Lilly
23-01 2008, 07:48 AM
Sexo en una Tienda Erótica
http://www.relatosymas.com/showthread.php?t=17597
Sexo en una Tienda Erótica Otra Vez
Hola de nuevo. Gracias por los comentarios positivos que le han dado a mis relatos.
Este relato en muy especial para mí. Lo que les voy a contar es muy personal y pudiera meterme en problema con mi esposo pero les voy a contar de todos modos.
Como les dije anteriormente, a mi esposo y a mi nos gusta leer relatos eróticos, pero a Carlos le gusta leer relatos de unas categorías que no son publicadas en este sitio. Así que para mi ventaja ya no lee relatos de aquí.
El no sabe que yo ya comencé a publicar relatos. Una vez intente publicar un relato en otro sitio y no lo publicaron así que le dije a mi esposo que no iba a publicar nada, nunca.
Bueno, al relato.
Lo que sucedió fue que yo le he pedido a mi esposo que volvamos a la tienda erótica y no ha querido. No sé porque, no sé si son celos o inseguridad, pero no se anima.
Yo siempre fui una chica bien caliente. Desde bien joven me convertí en una adicta a la masturbación. Me encantaba mirar cuando un hombre se pajeaba, me da cosquillas en la espalda con tan solo pensarlo.
Un día, mientras mi esposo trabajaba, yo estaba comunicándome por e-mail con un hombre que lee mis relatos. El me envió fotos de su bicho que yo le había pedido, a mí siempre me ha encantado mirar el bicho de un hombre en toda su majestad.
Al ver ese bicho tan grande y delicioso, no pude contener los deseos y como por instinto mi mano fue buscando mí entrepierna. Al tocar mi chochita, noté que ya estaba totalmente mojada, sentía que me palpitaba de deseos. Me pajeaba frenéticamente pensando en ese bicho tan delicioso.
No podía contener mis deseos, así que me decidí a ir sola a la tienda erótica. Me puse una falda corta y una tanga. Preparé un bultito con toallitas húmedas de bebé y una toalla por si la necesitaba. No me quise llevar condones, porque a pesar de todo no quiero que ningún hombre me meta el bicho a menos que Carlos lo autorice. Si llevaba condones no iba a poder resistir el deseo de que me lo metiesen.
Lo único que deseaba era mirar a un hombre pajearse, quería ver la lechita salir del bicho, quería ver un bicho bien duro y en toda su majestad.
Yo no creo que sea infidelidad porque cuando Carlos se va con sus amigos a ver chicas bailando sin ropa, yo no digo nada. Así que ahora es mi turno de ver a un hombre, y si tengo suerte a varios, desnudos.
Al entrar a la tienda ofrecí pagar para entrar a la parte de los cubículos pero el muchacho no me cobró. Le sonreí a él y le di las gracias. Me metí en un cubículo y no tardó en entrar un hombre al cubículo de al lado.
Yo me senté y comencé a acariciarme, mientras miraba una película de sexo. Me di cuenta que ya me estaban mirando, así que me puse a mirar a ver que era lo que él estaba haciendo. Para mi sorpresa, era el muchacho de la tienda. Como no había mucha gente, él mismo fue el primero que se metió a mirarme.
Sin perder tiempo se saco el bicho y comenzó a pajearse mientras me miraba. Al ver ese bicho tan viril sentí escalofríos y se me pararon los pelos del cuello. Mi cuerpo me pedía sexo, pero la razón y el miedo a las enfermedades no me dejaban proseguir.
Me quite toda la ropa, pero me deje la mini falda. Yo seguía mirando ese bicho joven y hermoso. El muchacho tenía unos 21 o 22 años, y era muy bien parecido. Mientras lo miraba tuve un orgasmo bien agradable, mi cuerpo se retorcía de placer. Al ver que yo me estaba viniendo, él comenzó a aumentar la velocidad de sus movimientos. Al darme cuenta de que se quería venir, yo puse la mano en el roto y le hice señas con el dedo para que se acercara.
Sin peder tiempo metió su bicho en el roto del cubículo. Yo se lo aguaré con una mano mientras me pajeaba con la otra. Los chorros del deseado semen comenzaron a salir. Al ver esa lechita que tanto deseaba mi cuerpo se volvió a estremecer y me premio con un excelente orgasmo. La lechita salía a chorros y con tanta fuerza que parte de su lechita cayó en la otra pared del cubículo.
Después que se vino, se fue a atender la tienda. Yo deseaba comerme toda esa lechita pero por el miedo a las enfermedades no lo hice, busqué las toallitas de bebé y me limpié las manos. Ya tenía lo que deseaba, ver un bicho venirse, así que comencé a recoger todo para irme a casa. En eso, escuché que ya había otro hombre en el cubículo de al lado.
Al mirar por el roto, noté que ya él tenia les pantalones bajados y tenia el bicho en la mano. Era el bicho más grande que había visto en mi vida. Deseaba que Carlos estuviera presente para que me diera permiso a metérmelo. El ver ese gigantesco bicho, sentí que mi chochita palpitaba como animal en celo. No pude soportar los deseos y comencé a pajearme nuevamente.
El, sin que yo le dijera nada, metió ese bicho gigantesco por el roto del cubículo. Me quedaba a pulgadas de la cara. Su aroma me traía loca, estaba loca por echármelo a la boca y mamarlo sin parar.
Pero lo que hice fue que puse la toalla en el piso y me arrodillé frente a ese bicho tan rico, lo agarré con las 2 manos y comencé a pajearlo. No tardo mucho en venirse. Los chorros de lechita calientita me bañaron los senos, honestamente lo que deseaba era voltearme y meterme ese bicho hasta donde pudiera, pero no fue así.
Al venirse sacó el bicho del roto y se puso a mirar lo que yo estaba haciendo. Yo me quedé jugando con la lechita con una mano, acariciando mis senos, mientras me pajeaba con la otra.
Tuve otro orgasmo súper delicioso.
Ya se me hacia tarde así que me limpie con las toallitas de bebé y me fui para mi casa. Esa experiencia fue excelente y creo que la próxima vez que mi marido se vaya a ver chicas desnudas con sus amigos, yo me voy a mi tienda favorita a ver hombres venirse.
Espero que les guste tanto como mis otros relatos. Será hasta la próxima.
http://www.relatosymas.com/showthread.php?t=17597
Sexo en una Tienda Erótica Otra Vez
Hola de nuevo. Gracias por los comentarios positivos que le han dado a mis relatos.
Este relato en muy especial para mí. Lo que les voy a contar es muy personal y pudiera meterme en problema con mi esposo pero les voy a contar de todos modos.
Como les dije anteriormente, a mi esposo y a mi nos gusta leer relatos eróticos, pero a Carlos le gusta leer relatos de unas categorías que no son publicadas en este sitio. Así que para mi ventaja ya no lee relatos de aquí.
El no sabe que yo ya comencé a publicar relatos. Una vez intente publicar un relato en otro sitio y no lo publicaron así que le dije a mi esposo que no iba a publicar nada, nunca.
Bueno, al relato.
Lo que sucedió fue que yo le he pedido a mi esposo que volvamos a la tienda erótica y no ha querido. No sé porque, no sé si son celos o inseguridad, pero no se anima.
Yo siempre fui una chica bien caliente. Desde bien joven me convertí en una adicta a la masturbación. Me encantaba mirar cuando un hombre se pajeaba, me da cosquillas en la espalda con tan solo pensarlo.
Un día, mientras mi esposo trabajaba, yo estaba comunicándome por e-mail con un hombre que lee mis relatos. El me envió fotos de su bicho que yo le había pedido, a mí siempre me ha encantado mirar el bicho de un hombre en toda su majestad.
Al ver ese bicho tan grande y delicioso, no pude contener los deseos y como por instinto mi mano fue buscando mí entrepierna. Al tocar mi chochita, noté que ya estaba totalmente mojada, sentía que me palpitaba de deseos. Me pajeaba frenéticamente pensando en ese bicho tan delicioso.
No podía contener mis deseos, así que me decidí a ir sola a la tienda erótica. Me puse una falda corta y una tanga. Preparé un bultito con toallitas húmedas de bebé y una toalla por si la necesitaba. No me quise llevar condones, porque a pesar de todo no quiero que ningún hombre me meta el bicho a menos que Carlos lo autorice. Si llevaba condones no iba a poder resistir el deseo de que me lo metiesen.
Lo único que deseaba era mirar a un hombre pajearse, quería ver la lechita salir del bicho, quería ver un bicho bien duro y en toda su majestad.
Yo no creo que sea infidelidad porque cuando Carlos se va con sus amigos a ver chicas bailando sin ropa, yo no digo nada. Así que ahora es mi turno de ver a un hombre, y si tengo suerte a varios, desnudos.
Al entrar a la tienda ofrecí pagar para entrar a la parte de los cubículos pero el muchacho no me cobró. Le sonreí a él y le di las gracias. Me metí en un cubículo y no tardó en entrar un hombre al cubículo de al lado.
Yo me senté y comencé a acariciarme, mientras miraba una película de sexo. Me di cuenta que ya me estaban mirando, así que me puse a mirar a ver que era lo que él estaba haciendo. Para mi sorpresa, era el muchacho de la tienda. Como no había mucha gente, él mismo fue el primero que se metió a mirarme.
Sin perder tiempo se saco el bicho y comenzó a pajearse mientras me miraba. Al ver ese bicho tan viril sentí escalofríos y se me pararon los pelos del cuello. Mi cuerpo me pedía sexo, pero la razón y el miedo a las enfermedades no me dejaban proseguir.
Me quite toda la ropa, pero me deje la mini falda. Yo seguía mirando ese bicho joven y hermoso. El muchacho tenía unos 21 o 22 años, y era muy bien parecido. Mientras lo miraba tuve un orgasmo bien agradable, mi cuerpo se retorcía de placer. Al ver que yo me estaba viniendo, él comenzó a aumentar la velocidad de sus movimientos. Al darme cuenta de que se quería venir, yo puse la mano en el roto y le hice señas con el dedo para que se acercara.
Sin peder tiempo metió su bicho en el roto del cubículo. Yo se lo aguaré con una mano mientras me pajeaba con la otra. Los chorros del deseado semen comenzaron a salir. Al ver esa lechita que tanto deseaba mi cuerpo se volvió a estremecer y me premio con un excelente orgasmo. La lechita salía a chorros y con tanta fuerza que parte de su lechita cayó en la otra pared del cubículo.
Después que se vino, se fue a atender la tienda. Yo deseaba comerme toda esa lechita pero por el miedo a las enfermedades no lo hice, busqué las toallitas de bebé y me limpié las manos. Ya tenía lo que deseaba, ver un bicho venirse, así que comencé a recoger todo para irme a casa. En eso, escuché que ya había otro hombre en el cubículo de al lado.
Al mirar por el roto, noté que ya él tenia les pantalones bajados y tenia el bicho en la mano. Era el bicho más grande que había visto en mi vida. Deseaba que Carlos estuviera presente para que me diera permiso a metérmelo. El ver ese gigantesco bicho, sentí que mi chochita palpitaba como animal en celo. No pude soportar los deseos y comencé a pajearme nuevamente.
El, sin que yo le dijera nada, metió ese bicho gigantesco por el roto del cubículo. Me quedaba a pulgadas de la cara. Su aroma me traía loca, estaba loca por echármelo a la boca y mamarlo sin parar.
Pero lo que hice fue que puse la toalla en el piso y me arrodillé frente a ese bicho tan rico, lo agarré con las 2 manos y comencé a pajearlo. No tardo mucho en venirse. Los chorros de lechita calientita me bañaron los senos, honestamente lo que deseaba era voltearme y meterme ese bicho hasta donde pudiera, pero no fue así.
Al venirse sacó el bicho del roto y se puso a mirar lo que yo estaba haciendo. Yo me quedé jugando con la lechita con una mano, acariciando mis senos, mientras me pajeaba con la otra.
Tuve otro orgasmo súper delicioso.
Ya se me hacia tarde así que me limpie con las toallitas de bebé y me fui para mi casa. Esa experiencia fue excelente y creo que la próxima vez que mi marido se vaya a ver chicas desnudas con sus amigos, yo me voy a mi tienda favorita a ver hombres venirse.
Espero que les guste tanto como mis otros relatos. Será hasta la próxima.