manazucar
08-06 2003, 06:13 PM
Tengo 35 años y mucho miedo a tener contacto con hombres, pero un día entre a ver una película en un cine, me senté y al poco rato de estar disfrutando de la película, se sentó a mi lado un hombre de mas o menos 40 anos, rozo su pierna con la mía, esto me produjo un estremecimiento espantoso, era mi primera vez, pero me llamaban la atención los hombres. Me quede quieto y el seguía rozándome, mire y vi era muy guapo a pesar de su edad, se tocaba la pinga y me agarro la mano para que yo siguiera, era una gran pingona de unas 9 y media pulgadas, gorda y que latía de placer.
Yo estaba muy nervioso y me dijo muy de cerca; yo tengo donde ir. Y no se como pero fui con el a su apartamento. Me brindo un trago y comenzamos a tocarnos, me quito la ropa y luego se quito la de el. Era un cuerpo maravilloso, lleno de pelos, atlético y aquella gran pinga que parecía iba a estallar, nos besamos y fuimos a parar a su cama, donde yo me acosté temblando, pero el me dijo que relajara, no sabes lo que vas a disfrutar.
Comenzó a besar todo mi cuerpo y chupaba mis tetillas, luego me comenzó a mamar mi pinga que estaba bien mojadita. Gritaba de placer al ver lo que estaba disfrutando con ese hombre que se llama raul, luego me dio lengua por todo el cuerpo hasta los pies, chupándome los dedos y me volteo, beso mi espalda y me metió su lengua en mi culo que se contraía con aquellas mamadas que me estaba dando. Luego se puso en posición para hacer un 69 y por primera vez disfrute de una pinga en mi boca, que rico era aquello, le mame los huevos y abría las piernas para que yo le mamara también el culo.
Ya yo estaba tan caliente que se lo mame con un deseo muy ardiente. Me dijo, amor, ahora quiero singarte. bueno yo accedí y trajo vaselina, comenzó a penetrar aquella gran pinga en mi culo, aun virgen y yo gritaba de dolor, paro un rato y comenzó a introducir de nuevo, ya no me dolía y gemía de placer: ay papi dámela toda, que rico te meneas, yo le decía y el a mi: te la voy a dar todita mi vida, que culito mas caliente tienes y que apretadito, me gusta mucho ya casi me vengo; dámela toda y se vino como un animal. Me gusto tanto aquello, llenos de sudor, de leche, con mi culo ardiendo y con algunas gotas de sangre, que quise repetirlo y así fue.
Pero yo me moría por singármelo y me dejo que se lo hiciera y se movía más que una batidora y su culo succionaba de placer. Demore mucho en venirme y me decía, dámela papi, me duele ya por favor, dámela. Hasta que me vine y caímos exhausto en la cama. Desde entonces y esto digo me sucedió hace un ano solamente, no pierdo la oportunidad de meterme una pinga. Solo que lamento el tiempo que perdí en mi vida.
Yo estaba muy nervioso y me dijo muy de cerca; yo tengo donde ir. Y no se como pero fui con el a su apartamento. Me brindo un trago y comenzamos a tocarnos, me quito la ropa y luego se quito la de el. Era un cuerpo maravilloso, lleno de pelos, atlético y aquella gran pinga que parecía iba a estallar, nos besamos y fuimos a parar a su cama, donde yo me acosté temblando, pero el me dijo que relajara, no sabes lo que vas a disfrutar.
Comenzó a besar todo mi cuerpo y chupaba mis tetillas, luego me comenzó a mamar mi pinga que estaba bien mojadita. Gritaba de placer al ver lo que estaba disfrutando con ese hombre que se llama raul, luego me dio lengua por todo el cuerpo hasta los pies, chupándome los dedos y me volteo, beso mi espalda y me metió su lengua en mi culo que se contraía con aquellas mamadas que me estaba dando. Luego se puso en posición para hacer un 69 y por primera vez disfrute de una pinga en mi boca, que rico era aquello, le mame los huevos y abría las piernas para que yo le mamara también el culo.
Ya yo estaba tan caliente que se lo mame con un deseo muy ardiente. Me dijo, amor, ahora quiero singarte. bueno yo accedí y trajo vaselina, comenzó a penetrar aquella gran pinga en mi culo, aun virgen y yo gritaba de dolor, paro un rato y comenzó a introducir de nuevo, ya no me dolía y gemía de placer: ay papi dámela toda, que rico te meneas, yo le decía y el a mi: te la voy a dar todita mi vida, que culito mas caliente tienes y que apretadito, me gusta mucho ya casi me vengo; dámela toda y se vino como un animal. Me gusto tanto aquello, llenos de sudor, de leche, con mi culo ardiendo y con algunas gotas de sangre, que quise repetirlo y así fue.
Pero yo me moría por singármelo y me dejo que se lo hiciera y se movía más que una batidora y su culo succionaba de placer. Demore mucho en venirme y me decía, dámela papi, me duele ya por favor, dámela. Hasta que me vine y caímos exhausto en la cama. Desde entonces y esto digo me sucedió hace un ano solamente, no pierdo la oportunidad de meterme una pinga. Solo que lamento el tiempo que perdí en mi vida.