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View Full Version : "Un Tren llamado Deseo"


Minnie
27-04 2008, 03:27 PM
Un Tren llamado Deseo


Amanecía con desgana. Un tenue rayo de sol intentaba atravesar, sin éxito, espesos y oscuros nubarrones que hacían presagiar la tormenta. El jardín parecía estar cubierto por un manto grisáceo y las flores habían perdido parte de su brillo, como si un gran pincel las hubiera emborronado. Miré una vez más al cielo… “Tendré que salir inmediatamente si no quiero perder el tren”.

Subí las escaleras saltando los peldaños de dos en dos y como llevada por el viento terminé de recoger las cosas que había dejado tiradas sobre la cama; un lápiz de labios, las llaves, mi libro, una pequeña libreta de notas, un bolígrafo, chicles de menta, toallitas húmedas, por si las moscas, y pañuelitos de papel, también por si las moscas. Todo fue cayendo dentro del gran bolso sin orden ni concierto.

Pensaba qué atuendo sería el más cómodo para un viaje tan largo. Paris me esperaba y no era cuestión de llegar reventada por la opresión de unos tejanos. Saqué del armario una camiseta de algodón con escote amplio. No, no era necesario llevar nada debajo, hacía demasiado calor. Era perfecta. Rebusqué entre las perchas atosigadas de trapos de todos los estilos y colores. "¿Cuándo dejaría de guardarlo todo pensando en las vueltas que da la moda?" Al fin, ahí estaba mi falda amplia y larga. No, en este caso tampoco sería necesario llevar nada debajo. ¡No había mayor comodidad que sentirse libre bajo la ropa!

Estaba todo preparado. Revisé mis papeles, dinero, el billete del tren, mi maleta, el gran bolso de mano. Me asomé al espejo para repasar mi larga melena roja… hoy parecía más alborotada que de costumbre. La camiseta parecía un poco escasa para mis generosos pechos, tiré de ella hacia abajo para centrar el escote y no pude evitar una sonrisa de picardía. Mis areolas parecían intentar asomarse para curiosear por encima del escote "No importa", pensé "Después de todo, ¿A quién no le gusta jugar a las adivinanzas?". París me esperaba, pensaba comerme sus días y beberme sus noches.

El sonido de un claxon me hizo regresar del ensueño, mi taxi estaba allí. Me lancé escaleras abajo "¡Buenos días señorita! ¿No olvida nada?" "No, gracias. ¡Vamos!" "¡Tranquila en 20 minutos estaremos en Chamartín!"

Hicimos el recorrido casi en silencio. Tenía un billete normal, no había plazas libres en los vagones cama. Así que viajaría sentada toda la noche ¡Un deseo! Tener un/a compañero/a de viaje interesante. "¡Hemos llegado! Son 20 €, la ayudaré a bajar sus cosas... ¡Está usted un poco distraída!" "¡Ah, sí, gracias!" Otra vez había caído en la espiral envolvente de mis sueños. "¡Tenga el dinero!" "Le sienta muy bien esa camiseta ¡Ay!.. si no fuera porque estoy casado, ¡Me iría con usted al fin del mundo!"

La azafata esperaba al pie del vagón y mirando mi billete, me indicó: “Pasillo a la derecha, butaca 10v”. Mis ojos escrutaron el espacio circundante comprobando con rapidez y agrado que no había nadie más. “Bien, al menos podré estirar las piernas”, pensé. Levanté mi maleta para colocarla en el portaequipajes y me senté dispuesta a disfrutar de la lectura.

La megafonía anunciaba que el tren saldría en dos minutos cuando un hombre alto, con barba encanecida y bien parecido, entró en el vagón. Con gesto grave, esbozó un saludo y fue a colocarse en el asiento enfrentado al mío. Lo miré con curiosidad mientras situaba sus cosas en el portaequipajes. “Uhmmm… es atractivo" En fin… el viaje era largo… posiblemente sería aburrido. “No estaría mal… mmmm…” En esto estaba cuando, de pronto, al darse la vuelta, sus ojos tropezaron con los míos. Una oleada de rubor me envolvió. "¡Perdón, no quise parecer curiosa!" No hubo respuesta... sólo un gran estrépito. Mi bolso, lleno a rebosar, había caído a sus pies, desparramando por completo su contenido. Una leve sonrisa y un gesto de condescendencia hicieron que me sintiera aún más estúpida, tanta torpeza podía parecer imposible, de no ser porque en mi, era absolutamente normal.

“He debido colocarlo mal” dije para excusarme. Pero sus labios permanecieron cerrados. "¡Qué hombre tan extraño!” pensé. Saqué mi libro y me dispuse a leer. Dentro del vagón reinaba ese silencio que entre dos extraños puede llegar a pesar como la losa de un cementerio, él también había sacado un libro. Mi curiosidad llegaba a límites insospechados y disimulando intenté leer el título de su libro, imposible, un cuaderno abierto entre sus piernas me impedía ver las tapas del libro, mientras a él le permitía hacer anotaciones de vez en cuando.

Rendida ante la evidencia, decidí entrar de lleno en mi lectura y embebida en ella estaba cuando al levantar la vista, más por curiosidad que por descuido, pude ver como había escrito una frase en el cuaderno y me la mostraba sin mirarme. Era clara y contundente: "Me gustan tus pechos". Mi respiración se paralizó y miré a través de la ventanilla, ,o podía creer lo que había leído. Instintivamente miré con disimulo a mi escote, observando con espanto como uno de mis pezones asomaba por él. Mientras él leía, ¡Vaya! ¡Parecía no darse cuenta de nada!.

Una extraña sensación se apoderó de mí, estábamos solos ¿Por qué no?... ¡Un poco de diversión no estaría mal! Me excitaba la idea de una aventura en el tren, pero no... debía poner los pies sobre la tierra. !Otra vez colgada de mis fantasías! Bajé los ojos y traté de concentrar mi mente en la lectura. Mi corazón latía tan deprisa… que me revolví en la butaca, incómoda y visiblemente alterada.

Segundos después pude percibir que escribía algo más y sin apenas levantar los ojos pude leer: "Acaricia tus pezones, por favor, quiero verlos crecer mientras los tocas" Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo; mientras mis ojos, atrapados en la misma línea, permanecían inmóviles intentando seguir la lectura, no levanté la vista, no quería ver nada más… sólo era capaz de sentir que aquel extraño me excitaba sobremanera. Y sin dudarlo un segundo acaricié mis pezones mientras lo miraba fijamente. Él no levantó la vista, sabía que había obedecido su orden y esto... ¿Le bastaba?

Bajé los ojos y entonces pude percibir que me observaba de nuevo... sólo me miraba cuando yo no lo miraba "De acuerdo" pensé, "Estas son las reglas del juego ¡Adelante!" Había vuelto a escribir: "Son hermosos, tan oscuros, tan duros, continua por favor".
No me miraba.

Yo tampoco intenté buscar sus ojos, simplemente obedecí ciegamente. Tiré del escote de mi camiseta, ahora, la punta de mis pezones, asomando sobre el borde del escote, se mostraba erecta ante sus ojos. Los acaricié una vez más como por descuido, empezaba a sentir la humedad de mi intensa excitación. hacía lo posible por parecer tranquila, mientras trataba de adivinar los pensamientos de aquel hombre silencioso.

Una vez más miré por la ventanilla: el paisaje no me interesaba en absoluto, solamente quería observarlo a él en el reflejo del cristal. Pude adivinar que escribía de nuevo, me mordía la curiosidad, pero regresé a mi libro en un alarde de indiferencia. Sentía arder mis mejillas y los latidos de mi corazón sonaban al compás del movimiento del tren, una y otra vez releí el mismo párrafo. Era imposible comprender una palabra. mis ojos solo podían ver aquel cuaderno, que alzado ahora, me mostraba una vez más: "Estás completamente mojada, puedo aspirar el aroma de la humedad de tu sexo”.

La temperatura dentro del vagón era insoportable, visiblemente “acalorada”, intenté abrir la ventanilla, pero el mecanismo estaba oxidado. Regresé a mi asiento y pude ver como había escrito algo más en su cuaderno: "Tu falda es demasiado larga" Todavía no había recuperado la respiración… ¿Qué pretendía?

No me miraba, su aparente parsimonia me exasperaba, ninguno de sus gestos me permitía vislumbrar la finalidad de su estrategia. Sin embargo, al bajar la vista hacia mi libro, podía sentir el fuego de sus ojos atravesando mis ropas y quemando mi piel, fuera cual fuera la finalidad de su juego, me sentía atrapada y deliciosamente dominada por él.

Me moví despacio, muy despacio, mi mano, colocada encima de mis piernas, bajó lentamente hasta mis rodillas sin aparentar otras intenciones ¡La falda era larga! ¡Vaya con el señor! Ahora notaba cierta inquietud en é, inntentaba escribir de nuevo en su cuaderno cuando el lápiz cayó al suelo deslizándose debajo de mis pies. Levanté los ojos rápidamente y sin darme tiempo a reaccionar se agachó para recogerlo, instintivamente levanté mis piernas y el leve roce de nuestros cuerpos hizo que se detuviera una milésima de segundo.

Sabía que mi lentitud lo excitaría aún más, mis dedos, colocados entre mis rodillas, se deslizaban hacia arriba muy despacio. Mi falda iba subiendo a medida que mis dedos recorrían el sendero que había entre mis muslos. Si él quería juego, lo tendría, pero ahora yo llevaba la batuta.

Mis dedos terminaron de subir todo lo necesario. La falda, ahora remangada casi hasta las ingles, descubría sin pudor mis piernas, las separé lentamente… él no esperaría mi desnudez interior. Un poco más… y mi deliciosa cueva secreta y plena de humedades quedaría expuesta por completo, mi excitación era tal que no esperé una nueva orden.

Separé los labios de mi sexo, para introducir lentamente mis dedos y humedecerlos en aquellos fluidos que me inundaban, no lo miraba, pero podía sentir el calor de su mirada siguiendo mis movimientos. Mis dedos recorrieron muy despacio mi abertura, para posarse delicadamente sobre el botón mágico del delirio, describiendo diminutos círculos sobre él, sentía un placer indescriptible al masturbarme delante de aquel desconocido. No podía adivinar qué pretendía, pero su método era increíblemente perturbador.

Lo miré fijamente, pero él permanecía impasible, al menos, esto era lo que yo podía ver. No levantó la vista, simplemente escribió de nuevo: "No te detengas, me excita mucho mirar tu placer”.

Estaba claro que no era posible para mí dejarlo ahora, así que utilizando ambas manos separé los labios de mi hendidura, mientras introducía mis dedos. Estaba a punto de alcanzar el orgasmo, respiré profundamente intentando detener aquella explosión de placer que me inundaba, ahora sentía sus ojos fijos en mis movimientos, no levanté la vista. Sabía que me miraba y esto aceleraba mis pulsaciones, rocé la punta de mi clítoris erecto y reinicié lentamente ese movimiento que sin lugar a dudas me llevaría al orgasmo, levanté la vista intentando observar su reacción y pude ver como escribía algo. Enseguida me mostró el cuaderno sin mirarme: “Ve al baño” No podía ser verdad lo que había leído y mis ojos incrédulos volvieron al cuaderno mientras él permanecía aparentemente impasible frente a su libro ¿Ahora quiere que vaya al baño? ¿Ahora que estoy al borde del abismo?

Volvía a escribir… esperé y pude leer “Levántate y ve al baño". "¡Ahora!" Parecía impaciente y a decir verdad yo también lo estaba, así que decidí obedecer su tajante orden. Me temblaban las piernas, sentía cómo mis fluidos se deslizaban mojando el interior de mis muslos.

Estaba frente a la puerta del baño, la empujé para abrirla y cerré tras de mí. Me dirigí al lavabo y abriendo el agua mojé mi cara, me preguntaba que pretendía cuando escuché el sonido de la cerradura. Me quedé quieta.

Alguien estaba detrás de mí, podía sentir su respiración agitada. Levante los ojos aterrorizada ¿Quién era? Era él… pude verlo reflejado en el espejo. Era él y estaba allí dentro, detrás de mí y me observaba, cerró la puerta echando el seguro. Ahora estábamos solos. El sonido de mi respiración era tan fuerte que llegué a pensar que podía escucharse desde el otro lado. No dijo nada. Podía sentir su mirada atravesando mis entrañas y hasta mis más recónditos pensamientos, sus brazos me rodearon atrayéndome hacia él con fuerza, sus manos atraparon cada uno de mis pechos, presionándolos. Sentía su aliento cálido junto a mi cuello… semejando un huracán que levantaba mis vellos uno a uno produciéndome escalofríos interminables, un suspiro de placer escapó de mi garganta.

Sus manos, tan grandes y velludas, abarcaban mis pechos completamente. Bruscamente tiró del borde del escote de mi camiseta descubriendo mis pezones y tomándolos entre sus dedos pulgar e índice de cada mano, los friccionaba con delicadeza “Me gustan tus caricias…” dije con voz entrecortada. Me miraba, observaba con detenimiento y curiosidad, mi cara reflejada en el espejo… mis suspiros y jadeos aumentaban su ritmo en las caricias. La humedad de mi sexo, discurría por mis muslos empapándolos, un golpe de rubor iluminó mi cara y un grito, casi una orden, escapó de mi garganta “Sí, más, más, más… No te pares ahora…”

Presionaba mis pezones con tanta fuerza que el dolor y el placer, entremezclados, hacían vibrar todo mi cuerpo. Insistió en la caricia esperando más respuestas, mis gritos de placer parecían llevarlo a otra dimensión, apoyaba su verga erecta sobre mi culo y empujaba contra mis nalgas restregándola con energía “Mmmmm… sigue así… más, quiero mucho más…” dije casi sin aliento.

Una de sus manos se deslizó despacio entre mis muslos separándolos con suavidad. Sus ardorosos dedos buscaban el camino hacia mi sexo completamente húmedo, se detuvo un instante observándome de nuevo. Adelanté mi pelvis mientras buscaba con desesperación el contacto de sus dedos sobre mi clítoris ardiente de deseo y completamente erecto, abrí las piernas, esperando con ansiedad la magistral caricia que me llevara a la cima del placer, sos de sus dedos recorrían con lentitud exasperante el surco inundado deteniéndose en su entrada y presionándola levemente.

Su respiración parecía ahora más agitada. El calor de su aliento sobre mi cuello aceleró mis pulsaciones, se detuvo un momento para desabrochar mi falda dejándola caer, el sonido característico del cierre de su pantalón y después la presión de aquella verga dura y ardiente quemando la delicada piel de mi culo.

Tenía sus dedos hurgando en mi ano con delicada parsimonia, su respiración sobre mi cuello, su otra mano acariciando mi clítoris, su verga sobre mi culo y me empujaba suavemente hacia delante intentando doblar mi cintura sobre el lavabo. Obedecí sin rechistar… ¡Me excitaba tanto sentirme presa de sus ardientes deseos! Sus dedos entraban y salían de mi ano con maestría, un torbellino de placer invadió mi sexo irradiándose lentamente a todos los rincones de mi cuerpo. Entonces, por primera vez, su voz entrecortada se dejó escuchar... “Me gusta tenerte al límite” Levanté mis ojos para mirar su cara reflejada en el espejo... sonreía.

La megafonía del tren anunciaba la próxima parada: Irún. Intenté incorporarme, pero sus manos aferradas a mi cintura me sujetaron pegada a él. “Bien…” le dije “haz lo que desees conmigo”. “A mí, también me excita tenerte al límite” Me incliné sobre el lavabo y separando mis nalgas con las manos le mostré mi entrada palpitante de deseo. Una sola estocada le bastó para penetrarme hasta el fondo, mientras un ronco grito de placer escapó de su boca. Por unos momentos tan sólo podía escuchar el sonido de su cuerpo chocando con fuerza contra mis nalgas, mientras el ruido del tren acompasaba nuestras embestidas. Sentía sus dedos clavados en mi cintura y el bombeo insistente de su verga entrando y saliendo de mi culo con inusitada velocidad.

"¡Quiero más, más rápido, más adentro…más!" Grité con desesperación. Levanté mis ojos para ver su imagen en el espejo… estaba sorprendido o quizá… ¿temía hacerme daño?…no lo sabía… pero insistí: “Métemela toda, hasta hacerme perder el conocimiento”. Inmediatamente pude comprobar que le gustaba la idea de “perderme” por unos minutos, sus embestidas eran tan fuertes que el lavabo crujía con el peso de nuestros cuerpos y podía sentir su verga clavada en mis entrañas. Estaba al borde del orgasmo, una marea de sensaciones y placeres avanzaba en tropel arrollándome. Mis dedos masajeaban mi clítoris como si desearan reventarlo… sentía su acelerada respiración abrasándome… "¡Hazme tuya… empuja más adentro… ahora si, si, siiiiiiiii…!" Una andanada de contracciones involuntarias inundo mi sexo irradiándose a todos los músculos de mi cuerpo. Mi ano se cerró con fuerza apretando entre sus fauces aquella verga erecta, masajeándola con energía… nuestros gritos de placer traspasaron los umbrales de lo imaginable… podía sentir su rica leche caliente derramándose dentro de mí…mientras sus envites disminuían acortando su ritmo lentamente. Un torbellino de placer me envolvió totalmente, mientras los músculos de mi cuerpo, completamente relajados amenazaban con dejar de sostenerme. Cerré los ojos… el abandono… la felicidad completa… un sueño…un torbellino de pasión…otra galaxia y el silencio absoluto, la nada.

La megafonía del tren anunciaba el fin del recorrido: Paris – Austerlitz. Adormecida, abrí los ojos, miré a mí alrededor...Nada.

Tan solo me queda un recuerdo. Una escueta nota sobre mis piernas: “Volveremos a encontrarnos”.

Han pasado dos meses…Pero ¡Vive Dios que lo busco en cada palmo de tierra que piso!...

theoldman
17-05 2008, 10:43 AM
Muy bueno! Como ya te he dicho, tu manera de escribir me hace sentir que estoy presente en el lugar...uff...has alterado mi anatomía!

Incognito
20-05 2008, 12:45 PM
Lo primero que te puedo decir es WOOW... Que relato tan exquisito e intenso, refleja tu personalidad apasionada y en momentos tierna y poetica, revelas tu creaitvidad y la libertad de tu alma. TE AGRADEZCO DE VERDAD, fue delicioso leerte, imaginarte y formar parte de tu historia. un beso. :)

Minnie
24-05 2008, 02:52 AM
Muchísimas gracias !!! !!Ya me gustaría poseer la lista de virtudes que me adjudicas!! Me satisface que te haya gustado mi relato. :)

Un abrazo

Minnie:

I_am_Princess
25-05 2008, 10:39 AM
Estuvo!!!! muy pero muy bueno... :)te deseo que algun dia lo encuentre otra vez... y que se cruce por mi camino. jajajaja :D

Landevir
25-05 2008, 12:45 PM
He de confesar que me engancho desde el primer párrafo. Me gusto mucho el relato, tiene lo que una buena lectura requiere, atención y lo que buscamos aquí, picante.

Enhorabuena, me encanto, sigue escribiendo así.

rolo43
29-05 2008, 05:40 PM
Vaya, vaya ... interesante e inquietante relato.
Me gusta porque plantea una situación morbosa, que quizás puede parecer algo irreal y fantasiosa pero que, bien contada, resulta excitante por su componente perverso y transgresor.
El hecho que le cuente una mujer le da un saborcito especial.

Solo un detalle que no me gustó y casi me lleva a no leerlo:
el título está tomado de una celebre obra de Tenesee Williams,
Creo que no es feliz re utilizarlo en esta situación cambiando la refinada alegoría de considerar al DESEO un tranvía, que en este caso se convierte en un tren terrenal, de acero, ruidoso y humeante.
Pero es un detalle menor, el relato me parece muy bueno.

Imagine
30-05 2008, 06:07 PM
hey Minnie, te haz sacado un diez con esta historia, me ha dejado con una temperatura por arriba de los límites normales, excelente narración, secuencia y manejo del lenguaje.

Felicidades!!!

orionjl
03-06 2008, 08:08 PM
muy bueno me gusto mucho

ElTico
18-08 2008, 06:28 PM
Soy nuevo en esto y la verdad e leido unos cuantos relatos pero este tuyo me a puesto que te digo, COMO UN TORO, la forma en como cuentas las cosas y las descrives son realmente exitantes, solamente espero tener el gusto de volver a leer otro relato tuyo si sigues escribiendo de esta manera :o

MALENI
30-11 2008, 04:37 PM
Joder, Minnie, que relato tan rico, tan erotico, y tenia que llegarme en este momento a las manos, jjajaja. Me has ayudado a agrandar mi lista de cosas por hacer, jajaja. Me has transportado a ese tren , a ese momento, que delicia de recorrido. Leere los que me faltan, lo prometo. Me gusta tu manera de detallar el erotismo, rico, de veras.