diana
22-06 2003, 02:43 AM
Todo comenzó cuando mi amigo, llamado Javier, me dijo que mi ex iba a ir a mi casa ese mismo día. Al llegar la noche mi ex fue a mi casa y yo salí a platicar con él; me dijo que si quería ir a dar una vuelta en su coche.
Yo le dije que sí y avisé a mi mamá que volvería en un rato. Estando en el coche dando vueltas, él me dijo que si quería beber algo. Yo le dije que sí, entonces nos paramos a comprar unas cervezas, y él dijo que fuéramos a un lugar más cómodo donde no hubiese mucha gente.
Nos dirigimos a un parque llamado Los Encinos, donde estacionó su coche un poco en la oscuridad. Estábamos platicando y estábamos un poco bebidos; yo todavía tenía puesto el uniforme del colegio. Él me hablaba sobre el porqué nuestra relación no pudo funcionar, yo todavía lo amaba.
Él me dijo que si me podía besar a lo que conteste que sí. Empezó diciendo que lo que más le gustaba y lo excitaba eran mis senos. Después yo le toqué su pene que era enorme. Empecé a mamar su pene, era tan enorme que no entraba en mi boca, se notaba que cada vez su excitación era mayor.
Estando al punto de que eyaculara, me dijo que le tocaba a él. Se notaba que era un experto, se inclinó y me abrió las piernas muy lentamente y empezó a lamer poco a poco. Yo en esos momentos me sentía en la gloria; él siguió lamiendo fuerte hasta que consiguió que tuviese un orgasmo. De pronto él apuntó su enorme pene a mi inexperto hoyo y me penetró fuertemente. Cuando estaba dentro, empujaba lentamente. Yo sentía un poco de dolor, pero poco apoco ese dolor se convertía en placer y me hacía pedirle más. Yo sólo empujaba y él me decía que cada vez que lo hacía lo excitaba más; él me agarraba los senos y los mamaba a la vez mientras metía y sacaba su pene hasta hacerme venir por segunda vez.
Yo no creí que él aguantara tanto tiempo hasta que sentí cómo se endureció más y explotó dentro de mí. Luego lo sacó e hizo que se lo limpiara con la lengua hasta dejarlo limpio. Después me dijo que si quería tener sexo anal y le dije que no sabía. Él comprendió y me llevo a mi casa.
Desde esa vez, cuando voy con mis amigos y lo veo casi me vengo solamente de pensar en su enorme pene. Ahora anda con una de mis mejores amigas y él sabe que lo pasamos muy bien ese día y que cada vez que él o yo tengamos ganas de coger, nos buscaremos y cogeremos toda la noche.
Escribe si te interesa a mickesgarden@hotmail.com
Yo le dije que sí y avisé a mi mamá que volvería en un rato. Estando en el coche dando vueltas, él me dijo que si quería beber algo. Yo le dije que sí, entonces nos paramos a comprar unas cervezas, y él dijo que fuéramos a un lugar más cómodo donde no hubiese mucha gente.
Nos dirigimos a un parque llamado Los Encinos, donde estacionó su coche un poco en la oscuridad. Estábamos platicando y estábamos un poco bebidos; yo todavía tenía puesto el uniforme del colegio. Él me hablaba sobre el porqué nuestra relación no pudo funcionar, yo todavía lo amaba.
Él me dijo que si me podía besar a lo que conteste que sí. Empezó diciendo que lo que más le gustaba y lo excitaba eran mis senos. Después yo le toqué su pene que era enorme. Empecé a mamar su pene, era tan enorme que no entraba en mi boca, se notaba que cada vez su excitación era mayor.
Estando al punto de que eyaculara, me dijo que le tocaba a él. Se notaba que era un experto, se inclinó y me abrió las piernas muy lentamente y empezó a lamer poco a poco. Yo en esos momentos me sentía en la gloria; él siguió lamiendo fuerte hasta que consiguió que tuviese un orgasmo. De pronto él apuntó su enorme pene a mi inexperto hoyo y me penetró fuertemente. Cuando estaba dentro, empujaba lentamente. Yo sentía un poco de dolor, pero poco apoco ese dolor se convertía en placer y me hacía pedirle más. Yo sólo empujaba y él me decía que cada vez que lo hacía lo excitaba más; él me agarraba los senos y los mamaba a la vez mientras metía y sacaba su pene hasta hacerme venir por segunda vez.
Yo no creí que él aguantara tanto tiempo hasta que sentí cómo se endureció más y explotó dentro de mí. Luego lo sacó e hizo que se lo limpiara con la lengua hasta dejarlo limpio. Después me dijo que si quería tener sexo anal y le dije que no sabía. Él comprendió y me llevo a mi casa.
Desde esa vez, cuando voy con mis amigos y lo veo casi me vengo solamente de pensar en su enorme pene. Ahora anda con una de mis mejores amigas y él sabe que lo pasamos muy bien ese día y que cada vez que él o yo tengamos ganas de coger, nos buscaremos y cogeremos toda la noche.
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