Andrea_5599
05-01 2008, 05:07 AM
Quisiera contarles en este mi primer relato, sobre mi primera experiencia.
Hace unos años empezamos las clases en el colegio. Como es escuela de paga, casi como si fuera un internado, normalmente somos 3 compañeras por cuarto. En mi habitación sólo estábamos dos chicas: una chica de Cuarto de Secundaria y yo de Tercero de Secundaria.
Ya había notado que mi compañera me miraba medio raro, pero no le daba mucha importancia. Una noche llegué al cuarto, y ya ella estaba dormida. Yo me puse mi pijama y me acosté también. En la madrugada algo me despertó, sentía que una mano me acariciaba el vientre, dentro de mi pensaba:
“Seguro estoy soñando”.
Pero noté que empezó a subir la mano hasta mis pechos y escuchaba que gemía como si lo disfrutara. Creo que se imaginaba que estaba dormida, que tal vez en la mañana siguiente pensaría que sólo había sido un sueño para mi, no quise que se diera cuenta que estaba despierta. Tomó más confianza, comenzó a tocar más mis pechos y a pellizcar ligeramente.
Solté un gemido y dejo de hacerlo. Creí que la había asustado y volví a cerrar mis ojos. Cuando sentí su mano debajo del pantalón, me volteé para decirle que parara de hacerlo. Estaba muy mojada. Cuando me volteé, me puso una mano en mi boca para que no dijera nada y la otra la bajó hacia mi pubis. Esa mano la puso en mi rajita, me acariciaba, me estaba masturbando.
Ya no podía contenerme más y solté un leve gemido. Me levantó la camiseta para dormir y siguió acariciándome los pechos. Ahora me los estaba chupando muy rico, los recorría con la lengua y luego los mordía muy suavemente. Yo sólo me dejé llevar por el placer. Luego me destapó y me bajó los pantalones con todo y ropa interior.
Se bajó a lamerme mi rajita. Yo estaba que me moría de placer. Así estuvo bastante tiempo, hasta que no pude más y llegué con un delicioso y prolongado orgasmo. Ella me miró en la penumbra del cuarto y me dijo:
- Es tu turno
- No sé que hacer, nunca lo he hecho con una mujer, y que no era lesbiana.-le respondí
- Yo tampoco lo soy, pero es que está noche no podía resistirme más.
Entonces comencé a chuparle los pechos, de forma similar a como ella me lo había hecho. Imaginaba que era un helado delicioso y dulce, que se derretía en mi boca. Bajé hasta su rajita, se la chupé y la recorrí con mi lengua. Así estuvimos por un buen rato.
La seguía con la mirada, se levantó y saco algo del cajón. Me lo mostró con una picara sonrisa, era largo y no muy grueso, si era un vibrador, mmm:
- Abre un poquito las piernas. Este es mi juguete personal y lo voy a compartir contigo.
Me lo puso sobre mi clítoris y lo prendió. Se oía un ligero zumbido y lo acercó más. Era una sensación muy excitante, hacía unas cosquillas muy ricas, y sólo con eso me vine otra vez.
Entonces le hice lo mismo. Tomé el vibrador, se lo puse, y lo prendí. Comencé a moverlo de un lado a otro en clitoris, entre sus labios externos, y lo metía y lo sacaba en su sexo. Estaba tan excitada que comenzó a gemir y se volvió a venir.
Nos dimos un buen beso, y nos dormimos abrazadas. A la mañana siguiente no la ví en la cama, se había levantado temprano. Todavía tenía las sensaciones de los ricos orgasmos en mi piel, estaba muy sensible.
Después de esa noche, ya no nos volvimos a hablar, evitábamos mirarnos a los ojos. Tal vez pena, o sólo fue un deseo de una noche. A los meses se fué a otra escuela, y no volví a saber de ella.
Quisiera comentarles, que no soy lesbiana. Pero esa vez me dejé llevar por la excitación.
Espero que les haya gustado mi relato.
Hace unos años empezamos las clases en el colegio. Como es escuela de paga, casi como si fuera un internado, normalmente somos 3 compañeras por cuarto. En mi habitación sólo estábamos dos chicas: una chica de Cuarto de Secundaria y yo de Tercero de Secundaria.
Ya había notado que mi compañera me miraba medio raro, pero no le daba mucha importancia. Una noche llegué al cuarto, y ya ella estaba dormida. Yo me puse mi pijama y me acosté también. En la madrugada algo me despertó, sentía que una mano me acariciaba el vientre, dentro de mi pensaba:
“Seguro estoy soñando”.
Pero noté que empezó a subir la mano hasta mis pechos y escuchaba que gemía como si lo disfrutara. Creo que se imaginaba que estaba dormida, que tal vez en la mañana siguiente pensaría que sólo había sido un sueño para mi, no quise que se diera cuenta que estaba despierta. Tomó más confianza, comenzó a tocar más mis pechos y a pellizcar ligeramente.
Solté un gemido y dejo de hacerlo. Creí que la había asustado y volví a cerrar mis ojos. Cuando sentí su mano debajo del pantalón, me volteé para decirle que parara de hacerlo. Estaba muy mojada. Cuando me volteé, me puso una mano en mi boca para que no dijera nada y la otra la bajó hacia mi pubis. Esa mano la puso en mi rajita, me acariciaba, me estaba masturbando.
Ya no podía contenerme más y solté un leve gemido. Me levantó la camiseta para dormir y siguió acariciándome los pechos. Ahora me los estaba chupando muy rico, los recorría con la lengua y luego los mordía muy suavemente. Yo sólo me dejé llevar por el placer. Luego me destapó y me bajó los pantalones con todo y ropa interior.
Se bajó a lamerme mi rajita. Yo estaba que me moría de placer. Así estuvo bastante tiempo, hasta que no pude más y llegué con un delicioso y prolongado orgasmo. Ella me miró en la penumbra del cuarto y me dijo:
- Es tu turno
- No sé que hacer, nunca lo he hecho con una mujer, y que no era lesbiana.-le respondí
- Yo tampoco lo soy, pero es que está noche no podía resistirme más.
Entonces comencé a chuparle los pechos, de forma similar a como ella me lo había hecho. Imaginaba que era un helado delicioso y dulce, que se derretía en mi boca. Bajé hasta su rajita, se la chupé y la recorrí con mi lengua. Así estuvimos por un buen rato.
La seguía con la mirada, se levantó y saco algo del cajón. Me lo mostró con una picara sonrisa, era largo y no muy grueso, si era un vibrador, mmm:
- Abre un poquito las piernas. Este es mi juguete personal y lo voy a compartir contigo.
Me lo puso sobre mi clítoris y lo prendió. Se oía un ligero zumbido y lo acercó más. Era una sensación muy excitante, hacía unas cosquillas muy ricas, y sólo con eso me vine otra vez.
Entonces le hice lo mismo. Tomé el vibrador, se lo puse, y lo prendí. Comencé a moverlo de un lado a otro en clitoris, entre sus labios externos, y lo metía y lo sacaba en su sexo. Estaba tan excitada que comenzó a gemir y se volvió a venir.
Nos dimos un buen beso, y nos dormimos abrazadas. A la mañana siguiente no la ví en la cama, se había levantado temprano. Todavía tenía las sensaciones de los ricos orgasmos en mi piel, estaba muy sensible.
Después de esa noche, ya no nos volvimos a hablar, evitábamos mirarnos a los ojos. Tal vez pena, o sólo fue un deseo de una noche. A los meses se fué a otra escuela, y no volví a saber de ella.
Quisiera comentarles, que no soy lesbiana. Pero esa vez me dejé llevar por la excitación.
Espero que les haya gustado mi relato.