OsIv
08-10 2007, 05:32 PM
Lo que voy a relatarles ocurrió hace un mes más o menos.
Como tengo 22 años, soy el más joven de mi empresa y por supuesto, aunque nadie de la empresa lo sepa, soy bisexual. Mis compañeros son casi todos cuarentones, casados y con hijos, pero uno de ellos tiene un cuerpazo de infarto. Se llama Rodrigo, es guapo, fibrado y no sé, tiene algo que siempre me dio cierto morbo. Todo empezó un día que tenía ganas de ir al baño y al entrar, me lo encontré con los pantalones bajados.
Ese día traté de buscarle conversación ya que no sabía nada de él, me contó que era soltero pero que tenía dos hijos varones, que nunca se había casado porque nunca había encontrado la mujer ideal y cosas por el estilo. Ese mismo día, al llegar a mí casa, no hacía más sino que pensar en Rodrigo, a pesar de que vivo con mi novio, (el profesor de la universidad que anteriormente conté en otro relato). Como a las tres de la mañana, sin que mi novio se diera cuenta, me empecé a masturbar pensando en ese culo y ese paquete que había visto, ¡nunca había tenido orgasmo semejante!
Al día siguiente en el trabajo, volví al baño y me disponía a realizar mis necesidades, cuando en esas entró Rodrigo y como es de esos orinales en los que se puede ver el de al lado, vi su hermosa verga de mas o menos 19cm., no podía dejar de verla a lo cual se dio cuenta y dijo: “un poco pequeña ¿verdad?”
Yo le dije que estaba normal mientras pasaba saliva. Él terminó de orinar, fue hasta la puerta del baño y la aseguró, se paró detrás de mí y yo aún con los pantalones abajo, me agarró por detrás y empezó a pajearme por encima del boxer, mientras me restregaba su verga dura como una piedra por el culo. Me mordía las orejas, me pellizcaba los pezones, me lamía el cuello, y cuando se cansó de sobarme, me dio la vuelta y empezó a besarme apasionadamente. “No te asustes, estás muy bueno”, me dijo Rodrigo.
Yo estaba un poco desconcertado, no entendía la situación, pero tampoco me quejé ya que me estaba gustando mucho. Empecé a quitarle toda la ropa y a recorrer con mis labios todo su cuerpo hasta llegar a su polla, lamí con ansia todo su hermoso rabo y succioné con fuerza sus pelotas. Él parecía estremecerse de placer, emitiendo unos gemidos ahogados para que no nos oyeran. Cuando se cansó de que se la chupara, me levantó bruscamente y empezó a besarme con pasión. Después, mientras su mano bajaba a mi entrepierna, me confesó al oído que era la primera vez que lo hacía con un hombre. Poco a poco fue bajando su boca hacia mi polla y empezó a comérsela suavemente. Le faltaba un poco de práctica, pero cuando pasaba sus dientes por mi capullo, un escalofrió de placer recorría todo mi cuerpo.
Poco a poco me sobó el culo y metía dedo por dedo hasta hacerme gemir del placer, me dio la vuelta e incrustó su gran verga en mi culo. El placer nos invadía por completo y la situación de estar en el baño del trabajo nos calentaba más, así que no hizo falta mucho rato para que acabáramos corriéndonos los dos a la vez como dos fuentes de semen. Noté cómo su leche caliente y abundante entraba por mi cuerpo como un río desbocado que busca camino. Quedamos extasiados sentados en el suelo, besándonos apasionadamente.
Cuando terminamos la jornada, quedamos para tomar unas cervezas y aclarar la situación. Me contó que ya desde algún tiempo se sentía atraído por los hombres, pero que su novia no sabía nada y que cuando se dio cuenta en el baño de que yo le miraba el paquete, decidió probar conmigo y salir de dudas al respecto. Desde entonces, nuestra relación en el trabajo ha mejorado bastante y cuando tenemos oportunidad, quedamos en mi casa y desatamos nuestras pasiones follando hasta caer exhaustos.
Aunque le fui infiel a mi novio, esto dio pie a realizar una de mis mas grandes fantasías en la cual el participaría. Pero esto será en otro relato. ¡Que los disfruten!
Como tengo 22 años, soy el más joven de mi empresa y por supuesto, aunque nadie de la empresa lo sepa, soy bisexual. Mis compañeros son casi todos cuarentones, casados y con hijos, pero uno de ellos tiene un cuerpazo de infarto. Se llama Rodrigo, es guapo, fibrado y no sé, tiene algo que siempre me dio cierto morbo. Todo empezó un día que tenía ganas de ir al baño y al entrar, me lo encontré con los pantalones bajados.
Ese día traté de buscarle conversación ya que no sabía nada de él, me contó que era soltero pero que tenía dos hijos varones, que nunca se había casado porque nunca había encontrado la mujer ideal y cosas por el estilo. Ese mismo día, al llegar a mí casa, no hacía más sino que pensar en Rodrigo, a pesar de que vivo con mi novio, (el profesor de la universidad que anteriormente conté en otro relato). Como a las tres de la mañana, sin que mi novio se diera cuenta, me empecé a masturbar pensando en ese culo y ese paquete que había visto, ¡nunca había tenido orgasmo semejante!
Al día siguiente en el trabajo, volví al baño y me disponía a realizar mis necesidades, cuando en esas entró Rodrigo y como es de esos orinales en los que se puede ver el de al lado, vi su hermosa verga de mas o menos 19cm., no podía dejar de verla a lo cual se dio cuenta y dijo: “un poco pequeña ¿verdad?”
Yo le dije que estaba normal mientras pasaba saliva. Él terminó de orinar, fue hasta la puerta del baño y la aseguró, se paró detrás de mí y yo aún con los pantalones abajo, me agarró por detrás y empezó a pajearme por encima del boxer, mientras me restregaba su verga dura como una piedra por el culo. Me mordía las orejas, me pellizcaba los pezones, me lamía el cuello, y cuando se cansó de sobarme, me dio la vuelta y empezó a besarme apasionadamente. “No te asustes, estás muy bueno”, me dijo Rodrigo.
Yo estaba un poco desconcertado, no entendía la situación, pero tampoco me quejé ya que me estaba gustando mucho. Empecé a quitarle toda la ropa y a recorrer con mis labios todo su cuerpo hasta llegar a su polla, lamí con ansia todo su hermoso rabo y succioné con fuerza sus pelotas. Él parecía estremecerse de placer, emitiendo unos gemidos ahogados para que no nos oyeran. Cuando se cansó de que se la chupara, me levantó bruscamente y empezó a besarme con pasión. Después, mientras su mano bajaba a mi entrepierna, me confesó al oído que era la primera vez que lo hacía con un hombre. Poco a poco fue bajando su boca hacia mi polla y empezó a comérsela suavemente. Le faltaba un poco de práctica, pero cuando pasaba sus dientes por mi capullo, un escalofrió de placer recorría todo mi cuerpo.
Poco a poco me sobó el culo y metía dedo por dedo hasta hacerme gemir del placer, me dio la vuelta e incrustó su gran verga en mi culo. El placer nos invadía por completo y la situación de estar en el baño del trabajo nos calentaba más, así que no hizo falta mucho rato para que acabáramos corriéndonos los dos a la vez como dos fuentes de semen. Noté cómo su leche caliente y abundante entraba por mi cuerpo como un río desbocado que busca camino. Quedamos extasiados sentados en el suelo, besándonos apasionadamente.
Cuando terminamos la jornada, quedamos para tomar unas cervezas y aclarar la situación. Me contó que ya desde algún tiempo se sentía atraído por los hombres, pero que su novia no sabía nada y que cuando se dio cuenta en el baño de que yo le miraba el paquete, decidió probar conmigo y salir de dudas al respecto. Desde entonces, nuestra relación en el trabajo ha mejorado bastante y cuando tenemos oportunidad, quedamos en mi casa y desatamos nuestras pasiones follando hasta caer exhaustos.
Aunque le fui infiel a mi novio, esto dio pie a realizar una de mis mas grandes fantasías en la cual el participaría. Pero esto será en otro relato. ¡Que los disfruten!