Getaway
29-10 2007, 08:29 PM
Como recién había llegado a la ciudad no tenía muchos amigos, había salido de la universidad hace un par de meses y conseguí trabajo lejos de mi familia. Esa noche salí solo a un bar gay de playa para tratar de hacer amigos y si era posible buscar algo de acción. No era difícil de encontrar el lugar con la fuerte música y la bandera de arcoiris colgando por todo lo alto.
Al entrar lo primero que vi fue a un hombre rubio muy alto que sobresalía de entre los demás, llevaba puesta una camiseta blanca de tirantes y se veía su cuerpo musculoso, atlético y no muy corpulento. Decidí acercarme para echar un mejor vistazo y lo vi recargado sobre la barra del bar, era difícil adivinar su edad porque se le notaban algunas arrugas, su cabello era tan rubio y había tan poca luz que no se podía ver si tenía canas, pero su cuerpo era un monumento, sus hombros, pecho, abdomen, piernas y nalgas se notaban firmes a pesar de la camiseta y los jeans.
Hicimos contacto con la mirada y me hice el disimulado. Me dio pena que me viera admirándolo como un tonto. Comencé a bailar solo entre la gente cuando alguien me tocó el hombro, volteo y veo que es él ofreciéndome una cerveza. Tomé la cerveza y él me preguntó en inglés mi nombre, era muy difícil conversar con la música y entendí muy poco de lo que me dijo. Me hizo señas para que saliéramos y una vez afuera pudimos platicar mejor.
Entonces supe que se llama Tom, que es holandés, que es piloto de avión, que tenía 42 años, gay soltero y cada vez se me hacía más y más atractivo. Me invitó a ir a su hotel y sin pensarlo demasiado accedí. Nos habíamos caído muy bien y no podía creer que un hombre tan guapo mostrara tanto interés en mí.
Fuimos a uno de los mejores hoteles de la playa y entramos a su habitación. Me dijo que sólo iba a estar una noche en la ciudad y que había aprovechado para salir a divertirse, pero que yo le había gustado tanto que prefería estar conmigo en lugar de estar bailando y tomando. Nos sentamos sobre su cama, me abrazó con sus brazos fuertes, yo sólo cerré mis ojos y nos besamos lentamente.
Para mí era como un sueño, sabía que sólo sería esa noche y todo estaba pasando tan bien que decidí no quedarme con las ganas de nada. Estuvimos besándonos y acariciándonos un rato. Tom me hizo que me levantara y me para en frente de él, comenzó a quitarme la camisa y el pantalón, sus miradas y sus caricias me decían que él se sentía tan atraído por mí como yo por él. Él estaba sentado en la cama y yo parado en frente de él, yo estaba temblando de deseo gozando mientras el me contemplaba y acariciaba, incluso mi calzón ya tenía una mancha de humedad con mi líquido.
Finalmente Tom me quitó el calzón, su rostro lucía complacido al ver mi verga totalmente dura y de inmediato se la metió toda a la boca. Mamaba como un animal, yo cerré los ojos y sólo acariciaba su rubia cabeza, parecía como si quisiera sorberme el semen directamente desde los huevos y casi lo logra varias veces, pero logré contenerme para no terminar tan rápido.
De pronto me tiró suavemente sobre la cama y se desvistió hábilmente, su cuerpo estaba totalmente depilado y dejaba admirar mejor su cuerpo firme con una proporción perfecta. Cuando quedó totalmente desnudo se lanzó sobre mí y nos volvimos a besar apasionadamente. Me dio vuelta hasta que quedé boca abajo y comenzó a besar y lamer mi espalda. Yo apretaba las cobijas con mis puños y de vez en cuando me estremecía por la sensación tan deliciosa. Me sentía arder por dentro y en ese momento hubiera hecho cualquier cosa que él me pidiera sin pensarlo. Comenzó a besar mis nalgas y yo me preparé pensando que iba a penetrarme, pero levantó mi cadera y metió su cabeza por entre mis piernas para seguir mamando mi verga. Yo me di vuelta sobre él y comenzamos a hacer un 69. Su verga era deliciosa, nunca había estada con un rubio, sólo había visto fotos y no podía creer que ahora estaba mamando esa deliciosa verga blanca con una enorme cabeza rosa, era gruesa y me costaba trabajo devorarla toda, pero con esfuerzos logré metérmela hasta la garganta varias veces.
Como la posición ya me había cansado, rodé para que quedáramos acostados de lado y pudiéramos seguir mamándonos uno al otro. Tom flexionó una pierna y yo aproveché para lamer sus huevos y más abajo. Entonces él se levantó y yo aproveché para acostarme en la posición normal de la cama, Tom se puso de rodillas sobre mi cara y así pude mamar con total libertad su miembro. Volví a lamer sus huevos y a recorrer el camino que va hacia el ano con mi lengua. Tom abrió más sus musculosas piernas y me permitió lamer su culito. Yo comencé a meter mi lengua tan adentro como podía y a hacer círculos despacio y rápido. Tom agarró fuertemente la cabecera de la cama y en algunos momentos se arqueaba como si no pudiera contenerse de placer, de pronto murmuraba algunas palabras en su idioma mientras apretaba los ojos y se mordía los labios.
Tom estiró un brazo y sacó un condón y lubricante de su cajón, me miró a los ojos y me preguntó si quería penetrarlo. Sin pensarlo le dije que sí, el abrió el condón y me lo puso, también puso lubricante en su culito y con lo que sobró estaba lubricando el condón, por poco y me hace venir, pero de nuevo pude contenerme. Estaba a punto de explotar pero no quería perderme lo que estaba por venir. Él se arrodilló sobre mí y con una mano tomó mi verga para colocársela en la entrada de su culo, con un movimiento lento pero continuo se fue sentando mientras mi verga se habría paso en su interior, Tom apretaba sus ojos y respiraba como tratando de concentrarse.
Por fin tuvo toda mi verga adentro y él mismo comenzó a hacer movimientos lentos hacia adentro y hacia afuera, mientras tanto yo gozaba al máximo viendo la cara de placer que estaba haciendo. Tom me tomo de las manos y entrelazamos los dedos, me apretó fuertemente y comenzó a moverse más y más rápido, yo también comencé a moverme con fuerza. Suavemente puse mi mano en su pecho y lo empujé hacia atrás, él como pudo pasó sus piernas hacia el frente y entonces pude meter mi verga hasta el fondo con fuerza. Tom abrió los ojos haciendo cara de sorpresa, me miró brevemente a los ojos y comenzó a darse de sentones tan fuerte como pudo, era obvio que había encontrado su punto. Este hermoso hombre subía y bajaba por mi verga totalmente hipnotizado y yo también lo observaba sin querer siquiera parpadear para no perder detalle.
No sé cuánto tiempo estuvimos en esa posición pero noté que Tom comenzó a sudar y su sudor escurría por todo su cuerpo salpicándome, al poco tiempo también me di cuenta que yo también estaba totalmente bañado en sudor. Tom bajó la intensidad para descansar un poco y yo aproveché para empujarlo suavemente más hacia atrás, hasta que él quedó totalmente acostado sobre la cama. No fue fácil hacer el movimiento sin sacar mi verga pero logramos que se recostara boca arriba y yo tenía sus piernas en mis hombros.
Ahora con el control total de la situación comencé a moverme primero despacio y después con fuerza. Tom se agarraba de las cobijas y decía palabras en su idioma que yo no podía entender, también se escapaban gemidos que involuntariamente salían de sus labios cuando le metía la verga de golpe hasta adentro. Me doblé sobre él y nos besamos mientras lo penetraba frenéticamente, yo me perdí totalmente en la sensación de fundirme en uno con él. Tom alcanzó a murmurar que ya iba a venirse, como por reacción natural comencé a moverme aún más fuerte y de repente Tom comenzó a gemir con fuerza, me abrazó por el cuello para besarme fuertemente y calientes gotas de semen salieron de su verga para salpicarnos a ambos. Las gotas que cayeron sobre su cara también me embarraron mientras nos besamos, igual que sobre nuestros pechos y abdominales. Saqué mi verga, me quité el condón y rápidamente me vine con una cantidad sorprendente de semen sobre Tom uniendo nuestras leches.
Me dejé caer sobre él sellando nuestro abrazo con el sudor y semen. Era demasiado tarde para sentir asco. Tom me abrazó suavemente y estuvimos un momento ahí sobre la cama recuperando la respiración.
Cuando él pudo moverse, se levantó y se metió al baño. Cuando oí que abrió la regadera me metí también a bañarme con él. Dentro del baño nos besamos y nos enjabonamos uno al otro. Hablamos de tonterías y nos reíamos. Le dije que pensé por un momento que él quería cogerme y me dijo que en realidad le daba igual porque yo le gustaba mucho.
Tom me abrazó y al mismo tiempo que me besaba el cuello me enjabonaba la espalda. Él medía más de dos metros, como 30cm más alto que yo y fácilmente podía besarme en la boca mientras enjabonaba mis nalgas. Suavemente me puso de cara contra la pared del baño y se arrodilló junto a mí, enjabonó mi culito y suavemente me metió un dedo. Yo me relajé y comencé a disfrutar, se notaba que el holandés sabía muy bien lo que estaba haciendo. Mi verga respondió de inmediato volviéndose a poner dura como piedra, me dolió un poco pero era más fuerte el placer. Entonces Tom se acercó más y comenzó a mamar mi palo al mismo tiempo que me metía dos dedos por el culo. Comenzó a mover sus dedos dentro de mí de una forma deliciosa y apretó sus labios fuerte sobre mi verga hasta metérsela en la garganta, no aguanté mucho tiempo y le dije que ya iba a venirme, comenzó a mover sus dedos hacia adentro y hacia fuera y al mismo ritmo comencé a venirme dentro de su tibia boca, se tragó toda mi leche, levantó y me besó. Le pregunté si él también quería terminar y me dijo que no, que él estaba bien así.
Esa noche dormimos abrazados y al siguiente día desayunamos antes de que él tuviera que irse. Desde entonces ha regresado otras tres veces a la ciudad y siempre tenemos nuestros deliciosos encuentros.
Al entrar lo primero que vi fue a un hombre rubio muy alto que sobresalía de entre los demás, llevaba puesta una camiseta blanca de tirantes y se veía su cuerpo musculoso, atlético y no muy corpulento. Decidí acercarme para echar un mejor vistazo y lo vi recargado sobre la barra del bar, era difícil adivinar su edad porque se le notaban algunas arrugas, su cabello era tan rubio y había tan poca luz que no se podía ver si tenía canas, pero su cuerpo era un monumento, sus hombros, pecho, abdomen, piernas y nalgas se notaban firmes a pesar de la camiseta y los jeans.
Hicimos contacto con la mirada y me hice el disimulado. Me dio pena que me viera admirándolo como un tonto. Comencé a bailar solo entre la gente cuando alguien me tocó el hombro, volteo y veo que es él ofreciéndome una cerveza. Tomé la cerveza y él me preguntó en inglés mi nombre, era muy difícil conversar con la música y entendí muy poco de lo que me dijo. Me hizo señas para que saliéramos y una vez afuera pudimos platicar mejor.
Entonces supe que se llama Tom, que es holandés, que es piloto de avión, que tenía 42 años, gay soltero y cada vez se me hacía más y más atractivo. Me invitó a ir a su hotel y sin pensarlo demasiado accedí. Nos habíamos caído muy bien y no podía creer que un hombre tan guapo mostrara tanto interés en mí.
Fuimos a uno de los mejores hoteles de la playa y entramos a su habitación. Me dijo que sólo iba a estar una noche en la ciudad y que había aprovechado para salir a divertirse, pero que yo le había gustado tanto que prefería estar conmigo en lugar de estar bailando y tomando. Nos sentamos sobre su cama, me abrazó con sus brazos fuertes, yo sólo cerré mis ojos y nos besamos lentamente.
Para mí era como un sueño, sabía que sólo sería esa noche y todo estaba pasando tan bien que decidí no quedarme con las ganas de nada. Estuvimos besándonos y acariciándonos un rato. Tom me hizo que me levantara y me para en frente de él, comenzó a quitarme la camisa y el pantalón, sus miradas y sus caricias me decían que él se sentía tan atraído por mí como yo por él. Él estaba sentado en la cama y yo parado en frente de él, yo estaba temblando de deseo gozando mientras el me contemplaba y acariciaba, incluso mi calzón ya tenía una mancha de humedad con mi líquido.
Finalmente Tom me quitó el calzón, su rostro lucía complacido al ver mi verga totalmente dura y de inmediato se la metió toda a la boca. Mamaba como un animal, yo cerré los ojos y sólo acariciaba su rubia cabeza, parecía como si quisiera sorberme el semen directamente desde los huevos y casi lo logra varias veces, pero logré contenerme para no terminar tan rápido.
De pronto me tiró suavemente sobre la cama y se desvistió hábilmente, su cuerpo estaba totalmente depilado y dejaba admirar mejor su cuerpo firme con una proporción perfecta. Cuando quedó totalmente desnudo se lanzó sobre mí y nos volvimos a besar apasionadamente. Me dio vuelta hasta que quedé boca abajo y comenzó a besar y lamer mi espalda. Yo apretaba las cobijas con mis puños y de vez en cuando me estremecía por la sensación tan deliciosa. Me sentía arder por dentro y en ese momento hubiera hecho cualquier cosa que él me pidiera sin pensarlo. Comenzó a besar mis nalgas y yo me preparé pensando que iba a penetrarme, pero levantó mi cadera y metió su cabeza por entre mis piernas para seguir mamando mi verga. Yo me di vuelta sobre él y comenzamos a hacer un 69. Su verga era deliciosa, nunca había estada con un rubio, sólo había visto fotos y no podía creer que ahora estaba mamando esa deliciosa verga blanca con una enorme cabeza rosa, era gruesa y me costaba trabajo devorarla toda, pero con esfuerzos logré metérmela hasta la garganta varias veces.
Como la posición ya me había cansado, rodé para que quedáramos acostados de lado y pudiéramos seguir mamándonos uno al otro. Tom flexionó una pierna y yo aproveché para lamer sus huevos y más abajo. Entonces él se levantó y yo aproveché para acostarme en la posición normal de la cama, Tom se puso de rodillas sobre mi cara y así pude mamar con total libertad su miembro. Volví a lamer sus huevos y a recorrer el camino que va hacia el ano con mi lengua. Tom abrió más sus musculosas piernas y me permitió lamer su culito. Yo comencé a meter mi lengua tan adentro como podía y a hacer círculos despacio y rápido. Tom agarró fuertemente la cabecera de la cama y en algunos momentos se arqueaba como si no pudiera contenerse de placer, de pronto murmuraba algunas palabras en su idioma mientras apretaba los ojos y se mordía los labios.
Tom estiró un brazo y sacó un condón y lubricante de su cajón, me miró a los ojos y me preguntó si quería penetrarlo. Sin pensarlo le dije que sí, el abrió el condón y me lo puso, también puso lubricante en su culito y con lo que sobró estaba lubricando el condón, por poco y me hace venir, pero de nuevo pude contenerme. Estaba a punto de explotar pero no quería perderme lo que estaba por venir. Él se arrodilló sobre mí y con una mano tomó mi verga para colocársela en la entrada de su culo, con un movimiento lento pero continuo se fue sentando mientras mi verga se habría paso en su interior, Tom apretaba sus ojos y respiraba como tratando de concentrarse.
Por fin tuvo toda mi verga adentro y él mismo comenzó a hacer movimientos lentos hacia adentro y hacia afuera, mientras tanto yo gozaba al máximo viendo la cara de placer que estaba haciendo. Tom me tomo de las manos y entrelazamos los dedos, me apretó fuertemente y comenzó a moverse más y más rápido, yo también comencé a moverme con fuerza. Suavemente puse mi mano en su pecho y lo empujé hacia atrás, él como pudo pasó sus piernas hacia el frente y entonces pude meter mi verga hasta el fondo con fuerza. Tom abrió los ojos haciendo cara de sorpresa, me miró brevemente a los ojos y comenzó a darse de sentones tan fuerte como pudo, era obvio que había encontrado su punto. Este hermoso hombre subía y bajaba por mi verga totalmente hipnotizado y yo también lo observaba sin querer siquiera parpadear para no perder detalle.
No sé cuánto tiempo estuvimos en esa posición pero noté que Tom comenzó a sudar y su sudor escurría por todo su cuerpo salpicándome, al poco tiempo también me di cuenta que yo también estaba totalmente bañado en sudor. Tom bajó la intensidad para descansar un poco y yo aproveché para empujarlo suavemente más hacia atrás, hasta que él quedó totalmente acostado sobre la cama. No fue fácil hacer el movimiento sin sacar mi verga pero logramos que se recostara boca arriba y yo tenía sus piernas en mis hombros.
Ahora con el control total de la situación comencé a moverme primero despacio y después con fuerza. Tom se agarraba de las cobijas y decía palabras en su idioma que yo no podía entender, también se escapaban gemidos que involuntariamente salían de sus labios cuando le metía la verga de golpe hasta adentro. Me doblé sobre él y nos besamos mientras lo penetraba frenéticamente, yo me perdí totalmente en la sensación de fundirme en uno con él. Tom alcanzó a murmurar que ya iba a venirse, como por reacción natural comencé a moverme aún más fuerte y de repente Tom comenzó a gemir con fuerza, me abrazó por el cuello para besarme fuertemente y calientes gotas de semen salieron de su verga para salpicarnos a ambos. Las gotas que cayeron sobre su cara también me embarraron mientras nos besamos, igual que sobre nuestros pechos y abdominales. Saqué mi verga, me quité el condón y rápidamente me vine con una cantidad sorprendente de semen sobre Tom uniendo nuestras leches.
Me dejé caer sobre él sellando nuestro abrazo con el sudor y semen. Era demasiado tarde para sentir asco. Tom me abrazó suavemente y estuvimos un momento ahí sobre la cama recuperando la respiración.
Cuando él pudo moverse, se levantó y se metió al baño. Cuando oí que abrió la regadera me metí también a bañarme con él. Dentro del baño nos besamos y nos enjabonamos uno al otro. Hablamos de tonterías y nos reíamos. Le dije que pensé por un momento que él quería cogerme y me dijo que en realidad le daba igual porque yo le gustaba mucho.
Tom me abrazó y al mismo tiempo que me besaba el cuello me enjabonaba la espalda. Él medía más de dos metros, como 30cm más alto que yo y fácilmente podía besarme en la boca mientras enjabonaba mis nalgas. Suavemente me puso de cara contra la pared del baño y se arrodilló junto a mí, enjabonó mi culito y suavemente me metió un dedo. Yo me relajé y comencé a disfrutar, se notaba que el holandés sabía muy bien lo que estaba haciendo. Mi verga respondió de inmediato volviéndose a poner dura como piedra, me dolió un poco pero era más fuerte el placer. Entonces Tom se acercó más y comenzó a mamar mi palo al mismo tiempo que me metía dos dedos por el culo. Comenzó a mover sus dedos dentro de mí de una forma deliciosa y apretó sus labios fuerte sobre mi verga hasta metérsela en la garganta, no aguanté mucho tiempo y le dije que ya iba a venirme, comenzó a mover sus dedos hacia adentro y hacia fuera y al mismo ritmo comencé a venirme dentro de su tibia boca, se tragó toda mi leche, levantó y me besó. Le pregunté si él también quería terminar y me dijo que no, que él estaba bien así.
Esa noche dormimos abrazados y al siguiente día desayunamos antes de que él tuviera que irse. Desde entonces ha regresado otras tres veces a la ciudad y siempre tenemos nuestros deliciosos encuentros.