la_calentura_de_un_
05-02 2003, 08:15 PM
Esta historia me la contó mi amigo joaquín. no me pasó a mí. yo simplemente la redacte para él, la envié a petición de él al enterarse de lo que hice con la mía. espero la disfruten y, como siempre, espero sus comentarios que serán contestados en su determinado momento (por si no me conocen soy eddy,... el que escribió su vivencia titulada: "la doméstica" la niña caliente... ¡ahhhhhh....! tengo la fortuna de que en ocasiones se me presenten situaciones muy peculiares, aunque algunas veces estas situaciones suelen ser no muy agradables. empezaré por contarles lo que me sucedió en uno de mis viajes de vacaciones con los amigos. no atino a pensar si lo que hice (o dejé que me hicieran) fuera correcto.
a veces me entra el remordimiento al pensar de que traicioné la hospitalidad de uno de mis amigos al estar como huésped en su casa durante unas vacaciones, aunque yo no me tengo la culpa de que existan personas que a temprana edad tengan hormonas demasiado activas. todo comenzó una tarde de agosto en una ciudad mexicana de super agradable clima, un clima que invita al romance, al sexo desenfrenado. todavía conservábamos mis amigos y yo parte de la resaca (cruda) de la noche anterior, resaca ocasionada por una parranda en un "night club" con shows atrevidísimos.
unas nenas nos bailaban en la mesa, entre otras cosas. salí a caminar por la hacienda, en la que habían unos bungalows destinados para los trabajadores de la hacienda. en ese momento, sentí ganas de orinar, y me escondí detrás de unos arbustos para lograr mi objetivo. saqué mi verga, la pelé y comencé. ene ese momento se me vino a la cabeza todo lo que hicimos con las nenas del "night club" y, no les miento, me calenté en ese momento. ya sintiéndome un perol con aceite, comencé a masturbarme, comencé con el pela - pela, hasta que sentí esa mágica sensación, y un chorro caliente que se me escurría por los dedos. aparentemente ahí acabo la cosa, pero lo más interesante aún estaba por venir.
al día siguiente volví a caminar por esos lugares, cuando se me acerca una niña como de doce años y me pregunta qué es lo que hacía cuando estaba escondido detrás de los arbustos. me dijo que se asustó al ver cómo le salía una punta rosada a "eso" que yo jugueteaba, y que luego se le desaparecía rápidamente al mover mi mano. luego me preguntó que si era leche lo que después de un rato me salió y, (aunque ustedes no lo crean) se atrevió a preguntarme si se podía beber esa leche y a qué sabía. yo, un tanto desconcertado le pregunté por qué me espió.
ella se encontraba cerca del lugar, y que ella no se encontraba sola, sino que se encontraba jugando con otras dos amigas. yo me asusté cuando ella me lo confesó y no atiné a decir nada cuando ella levantó su mano y posó uno de sus dedos sobre mi verga y me dijo: - anda, no seas malo, enséñame que fué lo que hiciste ayer. me gustó verte haciendo eso. te prometo que no se lo cuento a nadie. yo le dije que no se podía, no era correcto. ella insistió: - ¡¡¡por favor!!! muéstrame eso que tienes. quiero ver su leche. justo cuando me decía eso, empezó a bajarme el cierre del pantalón, y yo le quise quitar la mano de ahí y ella insistió. al fin de cuentas, acepté, me senté sobre una piedra, abrí mis piernas, le pedí que se sentara frente entre mis piernas, bajé mi cierre, jalé a la niña acercándole su cara en la región de mi sexo, jalé mi ropa interior y saqué mi sexo que estaba flácido en ese momento.
ella abró más los ojos en ese momento y me dijo que le gustaba su olor. posé su mano sobre mi verga y en ese momento creció enormemente. ella se sorprendió, le tomé su mano, hice que con ella abrazara el tronco de mi sexo, le jalé la cara hasta que sus labios casi rozaron la punta, y de un movimiento le bajé su mano para que la cabeza de mi pene quedara descubierta. ella se sonrió al sentirla en sus labios. le pregunté si le gustaba y me dijo que le encanta esa punta roja. ene ese momento, se me humedeció la punta de mi verga, le dije a la nenita que probara lo que me salía en ese momento. le pedí que abriera su boca, a lo que ella accedió de inmediato y se la introduje con algo de dificultad, ya que la cabeza apenas le cabía en su boquita.
le pedí que cerrara su boca y que la succionara pasándole la lengua. ella lo hizo como si fuera un caramelo muy delicioso. después de un rato se la saqué y le pedí que me masturbara. le tomé la mano, le mostré como se hace, ella empezó a hacermelo muy rico, ya cuando la leche estaba por salir, le pedí que se detuviera. le dije que la leche estaba por salir. le dije que si quería beberla, que abriera la boca. ella lo hizo y yo me apresuré a metérsela. le vacié un poco en su boca y el resto en su cara y ella hizo una mueca como de extrañeza al sentir su sabor.
ya que le bañé su cara y su boca, me miró sorprendida, relamiendo lo que le escurría cerca de su boca. comprendí que le gustó, entonces le acerqué de nueva cuenta su carita morena a mi vergona, la pelé, la apreté un poco y le salió un poco de leche, coloque la punta en sus labios, a lo que ella comenzó a succionarle la punta y le sacó más jugos. se la saqué de la boca, le pasé la verga por donde le rocié la carita y le empujaba mi lechona hacia su boca, lo que ella golosa se tragaba. cuando toda la leche que tenía en su cara se la bajé con mi vergona hasta su boca, ella me pidió que hicieramos lo mismo otra vez, y yo, ya hipercaliente, le dije que lo haríamos de otra manera que quizá le gustaría aún más. le pedí que se parara, le alcé su falda, me metí debajo de ella, le hice a un lado su calzón, le abrí su vagina, le hice unas caricias que la hicieron retorcerse por las cosquillas y finalmente le metí toda mi lengua.
ella abrió mas sus piernas y yo comencé a mover mi lengua dentro de ella a toda prisa. ella se movía del placer y yo le chupeteaba todos sus rinconcitos vaginales. sa- qué mi lengua, le pedí que ensalivara mi verga dandole unas buenas chupadas, le quité su calzón, la senté en mi sexo, busqué su rajita y le clavé la cabeza de mi pene, ella gimió al sentirla y le dije que se relajara. acto seguido, se la empecé a empujar hasta que se la metí toda y ¡ohh sorpresa! ¡ella no tienía el himen!. eso quiere decír que ya había sido cogida antes, o ella se hizo algo que le rompió el himen. ya más tranquilo por esto, empecé a moverme dentro de ella, primero suavemente, lo que hizo que ella comenzara a gemir. empecéa moverme rápidamente y ella hacía unos vizcos graciosos, además de poner en blanco los ojitos.
me acosté en la yerba sin que yo me desenchufara de ella, hice que se arrodille y comencé a moverme más rápidamente, a todo lo que podía. ella comenzó a llorar y se aferró más a mi y yo le di una bombeada espantosa, hasta que ella comenzó a desesperarse, y llegó el momento en que ella me abrazó tan fuerte, se convulsionó, y sentí una ligera succión vaginal en mi pene, lo que indica que ella legó al orgasmo. seguí bombeandola, hasta que de nuevo la leche amenazó con salirse. le saqué mi verga enseguida, le pedí que abriera la boca y le vacié toda mi leche en la boca, a lo que ella como sedienta empezó a sorber y a tragarse.
yo quedé cansadísimo. finalmente hice que se limpiara el poco de líquido espeso que le manaba de su vagina, acomodó su ropa, hice que le dé una última chupada a mi sexo para limpiarlo de todo lo que le quedaba, le limpié su boquita, y ella felíz me dijo que fué algo muy lindo lo que hicimos, que nadie más lo sabría, aparte de sus amiguitas. al día siguiente se presentó con una de sus amiguitas y me pidió que hiciera lo mismo con ella, yo acepté, la arrinconé en un árbol, bajé mi cierre, y en presencia de la que me cogí saqué mi vergona, y lo demás se los cuento en una segunda parte de esta precoz historia de adolescente.
a veces me entra el remordimiento al pensar de que traicioné la hospitalidad de uno de mis amigos al estar como huésped en su casa durante unas vacaciones, aunque yo no me tengo la culpa de que existan personas que a temprana edad tengan hormonas demasiado activas. todo comenzó una tarde de agosto en una ciudad mexicana de super agradable clima, un clima que invita al romance, al sexo desenfrenado. todavía conservábamos mis amigos y yo parte de la resaca (cruda) de la noche anterior, resaca ocasionada por una parranda en un "night club" con shows atrevidísimos.
unas nenas nos bailaban en la mesa, entre otras cosas. salí a caminar por la hacienda, en la que habían unos bungalows destinados para los trabajadores de la hacienda. en ese momento, sentí ganas de orinar, y me escondí detrás de unos arbustos para lograr mi objetivo. saqué mi verga, la pelé y comencé. ene ese momento se me vino a la cabeza todo lo que hicimos con las nenas del "night club" y, no les miento, me calenté en ese momento. ya sintiéndome un perol con aceite, comencé a masturbarme, comencé con el pela - pela, hasta que sentí esa mágica sensación, y un chorro caliente que se me escurría por los dedos. aparentemente ahí acabo la cosa, pero lo más interesante aún estaba por venir.
al día siguiente volví a caminar por esos lugares, cuando se me acerca una niña como de doce años y me pregunta qué es lo que hacía cuando estaba escondido detrás de los arbustos. me dijo que se asustó al ver cómo le salía una punta rosada a "eso" que yo jugueteaba, y que luego se le desaparecía rápidamente al mover mi mano. luego me preguntó que si era leche lo que después de un rato me salió y, (aunque ustedes no lo crean) se atrevió a preguntarme si se podía beber esa leche y a qué sabía. yo, un tanto desconcertado le pregunté por qué me espió.
ella se encontraba cerca del lugar, y que ella no se encontraba sola, sino que se encontraba jugando con otras dos amigas. yo me asusté cuando ella me lo confesó y no atiné a decir nada cuando ella levantó su mano y posó uno de sus dedos sobre mi verga y me dijo: - anda, no seas malo, enséñame que fué lo que hiciste ayer. me gustó verte haciendo eso. te prometo que no se lo cuento a nadie. yo le dije que no se podía, no era correcto. ella insistió: - ¡¡¡por favor!!! muéstrame eso que tienes. quiero ver su leche. justo cuando me decía eso, empezó a bajarme el cierre del pantalón, y yo le quise quitar la mano de ahí y ella insistió. al fin de cuentas, acepté, me senté sobre una piedra, abrí mis piernas, le pedí que se sentara frente entre mis piernas, bajé mi cierre, jalé a la niña acercándole su cara en la región de mi sexo, jalé mi ropa interior y saqué mi sexo que estaba flácido en ese momento.
ella abró más los ojos en ese momento y me dijo que le gustaba su olor. posé su mano sobre mi verga y en ese momento creció enormemente. ella se sorprendió, le tomé su mano, hice que con ella abrazara el tronco de mi sexo, le jalé la cara hasta que sus labios casi rozaron la punta, y de un movimiento le bajé su mano para que la cabeza de mi pene quedara descubierta. ella se sonrió al sentirla en sus labios. le pregunté si le gustaba y me dijo que le encanta esa punta roja. ene ese momento, se me humedeció la punta de mi verga, le dije a la nenita que probara lo que me salía en ese momento. le pedí que abriera su boca, a lo que ella accedió de inmediato y se la introduje con algo de dificultad, ya que la cabeza apenas le cabía en su boquita.
le pedí que cerrara su boca y que la succionara pasándole la lengua. ella lo hizo como si fuera un caramelo muy delicioso. después de un rato se la saqué y le pedí que me masturbara. le tomé la mano, le mostré como se hace, ella empezó a hacermelo muy rico, ya cuando la leche estaba por salir, le pedí que se detuviera. le dije que la leche estaba por salir. le dije que si quería beberla, que abriera la boca. ella lo hizo y yo me apresuré a metérsela. le vacié un poco en su boca y el resto en su cara y ella hizo una mueca como de extrañeza al sentir su sabor.
ya que le bañé su cara y su boca, me miró sorprendida, relamiendo lo que le escurría cerca de su boca. comprendí que le gustó, entonces le acerqué de nueva cuenta su carita morena a mi vergona, la pelé, la apreté un poco y le salió un poco de leche, coloque la punta en sus labios, a lo que ella comenzó a succionarle la punta y le sacó más jugos. se la saqué de la boca, le pasé la verga por donde le rocié la carita y le empujaba mi lechona hacia su boca, lo que ella golosa se tragaba. cuando toda la leche que tenía en su cara se la bajé con mi vergona hasta su boca, ella me pidió que hicieramos lo mismo otra vez, y yo, ya hipercaliente, le dije que lo haríamos de otra manera que quizá le gustaría aún más. le pedí que se parara, le alcé su falda, me metí debajo de ella, le hice a un lado su calzón, le abrí su vagina, le hice unas caricias que la hicieron retorcerse por las cosquillas y finalmente le metí toda mi lengua.
ella abrió mas sus piernas y yo comencé a mover mi lengua dentro de ella a toda prisa. ella se movía del placer y yo le chupeteaba todos sus rinconcitos vaginales. sa- qué mi lengua, le pedí que ensalivara mi verga dandole unas buenas chupadas, le quité su calzón, la senté en mi sexo, busqué su rajita y le clavé la cabeza de mi pene, ella gimió al sentirla y le dije que se relajara. acto seguido, se la empecé a empujar hasta que se la metí toda y ¡ohh sorpresa! ¡ella no tienía el himen!. eso quiere decír que ya había sido cogida antes, o ella se hizo algo que le rompió el himen. ya más tranquilo por esto, empecé a moverme dentro de ella, primero suavemente, lo que hizo que ella comenzara a gemir. empecéa moverme rápidamente y ella hacía unos vizcos graciosos, además de poner en blanco los ojitos.
me acosté en la yerba sin que yo me desenchufara de ella, hice que se arrodille y comencé a moverme más rápidamente, a todo lo que podía. ella comenzó a llorar y se aferró más a mi y yo le di una bombeada espantosa, hasta que ella comenzó a desesperarse, y llegó el momento en que ella me abrazó tan fuerte, se convulsionó, y sentí una ligera succión vaginal en mi pene, lo que indica que ella legó al orgasmo. seguí bombeandola, hasta que de nuevo la leche amenazó con salirse. le saqué mi verga enseguida, le pedí que abriera la boca y le vacié toda mi leche en la boca, a lo que ella como sedienta empezó a sorber y a tragarse.
yo quedé cansadísimo. finalmente hice que se limpiara el poco de líquido espeso que le manaba de su vagina, acomodó su ropa, hice que le dé una última chupada a mi sexo para limpiarlo de todo lo que le quedaba, le limpié su boquita, y ella felíz me dijo que fué algo muy lindo lo que hicimos, que nadie más lo sabría, aparte de sus amiguitas. al día siguiente se presentó con una de sus amiguitas y me pidió que hiciera lo mismo con ella, yo acepté, la arrinconé en un árbol, bajé mi cierre, y en presencia de la que me cogí saqué mi vergona, y lo demás se los cuento en una segunda parte de esta precoz historia de adolescente.