasiado mojada y le entraba suave, yo diría que muy fácil, comenzó a cabalgarme, subía y bajaba de una forma lenta, a la vez que acompañaba de movimientos circulares, poco a poco se iban haciendo mas rápidos los movimientos, estuvo un buen rato montándome, luego, le dije que mi sueño y el hecho de pajearme por ella, era su culito, pero ella me dijo que por ahí no porque era virgen, yo le dije que estaba bien, pero no aguanté la excitación, la volteé con fuerza, ella se resistió y yo le metí la cabeza de mi pene, ella trataba de salirse pero no la dejé y le dije que le iba a gustar, de un zarpazo le metí toda mi verga, ella lanzó un tremendo grito que creo que escucharon todos, le salió sangre del ano pero eso no me importó, empecé a bombearle suavecito y ella seguía gritando, pero poco a poco esos gritos se transformaron en gemidos de placer, fui incrementando el ritmo de mis caderas, se lo iba metiendo con más fuerza, no podía creer que la causante de mis erecciones nocturnas y mis marturbadas, me la estaba cogiendo en esos momentos, casi violándola por el culito, me la culié como 30 min. en mi cama y después, en la cocina, por último, en la mesa del comedor y en el sillón.
Ese día me la cogí tanto, que creo que no se pudo sentar en varios días y mi pene quedó flácido esa noche. Luego de ese momento, cada vez que viene a estudiar, me la cojo apenas llega, como viene con uniforme escolar, me excita, es más rico, me encantan las escolares, no ha avanzado nada en clase pero se ha vuelto toda una maestra tirando.