body_guard
25-05 2003, 08:16 PM
Mi esposa y yo somos muy cachondos, siempre estamos inventando fantasías, una de ellas que es mutua para ambos, es la de ella tener 2 vergas juntas, y la mía, de verla cogiendo con otro. Ambos platicamos sobre esa fantasía, y hasta llegamos a encendernos. Un día, salimos de compras, estando en el centro comercial, me encontré con un amigo de la prepa, me saludó y le presenté a mi esposa, de inmediato vi en mi mujer como se le encendían los ojos por el deseo que sintió por mi amigo, se me vino a la mente la fantasía de los dos, así que invité a mi amigo a comer a nuestra casa y él aceptó.
Ya en la comida, le hice algunas preguntas indiscretas, como qué opinaba de mi esposa, y él tragó saliva antes de contestarme. Me dijo: tiene un cuerpo excelente y es muy bella, tienes mucha suerte de haberla conseguido. Mi esposa estaba escuchando todo desde la cocina y gritó: dale a tu amigo un trago de vino por mentiroso. Mi amigo se rió y contestó: no señora, es cierto, y el vino se lo acepto. Yo ya estaba caliente, en la primera oportunidad que vi, le dije a mi esposa: ¿cómo vez a mi amigo?, te animas?, y ella respondió: si, pero tengo mucha pena y no se como empezar. Eso déjamelo a mí, le dije, y volví a la sala.
Platiqué con mi amigo, cuando mi mujer llevó las otras bebidas, yo comenté que mi esposa tiene las nalgas más lindas de Torreón. Mi amigo se sonrojó y volteó a ver a mi esposa, la cual estaba callada. En serio, volví a decir, ella tiene unas nalgas muy sabrosas. Mi amigo se quedó como espectador, en esos momentos aproveche para decirle a mi esposa que le demostrara a mi amigo que lo que decía era cierto. Ella me volteó a ver con una sonrisa pícara y me siguió el juego, se paró en medio de ambos, y se levantó el vestido, dejando ver sus nalgas bellamente adornadas por una tanga de hilo dental color negro. Mi amigo tragó saliva ante tal monumento, y yo le dije: qué te parecen?. El no dejaba de ver el bello culo de mi esposa, solo alcanzó a decir: son magníficas, puedo tocarlas?, y mi mujer le contestó: adelante, toca y agarra todo lo que tu quieras.
Mi amigo se abalanzó sobre mi mujer, sus manos iban recorriendo todo su cuerpo, hasta llegar a su linda vulva, comenzó a meter los dedos y pudo notar que ya estaba húmeda y lista para ser penetrada. El se volvió hacia mí y me dijo: puedo mamarle el culo?. Si, adelante, contesté yo mientras me desnudaba. Mi esposa abrió más sus piernas y le dijo: méteme la lengua hasta dentro y hazme gritar papacito!!. Mi amigo, al segundo, ya estaba tomándose los jugos que salían de la vulva de mi mujer. Yo me acerqué a ella completamente desnudo, le ofrecí mi verga, la cual ella aceptó y la engulló de un golpe hasta la raíz. Yo dejé escapar un quejido de placer, entonces lo que hizo mi mujer, me llenó de orgullo, pues le dijo a mi amigo que se desnudara y que se acercara, para mamarle a él también la verga. Mi amigo se desnudó y se acercó a ella con el miembro erecto, mi esposa lo agarró con sus labios, le ensalivó todo el tronco y se lo metió de un golpe hasta las agmíndalas, mi amigo solo alcanzó a decir ooohhhhh.
Mi mujer juntó la verga de mi amigo y la mía, y se las metió las dos por la boca, era algo muy intoxicante, algo que jamás me imagine que mi linda esposa pudiera meterse las dos vergas juntas en la boca. Esa visión me excitó demasiado de solo ver como lengüeteaba ambos troncos, como se tragaba el líquido cristalino que de nuestros glandes manaban, empecé a sentir que me venía y le avise a mi mujer, ella, sacando las dos vergas me dijo: quiero tu leche dentro de mí, y dicho esto, se empinó y se abrió las nalgas con sus manos, y me dijo: ahora lléname de tu leche. Yo me acomodé tras de ella y la ensarté sintiendo aquella rica humedad pegajosa que tienen todas las mujeres cuando están calientes. Sentí como mi verga empezó a escupir y a escupir chorros y chorros dentro de ella. Cuando terminé, ella gritó: el que sigue!!, y mi amigo de un brinco se acomodó y la ensartó.
Mi esposa empezó a girar sus nalgotas en círculos para que mi amigo sintiera como su panocha devoraba cada centímetro de su verga. El gritó: me vennnnnngo y se empezó a convulsionar aventando su leche en el interior de mi mujer, en eso, mi mujer también gritó: aaaahhhhh, y se vino. Los tres quedamos desfallecidos, mi mujer fue la primera en reaccionar y nos dijo: que bárbaros!! me dejaron toda llena de semen, dicho esto, se abrió de piernas y nos mostró su panocha escurriendo, las gotas le rodaban hasta sus muslos. Ella en un gesto de coquetería, se llenó los dedos de nuestras leches y se los llevó a la boca, se los tragó y saboreó. Después se nos quedo viendo y nos dijo: huuuummmm, que ricos, espero que esto se vuelva a repetir. Se paró y se dirigió al baño a asearse. Mi amigo se despidió y prometió volver a visitarnos. Mi esposa y yo recordamos con mucho deseo esta aventura.
Ya en la comida, le hice algunas preguntas indiscretas, como qué opinaba de mi esposa, y él tragó saliva antes de contestarme. Me dijo: tiene un cuerpo excelente y es muy bella, tienes mucha suerte de haberla conseguido. Mi esposa estaba escuchando todo desde la cocina y gritó: dale a tu amigo un trago de vino por mentiroso. Mi amigo se rió y contestó: no señora, es cierto, y el vino se lo acepto. Yo ya estaba caliente, en la primera oportunidad que vi, le dije a mi esposa: ¿cómo vez a mi amigo?, te animas?, y ella respondió: si, pero tengo mucha pena y no se como empezar. Eso déjamelo a mí, le dije, y volví a la sala.
Platiqué con mi amigo, cuando mi mujer llevó las otras bebidas, yo comenté que mi esposa tiene las nalgas más lindas de Torreón. Mi amigo se sonrojó y volteó a ver a mi esposa, la cual estaba callada. En serio, volví a decir, ella tiene unas nalgas muy sabrosas. Mi amigo se quedó como espectador, en esos momentos aproveche para decirle a mi esposa que le demostrara a mi amigo que lo que decía era cierto. Ella me volteó a ver con una sonrisa pícara y me siguió el juego, se paró en medio de ambos, y se levantó el vestido, dejando ver sus nalgas bellamente adornadas por una tanga de hilo dental color negro. Mi amigo tragó saliva ante tal monumento, y yo le dije: qué te parecen?. El no dejaba de ver el bello culo de mi esposa, solo alcanzó a decir: son magníficas, puedo tocarlas?, y mi mujer le contestó: adelante, toca y agarra todo lo que tu quieras.
Mi amigo se abalanzó sobre mi mujer, sus manos iban recorriendo todo su cuerpo, hasta llegar a su linda vulva, comenzó a meter los dedos y pudo notar que ya estaba húmeda y lista para ser penetrada. El se volvió hacia mí y me dijo: puedo mamarle el culo?. Si, adelante, contesté yo mientras me desnudaba. Mi esposa abrió más sus piernas y le dijo: méteme la lengua hasta dentro y hazme gritar papacito!!. Mi amigo, al segundo, ya estaba tomándose los jugos que salían de la vulva de mi mujer. Yo me acerqué a ella completamente desnudo, le ofrecí mi verga, la cual ella aceptó y la engulló de un golpe hasta la raíz. Yo dejé escapar un quejido de placer, entonces lo que hizo mi mujer, me llenó de orgullo, pues le dijo a mi amigo que se desnudara y que se acercara, para mamarle a él también la verga. Mi amigo se desnudó y se acercó a ella con el miembro erecto, mi esposa lo agarró con sus labios, le ensalivó todo el tronco y se lo metió de un golpe hasta las agmíndalas, mi amigo solo alcanzó a decir ooohhhhh.
Mi mujer juntó la verga de mi amigo y la mía, y se las metió las dos por la boca, era algo muy intoxicante, algo que jamás me imagine que mi linda esposa pudiera meterse las dos vergas juntas en la boca. Esa visión me excitó demasiado de solo ver como lengüeteaba ambos troncos, como se tragaba el líquido cristalino que de nuestros glandes manaban, empecé a sentir que me venía y le avise a mi mujer, ella, sacando las dos vergas me dijo: quiero tu leche dentro de mí, y dicho esto, se empinó y se abrió las nalgas con sus manos, y me dijo: ahora lléname de tu leche. Yo me acomodé tras de ella y la ensarté sintiendo aquella rica humedad pegajosa que tienen todas las mujeres cuando están calientes. Sentí como mi verga empezó a escupir y a escupir chorros y chorros dentro de ella. Cuando terminé, ella gritó: el que sigue!!, y mi amigo de un brinco se acomodó y la ensartó.
Mi esposa empezó a girar sus nalgotas en círculos para que mi amigo sintiera como su panocha devoraba cada centímetro de su verga. El gritó: me vennnnnngo y se empezó a convulsionar aventando su leche en el interior de mi mujer, en eso, mi mujer también gritó: aaaahhhhh, y se vino. Los tres quedamos desfallecidos, mi mujer fue la primera en reaccionar y nos dijo: que bárbaros!! me dejaron toda llena de semen, dicho esto, se abrió de piernas y nos mostró su panocha escurriendo, las gotas le rodaban hasta sus muslos. Ella en un gesto de coquetería, se llenó los dedos de nuestras leches y se los llevó a la boca, se los tragó y saboreó. Después se nos quedo viendo y nos dijo: huuuummmm, que ricos, espero que esto se vuelva a repetir. Se paró y se dirigió al baño a asearse. Mi amigo se despidió y prometió volver a visitarnos. Mi esposa y yo recordamos con mucho deseo esta aventura.