Deany
07-04 2008, 03:42 AM
Hola soy Deany, he leído varios relatos y a pesar de que soy nueva aquí ya me he decidido a contar mis experiencias como todas ustedes, actualmente tengo 34 años, soy morena, de cabello negro ondulado, mido 1.62 cm., nunca tuve un cuerpo de modelo pero tengo mis cositas y mis cosotas, pues aunque mis pechos son mas bien pequeños, tengo caderas anchas y mis nalgas son muy grandes, lo que es mi gran atractivo y mi orgullo. Mi esposo tiene 42 años y tenemos diez años de casados y tenemos dos hijos.
Desde jovencita fui muy caliente, en la secundaria recuerdo que ya me llevaba a los niños al fondo del patio de la escuela donde habían unos salones tipo teatro antiguos y casi nadie iba ahí por prohibiciones de las maestras, pues ahí me llevaba a mi primer noviecito en turno a besarnos como le había visto hacer a mis primas ya mayores con sus novios, los años pasaron y las calentadas cada vez eran mayores, los agasajos mejores, ya me metían la mano bajo la blusa y la falda jugándome mi cosita la cual siempre ha estado limpia sólo con algo de fino vello.
Después de los besitos y manoseadas, pasábamos a las chupadas de pezones y yo no me quedaba sin hacer nada, sólo les agarraba su cosa. Cuando terminé la secundaria me sentí un poco triste porque ya no vería a mis amigos, pero, al entrar a la prepa fue un cambio tremendo para mi, pues en el primer año era muy delgadita, pero, al segundo mis caderas y mis nalgas comenzaron a crecer, ya se notaban mis curvas aún a pesar que mi falda era un tanto holgada, lo malo era que mis senos no crecían tanto como los de mis amigas.
Fui notando que los muchachos que se acercaban a ser mis amigos se fijaban mas en mi por mis grandes nalgas, que por mi facilidad de tratar con ellos, siempre tuve más amistad con los niños que con las niñas - aunque tenía muy buenas amigas -. En la prepa comenzaron las fiestas a las que mis amigas y yo casi nunca faltábamos, era una ciudad un tanto pequeña, pero mis amigos y yo siempre nos dábamos tiempo para hacer una fiesta calenturienta, a veces hasta cada 15 días donde se bebían grandes cantidades de alcohol y algunas cosas mas, en esos tiempos es cuando más rienda suelta le daba a mis instintos reprimidos, por mi familia que me cuidaban demasiado para que no andará en la calle saliendo con cualquier chavo que no me conviniera, en fin, clásica familia sobre protectora.
Regresando a las fiestas ahí varios amigos se la pasaban metiéndome mano de lo lindo, aunque no llegábamos a mas, hasta que conocí a Daniel, era un tanto callado en el salón, pero en las fiestas poco a poco nos fuimos haciendo amigos, en ese entonces tenia ya tenia un novio de planta, al que luego lo termine para quedarme con Daniel, mi novio, Ángel, se fue a buscarme un trago lo que aproveché para acercarme a platicar con Daniel, lo miré a los ojos y como ya estaba un poco tomada lo abrazaba y besaba, sus amigos nos empujaron a uno de los cuartos y ahí fue donde desaté mi euforia reprimida durante tantos años.
Recuerdo que entramos al cuarto y sus amigos cerraron la puerta y uno de ellos encendió la luz, Daniel me preguntó si la apagaba y le dije que no, que no me importaba y lo seguía besando, caímos en la cama y el quedó entre mis piernas pues todos aún estábamos con el uniforme escolar, lo aprisioné con mis piernas y el se sostenía con los brazos en la cama, ya quería sentirme plenamente mujer y gozar las delicias de un buen miembro dentro de mi y el fue el elegido.
Desabotonó mi blusa y levanté el sostén, comenzó a besarme los pechos, ¡se sentía muy rico!, pero, yo lo que realmente deseaba era ser penetrada, se acostó y me pidió que me subiera sobre de el y así lo hice, me restregaba -aún con mi falda y mis braguitas puestas sobre de el -, sentía su pene bien durito bajo de su pantalón, el seguía besando mis tetitas y acariciaba mis nalgas bajo la falda, metía sus manos bajo mis bragas para apretármelas lo que se sentía bien rico, yo le decía ¡cójeme ya! y el me decía que me esperara que quería disfrutarme.
Yo sabia que Ángel, - hasta ese momento mi novio -, ya debía saber que estaba encerrada y no lo dejaban entrar, así que quería que fuera rápido, aunque se tratara de mi primera vez, Daniel me quitó las bragas despacio y me acostó de nuevo, se metió entre mis piernas para chuparme mi cosita lo que sentí rico en su momento, - luego les contare otras cosas -, ahora supe que fue muy inexperto, pero bueno, me la estuvo lamiendo un rato y yo le suplicaba "métemela, métemela ya" como era costumbre, los cajones de los roperos estaban llenos de condones y el fue por uno, yo me quedé esperando, mirando el techo y deseando ya ser penetrada hasta que sentí que se acomodaba entre mis piernas, sentía que el corazón se me iba a salir y ya en esa posición, - creo que por los efectos del alcohol -, ya no quería dar marcha atrás.
No vi en ese momento de que tamaño era su pene, - con los años descubrí que era del tamaño estándar, que hay muchos mas grandes y otros, los pocos ja ja ja más pequeños -, me jalo hasta la orilla de la cama mientras se acomodaba, alzó un poco mis piernas y trato de metérmela así, le dije que lo hiciera despacio…
¡Demasiado tarde!, sentí un dolor fuertísimo y lancé un grito ahogado al sentir como mi cosita se abría mientras su miembro entraba en ella, - en ese momento lo sentí enorme -, traté de empujarlo con mis manos pero sus brazos ya estaban anclados a la cama y me miraba preguntándome si me había dañado, le dije que no, - aunque estaba apunto de llorar por el dolor que sentía -, se comenzó a mover, le dije que esperara un momento, me quedé quieta y el también, no sabía que hacer pero ya en esa posición no había marcha atrás.
No sé si fue por los tragos que tenia encima pero, fui perdiendo la noción del tiempo, desde ese instante, sentía como se comenzaba a mover y ya el dolor iba pasando poco a poco, me iba dando más duro y yo solo miraba su cara, no recuerdo si gemía, lloraba o gritaba solo quería más y más.
Cuando reaccioné estaba boca abajo con mi cara en el colchón y Daniel atrás de mi, aún tenía mi blusa abierta y mi falda sobre las caderas, por lo que me di cuenta que no había pasado mucho tiempo, el me sostenía de las caderas, por momentos me alzaba y escuchaba sus gemidos, ¡se sentía muy rico, ya había olvidado por completo el dolor!, estuvo un momento más así y se salió para terminar fuera - a pesar que tenía puesto condón -, yo sentí que no había sido suficiente pero estaba un poco cansada y con mucho sueño, me di vuelta y me quedé mirando el techo, pensando en que ya era mujer y que me podría acostar con quien quisiera a partir de ese momento, sin embargo Daniel se acostó a mi lado y me pidió que fuera su novia, lo pensé un poco y le dije que si, al cabo que Ángel ya se imaginaria que habíamos terminado ja ja ja .
Al pensar eso le dije, ¡vámonos!, pero estaba adolorida de mi cosita, así que como pude me paré, me puse mis bragas y me acomodé la blusa, salí de esa casa abrazada de Daniel, de reojo miré a Ángel muy triste pero no me importó y a mis amigas gritando y riendo, les sonreí y me fui de allí, Daniel me dejó en mi casa y me pasé todo el fin de semana en mi cama, no recordando, mas bien, planeando lo que vendría.
Bueno, este es mi primer relato y espero colaborar con algunos más sobre mis experiencias de juventud y actuales, ojala les guste ya que no tengo mucha experiencia en redacción de relatos, pero agradezco a todas a quienes he leído que me ha servido de orientación para comenzar, espero me hagan criticas constructivas.
Desde jovencita fui muy caliente, en la secundaria recuerdo que ya me llevaba a los niños al fondo del patio de la escuela donde habían unos salones tipo teatro antiguos y casi nadie iba ahí por prohibiciones de las maestras, pues ahí me llevaba a mi primer noviecito en turno a besarnos como le había visto hacer a mis primas ya mayores con sus novios, los años pasaron y las calentadas cada vez eran mayores, los agasajos mejores, ya me metían la mano bajo la blusa y la falda jugándome mi cosita la cual siempre ha estado limpia sólo con algo de fino vello.
Después de los besitos y manoseadas, pasábamos a las chupadas de pezones y yo no me quedaba sin hacer nada, sólo les agarraba su cosa. Cuando terminé la secundaria me sentí un poco triste porque ya no vería a mis amigos, pero, al entrar a la prepa fue un cambio tremendo para mi, pues en el primer año era muy delgadita, pero, al segundo mis caderas y mis nalgas comenzaron a crecer, ya se notaban mis curvas aún a pesar que mi falda era un tanto holgada, lo malo era que mis senos no crecían tanto como los de mis amigas.
Fui notando que los muchachos que se acercaban a ser mis amigos se fijaban mas en mi por mis grandes nalgas, que por mi facilidad de tratar con ellos, siempre tuve más amistad con los niños que con las niñas - aunque tenía muy buenas amigas -. En la prepa comenzaron las fiestas a las que mis amigas y yo casi nunca faltábamos, era una ciudad un tanto pequeña, pero mis amigos y yo siempre nos dábamos tiempo para hacer una fiesta calenturienta, a veces hasta cada 15 días donde se bebían grandes cantidades de alcohol y algunas cosas mas, en esos tiempos es cuando más rienda suelta le daba a mis instintos reprimidos, por mi familia que me cuidaban demasiado para que no andará en la calle saliendo con cualquier chavo que no me conviniera, en fin, clásica familia sobre protectora.
Regresando a las fiestas ahí varios amigos se la pasaban metiéndome mano de lo lindo, aunque no llegábamos a mas, hasta que conocí a Daniel, era un tanto callado en el salón, pero en las fiestas poco a poco nos fuimos haciendo amigos, en ese entonces tenia ya tenia un novio de planta, al que luego lo termine para quedarme con Daniel, mi novio, Ángel, se fue a buscarme un trago lo que aproveché para acercarme a platicar con Daniel, lo miré a los ojos y como ya estaba un poco tomada lo abrazaba y besaba, sus amigos nos empujaron a uno de los cuartos y ahí fue donde desaté mi euforia reprimida durante tantos años.
Recuerdo que entramos al cuarto y sus amigos cerraron la puerta y uno de ellos encendió la luz, Daniel me preguntó si la apagaba y le dije que no, que no me importaba y lo seguía besando, caímos en la cama y el quedó entre mis piernas pues todos aún estábamos con el uniforme escolar, lo aprisioné con mis piernas y el se sostenía con los brazos en la cama, ya quería sentirme plenamente mujer y gozar las delicias de un buen miembro dentro de mi y el fue el elegido.
Desabotonó mi blusa y levanté el sostén, comenzó a besarme los pechos, ¡se sentía muy rico!, pero, yo lo que realmente deseaba era ser penetrada, se acostó y me pidió que me subiera sobre de el y así lo hice, me restregaba -aún con mi falda y mis braguitas puestas sobre de el -, sentía su pene bien durito bajo de su pantalón, el seguía besando mis tetitas y acariciaba mis nalgas bajo la falda, metía sus manos bajo mis bragas para apretármelas lo que se sentía bien rico, yo le decía ¡cójeme ya! y el me decía que me esperara que quería disfrutarme.
Yo sabia que Ángel, - hasta ese momento mi novio -, ya debía saber que estaba encerrada y no lo dejaban entrar, así que quería que fuera rápido, aunque se tratara de mi primera vez, Daniel me quitó las bragas despacio y me acostó de nuevo, se metió entre mis piernas para chuparme mi cosita lo que sentí rico en su momento, - luego les contare otras cosas -, ahora supe que fue muy inexperto, pero bueno, me la estuvo lamiendo un rato y yo le suplicaba "métemela, métemela ya" como era costumbre, los cajones de los roperos estaban llenos de condones y el fue por uno, yo me quedé esperando, mirando el techo y deseando ya ser penetrada hasta que sentí que se acomodaba entre mis piernas, sentía que el corazón se me iba a salir y ya en esa posición, - creo que por los efectos del alcohol -, ya no quería dar marcha atrás.
No vi en ese momento de que tamaño era su pene, - con los años descubrí que era del tamaño estándar, que hay muchos mas grandes y otros, los pocos ja ja ja más pequeños -, me jalo hasta la orilla de la cama mientras se acomodaba, alzó un poco mis piernas y trato de metérmela así, le dije que lo hiciera despacio…
¡Demasiado tarde!, sentí un dolor fuertísimo y lancé un grito ahogado al sentir como mi cosita se abría mientras su miembro entraba en ella, - en ese momento lo sentí enorme -, traté de empujarlo con mis manos pero sus brazos ya estaban anclados a la cama y me miraba preguntándome si me había dañado, le dije que no, - aunque estaba apunto de llorar por el dolor que sentía -, se comenzó a mover, le dije que esperara un momento, me quedé quieta y el también, no sabía que hacer pero ya en esa posición no había marcha atrás.
No sé si fue por los tragos que tenia encima pero, fui perdiendo la noción del tiempo, desde ese instante, sentía como se comenzaba a mover y ya el dolor iba pasando poco a poco, me iba dando más duro y yo solo miraba su cara, no recuerdo si gemía, lloraba o gritaba solo quería más y más.
Cuando reaccioné estaba boca abajo con mi cara en el colchón y Daniel atrás de mi, aún tenía mi blusa abierta y mi falda sobre las caderas, por lo que me di cuenta que no había pasado mucho tiempo, el me sostenía de las caderas, por momentos me alzaba y escuchaba sus gemidos, ¡se sentía muy rico, ya había olvidado por completo el dolor!, estuvo un momento más así y se salió para terminar fuera - a pesar que tenía puesto condón -, yo sentí que no había sido suficiente pero estaba un poco cansada y con mucho sueño, me di vuelta y me quedé mirando el techo, pensando en que ya era mujer y que me podría acostar con quien quisiera a partir de ese momento, sin embargo Daniel se acostó a mi lado y me pidió que fuera su novia, lo pensé un poco y le dije que si, al cabo que Ángel ya se imaginaria que habíamos terminado ja ja ja .
Al pensar eso le dije, ¡vámonos!, pero estaba adolorida de mi cosita, así que como pude me paré, me puse mis bragas y me acomodé la blusa, salí de esa casa abrazada de Daniel, de reojo miré a Ángel muy triste pero no me importó y a mis amigas gritando y riendo, les sonreí y me fui de allí, Daniel me dejó en mi casa y me pasé todo el fin de semana en mi cama, no recordando, mas bien, planeando lo que vendría.
Bueno, este es mi primer relato y espero colaborar con algunos más sobre mis experiencias de juventud y actuales, ojala les guste ya que no tengo mucha experiencia en redacción de relatos, pero agradezco a todas a quienes he leído que me ha servido de orientación para comenzar, espero me hagan criticas constructivas.