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View Full Version : La Trabajadora Social -A-


Bargh
20-06 2008, 10:14 AM
Ese día la bella trabajadora social Ángela había sido avisada de que en la zona de tolerancia de la ciudad se cometían abusos y explotación con las sexo servidoras, así que no le quedaba de otra que investigar, ir a ese sitio tan frecuentado por los hombres y que ella en ocasiones había imaginado. Tenía que ir, pero vestida así sería un riesgo, ese día se había puesto bella como de costumbre, pero sus encantos resaltaban, la minifalda era cortita, y la blusa apenas podía contener sus enormes pechos, el saco disimulaba un poco pero no lo suficiente, el canalillo de sus senos quedaba a la vista, trató de llegar temprano al lugar y pronto encontró a una sexo servidora.

Lógico alguno que otro hombre que la vio entrar al sitio le había dicho más de un piropo e incluso un patán le había preguntado la tarifa; ella por supuesto se indignó, pero también le calentó la idea de que un hombre pensara que era una prostituta. Se pusieron a charlar y le contó quien era y porque estaba ahí, parecía una niña, con un cuerpo pequeñito, muy diferente a las curvas de Ángela, le pregunto directamente que si era menor de edad y ella lo negó rotundamente, pero esto la incomodó y le dijo que su tiempo costaba, así que o le pagaba lo de un servicio o se marcharía y ya no podría hablar con ella.

Ángela no deseaba más estar en el lugar pero aceptó con tal de saber en qué condiciones trabajaba, acordaron el precio y la prostituta a la que llamaremos Flor para proteger su identidad le dijo que estarían más cómodas en su lugar. Así que la llevo a un tugurio de mala muerte, que a esa hora aun estaba algo vacio, pasaron hasta las habitaciones y se encerraron en uno.

Ya adentro Ángela revisó el lugar y vio que aunque austero era limpio, Flor le dijo que ella no quería problemas, que su chulo la trataba bien y que no sabía de dónde salían los rumores. Ángela le pidió una identificación para verificar su edad, por supuesto que no la obtuvo y en eso estaban cuando alguien llamo a la puerta

-Flor, aquí está Rubén, te trae a un cliente sal a recibirlo- gritó una voz madura

Ángela no sabía qué hacer y Flor menos. Salir sería un riesgo, le preguntarían ¿quién era? así que la joven le sugirió que se ocultara en el closet para no ser descubiertas. Ángela aceptó a regañadientes y se ocultó.

-Pasen, pasen estaba arreglando el lugar-

Ángela vio por una pequeña rendija del closet entrar a dos hombres, uno delgado y muy moreno con cara de pocos amigos y a otro fornido de cabello castaño y de piel clara, por la conversación supo que el moreno era el chulo de Flor y el otro el cliente que le había conseguido. Sabía que no podría salir así que se resignó a contemplar como Flor atendería a su cliente. Él dejo el dinero sobre el buro y le pidió que bailara un poco. Flor comenzó a moverse sensualmente mostrando su cuerpo, el cliente mientras tanto se sobaba la entrepierna, ella se subió entre sus piernas y comenzó a pasarle su cuerpo, ponerle las tetas en la cara. Las manos del hombre se apoderaron de sus glúteos y empezó a meterle mano por debajo de la cortísima falda, el tratamiento parecía dar resultado porque comenzó a gemir muy bajito, Flor desabrochó la camisa del joven y bajaba mientras le besaba el torso, Ángela suponía esto, ya que era tapada por la espalda de su anfitriona.

Poco a poco bajó hasta estar de rodillas, el sonido de la cremallera anuncio lo que seguía:

– ¡Ah! papi que rico esta esto-

Y el joven atrajo con su mano la cabeza para orientarla.

Ángela solo podía escuchar el “glup, glup” y los suspiros del joven al recibir el trato que la experta boquita le brindaba.

-Sigue chiquita, sigue que lo haces muy bien pero… trata de comértela completa-

- ¡Mmm! (glup) no me cabe- apenas pudo decir la chiquilla

-Pues inténtalo- y acompaño la frase empujando con sus manos la cabeza sobre su miembro, las arcadas de Flor demostraban el esfuerzo que le representaba comerse el aparato. Los gemidos, los olores, comenzaron a excitar a Ángela que expectante contemplaba el espectáculo que le brindaban.

Sintió sus pezones crecer sobre la tela del sujetador y aun más cuando el cliente sin reparos tomó a Florecita entre sus brazos y la aventó contra la cama, separó sus piernas y comenzó a comerle su “flor” y al parecer con singular maestría ya que la joven sin más gimió de gusto pidiéndole más y más.

-Hay papi, como sigas así voy a ser yo la que te tendré que pagar -Que gusto, ¡Uf!-Quiero diario clientes como tú -¡Mmm!, sí ahí mismito -¡Mmm!, ¡Síí! -¡Ay! dame dedo -Dame dedo corazón -¡Ándale!, ¡Mmm!, ¡Síí!-

Ángela al principio pensó que no era más que una táctica para complacer al cliente pero todo cambió cuando después de unos 15 minutos, escuchó un fuerte grito anunciando su inminente corrida. A todo esto Ángela convertida en toda una voyeur, sin saber cómo tenía ya sus manos hurgando por encima de su corta falda, toqueteando su monte de Venus causándose apenas ligeras sensaciones por el roce de sus dedos.

Mientras la escena se desarrollaba afuera, Flor se revolcaba en la cama víctima del placer que su cliente le había causado. Nuestro protagonista se puso de pie y por el movimiento de su brazo Ángela se percato que se meneaba el aparato, pero los ojos de nuestra licenciada no solo se fijaron en eso, sino en la amplia espalda, el tatuaje de un fénix, el contorno de su cintura, las rotundas nalgas y unas piernas fibrosas y musculadas. Subió a la cama como si de un felino acechando a su presa se tratara. Notó como le abría las piernas a la prostituta.

Ángela instintivamente abrió las suyas un poco y se recargó en el fondo del improvisado closet, sus manos levantaron su falda y empezaron a acariciar sus muslos sintiendo la dureza y firmeza de los mismos, llevando su camino a su entrepierna. Afuera el macho hacia lo mismo, en perfecta sincronía acariciaba las piernas abiertas y pasaba sus pulgares por los labios rojos e inflamados de Flor. Ángela tenía un estorbo, su tanga no le daba libre acceso, pero poco tardo en correrla y empezar abrir sus labios con la técnica que afuera de su encierro aplicaban. Ahora los pulgares del cliente penetraban fuertemente aquella rajita de la que emanaban flujos cual catarata. Ángela sentía la dureza de sus dedos entrando y saliendo, no debía molestarse en lubricarlos, su rajita empapada solo confirmaba lo que aquellas visiones provocaban en ella.

El chico cambió, y ahora una de sus manos de fuertes y gruesos dedos penetraba con dos de ellos la encharcada rajita de la prostituta que ahogaba sus gemidos mordiendo la vieja almohada, mientras que con la otra acariciaba sus pezones, combinando la más tierna suavidad de las caricias, con fuertes jalones y pellizcos.

Dentro del closet Ángela desesperada abría su saco buscando uno de sus pechos, agitada, casi gimiendo, pero conteniéndose, sacaba un seno del sujetador y de la blanca blusa para amasarlo, sus dedos pegostiosos de su propio flujo ayudaban a que la tortura a sus enhiestos pezones no le arrancara aullidos de placer. Mientras se entretenía en esto; el macho por fin haría su triunfal entrada, acomodándose por completo entre las temblorosas piernas de nuestra joven prostituta recargó la punta de su erecto pene, presionando poco para que la cabeza apenas entrara, para luego sin siquiera avisar comenzar a follarla, porque a eso venia a follarse a una linda prostituta y eso lo avalaba el dinero que por el raudo movimiento de la cama ahora yacía en el suelo al caer del buro.

Los gemidos contenidos por la almohada eran ahora verdaderos alaridos, en la mente de Ángela aun cabía la exageración de Flor, pero eso era lo de menos, se estaba masturbando en un closet mientras afuera un macho se jodía, se follaba, se cogía, a una casi seguramente menor de edad en un tugurio de mala muerte a las afueras de la ciudad. No sabía cómo había llegado a eso, quizás el sonoro concierto de gemidos que la pareja orquestaba denotando su álgida excitación. Pero en su cabeza ella quería estar en esa cama, ser poseída por ese macho que no paraba de taladrar a esa pequeña, la diferencia de sus cuerpos, el olor, sus sudores, todo excitaba la mente de nuestra respetable licenciada.

Un cambio de posición, el cliente cargaba en vilo a Flor y se sentaba al borde de la cama, ahora seria trabajo de ella dar y recibir placer, para eso estaba ahí al final de cuentas, su cara se contraía sus manos recorrían de su cabello a sus pechos, sus caderas le hacían círculos a la verga del joven, sus ojos en éxtasis veían fijo al closet.

El menudo cuerpo de la joven tapaba al cliente por lo que Ángela por instinto abrió un poco el closet, los gemidos evitaron que el rechinar de la puerta fuera escuchado por el macho. Y ahí estaba ella, una mano en su entrepierna, otra en sus pechos, mostrándose, exhibiéndose frente a la prostituta.

Una risa cómplice, afloro a los labios de Flor, generosa, tocaba y presionaba sus pezones, sacaba su lengua impúdica y se relamía los labios.

–Hay que macho, como estoy gozando- Gritaba para envidia de Ángela. Aquella modosita licenciada que minutos antes le había interrogado en tono autoritario ahora era solo una hembra caliente, una voyeur disfrutando del placer de observar a una pareja alcanzando el clímax y vaya que lo alcanzaron.

Nuestra querida Flor con sus ojos en blanco anuncio la corrida, su cuerpo se convulsionó y como esperando que ese momento de placer no escapara nunca de su cuerpo cerró sus piernas apretando el aparato de su macho, arqueando el cuerpo para el frente casi en posición fetal. Él que estaba a punto, alcanzó lo máximo del placer al observar sobre la espalda de la agachada joven a una mujer, morena, voluptuosa, entregada a sus propias caricias, atendiendo unos rotundos pechos y denotando en su cara la más caliente de las lujurias.

El torrente de semen explotó, la descarga inundo la cueva y comenzó a salir por entre la unión de sus sexos. Mientras con cara asombrada veía a Ángela en shock, la licenciada rompió el lenguaje de gemidos que hasta ahora era el único medio de comunicación de los amantes entregados a su placer.

-Gerardo, ¿cómo es posible? ¿Qué haces aquí?-

-Ángela, estas aquí, nos observaste…


Continuará…

Andreatraviesa
11-07 2008, 05:12 PM
Uffff, que te digo amigo... tu relato me ha dejado tremendamente ....cachonda... cumplió su cometido te pongo 5 estrellitas y espero con ansias la continuación.

Saludos :)

mackybaloo
11-07 2008, 06:58 PM
de lo mas caliente me dejo con unas ansias de tener a esa licenciada. espero la continuación espero y no tardes.
de los mejores en los ultimos dias.

Adrianona75
03-08 2008, 12:59 AM
Ah caray, que relato tan más caliente.......... me dejaste exitadisima!!!!! bien por ti..... voy por la segunda parte :p

mikel
30-09 2008, 07:06 AM
buen relato, sí señor, no lo había leído hasta ahora, pero realmente me ha gustado, muy excitante