Bobbypr
06-11 2007, 11:31 AM
De viaje por Alemania, nos tocó una guía algo peculiar, la mujer es abiertamente lesbiana y muy fuerte y dominante...
Desde el primer momento, Ronda se fijó en mí, eso me dijo mi novio Peter,,él me molestaba diciendo que Ronda me devoraba con sus ojos y que si me descuidaba, ella me violaría... A través del viaje, Ronda se juntaba mucho con Peter y conmigo y muchas veces bebíamos hasta largas horas de la madrugada y charlábamos y ya su confianza crecía y me manoseaba y me apretaba, Peter abonaba a ese ambiente lésbico diciendo que le encantaba vernos juntas y alzando mi falda o abriendo mis escotes, para dejar mis senos expuestos ante Ronda, los que en más de una ocasión ella admiró y hasta tocó y apretó con lujuria y deseo.
De repente, Peter se marchó al baño y nos dejó a Ronda y a mi en el bar, Ronda se me juntaba y muy cerca de mi, sacó mis tetas de mi blusa y se las llevó a su boca, las lamía con furia y con lujuria y yo me electrizaba con el toque de su lengua y sus dientes en mis tetas... en segundos estaba yo corriéndome y el barman se dio su gustazo mirándonos. Me llevó a su habitación, yo sin voluntad, la seguía. Sus manos bajaban por mi cuerpo hasta llegar a mis piernas y luego subieron por mis muslos hasta que sus dedos encontraron mi vulva mojada y mi clítoris excitado. Sus dedos no tardaron en taladrar mi vulva... mmmm... ¡qué rico! Volví a correrme.
Nunca había tenido ninguna experiencia con una lesbiana, pero esto fluía muy natural entre nosotras. Yo me dejaba llevar muy naturalmente por el poder y dirección de sus dedos, su lengua penetraba mi boca y me enredaba mi lengua con la suya. Ronda me llevaba en un ritmo de orgasmos muy frecuente y yo nunca había sido tan ¡multiorgásmica!
Ronda me guiaba por esta experiencia lésbica, me volteó en la cama, me puso en cuatro patas y abrió con sus duras manos mis nalgas, casi desgarrándolas, y lamió desde mi culo hasta mi vulva... Siguió así por un rato hasta que de repente se detuvo, sacó su cara de entre mi culo y mi concha y se apartó un poco, luego de decirme lo rica que yo estaba, me dio cuatro o cinco nalgadas muy duras y volvió al ataque. Ahora no sólo me lamía la concha y el culo, también me metía tres dedos en mi concha y me frotaba el clítoris. Aún me ardían las nalgas por las fuertes nalgadas, pero eso se mezclaba con la electricidad que fluía de mis continuos orgasmos y continuaba corriéndome mientras Ronda degustaba mis jugos vaginales con gula.
Dos nalgadas repentinas, muy fuertes, y la orden de acostarme boca arriba, Ronda abría mis piernas como si las fuera a arrancar de mí y luego de lamerme por un rato la concha, sacó su lengua y lamió su camino hasta mis tetas, las cuales tomó tiempo de volver a mamar y morder y después de tatuar sus dientes en ellas llegó otra vez a mi boca y nos fundimos las lenguas por largo rato. Su mano derecha fue abriendo su camino en mi concha y se metió toda allí casi hasta su codo. Mis fluidos ahora eran constantes y parecía que me estaba orinando, nunca había tenido yo senda corrida. Ningún hombre me había hecho llegar a estos cielos paradisíacos del sexo. Ronda me follaba como nadie y lo sabía, y por eso estuvimos hasta la mañana follando. Terminé toda marcada por sus enérgicas nalgadas, pellizcos, chupetones y mordidas...
Ronda y yo llegamos al bus sin dormir, recién bañadas, yo con las mismas fachas de la noche anterior y todos en el bus me miraban y Peter a lo lejos se reía de mi situación. Ronda fue donde Peter, lo saludó de estrechón de manos, cual dos hombres y le agradeció por dejarme con ella.
Después de ese día, nada ha sido igual...
Desde el primer momento, Ronda se fijó en mí, eso me dijo mi novio Peter,,él me molestaba diciendo que Ronda me devoraba con sus ojos y que si me descuidaba, ella me violaría... A través del viaje, Ronda se juntaba mucho con Peter y conmigo y muchas veces bebíamos hasta largas horas de la madrugada y charlábamos y ya su confianza crecía y me manoseaba y me apretaba, Peter abonaba a ese ambiente lésbico diciendo que le encantaba vernos juntas y alzando mi falda o abriendo mis escotes, para dejar mis senos expuestos ante Ronda, los que en más de una ocasión ella admiró y hasta tocó y apretó con lujuria y deseo.
De repente, Peter se marchó al baño y nos dejó a Ronda y a mi en el bar, Ronda se me juntaba y muy cerca de mi, sacó mis tetas de mi blusa y se las llevó a su boca, las lamía con furia y con lujuria y yo me electrizaba con el toque de su lengua y sus dientes en mis tetas... en segundos estaba yo corriéndome y el barman se dio su gustazo mirándonos. Me llevó a su habitación, yo sin voluntad, la seguía. Sus manos bajaban por mi cuerpo hasta llegar a mis piernas y luego subieron por mis muslos hasta que sus dedos encontraron mi vulva mojada y mi clítoris excitado. Sus dedos no tardaron en taladrar mi vulva... mmmm... ¡qué rico! Volví a correrme.
Nunca había tenido ninguna experiencia con una lesbiana, pero esto fluía muy natural entre nosotras. Yo me dejaba llevar muy naturalmente por el poder y dirección de sus dedos, su lengua penetraba mi boca y me enredaba mi lengua con la suya. Ronda me llevaba en un ritmo de orgasmos muy frecuente y yo nunca había sido tan ¡multiorgásmica!
Ronda me guiaba por esta experiencia lésbica, me volteó en la cama, me puso en cuatro patas y abrió con sus duras manos mis nalgas, casi desgarrándolas, y lamió desde mi culo hasta mi vulva... Siguió así por un rato hasta que de repente se detuvo, sacó su cara de entre mi culo y mi concha y se apartó un poco, luego de decirme lo rica que yo estaba, me dio cuatro o cinco nalgadas muy duras y volvió al ataque. Ahora no sólo me lamía la concha y el culo, también me metía tres dedos en mi concha y me frotaba el clítoris. Aún me ardían las nalgas por las fuertes nalgadas, pero eso se mezclaba con la electricidad que fluía de mis continuos orgasmos y continuaba corriéndome mientras Ronda degustaba mis jugos vaginales con gula.
Dos nalgadas repentinas, muy fuertes, y la orden de acostarme boca arriba, Ronda abría mis piernas como si las fuera a arrancar de mí y luego de lamerme por un rato la concha, sacó su lengua y lamió su camino hasta mis tetas, las cuales tomó tiempo de volver a mamar y morder y después de tatuar sus dientes en ellas llegó otra vez a mi boca y nos fundimos las lenguas por largo rato. Su mano derecha fue abriendo su camino en mi concha y se metió toda allí casi hasta su codo. Mis fluidos ahora eran constantes y parecía que me estaba orinando, nunca había tenido yo senda corrida. Ningún hombre me había hecho llegar a estos cielos paradisíacos del sexo. Ronda me follaba como nadie y lo sabía, y por eso estuvimos hasta la mañana follando. Terminé toda marcada por sus enérgicas nalgadas, pellizcos, chupetones y mordidas...
Ronda y yo llegamos al bus sin dormir, recién bañadas, yo con las mismas fachas de la noche anterior y todos en el bus me miraban y Peter a lo lejos se reía de mi situación. Ronda fue donde Peter, lo saludó de estrechón de manos, cual dos hombres y le agradeció por dejarme con ella.
Después de ese día, nada ha sido igual...