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View Full Version : MASTER (Parte II)


Cock_Collector(25)
05-03 2008, 03:29 PM
Estábamos dentro de una casa prácticamente vacía. Yo en el centro de aquella sala, rodeado de vergas listas para hacerme sentir lo que hasta ese momento simplemente había imaginado. Sin lugar a dudas aquel lugar estaba acondicionado para aquellas situaciones. MASTER se acercó y ordenó ponerme de pie. Mordió mi pezón izquierdo con fuerza, yo me quejé, grité un poco y eso detonó las intensas sensaciones que vendrían. Del techo colgaba una argolla por la cual pasaron la cuerda que volvió a ajustarse en mis muñecas y luego tiraron hasta dejarme parado de puntillas, con los brazos extendidos hacia el techo. No era cómodo. De pronto sentí un fuerte correazo en mis nalgas. MASTER sonreía frente a mí mientras veía como uno de sus amigos me azotaba las nalgas. Intenté quitarme, pero pronto trajeron otro par de cuerdas que ajustaron de mis tobillos y luego fijaron de otro par de argollas que había en el suelo.

Estaba preso, en absoluta indefensión ante lo que quisieran hacerme. Mis piernas abiertas y mis brazos extendidos. Los correazos tardaron varios minutos, sentía un gran ardor en mis nalgas. MASTER volvió a morder mi pezón izquierdo y luego el derecho, volví a gemir. Él rió y pidió las pinzas. El más joven del grupo le entregó unas pequeñas pinzas de metal que MASTER puso en cada uno de mis pezones. La presión que hacían era dolorosa, pero siempre he disfrutado mucho la tortura en mis pezones, eso sí me lo había practicado a mí mismo, pero nunca había sido tan fuerte como ahora cuando un par de cadenas se colgaron de cada pinza y de cada cadena colgaba una esfera de metal algo pesadas que incrementaron el dolor en mis pezones. El peso tiraba de ellos hacia abajo. Respiraba hondo y procuraba no pensar en nada.

Sentí cuando empezaron a abrir mis nalgas y lamer mi agujero. Pronto tuve varios dedos hurgándome el culo. MASTER contemplaba mi situación con satisfacción. Apretó mi verga que dentro del suspensorio que llevaba me dolía sin tener espacio para extenderse ante lo súper excitado que estaba. Apretó mis bolas. Volví a gemir alto. Apretó más fuerte. Otra sesión de correazos fue el castigo por hacer ruido. El más joven se acercó a MASTER y le dijo algo al oído. MASTER se apartó un poco y el muchacho me quitó el suspensorio. Me sentí algo aliviado. Mi verga pronto estuvo parada frente al rostro del chico que de inmediato empezó a mamármela. Me chupó las bolas. Era un magnífico mamador, pero yo no estaba allí para ser tratado placentera y tiernamente. Pronto sentí como el muchacho me apretaba la verga y tiraba con fuerza de ella. Yo no estoy circuncidado así que terminé con un poco de piel “sobrante” que empezó a ser mordida por el chico. Sus dientes evitaban que mi piel volviera a su lugar.

Empecé a sudar. No grité. Una verga se acomodó dentro de mi culo y empezó a bombearme. Soltaron mis manos y me hicieron poner en cuatro. sentía calambre en mis brazos y sentí que el peso en mis pezones me los iba a arrancar. La verga continuaba dentro de mí. El muchacho puso su verga en mi boca y también bombeaba. Los azotes empezaron ahora en mi espalda. Otro hombre se puso junto al muchacho y me hicieron mamar ambas vergas juntas. Escuché a MASTER decirme que a penas iniciábamos. El muchacho retiró su verga de mi boca y al instante sentí varios chorros de leche sobre mi cara. Continué mamando al otro hombre y soportando la verga que ya tenía mi culo completamente abierto y acostumbrado a su mete y saca. Los golpes que me daba el tipo con su verga en mi cara me excitaban increíblemente. Mi espalda experimentaba un nuevo placer. El ardor de los azotes y el frío de mi piel empapada por el sudor. Era increíble el dolor y mi inexperta sumisión.

Después que el tipo sacó su verga de mi culo, se quitó el condón - SÍ, para quienes se lo pregunten: siempre usaron condón. Pero estaremos de acuerdo que relatar cada vez que uno se ponía un condón no es precisamente lo más excitante del asunto - .

Continúo: Después que el tipo sacó su verga de mi culo derramó su leche sobre mi espalda. Otro iba a penetrarme cuando MASTER ordenó quitarme las pinzas y salir. La cuerda en mi cuello me llevó al exterior de la casa. Un amplio patio rodeado de grandes árboles. Definitivamente no conocía el lugar. Me tendieron boca arriba sobre la hierba. El sol esta bastante fuerte así que no podía ver muy bien. Clavaron cuatro estacas al suelo y me ataron a ellas y se marcharon. No sé cuanto tiempo permanecí allí: con mi cuerpo en “X” sobre la hierba, bajo el potente calor del sol que pronto hizo arder mi piel empapada de sudor. Un balde agua helada calló sobre mí. Aflojaron las cuerdas y me tendieron ahora boca abajo en la misma posición.

Escuchaba las olas y sus pasos alejándose. Poco tiempo después uno vino hasta mí y untó crema en mi ano antes de penetrarme y hacerme gemir bajo el peso de cuerpo y la fuerza de sus embestidas (tenía una verga larga y gruesa). También sentí sus chorros de leche sobre mi espalda antes de irse y dejarme tendido en “X” sobre la hierba mojada. MASTER vino a mí. Puso una pajilla en mi boca y pude beber un poco de agua. Me dijo que si quería continuar con TODO lo que tenía preparado para mí o si renunciaba. Pregunté qué más tenía y me dijo que no diría nada. ¿Continuamos o no? – dijo -. Bebí un poco más de agua y lo único que se me ocurrió decir fue ¡no me lastimen!, MASTER rió y pasó su mano por mi cabello y mi cara. ¡Tranquilo… yo sé hasta donde podemos llegar! , -dijo y se fue -.

Dos hombres vinieron por mí, me levantaron y cada uno me lamió un pezón. Estaban muy sensibles. Los acaricié mientras me complacían. Fue muy caliente cuando sus lamidas empezaron a recorrer mi pecho entero: mis pezones, pectorales, abdomen, ombligo. Y seguidamente mis axilas húmedas. Cuando me besaron sus bocas tenían ese sabor que desde ese día supe es el de una axila de hombre. Había sido suficiente de atenciones para mí. Me inclinaron y uno me cogió por el culo y otro por la boca. Nuevamente dos hombres me penetraban a su antojo. Yo gemía de placer por toda aquella situación. Cambiaron posiciones y al terminar ambos me llevaron dentro.

El muchacho volvió a mamarme la verga y esta vez mordió la piel de mi escroto. Lo tomé con mis manos y le halé un poco el cabello. El me aflojó un segundo y volvió a morderme con más fuerza. ¡ah! – Gemí -. MASTER me ordenó volver a ponerme el suspensorio. ¡no quiero que ensucies nada con tu leche! - me dijo -. éste tipo ya no aguanta mucho más antes de venirse, todos rieron. MASTER me besó en la boca y me dijo que después de venirme sería cuando él empezaría a disfrutar de mí. Para ese momento todos me habían hecho su puto: Había mamado 6 vergas y recibido cuatro en mi culo. El muchacho me tomó de la mano y me acostó sobre una toalla. Su verga pronto estaba entrando y saliendo de mi culo. Mis piernas sobre sus hombros. Los dos tipos de afuera volvieron a mamar mis pezones y otro puso sobre mi cara sus bolas que pronto estaban en mi boca. Todos sobre mí y MASTER observando lo que le gustaba. Ya no aguanté más y empecé a gemir como nunca. MASTER indicó al muchacho que se apresurara porque en cuanto yo me viniera sería sólo para él. Increíblemente el muchacho se movió con gran fuerza y se vino antes que yo.

Mi culo estaba babeante, lo sentía flojo y algo adolorido, un leve calambre en las piernas. La verga aún dura dentro de mi culo. Empecé a moverme. Apreté el cabello de los que me mamaban los pezones que ante mi fuerza empezaron a morderlos. Fue un placentero dolor venirme con la verga prisionera dentro del suspensorio. Una suave sombra era evidencia de que me había venido, ¡Quítense! - dijo MASTER -. ¡ahora es mío!.

Estaba tendido sobre la toalla. Cansado, adolorido, sudado. En esa apatía recién logras correrte. MASTER me tomó por el cabello y violentamente me hizo levantar, poner de rodillas y empezar a mamar su verga que sin duda aunque no era la más larga - en largo ocupa el tercer lugar - sí es la más gruesa - bastante más gruesa - y estaba a punto de sentirla. Todos observaban. Yo estaba por descubrir el placer que experimentaba MASTER observando, sintiendo y sobre todo entregando DOLOR y HUMILLACIÓN. Hizo que me ataran las muñecas con las cuerdas que al principio ataron mis tobillos. Quedé acostado boca arriba con los brazos extendidos sobre el suelo y las piernas libres. MASTER me levantó las piernas sobre sus hombros y me acomodó la monumental cabeza de su verga en el ano.

Nunca había recibido una verga como esa. Me estaba rompiendo el culo, era preciso si deseaba meterse en mí. Respiré por la boca, gemí, casi lloré, pero no me moví. Muy lentamente la cabeza de aquella verga estaba dentro de mí, abriendo paso al resto. Cada centímetro estuvo dentro minutos después. ¡toda… toda… toda…!, decía una y otra vez MASTER a sus amigos que observaban cómo mi culo se rendía al MASTER. Un aceite frío ayudo a facilitar las metidas y sacadas que vinieron luego.

No pasaron menos de quince minutos antes que mi culo fuese abandonado por la verga de MASTER. Sentí como salía un hilo de aceite y fluidos. Me ardía. Todos contemplaban mi culo. Al rojo vivo, lastimado, algo desgarrado. ¡Le rompió el culo! escuché decir a uno de los tipos. MASTER se retiró un breve tiempo y regresó con la bolsa que habían subido al auto. Volvió a poner la pinza en mis pezones y tiró de ellos mediante las cadenas. Gemí. ¡Eso. Ahora sí puedes gritar! –dijo -, le gustaba ser el único autor de llantos, gemidos y súplicas.

Su verga se enterró en mi ano. Fue doloroso. Tuvo que empujar violentamente para clavarse de un solo empujón. Me quejé con un gemido más fuerte. Sacó su verga, por un segundo tuve la absurda idea que se apiadaría de mí. ¡Error!. Lo vi sacar un tubo de crema del bolso y untar parte de su contenido en toda su verga. enorme, llena de venas, palpitante. recta, gruesa. Grité a todo pulmón cuando sentí aquel ardor insoportable. Sea lo que fuera que untó en su verga era caliente: quemaba, ardía. Sentí cómo si mi interior se estuviera quemando. Cada herida que había producido su verga era insoportable. Las lágrimas salían involuntarias de mis ojos. Grité, pero nada evitó que MASTER me continuara fornicando fuertemente.

Sacó su verga de mi culo y me enterró el mismísimo tubo casi por completo y lo apretó. Toda aquella crema se derramó dentro de mí. Ya no era tan insoportable, pero realmente era incómodo. Lo próximo en salir de la bolsa fue un pene plástico. Mediría como unas 7 u 8 pulgadas y me lo metió en el culo de un solo movimiento. Mi culo lo expulsó. Entonces pidió la colaboración del muchacho. Este fue en encargado de mantener dentro de mí aquel accesorio mientras él preparaba lo que continuaba.

La cera caliente, derretida, caía sobre mi pecho. El dildo continuaba en mi culo. Mis manos atadas. Mis piernas no tenían fuerza para nada. MASTER me sorprendió cuando me ordenó lamer con voracidad su ano. Prácticamente se sentó sobre mi cara. Su espectacular culo de hombre me asfixiaba. Lamía y lamía aquel ano que pronto se hizo más suave y complaciente mientras MASTER tiraba cera sobre mí y luego volvía a tirar de mis pezones con las cadenas hasta que arrancó de ellos las pinzas. Se levantó otra vez y sacó un frasco de espuma de afeitar. Primero fueron mis axilas. Continuó con los pocos pelos que tenía en mi torso. Me quitó el suspensorio y despobló mi pubis y mi escroto. Sin dejar que el dildo abandonara mi ardiente culo afeitó mis nalgas. No tuve derecho a opinar. ¡Yo había aceptado todo!, aunque al hacerlo nunca imaginé todo lo que sería de mí.

CONTINÚA…

Wednesday
30-04 2008, 12:40 AM
La verdad es que este tipo de relatos no me gustan mucho, pero lo que si debo decir es que está muy bien escrito y relativamente fácil de seguir.

tony_parker
04-05 2008, 06:53 PM
Sigue bueno el relato, tal como la primera parte...
Espero la tercera...
Saludos...!;)