milibebe
18-12 2007, 08:06 AM
Volví a ver a Fran una semana después, cuando casi por casualidad pase por un bar donde él estaba tomando café. Pensé en no entrar pero mi curiosidad pudo más… Entré y me dirigí directamente a él. Traté de tener una conversación, pero justo en el momento en que iba a empezarla, se acerca una mujer y alegremente lo saluda.
¡Grrrr! Yo, con la ropa del colegio, lo único que parecía era una niña delgada y sin atractivos… ¡Gggrrrr!... “Te espero en casa en una hora, ¿Ok? -me dijo él directamente y mirándome a los ojos. “¡Ok!”, contesté rápidamente y salí de ese bar pensando en las peores malas palabras de la lengua castellana, jurándome y rejurándome no ir a su casa por ningún motivo. Mientras aceleraba el paso a mi casa y sin darme cuenta, a los 20 minutos estaba en la puerta de su casa esperando a que él llegara. ¡Uf! A veces mi carácter es muy fuerte , como verán.
Pasaron solo 10 minutos de mi espera cuando aparece… (¿recuerdan aquel hombre hermoso lindo divino que les había contado?,si… ¡él!) ¡Wou! Su aroma se sentía a miles de kilómetros, su piel se notaba perfecta, su rostro era el de un ángel… ¡Por Dios! ¡Qué hombre! Se paró frente a mí y me dijo:
-¿Esperas a alguien?
-A Fran –respondí-
-¿Hace mucho que lo esperas?
-Si.
¿Él te llamó o te citó?
-Si.
Estaba tan entupida, que solo respondía con monosílabos. Cuando puso la llave en el departamento… ¡ups! Algo pasa… Resulta que este adonis compartía el departamento con Fran. Me dijo que se llamaba Raúl y que al igual que Fran, era profesor de historia. Durante el tiempo que entré al departamento no dije una sola palabra, temía que con ellas desfiguraría semejante bello rostro, y en eso llegó Fran. Lo miro al entrar y miro a Raúl y lo único que atine a pensar fue: “¡Estoy muerta y llegue al cielo…!
Fran se acerca a mí y me levanta del brazo, “ven pequeña, debemos hablar…”, dijo y me llevó a su cuarto. Al entrar me dio vuelta y comenzó a besarme. Wouuu… me sentí media mareada, había comenzado a tener un primer orgasmo al sentir los labios de Fran. Nos recostamos de costado en su cama a la vez que sus manos buscaron mi entrepierna rozando con sus dedos la raya que marca el límite de mi inferior. Mi suspiro hubiera tirado la casita de los chanchitos en el cuento del lobo feroz, fue el punto en el cual sentí mi cuerpo entregarse a el orgasmo total… “¡Eres muy caliente!”, me dijo Fran, lo cual me sonrojó y un apis de vergüenza logró que me acalorara.
Segundos después, sentía su cara entre mis piernas saboreando el dulce néctar de mi juventud la cual entregaba sin reparos, abriendo mis piernas como para que pasara un tren. Sólo cerré mis ojos y me dejé llevar al infinito, miles de sensaciones dispares hasta que entró en mi ser maravillosa y brutamente hasta golpear las paredes de mi interior. En cada empuje, mi cuerpo se deshacía de placer hasta llegar a lo máximo de las sensaciones, Jamás había sentido tanto placer junto y a la vez, descubriría al fin la caja de sorpresas que me deparaba mi cuerpo para el futuro…
Cuando estuvo a punto de terminar, salió de mi interior y acabó sobre mi cuerpo, el chorro más grueso llegó hasta mi rostro, pegándome en la mejilla. Los demás cayeron algunos sobre mi camisa escolar y los otros sobre mi vientre. Una vez que terminó, se tiró al costado de mí y me dijo: “pequeña, ¿dónde estuviste toda mi vida…?”
Esta vez salí caminando normalmente, al irme saludé a Raúl con un hasta pronto… ¡Si! Hasta pronto. Al llegar a casa, lo primero que me dijo mi mamá es: “¡Mili! ¡Ya manchaste otra vez la camisa!” “Y si… soy media torpe…”
¡Hsta la próxima!
Besitos a todos
mili
¡Grrrr! Yo, con la ropa del colegio, lo único que parecía era una niña delgada y sin atractivos… ¡Gggrrrr!... “Te espero en casa en una hora, ¿Ok? -me dijo él directamente y mirándome a los ojos. “¡Ok!”, contesté rápidamente y salí de ese bar pensando en las peores malas palabras de la lengua castellana, jurándome y rejurándome no ir a su casa por ningún motivo. Mientras aceleraba el paso a mi casa y sin darme cuenta, a los 20 minutos estaba en la puerta de su casa esperando a que él llegara. ¡Uf! A veces mi carácter es muy fuerte , como verán.
Pasaron solo 10 minutos de mi espera cuando aparece… (¿recuerdan aquel hombre hermoso lindo divino que les había contado?,si… ¡él!) ¡Wou! Su aroma se sentía a miles de kilómetros, su piel se notaba perfecta, su rostro era el de un ángel… ¡Por Dios! ¡Qué hombre! Se paró frente a mí y me dijo:
-¿Esperas a alguien?
-A Fran –respondí-
-¿Hace mucho que lo esperas?
-Si.
¿Él te llamó o te citó?
-Si.
Estaba tan entupida, que solo respondía con monosílabos. Cuando puso la llave en el departamento… ¡ups! Algo pasa… Resulta que este adonis compartía el departamento con Fran. Me dijo que se llamaba Raúl y que al igual que Fran, era profesor de historia. Durante el tiempo que entré al departamento no dije una sola palabra, temía que con ellas desfiguraría semejante bello rostro, y en eso llegó Fran. Lo miro al entrar y miro a Raúl y lo único que atine a pensar fue: “¡Estoy muerta y llegue al cielo…!
Fran se acerca a mí y me levanta del brazo, “ven pequeña, debemos hablar…”, dijo y me llevó a su cuarto. Al entrar me dio vuelta y comenzó a besarme. Wouuu… me sentí media mareada, había comenzado a tener un primer orgasmo al sentir los labios de Fran. Nos recostamos de costado en su cama a la vez que sus manos buscaron mi entrepierna rozando con sus dedos la raya que marca el límite de mi inferior. Mi suspiro hubiera tirado la casita de los chanchitos en el cuento del lobo feroz, fue el punto en el cual sentí mi cuerpo entregarse a el orgasmo total… “¡Eres muy caliente!”, me dijo Fran, lo cual me sonrojó y un apis de vergüenza logró que me acalorara.
Segundos después, sentía su cara entre mis piernas saboreando el dulce néctar de mi juventud la cual entregaba sin reparos, abriendo mis piernas como para que pasara un tren. Sólo cerré mis ojos y me dejé llevar al infinito, miles de sensaciones dispares hasta que entró en mi ser maravillosa y brutamente hasta golpear las paredes de mi interior. En cada empuje, mi cuerpo se deshacía de placer hasta llegar a lo máximo de las sensaciones, Jamás había sentido tanto placer junto y a la vez, descubriría al fin la caja de sorpresas que me deparaba mi cuerpo para el futuro…
Cuando estuvo a punto de terminar, salió de mi interior y acabó sobre mi cuerpo, el chorro más grueso llegó hasta mi rostro, pegándome en la mejilla. Los demás cayeron algunos sobre mi camisa escolar y los otros sobre mi vientre. Una vez que terminó, se tiró al costado de mí y me dijo: “pequeña, ¿dónde estuviste toda mi vida…?”
Esta vez salí caminando normalmente, al irme saludé a Raúl con un hasta pronto… ¡Si! Hasta pronto. Al llegar a casa, lo primero que me dijo mi mamá es: “¡Mili! ¡Ya manchaste otra vez la camisa!” “Y si… soy media torpe…”
¡Hsta la próxima!
Besitos a todos
mili