bimbozho
04-11 2007, 09:53 PM
Como ya les había contado, la mamada que le regalé a mi amigo seguía en mi mente, ese recuerdo maravilloso era para causarme erecciones y después masturbarme. Un día Alonso me marcó a mi casa, me preguntó si tenía planes para el fin de semana, claro que le respondí –no los tengo-, así pues, me invitó a su casa para tener otra travesura, acordamos fecha y hora.
Antes que llegara la hora me di una buena ducha, busqué una de mis mejores ropas, me puse mi perfume favorito, en fin me acicalé para quedar maravilloso ante sus ojos. Sonó el teléfono, era él en la otra línea y mi corazón comenzó a palpitar a mil por hora:
-¡Hola! ¿Esta Oswaldo? –como es costumbre cuando contesto pregunto de parte de quien y si es para mi les contesto ''un momento por favor'' (eso me da gracia)
-¡¿Qué pasó wey?!
-¿Estas listo?
-Claro ya voy para tu casa.
En el camino pensaba y me ponía cada vez más nervioso, pero llegué sano y salvo. Abrí la puerta sin pedir permiso por la confianza que nos teníamos, entré hasta su cuarto y lo saludé como de costumbre, después nos dirigimos a la cama de sus padres ya que era más amplia, y se podían hacer más placenteramente los movimientos.
Alonso se acomodó en la cama mientras yo apagué las luces del cuarto y procedí a acostarme a un lado de él, cuando me puse a su lado me volteó a ver y me tomó de la cintura, me dio un beso muy tierno pero apasionado, mientras me besaba hacía presión con su cuerpo y así pude sentir el bulto que crecía entre sus piernas, esto hizo que mi cuerpo respondiera y mis manos volaran hacia él acariciando cada centímetro. Me puse semi de pie en la cama y poco a poco le desabroché el cinturón mientas que con mis dedos pasee suavemente sobre su pene ya erecto bajo su pantalón hasta quitárselo por completo y después el bóxer que parecía que reventaba, mientras, él me ayudaba despojándose de su playera y quedando completamente desnudo ante mis ojos.
Mientras Alonso se quedaba completamente desnudo tomé su pene con mucho cariño y le di caricias que lo hacían suspirar cada vez más fuerte, me incorporé entre sus piernas y me puse su pedazo de carne dentro de mi boca, probé nuevamente el delicioso sabor de su pene palpitante que pedía a gritos entrar en mis entrañas. Alonso por su parte me desnudó para besarme el cuello y así bajar hasta mi pene que parecía un pedazo de metal endurecido, con un poco de timidez tomó mi miembro, lo metió en su boca tan cálida para solo jugar con mi glande, su boca inexperta hacia lo mejor posible por darme una mamada muy placentera, le pedí que parará, no me quería correr tan rápido.
Mientras yo le devolvía el favor que me había hecho le regalé otra mamada ya que a él le encantaba que se la mamara. Mi culito no soportaba más, ya quería ser penetrado por él, con mis manos ocupadas le dije que ya estaba listo, quería saber si en verdad cogía muy rico, así que tomó un poco de lubricante, me lo untó en mi culito desesperado, puso su pene en la entrada de mi culo, mientras jugaba un poco, haciendo círculos para dilatarme un poco, para después, meter su pene de un solo empujón, cosa que no me esperaba. Mi primera reacción fue retirarme y pedirle que lo hiciera más despacio. Poco a poco fue entrando, al principio con un poco de dolor pero después fue placer y más placer, sin parar.
Me acomodé para poner mis piernas en sus hombros, es la posición que más me gusta, ya que así podía sentir todo su pene dentro de mí, entrando y saliendo. Con mi voz entrecortada por el gozo que me hacía sentir le dije que me lo hiciera más fuerte, que empujara más, la quería sentir hasta el fondo, me hizo caso y empujó cada vez más y más fuerte, sentía que me atravesaba con su pene, Alonso gemía de placer mientras yo pedía más y más y más.
Así, aceleró sus movimientos, a lo que mi mente reaccionó “Esta por venirse” pensé, podía ver su cara con el poco reflejo de luz, podía observar que le encantaba estar dentro de mí, el silencio, bueno el silencio de nuestras voces, se cortó cuando me dijo que estaba por venirse, a lo que contesté que quería sentir su leche dentro de mí, le pedí que descargara todo su semen. A los pocos minutos sentí que explotaba su pene, grandes chorros de semen inundaban mi culito, su pene palpitaba y a cada chorro que aventaba Alonso empujaba con más fuerza, hasta que dio el último empujón se desplomó encima de mí y sin fuerzas tomó mi pene, empezó a masturbarme pero sin sacar su pene de mi culito, por fin logró hacerme venir y di grandes chorros de semen, que cayeron en su pecho y en el mío también. Con sus dedos untaba mi semen por todo su cuerpo sin que le causara algún asco.
Yo me levanté un poco y lo besé haciéndole saber que me había gustado ser cogido por él y que me encantaría repetirlo de nuevo, todas las veces posibles. Nos bañamos juntos y nos vestimos, reímos un poco de lo sucedido anteriormente y con besándolo apasionadamente me despedí de él haciéndole saber que pronto nos veríamos de nuevo, en la cama de sus padres.
Sin más que decir me despido de todos Uds.
ФѕшǻΊ®
Antes que llegara la hora me di una buena ducha, busqué una de mis mejores ropas, me puse mi perfume favorito, en fin me acicalé para quedar maravilloso ante sus ojos. Sonó el teléfono, era él en la otra línea y mi corazón comenzó a palpitar a mil por hora:
-¡Hola! ¿Esta Oswaldo? –como es costumbre cuando contesto pregunto de parte de quien y si es para mi les contesto ''un momento por favor'' (eso me da gracia)
-¡¿Qué pasó wey?!
-¿Estas listo?
-Claro ya voy para tu casa.
En el camino pensaba y me ponía cada vez más nervioso, pero llegué sano y salvo. Abrí la puerta sin pedir permiso por la confianza que nos teníamos, entré hasta su cuarto y lo saludé como de costumbre, después nos dirigimos a la cama de sus padres ya que era más amplia, y se podían hacer más placenteramente los movimientos.
Alonso se acomodó en la cama mientras yo apagué las luces del cuarto y procedí a acostarme a un lado de él, cuando me puse a su lado me volteó a ver y me tomó de la cintura, me dio un beso muy tierno pero apasionado, mientras me besaba hacía presión con su cuerpo y así pude sentir el bulto que crecía entre sus piernas, esto hizo que mi cuerpo respondiera y mis manos volaran hacia él acariciando cada centímetro. Me puse semi de pie en la cama y poco a poco le desabroché el cinturón mientas que con mis dedos pasee suavemente sobre su pene ya erecto bajo su pantalón hasta quitárselo por completo y después el bóxer que parecía que reventaba, mientras, él me ayudaba despojándose de su playera y quedando completamente desnudo ante mis ojos.
Mientras Alonso se quedaba completamente desnudo tomé su pene con mucho cariño y le di caricias que lo hacían suspirar cada vez más fuerte, me incorporé entre sus piernas y me puse su pedazo de carne dentro de mi boca, probé nuevamente el delicioso sabor de su pene palpitante que pedía a gritos entrar en mis entrañas. Alonso por su parte me desnudó para besarme el cuello y así bajar hasta mi pene que parecía un pedazo de metal endurecido, con un poco de timidez tomó mi miembro, lo metió en su boca tan cálida para solo jugar con mi glande, su boca inexperta hacia lo mejor posible por darme una mamada muy placentera, le pedí que parará, no me quería correr tan rápido.
Mientras yo le devolvía el favor que me había hecho le regalé otra mamada ya que a él le encantaba que se la mamara. Mi culito no soportaba más, ya quería ser penetrado por él, con mis manos ocupadas le dije que ya estaba listo, quería saber si en verdad cogía muy rico, así que tomó un poco de lubricante, me lo untó en mi culito desesperado, puso su pene en la entrada de mi culo, mientras jugaba un poco, haciendo círculos para dilatarme un poco, para después, meter su pene de un solo empujón, cosa que no me esperaba. Mi primera reacción fue retirarme y pedirle que lo hiciera más despacio. Poco a poco fue entrando, al principio con un poco de dolor pero después fue placer y más placer, sin parar.
Me acomodé para poner mis piernas en sus hombros, es la posición que más me gusta, ya que así podía sentir todo su pene dentro de mí, entrando y saliendo. Con mi voz entrecortada por el gozo que me hacía sentir le dije que me lo hiciera más fuerte, que empujara más, la quería sentir hasta el fondo, me hizo caso y empujó cada vez más y más fuerte, sentía que me atravesaba con su pene, Alonso gemía de placer mientras yo pedía más y más y más.
Así, aceleró sus movimientos, a lo que mi mente reaccionó “Esta por venirse” pensé, podía ver su cara con el poco reflejo de luz, podía observar que le encantaba estar dentro de mí, el silencio, bueno el silencio de nuestras voces, se cortó cuando me dijo que estaba por venirse, a lo que contesté que quería sentir su leche dentro de mí, le pedí que descargara todo su semen. A los pocos minutos sentí que explotaba su pene, grandes chorros de semen inundaban mi culito, su pene palpitaba y a cada chorro que aventaba Alonso empujaba con más fuerza, hasta que dio el último empujón se desplomó encima de mí y sin fuerzas tomó mi pene, empezó a masturbarme pero sin sacar su pene de mi culito, por fin logró hacerme venir y di grandes chorros de semen, que cayeron en su pecho y en el mío también. Con sus dedos untaba mi semen por todo su cuerpo sin que le causara algún asco.
Yo me levanté un poco y lo besé haciéndole saber que me había gustado ser cogido por él y que me encantaría repetirlo de nuevo, todas las veces posibles. Nos bañamos juntos y nos vestimos, reímos un poco de lo sucedido anteriormente y con besándolo apasionadamente me despedí de él haciéndole saber que pronto nos veríamos de nuevo, en la cama de sus padres.
Sin más que decir me despido de todos Uds.
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