alicia
17-01 2003, 04:21 PM
Tu ventana siempre fue una fuente de distraccion mientras yo lavaba la ropa en la azotea, siempre que lavaba miraba a tu ventana y veia como la cortina se levantaba de vez en cuando por el viento, mientras algun cuerpo pasaba por detras, pero lejos, adentro, en la parte obscura, sin mucha posibilidad... de distinguir que hacian, y cuando se aproximaba a la ventana, se sentaba y se perdia detras del muro. al principio pense que eran niños, que entraban y se cambiaban para ir a jugar futbol, no sabia quienes vivian alli.
con el tiempo fui distinguiendo cosas de tu casa, sabia mas o menos quienes vivian alli, la cortina a veces se cerraba del todo y ponian algo para que no se volara con el viento, porque generalmente por el calor siempre habia que mantener la ventana abierta. yo continuaba lavando cada tres dias, a veces en el dia o en la noche. de noche era diferente, si se veian figuras, y se veia con las sombras de la luz de una lamparita como la gente se cambiaba de ropa.
no se que dia fue que te vi, un dia que habian dejado la cortina abierta, y entraste y te quitaste la blusa frente a la ventana, pero sin mucha preocupacion cerraste la ventana despues de quitarte la blusa y no te vi hasta mucho despues, pero me prendaste. pense en ti como se piensa en un chocolate que viste en una vidriera un dia que no tenias con que darte el gusto.
pero algunos meses despues hiciste algo similar. esta vez se te veia muy apurada, te quitaste toda la ropa y cogiste una toalla, te vi los senos libres y me excite un poco, sin embargo yo solo lavaba ropa. supongo que en aquellos dias o eras muy descuidada o estabas pensando en muchas cosas pero no cerrabas la cortina, estabas cada vez mas apurada, y te cambiabas de ropa rapidamente o ibas a bañarte, creo que fue en ese periodo que fui concibiendo la posibilidad de conocerte.
sospecharia que alguna vez me viste, pero que interes puede tener una mujer trabajadora en una lavandera de ropa que esta siempre ahi en la azotea del frente siempre lavando, siempre con la misma ropa, siempre con el mismo peinado, mientras que tu te cambiabas de peinado, te cambiabas de ropa, te cambiabas de "look", y hasta cambiabas la disposicion de tu habitacion.
tantas veces cambiaste que no recuerdo en que momento pusiste el espejo ahi frente de modo que ahora si yo podia ver tu cuerpo entero cuando quisiera, porque no solo dejabas la cortina abierta sino que te ponias frente al espejo como para que yo pudiera verte. si hasta parecia que fuera a proposito. y fue en esa epoca que empezaste a hacerlo.
te tendias en la cama y te quedabas un rato, tirada como si tuvieras sueño, y empezabas a moverte un poco frotandote la entrepierna y a veces dabas unos extraños saltitos y te ibas transformando. a veces no tendrias tiempo y no hacias mas que explorarte un poco, te masajeabas los senos y nada mas. pero luego habia dias en que te estremecias toda.
asi aprendi a conocerte, conoci tu expresion mas secreta, te conocia los movimientos, los periodos, los ciclos de tu vida, me impresionaba que a veces no llegaras a dormir, o a veces llegabas muy tarde, yo seguia lavando ropa y el mirar a tu ventana se convirtio en una parte de mi lavado, tal vez un acto obsesivo, pero finalmente tan necesario que lo hubiera concebido imprescindible para lavar.
no se ni cual fue el dia que seguramente en medio de tantas necesidades tu me miraste y me relacionaste con la necesidad de lavar ropa. no se que dia habria sido. pero me llamaste con la mano, y me dijiste para encontrarnos en la calle. me hablaste del lavado de ropa y lave tu ropa por semanas, conversando cada vez mas. asi te fui conociendo, fui asesorandote sobre ropa, fui llegando pacientemente a conocer mas de tus gustos.
tu te fuiste encariñando mas conmigo y me hacias cada vez mas caso, hasta que me comentabas tus dolores y tus placeres, las historias con tus novios y todo. me ibas contando todo. yo mientras te empezaba a vestir y desvestir, empezamos a relacionarnos tanto que te hacia masajes y entendia tus dolores, entendia tus tensiones, y confiabas en mis manos. tanto que empece a sentirte.
cuando te emocionabas de mi llegada o cuando enrojecias despues de los masajes o cuando empezaba a rozar tu sexo y no te inmutabas diciendome que siguiera, diciendome donde tocarte, llamandome a bañarte y hasta haciendo el amor en la ducha o en tu cama. cada vez mas. hasta que te casaste hicimos en amor, y te extraño de vez en cuando cuando lavo ropa en la azotea de enfrente y veo ondear la cortina lanzandome sus contorneos que me mojan el sexo y me hacen llegar las mismas vibraciones hasta el ultimo centimetro de mi espina dorsal.
con el tiempo fui distinguiendo cosas de tu casa, sabia mas o menos quienes vivian alli, la cortina a veces se cerraba del todo y ponian algo para que no se volara con el viento, porque generalmente por el calor siempre habia que mantener la ventana abierta. yo continuaba lavando cada tres dias, a veces en el dia o en la noche. de noche era diferente, si se veian figuras, y se veia con las sombras de la luz de una lamparita como la gente se cambiaba de ropa.
no se que dia fue que te vi, un dia que habian dejado la cortina abierta, y entraste y te quitaste la blusa frente a la ventana, pero sin mucha preocupacion cerraste la ventana despues de quitarte la blusa y no te vi hasta mucho despues, pero me prendaste. pense en ti como se piensa en un chocolate que viste en una vidriera un dia que no tenias con que darte el gusto.
pero algunos meses despues hiciste algo similar. esta vez se te veia muy apurada, te quitaste toda la ropa y cogiste una toalla, te vi los senos libres y me excite un poco, sin embargo yo solo lavaba ropa. supongo que en aquellos dias o eras muy descuidada o estabas pensando en muchas cosas pero no cerrabas la cortina, estabas cada vez mas apurada, y te cambiabas de ropa rapidamente o ibas a bañarte, creo que fue en ese periodo que fui concibiendo la posibilidad de conocerte.
sospecharia que alguna vez me viste, pero que interes puede tener una mujer trabajadora en una lavandera de ropa que esta siempre ahi en la azotea del frente siempre lavando, siempre con la misma ropa, siempre con el mismo peinado, mientras que tu te cambiabas de peinado, te cambiabas de ropa, te cambiabas de "look", y hasta cambiabas la disposicion de tu habitacion.
tantas veces cambiaste que no recuerdo en que momento pusiste el espejo ahi frente de modo que ahora si yo podia ver tu cuerpo entero cuando quisiera, porque no solo dejabas la cortina abierta sino que te ponias frente al espejo como para que yo pudiera verte. si hasta parecia que fuera a proposito. y fue en esa epoca que empezaste a hacerlo.
te tendias en la cama y te quedabas un rato, tirada como si tuvieras sueño, y empezabas a moverte un poco frotandote la entrepierna y a veces dabas unos extraños saltitos y te ibas transformando. a veces no tendrias tiempo y no hacias mas que explorarte un poco, te masajeabas los senos y nada mas. pero luego habia dias en que te estremecias toda.
asi aprendi a conocerte, conoci tu expresion mas secreta, te conocia los movimientos, los periodos, los ciclos de tu vida, me impresionaba que a veces no llegaras a dormir, o a veces llegabas muy tarde, yo seguia lavando ropa y el mirar a tu ventana se convirtio en una parte de mi lavado, tal vez un acto obsesivo, pero finalmente tan necesario que lo hubiera concebido imprescindible para lavar.
no se ni cual fue el dia que seguramente en medio de tantas necesidades tu me miraste y me relacionaste con la necesidad de lavar ropa. no se que dia habria sido. pero me llamaste con la mano, y me dijiste para encontrarnos en la calle. me hablaste del lavado de ropa y lave tu ropa por semanas, conversando cada vez mas. asi te fui conociendo, fui asesorandote sobre ropa, fui llegando pacientemente a conocer mas de tus gustos.
tu te fuiste encariñando mas conmigo y me hacias cada vez mas caso, hasta que me comentabas tus dolores y tus placeres, las historias con tus novios y todo. me ibas contando todo. yo mientras te empezaba a vestir y desvestir, empezamos a relacionarnos tanto que te hacia masajes y entendia tus dolores, entendia tus tensiones, y confiabas en mis manos. tanto que empece a sentirte.
cuando te emocionabas de mi llegada o cuando enrojecias despues de los masajes o cuando empezaba a rozar tu sexo y no te inmutabas diciendome que siguiera, diciendome donde tocarte, llamandome a bañarte y hasta haciendo el amor en la ducha o en tu cama. cada vez mas. hasta que te casaste hicimos en amor, y te extraño de vez en cuando cuando lavo ropa en la azotea de enfrente y veo ondear la cortina lanzandome sus contorneos que me mojan el sexo y me hacen llegar las mismas vibraciones hasta el ultimo centimetro de mi espina dorsal.