Anonimo
23-10 2002, 12:08 AM
Sus ojos azules y su cuerpo menudo, era una invitación permanente al pecado. ella llegó en busca de trabajo a la oficina. recién había terminado su carrera y no tenía mayor pretención que poner en práctica sus conocimientos. la primera vez, la recuerdo, llegó con unos pantalones de mezclilla que le marcaban... perfectamente sus lindas y redondas nalgas. la costura del pantalón, hacían esfuerzos por no romperse, mientras se le marcaba perfectamente sus vulva.
la blusa pegada, dejaba ver unos pequeños senos. jugosos. y sus labios gruesos, era una invitación para cualquier verga aventurera. en síntesis, era un cromo salido de una revista. a sus 23 años y con ese cuerpo, nadie pensó en leer su solicitud de empleo completa, salvo para saber su número telefónico.sin embargo en una de las casillas decía: divorciada.
al principio se mostraba distante hasta que una mañana, por si sola empezó a preguntarse algunos asuntos sobre la auditorias. aproveche el momento para ponerla al corriente. me gane su confianza. una tarde, cuando sólo habiamos quedado los dos, ella se puso a llorar. era la imagen de la tristeza. el ex marido la acosaba y amenazaba. no la dejaba en paz. el tipo le pedía que para no quitarle a su hijo, sería necesario que se acostara con algunos de sus jefes, para que él pudiera escalar peldaños políticos.
me compadecía de ella. al acercarme para secar sus lágrimas, con el antebrazo le roce uno de sus pequeños pechos. eran duros. totalmente duros. la verga se me paro automáticamente. y con el pretexto de camlmar su tristeza, la atraje hacía mi. ella no se opuso, pero sintió la dureza del fierro al hacercar su ingle. así permanecimos creo un minuto. me pareció eterno.
el claxón del carro de su amiga que había pasado por ella, nos hizo separarnos. su amiga teresa, se asomo a la puerta de la oficina, mientras sara, hiba rumbo al baño a maquillarse. tere, era otro portento,sólo que morena. traí una minifalda que a duras penas le cubría la pantaleta y su blusa sin brasier, dejaba ver unos pezones erectos. se notaba la amplia aure de sus pezones. con desparpajo tomó asiento en una silla próxima y mientras cruzaba las piernas, note que no traí pataletas y los vellos de su sexo, eran un poco más largo que lo normal.
mientras sara estaba en el baño, se escucho claramente el chorro de cuando las mujeres orinan. tere sonrió y me dijo en tono pícaro. a esa boca le hace falta un trozo. no podía dar crédito a lo que decía. era la primera vez que cruzabamos palabras.
me quede acariciando la verga, una vez que ellas se habían ido. ya casi a la salida de la oficina, antes de partir, sara me preguntó si me quedría en la oficina un rato más. le contesté que hasta que terminara el balance, porque era urgente. me dedique a trabajar y a veces, mientras tomaba un sorbo de café, soñaba despierto con poderle meter una buena cogida por ese sabroso y suculento culito.
al filo de la madrugada, cuando había concluido con el trabajo y cuando estaba por apagar la última de las computadoras, se escuchó que alguien intentaba abrir la puerta de la oficina. era sara, quien venía en mi ayuda. por si se necesitara, me dijo.
su aliento olía un poco a vino. entonces sella se sentó donde lo había hecho su amiga tere. el microvestido que llevaba, era una tentación. al igual que su compañera, añ cruzar las piernas, note que no llevaba calzones y dejaba ver unos vellos rubios y unos labios rojos y jugosos. sin importarme perder el trabajo, me arrodille frente a ella , le subí las piernas y metí la lengua enmedio de su raja. el olor era una poesía para los sentidos. en ningún momento puso reparo. suspiró hondo, echo la cabeza para atrás y empezó a gemir dulcemente. creo que le mame el clitorís por unos quince minutos.
la exitación en mi pantalón amenzaba con romperlos. ella, me tomó de la cabeza y se paro para empezarme a besar y a echar mano a la bragueta del pantalón. palmó la firmeza del fierro y se estremeción. sin decir nada, me empezó bajar el cierre y sacó mi escudo masculino. lo palpó varias veces, mientras con su otra mano me tomaba por las nalgas.
se arrodillo ante mi y lo empezó a saborear, por más intentos que hacía por meterselo todo a la boca. no le cupo. ronroneo como una gatita en celo, mientras me quitaba la camisa y el pantalón. sacarle el minivestido fue de lo más fácil, solo alzó los brazos, para que quedara desnuda. sólo su liguero y sus medias que le quedaban al pelo.
nos acercamos al sofa de la oficina y después empezamos un riquisimo 69. ella intentando tragar toda la verga que le fuera posible con aquella boquita pequeña y labios sensuales, mientras yo pasaba la lengua por el clítoris y le acomodaba un dedo enmedio de su culito, oloroso. primero, le metí el dedo anular de la mano izquierda, después el otro de la mano derecha, mientras ellas se agitaba. sus jugos escurrían copiosamente hasta mi cuello.
sin preambulo alguno se monto sobre mi. su pequeña vagina no permitía el paso de la cabeza de mi verga. hizo esfuerzos sobrehumanos para que traspasara la barrera. a pesar de estar lubricada, me costo poderle meter un pequeño trozo. cuando sintió que la había penetrado, se emepzó a chupar la oreja al mismo tiempo que me pedía ¡métela toda, aunque me partas, para que se me qite lo puta¡.
sin ninguna otra consideración, la tome de los hombros mientras me impulsaba y sólo los huevos quedaron fuera. se contocionó mientras me aseguraba que nadie, ¡jamás¡ le había metido una verga de ese tamaño. le alcance a meter nuevamente el dedo en el culo y sus quejidos, ahora fueron secos. mientras se estremecia. por lo regular, la prim,era vez que me cojo a una hembra, trato de tardarme el mayor tiempo posible. ella se sacudía orgasmo tras orgamo, mientras mi verga le llegaba hasta su último rincón, mientras le mordisqueaba - alternadamente - sus pequeños senos.
se separó de mí y me dijo: -- te voy a dar una virginidad que a nadie más le dare. se untó los desdos con saliva, mientras se los pasaba por su culito güerito. la invitación casí me hace venirme en seco. poco a poco se acerco hasta la cabeza de la verga y se la acomodó. empezó la laucha, por más esfuerzos que hacía, no lograba traspasarla, mientras mis dedos en su vagina, le hacía una rica y suculenta chaquetita (masturbación). cuando logre metersela, pegó un grito entre dolor y lujuría. y haciendo un gran esfuerzo, se la clave hasta la base.
´se la metía y se la sacaba lentamente, mientras ella vocifera que era la más grande de todas las putas y me pedía más verga. los huevos me dolían porque cuando emepezó a tomar ritmo, los sentones eran cada vez más violentos, mientras le saparaba las nalgas. ella me pidió que le metiera los huevos y los dedos en su vagina. después de permanecer pegados, cogiendo por más de media hora, por su rico culito. sara me emepezó a exigir que le bañanar las entrañas de semen caliente. sus deceos se cumpliero casi inmediatamente. el torrente seguía todavía cuando se lo saque. el sonido fue hueco, como cuando se destaba una botella de champagñe.
se volteo y me empezó a acariciar los huevos y a confesarme que su exmadirdo, jamás, le había hecho la más minima mamada en su cochito, ni menos que le tocara o le meteiera el dedo en el culo. me empezó a contar como había perdido su virgo. en eso se asomó tere, quien la estaba esperando.
tere, se acerco a nosotros, mientras se quitaba la falda me me pedía que le diera también un taquito. sara le comentó entre cachonda que por el culo, era una experiencia increible. ahora, vivo con las dos. antes de acostarnos y de levantarnos, alguna de las dos me tengo que culear, sobre todo cuando llega andrés. el que llega cada mes.
la blusa pegada, dejaba ver unos pequeños senos. jugosos. y sus labios gruesos, era una invitación para cualquier verga aventurera. en síntesis, era un cromo salido de una revista. a sus 23 años y con ese cuerpo, nadie pensó en leer su solicitud de empleo completa, salvo para saber su número telefónico.sin embargo en una de las casillas decía: divorciada.
al principio se mostraba distante hasta que una mañana, por si sola empezó a preguntarse algunos asuntos sobre la auditorias. aproveche el momento para ponerla al corriente. me gane su confianza. una tarde, cuando sólo habiamos quedado los dos, ella se puso a llorar. era la imagen de la tristeza. el ex marido la acosaba y amenazaba. no la dejaba en paz. el tipo le pedía que para no quitarle a su hijo, sería necesario que se acostara con algunos de sus jefes, para que él pudiera escalar peldaños políticos.
me compadecía de ella. al acercarme para secar sus lágrimas, con el antebrazo le roce uno de sus pequeños pechos. eran duros. totalmente duros. la verga se me paro automáticamente. y con el pretexto de camlmar su tristeza, la atraje hacía mi. ella no se opuso, pero sintió la dureza del fierro al hacercar su ingle. así permanecimos creo un minuto. me pareció eterno.
el claxón del carro de su amiga que había pasado por ella, nos hizo separarnos. su amiga teresa, se asomo a la puerta de la oficina, mientras sara, hiba rumbo al baño a maquillarse. tere, era otro portento,sólo que morena. traí una minifalda que a duras penas le cubría la pantaleta y su blusa sin brasier, dejaba ver unos pezones erectos. se notaba la amplia aure de sus pezones. con desparpajo tomó asiento en una silla próxima y mientras cruzaba las piernas, note que no traí pataletas y los vellos de su sexo, eran un poco más largo que lo normal.
mientras sara estaba en el baño, se escucho claramente el chorro de cuando las mujeres orinan. tere sonrió y me dijo en tono pícaro. a esa boca le hace falta un trozo. no podía dar crédito a lo que decía. era la primera vez que cruzabamos palabras.
me quede acariciando la verga, una vez que ellas se habían ido. ya casi a la salida de la oficina, antes de partir, sara me preguntó si me quedría en la oficina un rato más. le contesté que hasta que terminara el balance, porque era urgente. me dedique a trabajar y a veces, mientras tomaba un sorbo de café, soñaba despierto con poderle meter una buena cogida por ese sabroso y suculento culito.
al filo de la madrugada, cuando había concluido con el trabajo y cuando estaba por apagar la última de las computadoras, se escuchó que alguien intentaba abrir la puerta de la oficina. era sara, quien venía en mi ayuda. por si se necesitara, me dijo.
su aliento olía un poco a vino. entonces sella se sentó donde lo había hecho su amiga tere. el microvestido que llevaba, era una tentación. al igual que su compañera, añ cruzar las piernas, note que no llevaba calzones y dejaba ver unos vellos rubios y unos labios rojos y jugosos. sin importarme perder el trabajo, me arrodille frente a ella , le subí las piernas y metí la lengua enmedio de su raja. el olor era una poesía para los sentidos. en ningún momento puso reparo. suspiró hondo, echo la cabeza para atrás y empezó a gemir dulcemente. creo que le mame el clitorís por unos quince minutos.
la exitación en mi pantalón amenzaba con romperlos. ella, me tomó de la cabeza y se paro para empezarme a besar y a echar mano a la bragueta del pantalón. palmó la firmeza del fierro y se estremeción. sin decir nada, me empezó bajar el cierre y sacó mi escudo masculino. lo palpó varias veces, mientras con su otra mano me tomaba por las nalgas.
se arrodillo ante mi y lo empezó a saborear, por más intentos que hacía por meterselo todo a la boca. no le cupo. ronroneo como una gatita en celo, mientras me quitaba la camisa y el pantalón. sacarle el minivestido fue de lo más fácil, solo alzó los brazos, para que quedara desnuda. sólo su liguero y sus medias que le quedaban al pelo.
nos acercamos al sofa de la oficina y después empezamos un riquisimo 69. ella intentando tragar toda la verga que le fuera posible con aquella boquita pequeña y labios sensuales, mientras yo pasaba la lengua por el clítoris y le acomodaba un dedo enmedio de su culito, oloroso. primero, le metí el dedo anular de la mano izquierda, después el otro de la mano derecha, mientras ellas se agitaba. sus jugos escurrían copiosamente hasta mi cuello.
sin preambulo alguno se monto sobre mi. su pequeña vagina no permitía el paso de la cabeza de mi verga. hizo esfuerzos sobrehumanos para que traspasara la barrera. a pesar de estar lubricada, me costo poderle meter un pequeño trozo. cuando sintió que la había penetrado, se emepzó a chupar la oreja al mismo tiempo que me pedía ¡métela toda, aunque me partas, para que se me qite lo puta¡.
sin ninguna otra consideración, la tome de los hombros mientras me impulsaba y sólo los huevos quedaron fuera. se contocionó mientras me aseguraba que nadie, ¡jamás¡ le había metido una verga de ese tamaño. le alcance a meter nuevamente el dedo en el culo y sus quejidos, ahora fueron secos. mientras se estremecia. por lo regular, la prim,era vez que me cojo a una hembra, trato de tardarme el mayor tiempo posible. ella se sacudía orgasmo tras orgamo, mientras mi verga le llegaba hasta su último rincón, mientras le mordisqueaba - alternadamente - sus pequeños senos.
se separó de mí y me dijo: -- te voy a dar una virginidad que a nadie más le dare. se untó los desdos con saliva, mientras se los pasaba por su culito güerito. la invitación casí me hace venirme en seco. poco a poco se acerco hasta la cabeza de la verga y se la acomodó. empezó la laucha, por más esfuerzos que hacía, no lograba traspasarla, mientras mis dedos en su vagina, le hacía una rica y suculenta chaquetita (masturbación). cuando logre metersela, pegó un grito entre dolor y lujuría. y haciendo un gran esfuerzo, se la clave hasta la base.
´se la metía y se la sacaba lentamente, mientras ella vocifera que era la más grande de todas las putas y me pedía más verga. los huevos me dolían porque cuando emepezó a tomar ritmo, los sentones eran cada vez más violentos, mientras le saparaba las nalgas. ella me pidió que le metiera los huevos y los dedos en su vagina. después de permanecer pegados, cogiendo por más de media hora, por su rico culito. sara me emepezó a exigir que le bañanar las entrañas de semen caliente. sus deceos se cumpliero casi inmediatamente. el torrente seguía todavía cuando se lo saque. el sonido fue hueco, como cuando se destaba una botella de champagñe.
se volteo y me empezó a acariciar los huevos y a confesarme que su exmadirdo, jamás, le había hecho la más minima mamada en su cochito, ni menos que le tocara o le meteiera el dedo en el culo. me empezó a contar como había perdido su virgo. en eso se asomó tere, quien la estaba esperando.
tere, se acerco a nosotros, mientras se quitaba la falda me me pedía que le diera también un taquito. sara le comentó entre cachonda que por el culo, era una experiencia increible. ahora, vivo con las dos. antes de acostarnos y de levantarnos, alguna de las dos me tengo que culear, sobre todo cuando llega andrés. el que llega cada mes.