milibebe
07-01 2008, 09:14 AM
Cuando Tres no son Multitud. Parte 1.
http://www.relatosymas.com/showthread.php?t=18201
Cuando Tres no son Multitud. Parte 2.
http://www.relatosymas.com/showthread.php?t=18524
Cuando Tres no son Multitud. Parte 3.
Después de ese segundo encuentro con Fran, habían sucedido algunas cosas en mi casa. La mala relación que existía entre mis padres había conllevado a una separación de mis padres en donde como todos saben se vuelve muy conflictivo y hasta doloroso.
Dos meses después ya me encontraba viviendo con mi mamá en un departamento cerca del colegio a donde iba y mi hermano es de los que deciden estar más cómodo y se quedó con mi papá. Aunque más de una vez a la semana suele aparecer por casa a comer la comida de mamá.
Si bien la separación fue algo conflictiva, parecía que estábamos mejor. Ya veía a mi mamá de buen humor y más permisiva conmigo, pudiendo tener más libertad de la que solía tener con mi papa en casa.
A mitad de año ya habían pasado casi tres meses que no sabía nada de Fran hasta que un día al salir del colegio, ahí estaba. Parado en la esquina vestido sobrio como siempre y anteojos de sol parecía del FBI. No lo demostré pero por dentro se me dibujo una sonrisa. Fran estaba apareciendo quizás cuando más necesitaba de su amor, soporte y caricias.
Me acerqué a él simulando una leve verguenza de niña malcriada. Puse la sonrisa más picara que se me ocurrió y me paré frente a él. Lo miré a los ojos y noté en su mirada también una sonrisa picara. Sin mediar acciones me dijo:
- Vámonos de aquí.
Me tomó del brazo y cruzamos rápidamente por la avenida, entre los autos que pasaban rápidamente. Ya habían empezado las emociones. Subimos a su auto, arrancó y rápidamente haciendo chirriar las gomas dobló en la esquina. Manejó varias cuadras hasta una plaza y estacionó frente a unos árboles.
Suspiró un par de veces giró su rostro hacia mí y me dijo:
- ¿Me podrías decir donde te habías metido?
Evidentemente algo me había perdido. Le conté lo que había sucedido…
- Por Dios, mi chiquita porque no me dijiste te hubiera ayudado.
- Son cosas que una debe superar sola - le dije a la vez que recordaba lo que mi madre decía, de no mezclar placer con trabajo pues no da resultado.
- Por favor.
No me pregunten cómo ni cuándo porque no lo sé. Solo recuerdo estar recostada sobre su entrepierna succionando su pene, a la vez que el masajeaba mi vagina sacando litros de jugos de mi interior.
Ufff, jamás pude explicarme eso. ¿Cómo sucedió?. ¿Cómo llegué allí?. Quizás amnesia temporal.
Pero luchaba por hacerlo lo mejor posible, era terrible la excitación que sentía al escuchar sus gemidos. Apretaba fuerte su glande, con mi paladar. Sus dedos se entorpecían entrando en mi vagina y mi ano. Hasta que de repente, explota dentro de mi boca, ahogándome torpemente e interrumpiendo la situación con arcadas y una tos que solo pude calmar con un vaso de agua. ¿Nunca les pasó algo así?.
El día siguiente sería sábado y pase toda la mañana tratando de convencer a mi mama que me permitiera pasar la noche en casa de Eugenia, una chica del cole. Inventé miles de excusas para que me dejara pero no había caso, decía que hacia demasiado frió y no quería que molestara a nadie.
Al rato suena el teléfono y atiende ella. Estuvo conversando como 10 minutos hasta que terminó. Se acerca a mi, estaba con la cara más descontenta que tenia y me dice:
- Esta bien puedes ir a la casa de Eugenia
- ¿Cómo? - la miré con cara de sorprendida.
-Si, si. Puedes ir. Acabo de hablar con el papá y la mamá de Eugenia y puedes ir. Eso sí, el domingo a las 20 hs a más tardar te quiero aquí. Ah, y termina la tarea.
Sorprendida solo atine a decir
- No tengo
Lo raro de todo esto es que Eugenia no tiene papá y su mamá está en España. Ella vive con sus abuelos y jamás me invitaría a su casa. Ya que me odia, sólo porque soy mas linda que ella.
Esa media tarde salí corriendo a casa de Fran y al llegar toco. Una dos, tres veces, y no contesta nadie. Que mala onda. Cuando de repente se abre la puerta y me abalanzo sobre… ¿¿¡¡Raúl!!??:
-Raúl disculpa pensé que eras Fran.
Se notaba que recién salía de la ducha, por su cuerpo desnudo y la toalla que llevaba en la cintura.
- Pasa - me dijo sin sorprenderse por mi presencia. Claro la sorprendida era yo.
- Termino de bañarme y salgo. - Y entró nuevamente al baño.
Mientras se bañaba, pensaba en lo que acababa de ver. Su cuerpo húmedo por el agua y su espalda perfecta. Desde que salió a la puerta pensaba en que la toalla se cayera, pero no, no se cayó.
Mientras esperaba en el living del departamento entró Fran. Por fin mi hombre. Se sentó a mi lado y comenzamos a besarnos. Sus besos eran dulces y cálidos pero por sobre todo húmedos. Húmedos como el cuerpo de Raúl.
Pensaba dentro de mi: “Concentrate Mili, estás con Fran, no con Raúl, cuidado con decir el nombre de Raúl en este momento tan romántico”.
Poco a poco fui sucumbiendo ante las caricias de Fran hasta estar en plena entrega total. Sentía como su mano luchaban con éxito por agarrar mis senos y pellizcar suavemente mis pezones. Ellos respondían, endureciéndose a las calidas caricias de mi amado Fran.
Busqué la forma de estar más cómoda en el sofá. Me recosté, luciendo mis senos hacia arriba permitiendo que su boca los succionara perfectamente. Al minuto estaba semidesnuda sobre el sofá y el corría mi braga para besarme la vagina, estaba toda húmeda.
Al apoyar sus labios sobre mi clítoris explote en un terrible orgasmo. Sí hay un lugar donde soy sensible, Fran lo sabía perfectamente. Se paró frente a mí, comenzó a desvestirse, me incorporé un poco para ver como se iba desnudando y apure a sacarme del todo la braga.
Tenía su pene muy erguido apuntando hacia mí con su glande rojo, latente y un brillo casi estelar. Estaba terriblemente excitada y solo quería su penetración.
Pero, de pronto Raúl se sienta en el sofá y me acaricia el pelo. Me quedé petrificada no podía reaccionar, era Raúl, no era Fran. Me incorporo arrodillándome a la vez que me doy vuelta para verlo bien. Estaba desnudo, su cuerpo seguía húmedo. Su pene, mmm que pene media entre tres o cuatro centímetros más que el de Fran
- Tranquila- me dice Fran, sentándose a mi lado.
- Está todo bien - agrega Raúl.
Quedé como el jamón del sándwich, en medio y desnudita.
- No haremos nada que tu no quieras - me dijo mi Fran, para tratar de tranquilizarme. ¿Me tranquilizó?.
Empecé a recibir dobles caricias que trataba de adivinar de donde venían. Manos que rozaban mis tetas, otras que acariciaban mi cola. Luego una boca que chupaba mi pezón izquierdo y otra boca que besaba y pasaba suavemente su lengua por mi cuello. Una mano que exploraba mi sexo, …
¿Cómo no sucumbir ante tanto placer nuevo?.
Probé los labios de Raúl, besaba en forma firme y segura. Su lengua jugueteaba hábilmente en mi boca y yo respondía de la misma forma. Me gustaba sentir el cuerpo de Raúl a mi lado y su calor. Comencé a chuparle el pene que apenas entraba en mi boca, pero podía hacerlo torpemente y cumplía con darle el placer que quería darle.
Sin darme cuenta estaba sentada en cuclillas sobre el sofá chupando el pene de Raúl, cuando de pronto siento entrar a Fran por mi vagina. Con cada golpe de penetración de Fran, el pene de Raúl entraba más y más en mi boca.
Fran empezó a jugar con los dedos en mi ano, mientras me tenía empalada por la vagina. Raúl apretaba uno de mis senos y pellizcaba cada vez con más fuerza mis pezones hasta el punto de dolerme un poco, es un dolor rico suave.
Después de un rato me siento sobre Raúl. Me empalo suavemente sobre él, y empiezo a subir y bajar, de forma suave, pero firme.
Fran seguía masajeando con sus dedos mi ano e intento infructuosamente trataba de penetrarme por atrás. Logró meterme sólo la puntita de su pene, lo cuál me provocó muchísimo dolor. Se dio cuenta y se detuvo.
Raúl que no paraba de moverse, explotó dentro de mi. Ese mismo calor de su semen golpeando mis paredes vaginales, hizo que mi cuerpo sintiera un calor pesadísimo que venía de menos a más. Estallamos con gemidos de placer, trató de sacarlo para no acabar dentro de mí, pero ya era tarde. No me importo, me sentía muy segura de lo que hacía y de lo que sentía.
Caigo rendida recostada sobre el sofá. Raúl se levanta y Fran me toma de la cintura y levanta mi cola no tenía casi fuerzas solo le dije:
- No por favor.
Apoyó su pene en mi ano nuevamente. Esta vez si entró. Estaba tan agotada que ese mismo agotamiento había relajado mi cuerpo. Comenzó a entrar y salir de mi ano, cada vez con más fuerzas y más profundo. Logré sostenerme con mis manos, ya no sentía casi dolor, solo sentía el roce caliente de su pene con las paredes de mi ano.
Poco a poco ese calor se fue incrementando. Sentía que su pene llegaba más allá de los límites permitidos. El placer era tan intenso, que no podía y no quería negarme. Estaba sintiendo placer, quedé recostada boca abajo. Fran entraba y salía de mi ano. Sus gemidos se hacían mas fuertes, su respiración se escuchaba como el viento fuerte de una mañana tempestuosa.
¡¡Aaahhh!! ¡¡Uff!! Mmm.
Sacó su pene. Sentí el calor hirviente del semen llegar hasta mi cuello, mi espalda, mi cola. Y luego cayó con el peso de su cuerpo sobre mí. Fran también agotado pero respiraba de forma descontrolada.
Miré a los costados, Raúl estaba sentado, de su pene caía una de las últimas gotas de semen. Mi ano latía. Pero:
- Fran, Fran - lo llamé dulcemente.
- Si mi amor - me respondió incrédulo.
- Me estas aplastando.
-----------------------------
Esto sólo es el principio. ¿Lo demás?. Lo demás está por leerse. Por favor dejen sus críticas, opiniones y preguntas.
Gracias
Feliz 2008
Mili
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Cuando Tres no son Multitud. Parte 2.
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Cuando Tres no son Multitud. Parte 3.
Después de ese segundo encuentro con Fran, habían sucedido algunas cosas en mi casa. La mala relación que existía entre mis padres había conllevado a una separación de mis padres en donde como todos saben se vuelve muy conflictivo y hasta doloroso.
Dos meses después ya me encontraba viviendo con mi mamá en un departamento cerca del colegio a donde iba y mi hermano es de los que deciden estar más cómodo y se quedó con mi papá. Aunque más de una vez a la semana suele aparecer por casa a comer la comida de mamá.
Si bien la separación fue algo conflictiva, parecía que estábamos mejor. Ya veía a mi mamá de buen humor y más permisiva conmigo, pudiendo tener más libertad de la que solía tener con mi papa en casa.
A mitad de año ya habían pasado casi tres meses que no sabía nada de Fran hasta que un día al salir del colegio, ahí estaba. Parado en la esquina vestido sobrio como siempre y anteojos de sol parecía del FBI. No lo demostré pero por dentro se me dibujo una sonrisa. Fran estaba apareciendo quizás cuando más necesitaba de su amor, soporte y caricias.
Me acerqué a él simulando una leve verguenza de niña malcriada. Puse la sonrisa más picara que se me ocurrió y me paré frente a él. Lo miré a los ojos y noté en su mirada también una sonrisa picara. Sin mediar acciones me dijo:
- Vámonos de aquí.
Me tomó del brazo y cruzamos rápidamente por la avenida, entre los autos que pasaban rápidamente. Ya habían empezado las emociones. Subimos a su auto, arrancó y rápidamente haciendo chirriar las gomas dobló en la esquina. Manejó varias cuadras hasta una plaza y estacionó frente a unos árboles.
Suspiró un par de veces giró su rostro hacia mí y me dijo:
- ¿Me podrías decir donde te habías metido?
Evidentemente algo me había perdido. Le conté lo que había sucedido…
- Por Dios, mi chiquita porque no me dijiste te hubiera ayudado.
- Son cosas que una debe superar sola - le dije a la vez que recordaba lo que mi madre decía, de no mezclar placer con trabajo pues no da resultado.
- Por favor.
No me pregunten cómo ni cuándo porque no lo sé. Solo recuerdo estar recostada sobre su entrepierna succionando su pene, a la vez que el masajeaba mi vagina sacando litros de jugos de mi interior.
Ufff, jamás pude explicarme eso. ¿Cómo sucedió?. ¿Cómo llegué allí?. Quizás amnesia temporal.
Pero luchaba por hacerlo lo mejor posible, era terrible la excitación que sentía al escuchar sus gemidos. Apretaba fuerte su glande, con mi paladar. Sus dedos se entorpecían entrando en mi vagina y mi ano. Hasta que de repente, explota dentro de mi boca, ahogándome torpemente e interrumpiendo la situación con arcadas y una tos que solo pude calmar con un vaso de agua. ¿Nunca les pasó algo así?.
El día siguiente sería sábado y pase toda la mañana tratando de convencer a mi mama que me permitiera pasar la noche en casa de Eugenia, una chica del cole. Inventé miles de excusas para que me dejara pero no había caso, decía que hacia demasiado frió y no quería que molestara a nadie.
Al rato suena el teléfono y atiende ella. Estuvo conversando como 10 minutos hasta que terminó. Se acerca a mi, estaba con la cara más descontenta que tenia y me dice:
- Esta bien puedes ir a la casa de Eugenia
- ¿Cómo? - la miré con cara de sorprendida.
-Si, si. Puedes ir. Acabo de hablar con el papá y la mamá de Eugenia y puedes ir. Eso sí, el domingo a las 20 hs a más tardar te quiero aquí. Ah, y termina la tarea.
Sorprendida solo atine a decir
- No tengo
Lo raro de todo esto es que Eugenia no tiene papá y su mamá está en España. Ella vive con sus abuelos y jamás me invitaría a su casa. Ya que me odia, sólo porque soy mas linda que ella.
Esa media tarde salí corriendo a casa de Fran y al llegar toco. Una dos, tres veces, y no contesta nadie. Que mala onda. Cuando de repente se abre la puerta y me abalanzo sobre… ¿¿¡¡Raúl!!??:
-Raúl disculpa pensé que eras Fran.
Se notaba que recién salía de la ducha, por su cuerpo desnudo y la toalla que llevaba en la cintura.
- Pasa - me dijo sin sorprenderse por mi presencia. Claro la sorprendida era yo.
- Termino de bañarme y salgo. - Y entró nuevamente al baño.
Mientras se bañaba, pensaba en lo que acababa de ver. Su cuerpo húmedo por el agua y su espalda perfecta. Desde que salió a la puerta pensaba en que la toalla se cayera, pero no, no se cayó.
Mientras esperaba en el living del departamento entró Fran. Por fin mi hombre. Se sentó a mi lado y comenzamos a besarnos. Sus besos eran dulces y cálidos pero por sobre todo húmedos. Húmedos como el cuerpo de Raúl.
Pensaba dentro de mi: “Concentrate Mili, estás con Fran, no con Raúl, cuidado con decir el nombre de Raúl en este momento tan romántico”.
Poco a poco fui sucumbiendo ante las caricias de Fran hasta estar en plena entrega total. Sentía como su mano luchaban con éxito por agarrar mis senos y pellizcar suavemente mis pezones. Ellos respondían, endureciéndose a las calidas caricias de mi amado Fran.
Busqué la forma de estar más cómoda en el sofá. Me recosté, luciendo mis senos hacia arriba permitiendo que su boca los succionara perfectamente. Al minuto estaba semidesnuda sobre el sofá y el corría mi braga para besarme la vagina, estaba toda húmeda.
Al apoyar sus labios sobre mi clítoris explote en un terrible orgasmo. Sí hay un lugar donde soy sensible, Fran lo sabía perfectamente. Se paró frente a mí, comenzó a desvestirse, me incorporé un poco para ver como se iba desnudando y apure a sacarme del todo la braga.
Tenía su pene muy erguido apuntando hacia mí con su glande rojo, latente y un brillo casi estelar. Estaba terriblemente excitada y solo quería su penetración.
Pero, de pronto Raúl se sienta en el sofá y me acaricia el pelo. Me quedé petrificada no podía reaccionar, era Raúl, no era Fran. Me incorporo arrodillándome a la vez que me doy vuelta para verlo bien. Estaba desnudo, su cuerpo seguía húmedo. Su pene, mmm que pene media entre tres o cuatro centímetros más que el de Fran
- Tranquila- me dice Fran, sentándose a mi lado.
- Está todo bien - agrega Raúl.
Quedé como el jamón del sándwich, en medio y desnudita.
- No haremos nada que tu no quieras - me dijo mi Fran, para tratar de tranquilizarme. ¿Me tranquilizó?.
Empecé a recibir dobles caricias que trataba de adivinar de donde venían. Manos que rozaban mis tetas, otras que acariciaban mi cola. Luego una boca que chupaba mi pezón izquierdo y otra boca que besaba y pasaba suavemente su lengua por mi cuello. Una mano que exploraba mi sexo, …
¿Cómo no sucumbir ante tanto placer nuevo?.
Probé los labios de Raúl, besaba en forma firme y segura. Su lengua jugueteaba hábilmente en mi boca y yo respondía de la misma forma. Me gustaba sentir el cuerpo de Raúl a mi lado y su calor. Comencé a chuparle el pene que apenas entraba en mi boca, pero podía hacerlo torpemente y cumplía con darle el placer que quería darle.
Sin darme cuenta estaba sentada en cuclillas sobre el sofá chupando el pene de Raúl, cuando de pronto siento entrar a Fran por mi vagina. Con cada golpe de penetración de Fran, el pene de Raúl entraba más y más en mi boca.
Fran empezó a jugar con los dedos en mi ano, mientras me tenía empalada por la vagina. Raúl apretaba uno de mis senos y pellizcaba cada vez con más fuerza mis pezones hasta el punto de dolerme un poco, es un dolor rico suave.
Después de un rato me siento sobre Raúl. Me empalo suavemente sobre él, y empiezo a subir y bajar, de forma suave, pero firme.
Fran seguía masajeando con sus dedos mi ano e intento infructuosamente trataba de penetrarme por atrás. Logró meterme sólo la puntita de su pene, lo cuál me provocó muchísimo dolor. Se dio cuenta y se detuvo.
Raúl que no paraba de moverse, explotó dentro de mi. Ese mismo calor de su semen golpeando mis paredes vaginales, hizo que mi cuerpo sintiera un calor pesadísimo que venía de menos a más. Estallamos con gemidos de placer, trató de sacarlo para no acabar dentro de mí, pero ya era tarde. No me importo, me sentía muy segura de lo que hacía y de lo que sentía.
Caigo rendida recostada sobre el sofá. Raúl se levanta y Fran me toma de la cintura y levanta mi cola no tenía casi fuerzas solo le dije:
- No por favor.
Apoyó su pene en mi ano nuevamente. Esta vez si entró. Estaba tan agotada que ese mismo agotamiento había relajado mi cuerpo. Comenzó a entrar y salir de mi ano, cada vez con más fuerzas y más profundo. Logré sostenerme con mis manos, ya no sentía casi dolor, solo sentía el roce caliente de su pene con las paredes de mi ano.
Poco a poco ese calor se fue incrementando. Sentía que su pene llegaba más allá de los límites permitidos. El placer era tan intenso, que no podía y no quería negarme. Estaba sintiendo placer, quedé recostada boca abajo. Fran entraba y salía de mi ano. Sus gemidos se hacían mas fuertes, su respiración se escuchaba como el viento fuerte de una mañana tempestuosa.
¡¡Aaahhh!! ¡¡Uff!! Mmm.
Sacó su pene. Sentí el calor hirviente del semen llegar hasta mi cuello, mi espalda, mi cola. Y luego cayó con el peso de su cuerpo sobre mí. Fran también agotado pero respiraba de forma descontrolada.
Miré a los costados, Raúl estaba sentado, de su pene caía una de las últimas gotas de semen. Mi ano latía. Pero:
- Fran, Fran - lo llamé dulcemente.
- Si mi amor - me respondió incrédulo.
- Me estas aplastando.
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Esto sólo es el principio. ¿Lo demás?. Lo demás está por leerse. Por favor dejen sus críticas, opiniones y preguntas.
Gracias
Feliz 2008
Mili