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View Full Version : La combinacion de nylon


andrade
11-06 2003, 03:37 AM
Esta historia sucedió en el mes de abril pasado, yo tengo 26 años, soy un trabajador autónomo del ramo de la electricidad, es decir, soy reparador y montador de sistemas eléctricos. Un amigo me pidió si yo podía realizar en su casa, en una aldea, una serie de reparaciones, pues tenía problemas con la corriente eléctrica. Para no perder de trabajar quedamos que esto se haría en un fin de semana, y así fue, nos fuimos el viernes para la casa de su suegra llamad La Aldea, para trabajar el fin de semana. Después de dos horas de viaje, llegamos a La Aldea, es una casa de piedra antigua, grande y muy bonita, en ella vive su suegra doña Carmen y su abuela doña Isolina. Doña carmen es una señora de unos 45 años y su marido esta desde hace años en Venezuela, poco o nada sabe de él, ella es la dueña de la única tienda que hay en la aldea y vive con su madre doña Isolina, una señora de unos 80 años más ó menos.

Quedamos para empezar a trabajar el sábado por la mañana, ahora lo que hicimos fue instalarnos. En el piso superior están las habitaciones, a mi me dieron la última, con una cama grande y una puerta que da al balcón, que recorre toda la fachada de la casa, y al que todas las habitaciones tienen salida. En la habitación de al lado dormía doña Carmen y en la de enfrente, mi amigo Luis y su mujer Conchy y doña Isolina en la última. Fue pasando la tarde y al llegar la noche, después de una cena suculenta por cierto, con vino propio de cosecha, cafés y licores, una agradable sobremesa, charlas y más charlas, ver un poco la televisión, nos retiramos a nuestras habitaciones. Todo fue bien, esto más o menos ocurrió a las 12 de la noche, todo estaba bien, hasta que de la habitación de Luis, comenzaron a llegar los típicos ruidos de la cama que hace ruido y alguno que otro gemido femenino. Ante tales circunstancias, mi nabo se puso tieso y no tuve más remedio que salir al balcón, para no escuchar estos ruidos tan provocadores, encendí un cigarrillo y me puse a fumar apoyado en la barandilla, la noche era algo fresca pero muy clarita.

Al poco rato estaba a mi lado doña Carmen, ella tampoco podía dormir con aquellos ruidos, “siempre hacen lo mismo”, me dijo: “nunca se cansan, dos o tres veces de noche”, y comenzamos a hablar de muchas cosas. Doña Carmen tenía una bata de casa que le llegaba hasta los pies, de color rojo, no quiso fumar, solo hablo un rato y después se fue a su habitación, yo seguí en la terraza o balcón, y comencé a dar vueltas, pues es muy grande, en un extremo había un tendedero de ropa, había ropa colgada, y lo que más me llamó la atención, fue una combinación de nylon de color negra, muy cortita y con un bonito escote, no pude resistir la tentación de tocarla, pasar mi mano por el suave tejido, pensé para mi, que suerte tiene las mujeres de usar esta ropa interior tan amorosa y suave, había mas ropa interior varios sujetadores y varias bragas, cada vez que tocaba una de estas prendas más ganas tenía de hacerme una paja, en un momento determinado, descolgué la combinación, me desnudé de la cintura para arriba y me la coloque encima, me bajé el pantalón de pijama y al sentir el roce de esta prenda sobre el cuerpo, me subió algo por todo el organismo que cada vez estaba más excitado, así mismo descolgué una braga de color negro y me la coloqué, el nabo estaba que me reventaba y yo vestido con esta ropa de una mujer, estaba salidísimo.

Me arrimé a una pared y sin pensarlo dos veces, tomé el nabo envuelto en la combinación y me puse a cascar una paja, yo creo que si hago dos movimientos más, el chorro de semen mojaría toda la prenda, cuando una mano agarro mi brazo y la voz de doña Carmen me dijo: “estas guapísima, que bien te queda mi ropa interior”. Me quedé frío al escuchar esa voz y en la situación en la que estaba, solo me atiné a decir: “Lo siento Carmen, después de todo, los ruidos de su hija, la ropa colgada en el tendal y mi situación, pido perdón, pero no he podido resistir la tentación de cascarme una buena paja y con esta ropa puesta la excitación es maravillosa, lo siento, me voy a vestir y me marcho ahora mismo, por favor no le diga nada a Luis de esto”. Ella mirándome con una sonrisa me dijo: “Esta bien, pero no tienes por que irte. Ven, no quiero que te vean así vestido” y me llevó a su habitación. Una vez dentro, me preguntó: “¿Te gustan las fantasías sexuales?”. “Sí” le dije. “Bien, yo también estoy caliente y poca vida sexual tengo, el otro día vi una película de dos mujeres haciendo el amor y de verdad que me excitó muchísimo”. Al oír esa confesión de Doña Carmen, comprendí que podía cogérmela, así que le dije: “Doña Carmen, estoy a su disposición, yo haré lo que usted quiera”. Ella me dijo: “Bien, así me gusta”.

Me desnudó por completo, me colocó una braguita de encaje de color rojo, que tuvimos que hacer número, para que el rabo no saliera, un sujetador del mismo material y color y una especie de tentación del mismo color. Con esta ropa puesta yo estaba excitadísimo, tuve que vestirla a ella con algo muy parecido, pero de color verde esmeralda. Nos abrazamos y el primer beso con intercambio de saliva duro más de un minuto, nunca había tenido en mis brazos una mujer madura, rellenita y con tantas ganas de follar como esta. Nos tumbamos encima de la cama con la luz encendida y después colocamos el colchón en el suelo para no hacer ruido, lo primero fue recorrer nuestros cuerpos, mi lengua fue derecha a aquellas tetas blancas y duras, que necesitaba unas buenas mamadas, fueron bien mamadas y bien lamidas, incluso mordidas. Mi lengua bajaba por aquella tentación de nylon que cubría aquel cuerpo y se paró a jugar en el ombligo, después atacó directamente el objetivo principal, aquella vagina, húmeda que se movía sola, la ataqué con rapidez y con alevosía, primero con los dedos y después con la lengua, mis labios de vez en cuando tomaban aquel clítoris y los chupaban, los gemidos se sentían, eso que tenía la televisión encendida y algo alta, mis deditos empezaron a trabajar aquel culete, aquel ojete virgen, con movimientos circulares y con intentos de penetración, poco a poco fui penetrando aquel culete con los deditos, y sin nada más, pero mi lengua seguía atacando la vagina, hasta que comenzó a temblar, a gemir, casi convulsiona, había alcanzado ella un orgasmo con mi lengua.

Después de un buen rato de calma total, tomó mi rabo apartándome la braguita y comenzó a chuparlo con tal frenesí, que en menos de un minuto su cara quedo totalmente blanca, nunca había tenido una corrida como esta. Nos levantamos y nos aseamos un poco, me quite el sujetador por que me apretaba y me molestaba y nos volvimos a la cama, al poco tiempo ella estaba pajeándome, me quitó mi braguita y envolviendo el pene con ella comenzó a masajearlo, hasta que este estaba duro de verdad, con dos juegos de medias me ató las manos y los pies a la cama, tenía que ser una imagen digna de una buena fotografía, un hombre atado a una cama, y con una tentación roja puesta. Ella comenzó a jugar conmigo, a judiar, como se dice, me pajeaba, me la chupaba, me mordía las tetitas, me las chupaba, me ponía sus tetas en mi boca, me pasaba su vagina por mi boca, me metía un dedo en el culo, hizo conmigo lo que quiso, así más de una hora, después se colocó encima mío y se penetró ella misma, me pasaba su lengua por mi cuello al tiempo que se movía, unas veces muy rápido y otras muy lentamente, hasta que alcanzamos otro buen orgasmo, casi simultaneo.

Me desató y nos dormimos toda la noche, eso si, vestidos con nuestros disfraces y abrazaditos. Por la mañana yo volvía a estar empalmado, el roce de aquella prenda femenina me había puesto a cien, no tuve más remedio que empezar a hacerme una paja. Cuando estaba más concentrado masturbándome, escucho su voz que me dice: “No, ven y súbete encima de mí”, y como un loco me moví a toda velocidad, esta vez ella no se inmutó, pero yo si que tuve una buena corrida, en agradecimiento volví a bajar al pilón como se dice y lamí su coñito hasta que tuvo otro orgasmo. Trabajamos todo el día y toda la tarde, y por la noche, salí de mi habitación y fui a la suya, el colchón esta en el suelo y ella en camisón esperándome, fue otra noche buena, muy buena, pero no quiso acceder a que yo la penetrara por el ano, nació virgen y morirá virgen.

Al volver a la ciudad, mi amigo Luis me preguntó cuánto tenía que pagarme por los servicios de electricista, y Conchy dijo: “nada, ya le pagó mi madre y muy bien”. Desde entonces, por lo menos un día a la semana, con mi coche hago una escapada hasta esta aldea, y siempre soy bien recibido, nunca pensé a que a mis años una mujer de 45 me haría perder la cabeza, le pedí vivir con ella, estoy esperando sus respuesta.

albertinobonito
26-07 2005, 11:05 AM
me enloquecio este cuento, me gusta mucho la historia y la manera como ella te agarro.

la_mimada_72
29-08 2005, 10:13 AM
muy buen relato,ojala la señora te diga q si para pueda hacer todas sus fantacias realidad

clarck2210
14-02 2006, 01:27 AM
:cool: mujeres maduras que tienen toda esa experiencia para dar donde estan:cool: