PDA

View Full Version : Nuestras amigas I


Anonimo
17-10 2002, 03:41 AM
en aquella época, mi hermano y yo vivíamos nuestra soltería de manera espléndida; compartíamos un departamento que siempre estaba listo para recibir a nuestras amistades, especialmente si se trataba de mujeres.¡cuántas historias ocurrieron allí!. pero puesto a recordar alguna de ellas, para... compartirla con los lectores de esta página, la primera que viene a mi memoria es la de isabel y paula.

isabel era la niña que salía en ese tiempo con mi hermano andrés. era una morena, de 25 años, de hermosas formas y con unos ojos verdes enormes y muy expresivos.era realmente una mujer estupenda y ella lo sabía; pero no era simplemente bella, era más que eso, era sensual, graciosa, pícara, coqueta, femenina y con un tremendo sexto sentido para saber agradar e interesar a los hombres.¡y disfrutaba ejerciendo su poder de seducción!

desde la primera vez que la ví, isabel me tenía literalmente embrujado; disfrutaba sobremanera sus visitas a nuestro departamento y comenzaba a hacerlo apenas la veía aparecer. lo primero, era el halo de perfume que la envolvía; era un aroma delicado, que yo diría no había sido sacado de un frasco, le pertenecía a ella, formaba parte de su naturaleza. luego, era una fiesta observar la elegancia de sus ademanes y el gusto exquisito con que sabía vestirse.y como si todo esto fuera poco, su conversación siempre era grata e interesante, invariablemenete derrochaba inteligencia, cultura e ingenio.¡todo un sueño de mujer!.

con todas esas dotes, podía darse el lujo de ser una persona tremendamente segura de sí misma; después, supe que también era capaz de manejarse con el mayor aplomo en las circunstancias más extremas.

paula en tanto, era la mujer con que salía yo en aquella época.era menos deslumbrante que isabel, pero poseía los pechos más gloriosos que he visto en toda mi vida y una picardía de mujer morbosa que simplemente me tenía enloquecido. su cintura era increíblemente estrecha y hacía un giro para alcanzar la amplitud de sus caderas, capaz de marear a cualquiera. tenía 26 años, un cutis terso, pálido y unas carnes firmes que hacían que sus pechos enhiestos parecieran deliberadamente desafiantes.

paula poseía una imaginación privilegiada en todo lo que tuviera que ver con sexo y cuando hacíamos el amor, era todo un espectáculo; su rostro literalmente se encendía, adquiría un tono rosado violento, la expresión de su mirada se hacía tremendamente provocativa y gustaba de poner en práctica las fantasías más excitantes que se pueda imaginar.

cierto día, estábamos los cuatro en casa disfrutando de una grata velada, buena música, unos tragos y una conversación animada, cuando paula haciendo gala de su desinhibición, dijo que hacía mucho tiempo tenía la fantasía de hacer un desnudo en público. mi hermano que me había comentado cuánto le atraía paula, dió un salto en su asiento. yo, miré a isabel avergonzado, pero no ví en su rostro ningún signo de reproche por el comentario de paula; por el contrario, la idea debió parecerle divertida pues le preguntó que porqué no lo había hecho. a paula la observación le pareció un desafío, pues miró fijamente a isabel y tras un breve silencio, dirigiéndose a todos, nos preguntó si la ayudaríamos a hacer realidad su fantasía.

andrés, visiblemente conmocionado, le dijo que él estaba dispuesto a ser su público, pero paula le explicó que ella quería que hubiera muchos hombres observándola y que lo que deseaba era bailar en un club dónde pudiera desnudarse delante de todos ellos. inesperadamente isabel propuso que fuéramos a algún lugar apropiado para tal propósito, con lo cual me dejó absolutamente asombrado y, ¡muy excitado!.

después de darnos algunas vueltas por distintos lugares, al final dimos con el que andábamos buscando, pero al momento de hablar con el dueño para plantearle nuestra propuesta, paula pareció indecisa.

mientras andrés y yo la instabamos a llevar a cabo su fantasía, sin convencerla del todo, isabel parecía impacientarse; de pronto, dijo que no importaba que paula no quisiera hacerlo, que ella lo haría porque también había tenido la misma fantasía. yo no podía creer lo que estaba pasando; lo de paula no me había extrañado, pero esto, simplemente me hacía sentir que me había salido de la realidad.

el dueño del local con una sonrisa de oreja a oreja, accedió de inmediato a nuestra proposición y paula dijo que si isabel lo iba a hacer, ella también lo haría.

ambas se fueron rumbo a los camarines y andrés y yo nos instalamos al borde del escenario, expectantes, excitados e incrédulos. la espera se hacía exasperante, aparecían en el escenario otras niñas que en esas circunstancias carecían para nosotros de todo interés. de pronto, al salir la última bailarina ya desnuda, entre las sombras del escenario comienzaron a recortarse las siluetas inconfundibles de paula e isabel; mientras, las candilejas paulatinamente se enciendían, hasta revelar espléndida, la presencia mágica de nuestras dos mujeres moviéndose sensuales, con las miradas de todos puestas sobre ellas. andrés y yo no respirábamos;el público en tanto, impactado por la belleza y calidad de ambas, permanecía mudo.

a medida que avanzaba el número y las prendas iban desapareciendo de los cuerpos de isabel y paula, el público y nosotros con él, nos encendíamos cada vez más. el silencio dió paso a los gritos de admiración y éstos a los de excitación; de pronto, isabel bajó del escenario y comenzó a bailar entre los hombres que la aplaudían entusiasmados. paula, que no quiso quedarse sola en el escenario, también bajó imitando a isabel, y así, de pronto, ambas estaban meciéndose acompasadamente, apoyando sus espaldas sobre los pechos de los espectadores, que pugnaban por rozar sus nalgas con las braguetas de sus pantalones. andrés y yo, que aún no podíamos creer el giro que habían tomado las cosas, esperábamos ya definitivamente muy calientes, que nuestras hembras llegaran a nosotros para darnos el gusto de sentirlas moviéndose sobre nuestros pantalones ya muy estrechos.

al fin llegaron, isabel bailándome con descaro a mí y paula a andrés; las nalgas de isabel empujaban mi bragueta y prácticamente me estaban masturbando, pues mi pene que, muy duro, apuntaba hacia arriba, se había instalado entre ambos glúteos y recibía y daba, de la misma forma que recibía, mientras mis manos aferradas a sus caderas mantenían asegurada la presa.

paula en tanto, tenía enloquecido a andrés que aprovechaba la ocasión para acariciar esos pechos gloriosos, que tanto había admirado desde hacía tanto tiempo. de pronto isabel se dió vuelta quedando cara a cara conmigo, mientras literalmente se montaba sobre mi pierna para comenzar a hacer un movimiento de atrás hacia adelante, rozando toda su vulva con mi muslo cada vez con más fuerza. me acerqué a su cuello para besarla detrás de la oreja y ella comenzó a hacer lo propio, deslizando su lengua sobre el pabellón de mi oído. sentí, por lo nervioso de sus movimientos y por la agitación de su respiración, el deseo intenso que estaba experimentando y totalmente enloquecido le dije al oído que siempre había soñado con hacerle el amor; ella con la respiración entrecortada, me dijo que cuando regresáramos a casa, me permitiría hacer con ella lo que yo quisiera. pareció que esas palabras no me las dijo a mí, pues fue mi pene el primero en acusar recibo del mensaje; sólo puedo comparar la reacción de éste, a la de un potro que se para en sus patas traseras, a

(en un próximo capítulo retomaré la historia, para contar los detalles de lo que ocurrió).

oliverio

Gabrielle
22-07 2006, 12:49 AM
hombre no seas cruel y ya sigue con el relato.:(

Adrianona75
29-10 2008, 02:06 PM
vaya que si deja al lector con ganas de saber más....... quiza ya no sepamos el desenlace, pero podemos hacer trabajar a nuestra imaginación y darle el final que todos deseamos leer....... ;)