bandeira
23-09 2007, 11:44 AM
Hola me llamo Camila, tengo 32 años y vivo en México. Después de leer tantos relatos que por cierto, me encantan, sobre todo los de sexo con hombres mayores, termino siempre súper caliente, me dije a mi misma, bueno es hora de comprobar que tan cierto es esto, así que me propuse conquistar a un viejo.
Un día sentada en el parque, después de terminar mi jornada laboral, estaba hojeando una revista, cuando salude a unos señores que viven cerca de mi edificio y que, normalmente encuentro cuando llego a ir a distraerme un poco al bingo.
Siempre tan arreglados y animados han de tener entre 60 y 70 y tantos años
como suponía yo. Era seguro que fueran al bingo, los conocía un poco por que me los encontraba seguido y en algunas ocasiones intercambiamos palabras. Se que uno se llama Raúl y el otro Alfredo.
Me fui a mi casa a cambiarme por algo más provocativo para empezar mi nueva tarea, ya había decidido que Alfredo seria mi victima. Me puse una falda corta y una blusa con un escote pronunciado. Iba a tener 3 semanas de vacaciones y se las dedicaría al viejito. Como supuse estaban ya sentados en una mesa donde había 2 matrimonios y otro señor de la misma edad, platicaban amenamente en el pequeño receso, para comenzar un juego nuevo. Pedí permiso para sentarme en la única silla desocupada que, para mi fortuna, estaba aun lado de Alfredo. Yo movía mi pelo y tocaba mi pierna de cuando en cuando y notaba como por el rabillo del ojo Alfredo me veía y estuve platicando con el.
Tuve una buena noche y cada vez que ganaba le tocaba una pierna o le dedicaba una sonrisa y así pasamos la noche. Me despedí y me dijo “espere ya nos vamos y la acompañamos para que no camine sola”, realmente el bingo nos queda a dos cuadras de donde vivimos, el vive a dos edificios del mío y su amigo es su vecino.
Como ya estaba de vacaciones me levante a hacer un poco de ejercicio y me lo encontré en el parque, el imagino que iría de compras al super, lo salude y camine un poco con el, así pasaron 3 días con la misma rutina pero no perdía yo oportunidad de provocarlo y ver en sus ojos un brillo especial y un color rojo en sus mejillas.
Una mañana me puse unos shorts muy pequeños y cuando sabia que se acercaría a saludarme, me agache dizque a amarrarme el tenis, pero como es de suponer se salieron un poco mis nalgas del short y vi sus ojos, fue en ese momento que aproveche y le dije que si le gustaría acompañarme a cenar por la noche a lo cual acepto, le di el numero de mi departamento y le dije que lo esperaba a las 7:30 pm.
Me fui muy feliz por que hoy, por fin me daría mi banquete. Prepare para la cena algo sencillo y ligero, enfrié un par de botellas de vino, me duche con mucha calma. Estaba emocionada, ansiosa y caliente, imaginando lo que podría pasar en esa noche. Me pinte las unas me puse una crema especial en el cuerpo para suavizar mi piel y pensé en mi atuendo, me decidí por una falda abajo de la rodilla con una gran abertura por el frente y una blusa blanco mas bien transparente, un sostén blanco donde mis senos redondos y algo firmes aun se veían espectaculares, unas sandalias amarradas a mis pantorrillas y un hilo dental blanco de encaje y como único adorno un collar de perlas.
Ya estaba todo listo, yo no podía con los nervios, me pasaba caminando de un lado al otro, agarre mi pelo en un moño y sonó la puerta de mi casa, tome aire y me fui a abrir. El estaba allí oloroso, pulcro, se veía fenomenal, me dio una botella de vino, una sonrisa y lo invite a pasar, lo acomode en la sala y le ofrecí una copa. Me senté justo enfrente de el dejando ver mis piernas, lo invite a pasar a la mesa y ya sabrán, charlas, risas y demás. Terminamos y le dije que si le apetecía tomar el postre en la sala, le pase nuevamente a la sala y le dije que ya volvía, que iba por el postre.
Fui a bajar la luz un poco mas tenue, puse una rica música y salí yo moviéndome suavemente y empezando a desabotonar mi blusa, el se quedo quieto mirando como sin saber que hacer y que decir, lentamente me quite la blusa, pase mi pecho delante de el, me baje la falda igual lentamente, el no podía ni articular palabra, yo observe que entre sus piernas empezaba a asomar un bulto, seguí, me desabroche el sostén, pase mis senos por su cara, lo pare, lo desabotone y saque su camisa. El parecía un muñeco rojo de la cara, le afloje el cinturón y pegaba yo su cuerpo al mío, lo bese y el correspondió, al bajarle el pantalón quedo en bóxer, del cual se veía algo prometedor y grande, se los saque quedando completamente desnudo lo senté en una silla me agache y empecé a tocar su pene que ya estaba bastante tieso y parado.
Lo mire y solo vi como pasaba saliva, tome su pene entre mis manos y le lamí la cabeza, Dios vi como su cuerpo convulsiono, tembló y me anime a seguir chupe y chupe, tome su mano, por que no sabia que hacer y la puse en mi concha que ya estaba bien mojada, la toco a través de mis bragas de encaje, me retire un poco, termine quietándomelas al igual que las sandalias y me senté arriba de el, acomodando su pene en mi vagina. Que cosa tan deliciosa en verdad, toco mi pecho, beso mi cuello y mi boca, yo lo monte como una loca hasta que sentí como me apretaba las nalgas señal de que estaba a punto, me moví mas y terminamos los dos en un orgasmo delicioso, apoyo su cabeza en mis senos y los beso, le di su copa y me agradeció, nos quedamos desnudos y le platique de mis intenciones, me dijo “benditos relatos y bendita internet” continuara el desenlace de esta cena y mas.
Un día sentada en el parque, después de terminar mi jornada laboral, estaba hojeando una revista, cuando salude a unos señores que viven cerca de mi edificio y que, normalmente encuentro cuando llego a ir a distraerme un poco al bingo.
Siempre tan arreglados y animados han de tener entre 60 y 70 y tantos años
como suponía yo. Era seguro que fueran al bingo, los conocía un poco por que me los encontraba seguido y en algunas ocasiones intercambiamos palabras. Se que uno se llama Raúl y el otro Alfredo.
Me fui a mi casa a cambiarme por algo más provocativo para empezar mi nueva tarea, ya había decidido que Alfredo seria mi victima. Me puse una falda corta y una blusa con un escote pronunciado. Iba a tener 3 semanas de vacaciones y se las dedicaría al viejito. Como supuse estaban ya sentados en una mesa donde había 2 matrimonios y otro señor de la misma edad, platicaban amenamente en el pequeño receso, para comenzar un juego nuevo. Pedí permiso para sentarme en la única silla desocupada que, para mi fortuna, estaba aun lado de Alfredo. Yo movía mi pelo y tocaba mi pierna de cuando en cuando y notaba como por el rabillo del ojo Alfredo me veía y estuve platicando con el.
Tuve una buena noche y cada vez que ganaba le tocaba una pierna o le dedicaba una sonrisa y así pasamos la noche. Me despedí y me dijo “espere ya nos vamos y la acompañamos para que no camine sola”, realmente el bingo nos queda a dos cuadras de donde vivimos, el vive a dos edificios del mío y su amigo es su vecino.
Como ya estaba de vacaciones me levante a hacer un poco de ejercicio y me lo encontré en el parque, el imagino que iría de compras al super, lo salude y camine un poco con el, así pasaron 3 días con la misma rutina pero no perdía yo oportunidad de provocarlo y ver en sus ojos un brillo especial y un color rojo en sus mejillas.
Una mañana me puse unos shorts muy pequeños y cuando sabia que se acercaría a saludarme, me agache dizque a amarrarme el tenis, pero como es de suponer se salieron un poco mis nalgas del short y vi sus ojos, fue en ese momento que aproveche y le dije que si le gustaría acompañarme a cenar por la noche a lo cual acepto, le di el numero de mi departamento y le dije que lo esperaba a las 7:30 pm.
Me fui muy feliz por que hoy, por fin me daría mi banquete. Prepare para la cena algo sencillo y ligero, enfrié un par de botellas de vino, me duche con mucha calma. Estaba emocionada, ansiosa y caliente, imaginando lo que podría pasar en esa noche. Me pinte las unas me puse una crema especial en el cuerpo para suavizar mi piel y pensé en mi atuendo, me decidí por una falda abajo de la rodilla con una gran abertura por el frente y una blusa blanco mas bien transparente, un sostén blanco donde mis senos redondos y algo firmes aun se veían espectaculares, unas sandalias amarradas a mis pantorrillas y un hilo dental blanco de encaje y como único adorno un collar de perlas.
Ya estaba todo listo, yo no podía con los nervios, me pasaba caminando de un lado al otro, agarre mi pelo en un moño y sonó la puerta de mi casa, tome aire y me fui a abrir. El estaba allí oloroso, pulcro, se veía fenomenal, me dio una botella de vino, una sonrisa y lo invite a pasar, lo acomode en la sala y le ofrecí una copa. Me senté justo enfrente de el dejando ver mis piernas, lo invite a pasar a la mesa y ya sabrán, charlas, risas y demás. Terminamos y le dije que si le apetecía tomar el postre en la sala, le pase nuevamente a la sala y le dije que ya volvía, que iba por el postre.
Fui a bajar la luz un poco mas tenue, puse una rica música y salí yo moviéndome suavemente y empezando a desabotonar mi blusa, el se quedo quieto mirando como sin saber que hacer y que decir, lentamente me quite la blusa, pase mi pecho delante de el, me baje la falda igual lentamente, el no podía ni articular palabra, yo observe que entre sus piernas empezaba a asomar un bulto, seguí, me desabroche el sostén, pase mis senos por su cara, lo pare, lo desabotone y saque su camisa. El parecía un muñeco rojo de la cara, le afloje el cinturón y pegaba yo su cuerpo al mío, lo bese y el correspondió, al bajarle el pantalón quedo en bóxer, del cual se veía algo prometedor y grande, se los saque quedando completamente desnudo lo senté en una silla me agache y empecé a tocar su pene que ya estaba bastante tieso y parado.
Lo mire y solo vi como pasaba saliva, tome su pene entre mis manos y le lamí la cabeza, Dios vi como su cuerpo convulsiono, tembló y me anime a seguir chupe y chupe, tome su mano, por que no sabia que hacer y la puse en mi concha que ya estaba bien mojada, la toco a través de mis bragas de encaje, me retire un poco, termine quietándomelas al igual que las sandalias y me senté arriba de el, acomodando su pene en mi vagina. Que cosa tan deliciosa en verdad, toco mi pecho, beso mi cuello y mi boca, yo lo monte como una loca hasta que sentí como me apretaba las nalgas señal de que estaba a punto, me moví mas y terminamos los dos en un orgasmo delicioso, apoyo su cabeza en mis senos y los beso, le di su copa y me agradeció, nos quedamos desnudos y le platique de mis intenciones, me dijo “benditos relatos y bendita internet” continuara el desenlace de esta cena y mas.