bandeira
23-09 2007, 12:20 PM
Bueno continuo con mi cena; ya que terminamos ese primer encuentro y desnudos los dos en mi sala y ya que le había platicado mis intenciones y ya un poco en mas confianza. Alfredo me dijo que había sido delicioso aun que me faltaba un poco mas de trabajo a mi por que realmente solo trabaje en su placer. Me dijo que no imaginaba en su vida volver a tener sexo y menos con alguien como yo, el era viudo desde hace 6 años y no había estado con nadie mas que no fuera su mano.
Me dijo que tenia 73 años y que hacia ya tiempo que había vendido su empresa y que no tenia hijos ni familia que había sido realmente feliz con su mujer y que ahora se dedica solo a el. Sus ojos me devoraban y vi como su pene volvía a levantarse pidiendo mas batalla, me acomodo en el sofá, abrió mis piernas y comenzó a besar mis muslos a dar unos pequeños mordiscos con suavidad, beso mi pecho, paso una mano por mi clítoris. Hábilmente me besaba la boca, el cuello, perdía su nariz en mi pelo, tocaba cada milímetro de mi piel me mamo los pechos como un bebe hambriento y fue bajando poco a poco hasta llegar a mi conchita que ya se encontraba húmeda.
Me chupo, me lamió, me metía su lengua y su dedo, dios que placer, tuve un orgasmo, me dio unas palmadas en mi concha que lograron sacar el resto de mis fluidos vaginales, los lamió hasta dejármelo limpio, lo invite a mi habitación y fuimos hacia mi cama, le pedí que se acostara y ahora yo comencé a besarlo y acariciarlo, tome su pene y comencé a pajearlo, se sentó en la orilla de la cama y se la empecé a chupar, metiendo mi lengua en el orificio que tiene su cabeza, me tomaba del pelo y me marcaba el ritmo de repente me pidió que parara, me tumbo en la orilla de la cama, tomo mis piernas, las coloco en sus hombros y metió su pene en mi concha moviéndose lentamente y aumentando su ritmo poco a poco.
Con el mismo fluido que salía de mi concha me lo pasaba por el orificio de mi ano, con un dedo lo metía poco a poco. Me volteo y me puso en cuatro, me siguió dando por la concha, ya no aguantaba, que placer, me saco su pene y lo empezó a meter poco a poco por mi ano, le costaba trabajo y a mi un dolor insoportable, me pellizcaba la concha y trataba de meterlo hasta que consiguió meter un poco, así hasta que termino por meterlo todo.
Esa sensación de ser penetrada acompañada de los pellizcos que propinaba a mi vagina, eran increíblemente deliciosos, me tomaba de los pechos los apretaba sentí como su pene se enderezaba avisando que escupiría su leche ahahh!!! me la dejo salir toda dentro de mi ano, yo era ahora quien no podía articular ninguna palabra. Ya empezaba yo a temblar por que mi orgasmo estaba próximo, con una habilidad que me sorprendió me volteo y me metió el pene aun fuerte dentro de mi concha dando algún bombeo antes de que yo terminara nos quedamos los dos muy quietos tumbados en la cama. Después de un rico 69 y otra envestida por concha y culo nos acomodamos me abrazo y me beso caímos en un sueño reparador y profundo me desperté ya tarde y sola en mi cama lamentando que el no se hubiera quedado conmigo pero satisfecha y feliz, me duche me puse una bata me prepare un café y recordé la deliciosa noche (he confirmado que realmente las personas maduras saben muy bien lo que hacen y es verdad el ver en sus ojos el deseo y uno sentirlo, es increíble)
Sonó el timbre de la puerta y era un mensajero con un hermoso arreglo floral de tulipanes holandeses y una tarjeta que decía: Gracias por la increíble y deliciosa cena te espero hoy a cenar a las 7 tuyo Alfredo. Ya después les platicare las deliciosas cosas que me preparo mi amado amigo por que desde ese día he sido su compañera y el mío pasando momentos maravillosos en lugares increíbles.
Me dijo que tenia 73 años y que hacia ya tiempo que había vendido su empresa y que no tenia hijos ni familia que había sido realmente feliz con su mujer y que ahora se dedica solo a el. Sus ojos me devoraban y vi como su pene volvía a levantarse pidiendo mas batalla, me acomodo en el sofá, abrió mis piernas y comenzó a besar mis muslos a dar unos pequeños mordiscos con suavidad, beso mi pecho, paso una mano por mi clítoris. Hábilmente me besaba la boca, el cuello, perdía su nariz en mi pelo, tocaba cada milímetro de mi piel me mamo los pechos como un bebe hambriento y fue bajando poco a poco hasta llegar a mi conchita que ya se encontraba húmeda.
Me chupo, me lamió, me metía su lengua y su dedo, dios que placer, tuve un orgasmo, me dio unas palmadas en mi concha que lograron sacar el resto de mis fluidos vaginales, los lamió hasta dejármelo limpio, lo invite a mi habitación y fuimos hacia mi cama, le pedí que se acostara y ahora yo comencé a besarlo y acariciarlo, tome su pene y comencé a pajearlo, se sentó en la orilla de la cama y se la empecé a chupar, metiendo mi lengua en el orificio que tiene su cabeza, me tomaba del pelo y me marcaba el ritmo de repente me pidió que parara, me tumbo en la orilla de la cama, tomo mis piernas, las coloco en sus hombros y metió su pene en mi concha moviéndose lentamente y aumentando su ritmo poco a poco.
Con el mismo fluido que salía de mi concha me lo pasaba por el orificio de mi ano, con un dedo lo metía poco a poco. Me volteo y me puso en cuatro, me siguió dando por la concha, ya no aguantaba, que placer, me saco su pene y lo empezó a meter poco a poco por mi ano, le costaba trabajo y a mi un dolor insoportable, me pellizcaba la concha y trataba de meterlo hasta que consiguió meter un poco, así hasta que termino por meterlo todo.
Esa sensación de ser penetrada acompañada de los pellizcos que propinaba a mi vagina, eran increíblemente deliciosos, me tomaba de los pechos los apretaba sentí como su pene se enderezaba avisando que escupiría su leche ahahh!!! me la dejo salir toda dentro de mi ano, yo era ahora quien no podía articular ninguna palabra. Ya empezaba yo a temblar por que mi orgasmo estaba próximo, con una habilidad que me sorprendió me volteo y me metió el pene aun fuerte dentro de mi concha dando algún bombeo antes de que yo terminara nos quedamos los dos muy quietos tumbados en la cama. Después de un rico 69 y otra envestida por concha y culo nos acomodamos me abrazo y me beso caímos en un sueño reparador y profundo me desperté ya tarde y sola en mi cama lamentando que el no se hubiera quedado conmigo pero satisfecha y feliz, me duche me puse una bata me prepare un café y recordé la deliciosa noche (he confirmado que realmente las personas maduras saben muy bien lo que hacen y es verdad el ver en sus ojos el deseo y uno sentirlo, es increíble)
Sonó el timbre de la puerta y era un mensajero con un hermoso arreglo floral de tulipanes holandeses y una tarjeta que decía: Gracias por la increíble y deliciosa cena te espero hoy a cenar a las 7 tuyo Alfredo. Ya después les platicare las deliciosas cosas que me preparo mi amado amigo por que desde ese día he sido su compañera y el mío pasando momentos maravillosos en lugares increíbles.