unai_19
24-03 2008, 10:52 AM
Todo comenzó un día tranquilo de Marzo, cuando hablando con Hugo, un chico que había conocido en el chat, y con el que hablaba casi siempre que me conectaba surgió la posibilidad de ir a pasar un fin de semana a su casa, en Madrid.
Hugo era bastante chulo, con ciertos aires de gitano, moreno, y dos piercings en el labio... me ponía mucho, y ese día comprobé que yo a él también le gustaba, pues le pregunté si se había masturbado conmigo y sin ningún tipo de oscilaciones me respondió que sí. Pasaron dos semanas y yo decidí ir y “hacerle una visita”. Hugo tiene 18 años como yo y vive con sus padres, no tenía la seguridad de que pudiéramos hacer mucho pero como él me había insistido en que no había ningún problema y que invitaba a sus amigos de fuera a menudo, sin que pasara nada, pues me aventuré.
Llegué a su casa y cuál fue mi sorpresa, ese chaval que había visto por fotos estaba todavía más tremendo en persona. Un calor recorrió todo mi cuerpo y tuve que hacer serios esfuerzos por no lanzarme sobre de él a mitad de la calle delante de sus padres. El día transcurrió sin ningún incidente, sin un solo beso o rozamiento, hasta por la noche. Hugo me había dicho que sus padres no entraban nunca a su cuarto y que dentro podíamos hacer lo que quisiéramos, llegó la hora de irse a la cama... y en su cuarto solo había una cama.
-¿Dónde pretendes que duerma? - le dije
-Puedes dormir donde quieras - me respondió
Yo estaba atónito y cada vez más cachondo. Le expliqué que normalmente dormía desnudo y su repuesta fue: "Yo también y... ¿Dónde está el problema?".
Fue entonces que se abalanzó sobre mí y empezó a besarme desde la boca, pasando por el cuello, hasta mis abdominales, lo agarré de la camiseta y lo levanté, le quité la camiseta y dediqué unos segundos a observarle...
Pelo corto, moreno, despeinado, esa mirada oscura, profunda, y esos labios carnosos, perfilados. Su mandíbula marcada y su largo y fuerte cuello le dan un aire de virilidad realmente cautivador, estaba realmente atractivo con ese piercing, con esas facciones y con esa pose dura y varonil. El bóxer negro ajustado le asomaba bastante por encima de esos pantalones caídos, y anchillos sobre los que se dibujaba su pene.
Nos desvestimos y empezamos a sobarnos, yo a él también le gustaba, y mucho a juzgar por la colosal erección que tenía, nuestros labios no se despegaban un sólo segundo, yo notaba sus manos recorriendo mis pectorales y mi abdomen una y otra vez, agarrando fuerte mi cuello rígido, mi espalda fuerte y musculosa, recorriendo mi cabeza, acariciando mi pelo. Fue entonces cuando estiró de mis greñas bruscamente y echó mi cabeza hacia atrás, estirando mi cuello, marcando mi nuez, el se abalanzó sobre mi cuello y comenzó a besarlo y a recorrerlo mientras yo tocaba su verga una y otra vez.
En un descuido lo tiré contra la cama y suavemente introducí mi prepucio, para después meter toda la verga, el gemía y sus padres no estaban muy lejos, le tapaba la boca y arremetía duramente. Fuertes sacudidas le hacían gritar y en ese momento alguien llamó a la puerta de su cuarto "¿Pasa algo chicos?" se escuchó, era su madre. Los dos reímos y respondimos que no pasaba nada, que solo estábamos haciendo relajo, entonces ella nos dijo que se iban ir a cenar y a dar una vuelta y que llegarían sobre las 5 de la mañana.
Dada la tensión acumulada, el susto y la intensidad con la que le penetré la última vez no pude evitar correrme dentro de él, Hugo lo notó y empezó a moverse provocando el mayor orgasmo que he tenido en mi vida. Trás mamársela durante unos diez minutos, Hugo me confesó que nunca se la habían chupado tan bien, que le había llevado al cielo.
Yo estaba sediento y fui a la cocina beber agua, estaba frente al refrigerador con la botella en la boca de espaldas a la puerta cuando sentí que alguien me empujaba fuertemente hacia la mesa, entonces vi que era él, Hugo que sacando a relucir sus dotes de machito, me subía sobre ella, colocaba mis piernas sobre sus hombros y tras introducir toda su polla en mi culo, se disponía a penetrarlo una y otra vez, yo le veía fuerte, sudoroso, dándolo todo. Cogí la botella y trás mojarme yo, le tiré bastante agua por encima, el agua y su piel morena resaltaban sus pectorales, sus brazos musculados y esas abdominales tan trabajadas. Una gota de agua resbalaba entre ellas, bajando por la curva inguinal, hasta llegar a su verga, a mi ano.
Trás follar como locos toda la noche, acabamos cansados, desnudos, sudorosos, sobre su cama, con mi cabeza sobre su pecho y acariciándonos, más tarde nos ducharíamos juntos... pero eso, eso es otra historia.
Hugo era bastante chulo, con ciertos aires de gitano, moreno, y dos piercings en el labio... me ponía mucho, y ese día comprobé que yo a él también le gustaba, pues le pregunté si se había masturbado conmigo y sin ningún tipo de oscilaciones me respondió que sí. Pasaron dos semanas y yo decidí ir y “hacerle una visita”. Hugo tiene 18 años como yo y vive con sus padres, no tenía la seguridad de que pudiéramos hacer mucho pero como él me había insistido en que no había ningún problema y que invitaba a sus amigos de fuera a menudo, sin que pasara nada, pues me aventuré.
Llegué a su casa y cuál fue mi sorpresa, ese chaval que había visto por fotos estaba todavía más tremendo en persona. Un calor recorrió todo mi cuerpo y tuve que hacer serios esfuerzos por no lanzarme sobre de él a mitad de la calle delante de sus padres. El día transcurrió sin ningún incidente, sin un solo beso o rozamiento, hasta por la noche. Hugo me había dicho que sus padres no entraban nunca a su cuarto y que dentro podíamos hacer lo que quisiéramos, llegó la hora de irse a la cama... y en su cuarto solo había una cama.
-¿Dónde pretendes que duerma? - le dije
-Puedes dormir donde quieras - me respondió
Yo estaba atónito y cada vez más cachondo. Le expliqué que normalmente dormía desnudo y su repuesta fue: "Yo también y... ¿Dónde está el problema?".
Fue entonces que se abalanzó sobre mí y empezó a besarme desde la boca, pasando por el cuello, hasta mis abdominales, lo agarré de la camiseta y lo levanté, le quité la camiseta y dediqué unos segundos a observarle...
Pelo corto, moreno, despeinado, esa mirada oscura, profunda, y esos labios carnosos, perfilados. Su mandíbula marcada y su largo y fuerte cuello le dan un aire de virilidad realmente cautivador, estaba realmente atractivo con ese piercing, con esas facciones y con esa pose dura y varonil. El bóxer negro ajustado le asomaba bastante por encima de esos pantalones caídos, y anchillos sobre los que se dibujaba su pene.
Nos desvestimos y empezamos a sobarnos, yo a él también le gustaba, y mucho a juzgar por la colosal erección que tenía, nuestros labios no se despegaban un sólo segundo, yo notaba sus manos recorriendo mis pectorales y mi abdomen una y otra vez, agarrando fuerte mi cuello rígido, mi espalda fuerte y musculosa, recorriendo mi cabeza, acariciando mi pelo. Fue entonces cuando estiró de mis greñas bruscamente y echó mi cabeza hacia atrás, estirando mi cuello, marcando mi nuez, el se abalanzó sobre mi cuello y comenzó a besarlo y a recorrerlo mientras yo tocaba su verga una y otra vez.
En un descuido lo tiré contra la cama y suavemente introducí mi prepucio, para después meter toda la verga, el gemía y sus padres no estaban muy lejos, le tapaba la boca y arremetía duramente. Fuertes sacudidas le hacían gritar y en ese momento alguien llamó a la puerta de su cuarto "¿Pasa algo chicos?" se escuchó, era su madre. Los dos reímos y respondimos que no pasaba nada, que solo estábamos haciendo relajo, entonces ella nos dijo que se iban ir a cenar y a dar una vuelta y que llegarían sobre las 5 de la mañana.
Dada la tensión acumulada, el susto y la intensidad con la que le penetré la última vez no pude evitar correrme dentro de él, Hugo lo notó y empezó a moverse provocando el mayor orgasmo que he tenido en mi vida. Trás mamársela durante unos diez minutos, Hugo me confesó que nunca se la habían chupado tan bien, que le había llevado al cielo.
Yo estaba sediento y fui a la cocina beber agua, estaba frente al refrigerador con la botella en la boca de espaldas a la puerta cuando sentí que alguien me empujaba fuertemente hacia la mesa, entonces vi que era él, Hugo que sacando a relucir sus dotes de machito, me subía sobre ella, colocaba mis piernas sobre sus hombros y tras introducir toda su polla en mi culo, se disponía a penetrarlo una y otra vez, yo le veía fuerte, sudoroso, dándolo todo. Cogí la botella y trás mojarme yo, le tiré bastante agua por encima, el agua y su piel morena resaltaban sus pectorales, sus brazos musculados y esas abdominales tan trabajadas. Una gota de agua resbalaba entre ellas, bajando por la curva inguinal, hasta llegar a su verga, a mi ano.
Trás follar como locos toda la noche, acabamos cansados, desnudos, sudorosos, sobre su cama, con mi cabeza sobre su pecho y acariciándonos, más tarde nos ducharíamos juntos... pero eso, eso es otra historia.