Pegaso_1987
13-10 2007, 01:03 AM
Soy Pegaso y voy a contarles una historia, a algunos les gustará, a otros no, pero escribo mi historia para desahogarme un poco y recibir algún buen consejo de ustedes, porque así como a mí me pasa esto, a cualquiera le puede pasar y no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Se trata de que me enamoré de una persona que es muy importante para mí, pero las vueltas que da la vida nos separan cada día más y a veces el destino te pone pruebas y personas en tu vida, que de alguna forma, dan un giro de 180º en toda tu existencia, él es mi amigo Enrique (vamos a llamarlo así)
Todo comenzó cuando inicié el semestre en la universidad, es difícil primero adaptarse y luego conseguir amigos y todo eso. Una semana después que comenzó el semestre, yo estaba en el aula viendo clases de matemática, cuando apareció él, vestía una franela negra, pantalón gris, zapatos y gorra negra. Mis amigas, al verlo, comentaron que era muy lindo y yo, cuando lo vi, en ese momento me llamó la atención, nunca me había pasado pero… en fin. El es blanco, un poco gordito, cabellos lisos y negros, de brazos y piernas gruesas, ojos negros y un poco achinados, una mirada encantadora y una sonrisa que me mata.
Al pasar el tiempo y no sé cómo, nos empezamos a conocer; el grupo de amigos fue creciendo y siempre salíamos despues de clase a comer o a echar broma, siempre siguiendo los consejos de él ya que tiene ese espíritu de líder y todos estábamos contentos. El es muy bromista pero también tiene su carácter y es muy mandón pero a pesar de todo, es un persona amigable, sincera, humilde, sencilla y muy cariñosa, una persona que a pesar de haber pasado por muchas cosas buenas y malas en su vida, se ha sabido superar y esas son las cualidades que yo vi en él y fueron la causa por la cual yo me enamoré, pero hay un problema: él tiene novia.
Al principio iba bien nuestra amistad y por causas de la vida, él conoce a mi padre desde que era un chamo, o sea, que él es amigo de mi papá ya que su tía vive un poco más arriba de donde yo vivo. A pesar del poco tiempo que teníamos de conocernos, me tomó confianza y no se imaginan lo bien que me sentía a su lado. Cada vez que lo veía, sentía que el corazón se me iba a salir, me ponía nervioso y los ojos me brillaban, yo sabía que tenía novia; una muchacha muy bonita por cierto y a raíz de todos esos momentos en que la pasábamos juntos y el trato que él tenía hacia mí, con el tiempo me di cuenta de que me gustaba y que no me lo podía sacar de la mente y me imaginaba muchas cosas con él.
Un día, me da su MSN para hablar y yo le doy el mío, ese mismo día en la noche, se conecta y empezamos a hablar, pero el salió a la calle un momento y yo aproveché para activar mi cámara para que él me viera, pero como tardó a mi se me olvidó que estaba encendida. Lo que pasó fue que el señor casi me ve desnudo, menos mal que estaba en boxer (bueno yo soy un poco mas alto que él, cabello negro y liso, ojos marrones, delgado y con el trasero redondito y paradito que según mis amigas, provoca agarrarlo y mi sonrisa es lo que más me encanta, tengo 19 años y el 24).
Al día siguiente, él se lo dijo a mis amigos y a mi me dio pena, pero a partir de allí, él cambio un poco, a veces me miraba mucho cuando yo caminaba, me lanzaba un beso en el salón de clases o hacia comentarios picantes hacia mí como: “te voy a comer como postre; ven acuéstate, colócate aquí en el medio y vamos a hacer un sándwich; si fueras mujer, serías muy linda y no te dejaría nunca; ese traje de baño se te vería muy lindo puesto; ¡uy cómo llevarías leña!”, y cosas así que a mi me encantaban. A veces tenía la costumbre de agarrarme por la cintura y hacerme cosquillas o me llamaba a mi celular y me decía: “dónde estas amor… cuídate, te mando un beso” un día me besó la oreja delante de mis compañeros en el salón de clase y cosas así.
Un día, me regaló el mismo perfume que él usa, no sé por qué me lo regaló, y cada vez que chateaba conmigo, me mandaba una canción romántica; como tenemos gustos parecidos, yo siempre le decía que gracias por la canción y él siempre se despedía de mí con un beso. Por esos pequeños detalles, fue que yo me enamoré de él, pero creía que era sólo una ilusión y que de allí no iba a pasar. Me ponía triste cada vez que él viajaba o se iba, rezaba para que Dios lo cuidara. Pero… ¿de qué me valió eso?, de nada.
Yo quería estar con él y me imaginaba teniendo sexo de una manera tan apasionada y loca que nuestros cuerpos no se cansaban de experimentar tanto placer. En mis sueños, parecíamos dos bestias salvajes poseídas por el deseo de disfrutar uno del otro y que al despertar, estábamos cubiertos por la luz del sol y abrazados queriendo nunca despertar. Si, un sueño que nunca podría ser verdad porque tenía novia y no la iba a dejar por mí porque él la quiere mucho y eso me ponía triste y lloraba por él, por lo que nunca sería, pero lo peor estaría por venir.
Un día, estando el en mi casa, pasó una estrella fugaz y yo le pedí un deseo: que al menos pudiera estar con él una vez. Y así fue. Pasó lo que tenia que pasar. (Si tú crees en los sueños, pídele un deseo a una estrella fugaz, pero pídeselo con fe porque esas estrellas son las únicas oportunidades que tienes para cumplir algo en tu vida)
Estábamos estudiando en casa de otro amigo de nosotros, como la casa estaba sola, él comenzó a bromear sobre que esa noche íbamos a hacer el amor, y yo lo que hacía era reírme y pensar: pero… ¿estará hablando en serio? Lo que sé es que despues que dejamos de estudiar nos fuimos al cuarto a ver tele, cuando él y mi otro amigo comenzaron con el jueguito que querían tener algo conmigo, que ellos no iban a decir nada. Comenzaron con que yo les tocara sus miembros, a mi otro amigo casi ni lo toqué pero a Enrique sí. Le toqué su pene y aunque no es muy grande (16 cm.) es grueso y un poquito más oscuro que su piel. Luego fue el juego de caricias para mí. Me quitaron la camisa y dijeron que me callara y que me dejara llevar. Uff… ese chamo si tiene experiencia. Me acariciaba tan bien que el cuerpo se me erizaba, pasaba su mano suavemente por mi pecho y por mis cabellos, me hacia cosquillas y luego me besó el pecho. Dios… me sentía en la gloria. Pero luego no sé qué me pasó, que me separé de ellos y me puse la camisa. Sería el miedo o los nervios, no sé.
Pasó un rato y luego me acosté boca abajo para dormir un rato y él apareció de repente y se acostó encima mío y puso su pene en mis nalgas y comenzó el faje. Me decía al oído: “uyy… qué rico…” Pero yo de los nervios y porque mi otro amigo nos estaba viendo, me lo quité de encima. Luego me preguntó si yo era virgen y le dije que si (mentira) y me preguntó cuál era el miedo que hiciéramos un trío, que ellos no iban a decir nada, que ellos eran mis amigos y que les tuviera confianza, que no íbamos a hacer nada malo, sólo cosas ricas… pero yo, por los nervios, dejé pasar esa oportunidad. No era porque no quisiera sino que era porque el otro amigo estaba allí, porque si no, otra historia hubiese pasado, pero esto pasó otra vez.
Resulta que el un día, se fue temprano con ese mismo amigo a su casa y yo me quedé en la universidad charlando con mis amigas, cuando mi celular sonó, era mi amigo diciendo que me fuera para la casa de él y rápido. Llegué en menos de lo que canta un gallo, ese día lo ayudé a cocinar, almorzamos, bebimos jugo los tres y me encargué de lavar los platos. Luego fui al cuarto donde estaban ellos pero como comimos demasiado, nos dispusimos a dormir un rato. Al pasar cierto tiempo, me despierto, ellos seguían dormidos, cuando lo vi allí, dormido, me dieron unas ganas de abrazarlo fuertemente y quedarme con él así todo el día, pero lo único que hice fue pegarme un poco a él y seguí durmiendo. De repente, mi otro amigo se levanta y va al baño y en ese momento suena el celular de Enrique y yo le aviso que esta sonando su celular pero sin despegarme de él y cuando me ve, lo único que hace es poner esa mirada de niño sexy pero a la vez dulce que me mata. Me pica el ojo y me lanza un beso, yo creí morir de la felicidad en ese instante pero lo mejor no había llegado.
Mi otro amigo tuvo que salir a comprar un repuesto para su carro, dejándonos solos en la casa. Enrique me manda a revisar si ya se había ido mi amigo y me dice: “revisa bien” Yo ya me imaginaba que iba a pasar algo y le dije que ya se había ido, entonces me dice: “o sea, quiere decir que nos quedamos solos” “prácticamente si”, le contesté. Luego me dice que me acueste a su lado, en ese momento toma mi mano y la pone sobre su pene y me dice que le haga cariñitos, yo empecé a sobarselo por encima del pantalón, ya la tenia dura y palpitaba en mi mano. Luego me dice que le de un besito y se lo doy por encima del pantalón y le pregunto: “¿así?” “No, así no”, me contesta y comenzó a desabrocharse el jean quedando su miembro fuera del boxer y yo me lo metí en la boca hasta el fondo. Enrique presionaba mi cabeza, quería más, quería metérmelo hasta la garganta. Primero él miraba cómo lo hacia, luego cerró los ojos y comenzó a disfrutar.
Yo lo lamía todo, desde la base hasta la punta, su pene tenia un sabor rico, olía a limpio y comencé a pasarle la lengua como si fuera un helado, le bajaba el prepucio y le chupaba el glande, le daba pequeños mordiscos y le pasaba la lengua por el frenillo, él gemía y se estremecía con lo que le hacia y me acariciaba los cabellos con suavidad, luego la espalda y por último mis nalgas. Hubo un momento que dijo: “bájate el pantalón”, pero no lo hice porque mi otro amigo estaba por llegar y no quería ver otro espectáculo. Me dio la razón y seguí con la mamada. Luego él se paró y yo me arrodillé y seguí con mi trabajo. Me pidió que le pasara la lengua por los testículos y que lo masturbara con la mano. Lo hice, pasé mi lengua por sus bolitas, las tiene chiquitas y gorditas, con poco vello y parecían dos uvas, unas uvas muy sabrosas que me estaba comiendo, las chupaba, las mordía y con la mano lo pajeaba. Luego me lo metí otra vez en la boca, Enrique tomó mi cabeza y empezó a simular una penetración pero por mi boca. ¡Uff… qué rico era eso!, cómo entraba y salía su pene de mi boca y el cómo jadeaba. En eso, y sin avisarme, se corrió en mi boca. Qué gusto su semen… salía despacito y me inundo la boca, tenía un sabor saladito, seguí dándole la mamada y él fue al baño a limpiarse. Yo casi me tomo su lechita pero no pude, fui a botarla y me lavé la boca. A partir de ese día, él siempre me miraba y yo notaba que tenía su pene parado, me decía que cuándo lo íbamos a hacer bien y todas esas cosas.
Esta es mi historia y ahora, en estos momentos, él no me habla. Se molestó conmigo porque no le dicté en un examen. Ya vamos para un mes que no nos hablamos sólo por eso y además, creo que es lo mejor porque hay cosas más fuertes que nos separan: su novia le dio una hija y cuando yo me enteré de eso, me dolió mucho, lloré amargamente y todavía me duele un poco porque al menos si me lo hubiera dicho antes yo hubiese tratado de apartarme de él pero no, la vida es así.
El en estos días cumplió años y le compré un regalo con todo mi cariño pero ese día nunca se me va a olvidar, me desprecio bien feo y no me tomó en cuenta. Saludó a todos nuestros amigos y a mi no, me ignoró y yo me quedé allí, con el corazón hecho pedazos. Ese mismo día, mi mamá se enteró de todo lo que yo sentía por Enrique y no precisamente porque yo se lo haya dicho, sino que fue para casa de un brujo y él le dijo todo y cuando mi mamá habló conmigo lo que le había dicho el brujo y que en la mayoría era cierto, tuve que decirle la verdad, ese día fue para mi una completa desgracia.
Solo digo una cosa, cuando las cosas van a pasar, pasan. Y esto me pasa a mí. A lo mejor será bueno que no me hable así lo olvido, pero se me hace difícil porque a una persona que es importante para ti, olvidarla cuesta. Mientras escribo esto estoy llorando, lloro escuchando las canciones que él me mandó y viendo su foto me pongo a imaginar una vida feliz con é, una vida que nunca podrá ser ya que él es feliz con todo lo que tiene y yo en su vida no le soy indispensable. Una amiga se dio cuenta de lo que yo siento por él y me lo dijo, le confesé la verdad y ella me dijo que me alejara de él porque seria lo mejor. Y si algún día él vuelve a hablarme, no sé si yo le hable, aunque quisiera odiarlo no puedo ya que viví tantos momentos felices que no podría hacer eso.
Este es mi relato, espero que me den un buen consejo, lo necesito y les digo algo: nunca se enamoren de alguien que no va a ser para una, se sufre mucho, que se los digo yo que lo vivo y más te duele que la persona que es importante para ti te pase por el lado y te ignore, mas siendo tu amigo, eso es fuerte, pero la vida sigue aunque tenga que pasar por encima de los pedazos de mi corazón roto y ver la dura realidad. La realidad es que él nunca se fijaría ni siquiera se enamoraría de mi, solo me usaría ya que tiene a su mujer y a su hija y yo tendré que seguir mi vida sin él aunque me duela. Le pido a Dios que a pesar de todo, lo cuide mucho y que siempre sea feliz y que todo ese amor que yo siento por él lo proteja siempre.
Chao y que Dios lo bendiga.
Todo comenzó cuando inicié el semestre en la universidad, es difícil primero adaptarse y luego conseguir amigos y todo eso. Una semana después que comenzó el semestre, yo estaba en el aula viendo clases de matemática, cuando apareció él, vestía una franela negra, pantalón gris, zapatos y gorra negra. Mis amigas, al verlo, comentaron que era muy lindo y yo, cuando lo vi, en ese momento me llamó la atención, nunca me había pasado pero… en fin. El es blanco, un poco gordito, cabellos lisos y negros, de brazos y piernas gruesas, ojos negros y un poco achinados, una mirada encantadora y una sonrisa que me mata.
Al pasar el tiempo y no sé cómo, nos empezamos a conocer; el grupo de amigos fue creciendo y siempre salíamos despues de clase a comer o a echar broma, siempre siguiendo los consejos de él ya que tiene ese espíritu de líder y todos estábamos contentos. El es muy bromista pero también tiene su carácter y es muy mandón pero a pesar de todo, es un persona amigable, sincera, humilde, sencilla y muy cariñosa, una persona que a pesar de haber pasado por muchas cosas buenas y malas en su vida, se ha sabido superar y esas son las cualidades que yo vi en él y fueron la causa por la cual yo me enamoré, pero hay un problema: él tiene novia.
Al principio iba bien nuestra amistad y por causas de la vida, él conoce a mi padre desde que era un chamo, o sea, que él es amigo de mi papá ya que su tía vive un poco más arriba de donde yo vivo. A pesar del poco tiempo que teníamos de conocernos, me tomó confianza y no se imaginan lo bien que me sentía a su lado. Cada vez que lo veía, sentía que el corazón se me iba a salir, me ponía nervioso y los ojos me brillaban, yo sabía que tenía novia; una muchacha muy bonita por cierto y a raíz de todos esos momentos en que la pasábamos juntos y el trato que él tenía hacia mí, con el tiempo me di cuenta de que me gustaba y que no me lo podía sacar de la mente y me imaginaba muchas cosas con él.
Un día, me da su MSN para hablar y yo le doy el mío, ese mismo día en la noche, se conecta y empezamos a hablar, pero el salió a la calle un momento y yo aproveché para activar mi cámara para que él me viera, pero como tardó a mi se me olvidó que estaba encendida. Lo que pasó fue que el señor casi me ve desnudo, menos mal que estaba en boxer (bueno yo soy un poco mas alto que él, cabello negro y liso, ojos marrones, delgado y con el trasero redondito y paradito que según mis amigas, provoca agarrarlo y mi sonrisa es lo que más me encanta, tengo 19 años y el 24).
Al día siguiente, él se lo dijo a mis amigos y a mi me dio pena, pero a partir de allí, él cambio un poco, a veces me miraba mucho cuando yo caminaba, me lanzaba un beso en el salón de clases o hacia comentarios picantes hacia mí como: “te voy a comer como postre; ven acuéstate, colócate aquí en el medio y vamos a hacer un sándwich; si fueras mujer, serías muy linda y no te dejaría nunca; ese traje de baño se te vería muy lindo puesto; ¡uy cómo llevarías leña!”, y cosas así que a mi me encantaban. A veces tenía la costumbre de agarrarme por la cintura y hacerme cosquillas o me llamaba a mi celular y me decía: “dónde estas amor… cuídate, te mando un beso” un día me besó la oreja delante de mis compañeros en el salón de clase y cosas así.
Un día, me regaló el mismo perfume que él usa, no sé por qué me lo regaló, y cada vez que chateaba conmigo, me mandaba una canción romántica; como tenemos gustos parecidos, yo siempre le decía que gracias por la canción y él siempre se despedía de mí con un beso. Por esos pequeños detalles, fue que yo me enamoré de él, pero creía que era sólo una ilusión y que de allí no iba a pasar. Me ponía triste cada vez que él viajaba o se iba, rezaba para que Dios lo cuidara. Pero… ¿de qué me valió eso?, de nada.
Yo quería estar con él y me imaginaba teniendo sexo de una manera tan apasionada y loca que nuestros cuerpos no se cansaban de experimentar tanto placer. En mis sueños, parecíamos dos bestias salvajes poseídas por el deseo de disfrutar uno del otro y que al despertar, estábamos cubiertos por la luz del sol y abrazados queriendo nunca despertar. Si, un sueño que nunca podría ser verdad porque tenía novia y no la iba a dejar por mí porque él la quiere mucho y eso me ponía triste y lloraba por él, por lo que nunca sería, pero lo peor estaría por venir.
Un día, estando el en mi casa, pasó una estrella fugaz y yo le pedí un deseo: que al menos pudiera estar con él una vez. Y así fue. Pasó lo que tenia que pasar. (Si tú crees en los sueños, pídele un deseo a una estrella fugaz, pero pídeselo con fe porque esas estrellas son las únicas oportunidades que tienes para cumplir algo en tu vida)
Estábamos estudiando en casa de otro amigo de nosotros, como la casa estaba sola, él comenzó a bromear sobre que esa noche íbamos a hacer el amor, y yo lo que hacía era reírme y pensar: pero… ¿estará hablando en serio? Lo que sé es que despues que dejamos de estudiar nos fuimos al cuarto a ver tele, cuando él y mi otro amigo comenzaron con el jueguito que querían tener algo conmigo, que ellos no iban a decir nada. Comenzaron con que yo les tocara sus miembros, a mi otro amigo casi ni lo toqué pero a Enrique sí. Le toqué su pene y aunque no es muy grande (16 cm.) es grueso y un poquito más oscuro que su piel. Luego fue el juego de caricias para mí. Me quitaron la camisa y dijeron que me callara y que me dejara llevar. Uff… ese chamo si tiene experiencia. Me acariciaba tan bien que el cuerpo se me erizaba, pasaba su mano suavemente por mi pecho y por mis cabellos, me hacia cosquillas y luego me besó el pecho. Dios… me sentía en la gloria. Pero luego no sé qué me pasó, que me separé de ellos y me puse la camisa. Sería el miedo o los nervios, no sé.
Pasó un rato y luego me acosté boca abajo para dormir un rato y él apareció de repente y se acostó encima mío y puso su pene en mis nalgas y comenzó el faje. Me decía al oído: “uyy… qué rico…” Pero yo de los nervios y porque mi otro amigo nos estaba viendo, me lo quité de encima. Luego me preguntó si yo era virgen y le dije que si (mentira) y me preguntó cuál era el miedo que hiciéramos un trío, que ellos no iban a decir nada, que ellos eran mis amigos y que les tuviera confianza, que no íbamos a hacer nada malo, sólo cosas ricas… pero yo, por los nervios, dejé pasar esa oportunidad. No era porque no quisiera sino que era porque el otro amigo estaba allí, porque si no, otra historia hubiese pasado, pero esto pasó otra vez.
Resulta que el un día, se fue temprano con ese mismo amigo a su casa y yo me quedé en la universidad charlando con mis amigas, cuando mi celular sonó, era mi amigo diciendo que me fuera para la casa de él y rápido. Llegué en menos de lo que canta un gallo, ese día lo ayudé a cocinar, almorzamos, bebimos jugo los tres y me encargué de lavar los platos. Luego fui al cuarto donde estaban ellos pero como comimos demasiado, nos dispusimos a dormir un rato. Al pasar cierto tiempo, me despierto, ellos seguían dormidos, cuando lo vi allí, dormido, me dieron unas ganas de abrazarlo fuertemente y quedarme con él así todo el día, pero lo único que hice fue pegarme un poco a él y seguí durmiendo. De repente, mi otro amigo se levanta y va al baño y en ese momento suena el celular de Enrique y yo le aviso que esta sonando su celular pero sin despegarme de él y cuando me ve, lo único que hace es poner esa mirada de niño sexy pero a la vez dulce que me mata. Me pica el ojo y me lanza un beso, yo creí morir de la felicidad en ese instante pero lo mejor no había llegado.
Mi otro amigo tuvo que salir a comprar un repuesto para su carro, dejándonos solos en la casa. Enrique me manda a revisar si ya se había ido mi amigo y me dice: “revisa bien” Yo ya me imaginaba que iba a pasar algo y le dije que ya se había ido, entonces me dice: “o sea, quiere decir que nos quedamos solos” “prácticamente si”, le contesté. Luego me dice que me acueste a su lado, en ese momento toma mi mano y la pone sobre su pene y me dice que le haga cariñitos, yo empecé a sobarselo por encima del pantalón, ya la tenia dura y palpitaba en mi mano. Luego me dice que le de un besito y se lo doy por encima del pantalón y le pregunto: “¿así?” “No, así no”, me contesta y comenzó a desabrocharse el jean quedando su miembro fuera del boxer y yo me lo metí en la boca hasta el fondo. Enrique presionaba mi cabeza, quería más, quería metérmelo hasta la garganta. Primero él miraba cómo lo hacia, luego cerró los ojos y comenzó a disfrutar.
Yo lo lamía todo, desde la base hasta la punta, su pene tenia un sabor rico, olía a limpio y comencé a pasarle la lengua como si fuera un helado, le bajaba el prepucio y le chupaba el glande, le daba pequeños mordiscos y le pasaba la lengua por el frenillo, él gemía y se estremecía con lo que le hacia y me acariciaba los cabellos con suavidad, luego la espalda y por último mis nalgas. Hubo un momento que dijo: “bájate el pantalón”, pero no lo hice porque mi otro amigo estaba por llegar y no quería ver otro espectáculo. Me dio la razón y seguí con la mamada. Luego él se paró y yo me arrodillé y seguí con mi trabajo. Me pidió que le pasara la lengua por los testículos y que lo masturbara con la mano. Lo hice, pasé mi lengua por sus bolitas, las tiene chiquitas y gorditas, con poco vello y parecían dos uvas, unas uvas muy sabrosas que me estaba comiendo, las chupaba, las mordía y con la mano lo pajeaba. Luego me lo metí otra vez en la boca, Enrique tomó mi cabeza y empezó a simular una penetración pero por mi boca. ¡Uff… qué rico era eso!, cómo entraba y salía su pene de mi boca y el cómo jadeaba. En eso, y sin avisarme, se corrió en mi boca. Qué gusto su semen… salía despacito y me inundo la boca, tenía un sabor saladito, seguí dándole la mamada y él fue al baño a limpiarse. Yo casi me tomo su lechita pero no pude, fui a botarla y me lavé la boca. A partir de ese día, él siempre me miraba y yo notaba que tenía su pene parado, me decía que cuándo lo íbamos a hacer bien y todas esas cosas.
Esta es mi historia y ahora, en estos momentos, él no me habla. Se molestó conmigo porque no le dicté en un examen. Ya vamos para un mes que no nos hablamos sólo por eso y además, creo que es lo mejor porque hay cosas más fuertes que nos separan: su novia le dio una hija y cuando yo me enteré de eso, me dolió mucho, lloré amargamente y todavía me duele un poco porque al menos si me lo hubiera dicho antes yo hubiese tratado de apartarme de él pero no, la vida es así.
El en estos días cumplió años y le compré un regalo con todo mi cariño pero ese día nunca se me va a olvidar, me desprecio bien feo y no me tomó en cuenta. Saludó a todos nuestros amigos y a mi no, me ignoró y yo me quedé allí, con el corazón hecho pedazos. Ese mismo día, mi mamá se enteró de todo lo que yo sentía por Enrique y no precisamente porque yo se lo haya dicho, sino que fue para casa de un brujo y él le dijo todo y cuando mi mamá habló conmigo lo que le había dicho el brujo y que en la mayoría era cierto, tuve que decirle la verdad, ese día fue para mi una completa desgracia.
Solo digo una cosa, cuando las cosas van a pasar, pasan. Y esto me pasa a mí. A lo mejor será bueno que no me hable así lo olvido, pero se me hace difícil porque a una persona que es importante para ti, olvidarla cuesta. Mientras escribo esto estoy llorando, lloro escuchando las canciones que él me mandó y viendo su foto me pongo a imaginar una vida feliz con é, una vida que nunca podrá ser ya que él es feliz con todo lo que tiene y yo en su vida no le soy indispensable. Una amiga se dio cuenta de lo que yo siento por él y me lo dijo, le confesé la verdad y ella me dijo que me alejara de él porque seria lo mejor. Y si algún día él vuelve a hablarme, no sé si yo le hable, aunque quisiera odiarlo no puedo ya que viví tantos momentos felices que no podría hacer eso.
Este es mi relato, espero que me den un buen consejo, lo necesito y les digo algo: nunca se enamoren de alguien que no va a ser para una, se sufre mucho, que se los digo yo que lo vivo y más te duele que la persona que es importante para ti te pase por el lado y te ignore, mas siendo tu amigo, eso es fuerte, pero la vida sigue aunque tenga que pasar por encima de los pedazos de mi corazón roto y ver la dura realidad. La realidad es que él nunca se fijaría ni siquiera se enamoraría de mi, solo me usaría ya que tiene a su mujer y a su hija y yo tendré que seguir mi vida sin él aunque me duela. Le pido a Dios que a pesar de todo, lo cuide mucho y que siempre sea feliz y que todo ese amor que yo siento por él lo proteja siempre.
Chao y que Dios lo bendiga.