Anonimo
16-04 2003, 02:42 PM
Sexo con mi mejor amigo
Hola, soy Lorena y tengo 17 años. Todo comenzó así: yo entro al colegio a las 7:00 a.m. y casi siempre salgo a las 12:30 p.m. Como de costumbre paso a saludar a un amigo con el que me la llevo muy bien, ya que somos los mejores amigos. Víctor mide 1.78, es de piel clara, delgado, cabello largo hasta los hombros y vive con sus hermanos. Su recámara es oscura porque utiliza sólo velas, ya que él escucha música metal y además la gente chismosa le dice a mi papá que él es mala influencia para mí, ya sea por su forma de vestir o por su edad, que es de 38 años.
Salí del colegio más temprano, ya que era viernes. Me fui para donde Víctor a saludarlo y llevarle unas velas que me pidió que le regalara de mi cuarto. Cuando llegué él se disponía a bañarse y me quedé en su recámara viendo TV y escuchando música. En la TV estaban pasando porno y me estaba poniendo cachonda, ya que soy fanática al porno, pero mejor decidí apagarlo.
Al rato él llegó y me preguntó que si comprábamos licor y cigarrillos. Por un momento lo dudé, pero accedí, ya que todos lo viernes y sábados él y yo nos embriagamos. Compramos 3 botellas de vodka y como 8 paquetes de cigarrillos. Regresamos a su casa, entramos a su cuarto, prendió 5 velas y me pidió que cerrara la puerta para no ser molestados. De pronto le dije que pusiera música y puso un grupo el cual me gusta tanto y empezamos a tomar, a fumar y a escuchar música. Al mucho rato vino un amigo de nosotros. Le ofrecimos licor, ya que nosotros estábamos muy tomados, pero sólo se quedó un rato.
Seguimos hablando y fue tanto calor que estaba haciendo en el cuarto, ya que no hay ventanas. Decidí quitarme el uniforme y quedé en unos ciclistas blancos muy cortos que dejaban ver mucho y la camisa del uniforme, ya que no me daría pena, pues por mi mente nunca pasaría algo entre los dos.
Continuamos en la conversación de mi novio, que cómo iba con él, pero le dije que ya no me sentía como antes y que le diría que termináramos con la relación, pero veía que Víctor no desapartaba la mirada de mis piernas y mi cuca, ya que estaba sentada con una pierna arriba y recostada hacia el muro sin saber que se me veía parte de mi coño, porque no tenía interiores. Al rato él se quitó la camisa y quedó en bermudas. Continuamos hablando y no desapartaba la mirada, lo cual me empezó a excitar. Veía que disfrutaba y más las abría. De pronto me desabotoné la camisa un poco y dejaba ver parte de mis senos. Víctor hablaba y yo me fijaba en sus bermudas que la tenía enorme, lo cual me ponía muy caliente.
De pronto tocan la puerta e inmediatamente abrió. Era su hermana que iba a salir y no volvía. Me vio y me saludó, entró Víctor de nuevo y le pregunté que si su hermana me había visto como estaba pero dijo que no. Noté que todavía estaba enorme su pene. Se sentó y sin dudarlo volví a acomodarme como estaba pero esta vez me tocaba mis piernas.
Como a los 2 minutos me dijo que cómo me había ido en el colegio y le dije que tuve un día muy pesado, ya que era día de exámenes y trabajos, para lo cual le dije que iría donde la masajista porque estaba muy cansada y para acabar de ajustar un niño me aporreó la pierna jugando con un balón. De inmediato me dijo que si quería me haría un masaje, al cual yo le dije que era en todo el cuerpo, que mejor iría donde la masajista de mi tía pero al final me convenció; creo que tal vez dije que sí porque estaba muy cachonda.
Le pedí que me masajeara mis hombros, por lo que me tuve que sentar en el tapete y él en la cama ya que es muy bajita y al recostarme sentí su miembro como una piedra en mi espalda. Me hacía la que no sentía ese bulto y me movía para los lados para calentarlo más. Sentía sus manos en mi cuello; sobándome por los lados bajó a mis hombros, pero no se sentía igual, así que me dijo que si quería me acostaba en la cama y me quitaba la camisa.
Quedé en brassiere y me acosté boca abajo me untó crema y deslizaba por mi espalda sus manos. Realmente lo disfrutaba. Me pidió que me lo quitara para hacer el masaje más relajante, así que me lo desabrochó y me lo quitó, quedando sólo en ciclistas. Este masaje se hizo por un rato, de pronto me voltea y me ve mis senos. Me iba a tapar pero me dijo que no había problema, agregando que le parecen hermosos. En realidad no me importó pero lo disfrutaba y sabía que él también. Cerré mis ojos, me untó la crema sobre mi abdomen y comenzó el masaje, subiendo hasta mis hombros. Masajeó mis senos, lo cual disfrutaba, porque lo hizo por un rato. Veía de reojo y con la otra mano se tocaba su miembro. Bajó sus manos e introdujo una hasta mi sexo, produciéndome un gemido. Se desplazó hasta mis piernas y con suaves masajes subía sus manos hasta mi coño. Luego con suavidad me fue abriendo de piernas. Me tocaba por mis muslos en forma circular. Entre más subía más me hervía la cuca. Se recostó un poco y sentía su verga en mis piernas. Fue subiendo su mano hasta que me tocó la cuca hirviendo. Ya que notó que estaba caliente introdujo su mano y acariciaba mi clítoris. Deslicé mi mano hasta su miembro y lo encontré enorme y caliente. Lo empecé a masturbar. Me quitó mis ciclistas y me introdujo sus dedos. De pronto se paró y se quitó sus bermudas y se tiró sobre mí, besando mis senos. Me subió las piernas y me introdujo su enorme pene que parecía no caber.
Al cabo de un minuto sentí mi orgasmo. Con su pene adentro me corrió y me montó encima de él. Ubicó la punta en la entrada y dejé salir un gemido de placer. Mientras me bajaba sobre su pene, me comencé a mover suavemente con movimientos circulares. Al cabo de un rato se convirtieron en movimientos más intensos, a lo cual gemía como nunca y fuertemente diciendo “si.. si.. si...” mientras Víctor me metía todo su miembro que parecía no caber.
Me agarró por la cintura y me subía como 20 cm y la volvía a bajar, diciendo que le fascinaba y siempre me había deseado. Disfrutaba tanto que lo hacía con mucha fuerza.
Luego me puso en 4 y así sentí todo su miembro como si me fuera a destrozar. Di un gemido largo: “aaaaaahahahaha”. Se veía Víctor tan extasiado que me dijo que iba a eyacularme. Terminó toda su leche en mis tetas soltando chorros como nunca.
Realmente disfruté tanto que no me arrepiento. Ahora lo hacemos como nunca cada vez que nos calentemos y además terminé con mi novio y también me coge como nunca, ya que a los dos los amo, pero eso será otra historia.
Hola, soy Lorena y tengo 17 años. Todo comenzó así: yo entro al colegio a las 7:00 a.m. y casi siempre salgo a las 12:30 p.m. Como de costumbre paso a saludar a un amigo con el que me la llevo muy bien, ya que somos los mejores amigos. Víctor mide 1.78, es de piel clara, delgado, cabello largo hasta los hombros y vive con sus hermanos. Su recámara es oscura porque utiliza sólo velas, ya que él escucha música metal y además la gente chismosa le dice a mi papá que él es mala influencia para mí, ya sea por su forma de vestir o por su edad, que es de 38 años.
Salí del colegio más temprano, ya que era viernes. Me fui para donde Víctor a saludarlo y llevarle unas velas que me pidió que le regalara de mi cuarto. Cuando llegué él se disponía a bañarse y me quedé en su recámara viendo TV y escuchando música. En la TV estaban pasando porno y me estaba poniendo cachonda, ya que soy fanática al porno, pero mejor decidí apagarlo.
Al rato él llegó y me preguntó que si comprábamos licor y cigarrillos. Por un momento lo dudé, pero accedí, ya que todos lo viernes y sábados él y yo nos embriagamos. Compramos 3 botellas de vodka y como 8 paquetes de cigarrillos. Regresamos a su casa, entramos a su cuarto, prendió 5 velas y me pidió que cerrara la puerta para no ser molestados. De pronto le dije que pusiera música y puso un grupo el cual me gusta tanto y empezamos a tomar, a fumar y a escuchar música. Al mucho rato vino un amigo de nosotros. Le ofrecimos licor, ya que nosotros estábamos muy tomados, pero sólo se quedó un rato.
Seguimos hablando y fue tanto calor que estaba haciendo en el cuarto, ya que no hay ventanas. Decidí quitarme el uniforme y quedé en unos ciclistas blancos muy cortos que dejaban ver mucho y la camisa del uniforme, ya que no me daría pena, pues por mi mente nunca pasaría algo entre los dos.
Continuamos en la conversación de mi novio, que cómo iba con él, pero le dije que ya no me sentía como antes y que le diría que termináramos con la relación, pero veía que Víctor no desapartaba la mirada de mis piernas y mi cuca, ya que estaba sentada con una pierna arriba y recostada hacia el muro sin saber que se me veía parte de mi coño, porque no tenía interiores. Al rato él se quitó la camisa y quedó en bermudas. Continuamos hablando y no desapartaba la mirada, lo cual me empezó a excitar. Veía que disfrutaba y más las abría. De pronto me desabotoné la camisa un poco y dejaba ver parte de mis senos. Víctor hablaba y yo me fijaba en sus bermudas que la tenía enorme, lo cual me ponía muy caliente.
De pronto tocan la puerta e inmediatamente abrió. Era su hermana que iba a salir y no volvía. Me vio y me saludó, entró Víctor de nuevo y le pregunté que si su hermana me había visto como estaba pero dijo que no. Noté que todavía estaba enorme su pene. Se sentó y sin dudarlo volví a acomodarme como estaba pero esta vez me tocaba mis piernas.
Como a los 2 minutos me dijo que cómo me había ido en el colegio y le dije que tuve un día muy pesado, ya que era día de exámenes y trabajos, para lo cual le dije que iría donde la masajista porque estaba muy cansada y para acabar de ajustar un niño me aporreó la pierna jugando con un balón. De inmediato me dijo que si quería me haría un masaje, al cual yo le dije que era en todo el cuerpo, que mejor iría donde la masajista de mi tía pero al final me convenció; creo que tal vez dije que sí porque estaba muy cachonda.
Le pedí que me masajeara mis hombros, por lo que me tuve que sentar en el tapete y él en la cama ya que es muy bajita y al recostarme sentí su miembro como una piedra en mi espalda. Me hacía la que no sentía ese bulto y me movía para los lados para calentarlo más. Sentía sus manos en mi cuello; sobándome por los lados bajó a mis hombros, pero no se sentía igual, así que me dijo que si quería me acostaba en la cama y me quitaba la camisa.
Quedé en brassiere y me acosté boca abajo me untó crema y deslizaba por mi espalda sus manos. Realmente lo disfrutaba. Me pidió que me lo quitara para hacer el masaje más relajante, así que me lo desabrochó y me lo quitó, quedando sólo en ciclistas. Este masaje se hizo por un rato, de pronto me voltea y me ve mis senos. Me iba a tapar pero me dijo que no había problema, agregando que le parecen hermosos. En realidad no me importó pero lo disfrutaba y sabía que él también. Cerré mis ojos, me untó la crema sobre mi abdomen y comenzó el masaje, subiendo hasta mis hombros. Masajeó mis senos, lo cual disfrutaba, porque lo hizo por un rato. Veía de reojo y con la otra mano se tocaba su miembro. Bajó sus manos e introdujo una hasta mi sexo, produciéndome un gemido. Se desplazó hasta mis piernas y con suaves masajes subía sus manos hasta mi coño. Luego con suavidad me fue abriendo de piernas. Me tocaba por mis muslos en forma circular. Entre más subía más me hervía la cuca. Se recostó un poco y sentía su verga en mis piernas. Fue subiendo su mano hasta que me tocó la cuca hirviendo. Ya que notó que estaba caliente introdujo su mano y acariciaba mi clítoris. Deslicé mi mano hasta su miembro y lo encontré enorme y caliente. Lo empecé a masturbar. Me quitó mis ciclistas y me introdujo sus dedos. De pronto se paró y se quitó sus bermudas y se tiró sobre mí, besando mis senos. Me subió las piernas y me introdujo su enorme pene que parecía no caber.
Al cabo de un minuto sentí mi orgasmo. Con su pene adentro me corrió y me montó encima de él. Ubicó la punta en la entrada y dejé salir un gemido de placer. Mientras me bajaba sobre su pene, me comencé a mover suavemente con movimientos circulares. Al cabo de un rato se convirtieron en movimientos más intensos, a lo cual gemía como nunca y fuertemente diciendo “si.. si.. si...” mientras Víctor me metía todo su miembro que parecía no caber.
Me agarró por la cintura y me subía como 20 cm y la volvía a bajar, diciendo que le fascinaba y siempre me había deseado. Disfrutaba tanto que lo hacía con mucha fuerza.
Luego me puso en 4 y así sentí todo su miembro como si me fuera a destrozar. Di un gemido largo: “aaaaaahahahaha”. Se veía Víctor tan extasiado que me dijo que iba a eyacularme. Terminó toda su leche en mis tetas soltando chorros como nunca.
Realmente disfruté tanto que no me arrepiento. Ahora lo hacemos como nunca cada vez que nos calentemos y además terminé con mi novio y también me coge como nunca, ya que a los dos los amo, pero eso será otra historia.