Anonimo
23-10 2002, 09:01 PM
Sin vulgaridades
aburrido de la vulgaridad expresada en estos lugares, me dispuse a relatar una historia que al igual que todas las demás, fue de lo más intenso y escitante, sólo que esta vez lo relataré como lo más hermoso que me ha pasado.esta es una historia dedicada a las damas, a... las cuales les extiendo la más cordial invitación a que me escriban y comenten que les pareció mi relato.
todo comenzó hace aproximadamente 2 años, cuando comence a entablar una bonita relación con mi novia. en un principio todo era muy tranquilo, nos fundíamos en besos apasionados, pero no pasaba de ahí. tiempo después durante una charla en su casa, llegamos a la conclusión de que podríamos dar el paso importante, el sexo.
la experiencia más bella que los enamorados pueden experimentar. me llenó de alegría el saber que aceptaba, y desde ese momento preparé la estrategia para darle la noche más placentera que hubiera tenido hasta el momento. así que fuí al supermercado por un par de naranjas, una botella de vino y comida para ambientar la noche. al llegar ella ami apartamento, vi su silueta por la ventana, lo que me hizo pensar en la responsabilidad que tenía de hacer feliz a esa mujer.
la delicadeza es una de mis cualidades, así que después de cenar estuvimos un rato en la sala, dándonos unos inocentes y cándidos besos. el deseo, imperó sobre la razón y la tomé de la mano y nos dirigimos a mi habitación.
ahí, unas velas encendidas nos aguardaban, ella sorprendida por la majestuosidad del cuarto, especialmente preparado para ella me tomó por la cintura, me giró y me besó de una forma tan pasional, que inmediatamente nos condujo a la orilla del recinto.
ella se sentó en la cama y yo me arrodillé ante ella, tomando sus hermosas piernas y fui quitando sus zapatos, a la par que le acariciaba las piernas. al retirarle los zapatos, me dirigí a despojarle las pantimedias que tría. estas eran de seda y me encantó pasar y rozar mis manos por aquellos muslos y pantorrillas. después de eso, tomé una toalla húmeda y le lavé los pies, dándole a la vez, un masaje con el que notablemente se relajó y disfrutó el momento. comencé a besar sus dedos, delicados y sensibles, comencé a subir hasta llegar a sus muslos los cuales se contrajeron por la suavidad con que fueron acariciados y la excitación que le produjo.
en ese momento pensé que sería demasiado inapropiado echar a perder esa noche, así que me decidí a pensar sólo en el comencé a besarla mientras con mi lengua, retiraba suavemente el jugo que la había bañado. al llegar a la altura de sus pezones, los besé delicadamente y continué el camino hacia la zona prometida, pero primero me detuve a beber el líquido que se había acumulado en su ombligo.
al terminar, continué el camino, la tomé de las manos y besé la parte más hermosa dec cuerpo de la mujer. fue un beso tierno, y sólo mis labios tocaron los suyos. continué con el masaje lingual a su clítoris hasta que una hermosa lluvia me bañó, ese ere el resultado de una noche bien planeada, en el que sólo ella tuvo el privilegio de sentir un orgasmo, mientras que yo disfruté verla gozar lo que hacía.
esta historia fue tan importante para mí, que aún la recuerdo y me siento solo al no poder continuar con ella y sólo espero que donde esté se acuerde de mí.
se despide su amigo carlos.
aburrido de la vulgaridad expresada en estos lugares, me dispuse a relatar una historia que al igual que todas las demás, fue de lo más intenso y escitante, sólo que esta vez lo relataré como lo más hermoso que me ha pasado.esta es una historia dedicada a las damas, a... las cuales les extiendo la más cordial invitación a que me escriban y comenten que les pareció mi relato.
todo comenzó hace aproximadamente 2 años, cuando comence a entablar una bonita relación con mi novia. en un principio todo era muy tranquilo, nos fundíamos en besos apasionados, pero no pasaba de ahí. tiempo después durante una charla en su casa, llegamos a la conclusión de que podríamos dar el paso importante, el sexo.
la experiencia más bella que los enamorados pueden experimentar. me llenó de alegría el saber que aceptaba, y desde ese momento preparé la estrategia para darle la noche más placentera que hubiera tenido hasta el momento. así que fuí al supermercado por un par de naranjas, una botella de vino y comida para ambientar la noche. al llegar ella ami apartamento, vi su silueta por la ventana, lo que me hizo pensar en la responsabilidad que tenía de hacer feliz a esa mujer.
la delicadeza es una de mis cualidades, así que después de cenar estuvimos un rato en la sala, dándonos unos inocentes y cándidos besos. el deseo, imperó sobre la razón y la tomé de la mano y nos dirigimos a mi habitación.
ahí, unas velas encendidas nos aguardaban, ella sorprendida por la majestuosidad del cuarto, especialmente preparado para ella me tomó por la cintura, me giró y me besó de una forma tan pasional, que inmediatamente nos condujo a la orilla del recinto.
ella se sentó en la cama y yo me arrodillé ante ella, tomando sus hermosas piernas y fui quitando sus zapatos, a la par que le acariciaba las piernas. al retirarle los zapatos, me dirigí a despojarle las pantimedias que tría. estas eran de seda y me encantó pasar y rozar mis manos por aquellos muslos y pantorrillas. después de eso, tomé una toalla húmeda y le lavé los pies, dándole a la vez, un masaje con el que notablemente se relajó y disfrutó el momento. comencé a besar sus dedos, delicados y sensibles, comencé a subir hasta llegar a sus muslos los cuales se contrajeron por la suavidad con que fueron acariciados y la excitación que le produjo.
en ese momento pensé que sería demasiado inapropiado echar a perder esa noche, así que me decidí a pensar sólo en el comencé a besarla mientras con mi lengua, retiraba suavemente el jugo que la había bañado. al llegar a la altura de sus pezones, los besé delicadamente y continué el camino hacia la zona prometida, pero primero me detuve a beber el líquido que se había acumulado en su ombligo.
al terminar, continué el camino, la tomé de las manos y besé la parte más hermosa dec cuerpo de la mujer. fue un beso tierno, y sólo mis labios tocaron los suyos. continué con el masaje lingual a su clítoris hasta que una hermosa lluvia me bañó, ese ere el resultado de una noche bien planeada, en el que sólo ella tuvo el privilegio de sentir un orgasmo, mientras que yo disfruté verla gozar lo que hacía.
esta historia fue tan importante para mí, que aún la recuerdo y me siento solo al no poder continuar con ella y sólo espero que donde esté se acuerde de mí.
se despide su amigo carlos.