bimbozho
01-09 2007, 03:38 PM
Esto que me pasó no tiene mucho tiempo, unos escasos dos meses. Me llamo Oswaldo, tengo 18 años, soy blanco, delgado, ojos entre miel y verdes, cabello castaño oscuro, peso 53 kilos y mido 1.68.
En mi colonia hay un chico de nombre Alonso, él es menor que yo por dos años, este chico es moreno, casi de mi estatura pero todo lo contrario de mi físico. A él lo conozco desde hace tres años, al principio de conocerlo me caía mal porque se había llevado a mi mejor amigo, Oscar, y pues no me agradó eso, con el tiempo lo fui tratando hasta que me agradó, un agrado que se fue convirtiendo en algo más. En ocasiones, cuando se me acercaba, percibía un aroma que me agradaba mucho y mi mente empezaba a fantasear un centenar de cosas, así pasó mucho tiempo y mis fantasías eran cada vez más placenteras.
Un día común y corriente, me lo encontré por MSN y empezamos a platicar hasta que se llegó al tema del sexo, él me contaba de sus experiencias con mujeres, y yo hacía lo mismo, sólo que en las mías no eran mujeres sino hombres pero yo le decía lo contrario. Le pregunté si alguna vez había tenido una fantasía con un hombre y me dijo que si, me asombré al leer su afirmación, después de eso me dijo que se tenia que retirar, cosa que me desilusionó bastante.
Al día siguiente continuamos con nuestra charla del día anterior, él me comentaba que ya estaba bien caliente y que la tenia a full, con eso yo me prendí al igual que él, en ese momento me envía un mensaje diciendo que quiere que le haga el favor, yo le seguí el juego, pero cual fue mi sorpresa, no era un juego, me estaba hablando a lo macho. Por mi cabeza pasaron muchas cosas, fantasías y todo eso, la charla se puso más caliente, me decía que me la quería mamar y que yo se la mamara, le pregunté si él en verdad era gay y me contestó con un NO, me sacó de onda su respuesta y le dije que si sólo me quería para sus fines sexuales, y me interrumpió haciéndome la misma pregunta. Obviamente le confesé que si me gustan los hombres, yo ya me moría por coger con él, por fin mis fantasías se harían realidad. Nos pusimos de acuerdo que en un par de días tendríamos sexo, pero nunca me contestó mi pregunta acerca de sus fines sexuales. Para este entonces ya pasaba de media noche y nos tuvimos que desconectar.
Pasaron los días, que se me hicieron eternos, hasta que por fin llego el gran día. Llegué a su casa con muchos nervios, mi corazón palpitaba muy rápido, me estaba esperando en el patio, como es común cuando uno esta es su casa, puedes andar informalmente, y así me lo encontré, en pijama, y empezó una conversación como de costumbre.
-¿Qué onda wey? -me dijo
-Nada, un poco nervioso –le contesté.
-¿Por qué estás nervioso, que no has cogido con otros hombres?
-Si wey, pero contigo es diferente, tu eres compa (amigo), y se me hace raro todo esto.
-No te preocupes, todo quedara entre nosotros, ya quiero ver tu pene -su comentario me puso rojo como tomate.
Entramos a la casa y nos fuimos directamente a su habitación, yo le había comentado que me gusta hacerlo en lo oscuro y él me dijo que a él también le gusta así, y por ese comentario tapo las ventanas con sabanas negras para que no entrara luz. Mientras que estábamos en su cuarto, prendió su PC y puso videos porno gay y me dice:
-Mira wey, ya la tengo bien parada -gracias a su pijama se notaba que la tenía bien erecta.
-Sí que se paró, vas a romper el bóxer -los dos reímos por mi comentario.
-Agárrala wey para que sientas qué tan dura la has puesto -yo en ocasiones anteriores ya se la había visto pero no tocado y recordaba que era más o menos grande para su edad.
-No, si que la tienes bien gruesa.
-Hazme un wawis (mamada) -me dio un poco de pena y cuando se la saqué, vaya sorpresa… no era tan grande como yo pensaba, escasos 15cm., a pesar que no es muy grande se compensaba con el grosor.
Como estábamos sentados frente a la PC, le sugerí pasar a la cama para estar más cómodos, yo ya estaba que me moría de ganas de tragarme su verga. Ya acostados, le bajo la pijama y el bóxer por completo y empecé con masajearla y a jalarla, él por su parte, me decía que lo hacia muy rico, cuando me metí ese pedazo de carne, se oyó un suspiro de satisfacción.
-Qué rico la mamas wey, sigue así, no pares.
-La tienes bien rica, te la voy a arrancar a mamadas.
-Si wey… trágatela toda, mmmm… qué rico.
Yo seguí con mi trabajo, haciéndole la mejor mamada de toda su vida y de la mía también. La cosa se empezó a calentar cada vez más, yo le mamaba la verga más rápido, recorría todo el tronco con mi lengua hasta llegar a sus huevos, el gemía de placer, su respiración era muy agitada, pasaba mi lengua en su ancha cabeza, me la sacaba toda de la boca y se la empezaba a jalar, cosa que no le gustaba ya que me metía su pedazo de carne a la boca para seguir mamando. Le dije con vos entrecortada que me la mamara y me dijo que no, que ese trabajo me tocaba a mi, después de eso me dijo que me pusiera en cuatro, a lo que me negué afirmándole que si no me la mamaba no me cogería. Me contestó que no le importaba, que le siguiera mamando.
Cuando le iba a contestar, me metió su verga en mi boca. Yo seguí mamando cada vez más rápido hasta que parecía que me penetraba por la boca, sentía el sabor de su líquido pre-seminal, era delicioso, me tragaba sus huevos, mis dedos recorrían su culo a un virgen. Empecé a acelerar mis movimientos y el seguía penetrando mi boca, me metía todo ese pedazo de carne hasta la garganta, él empezó más rápido y mas rápido, yo ya me había cansado de estar así, me la quise sacar pero no pude, él me empujó la cabeza contra su pene para que lo siguiera mamando y con una voz débil me dice: “me vengo… me vengo… lo tengo en la puntita” Al escuchar eso, aceleré más mis movimientos, pasaron cinco minutos desde que me había dicho que se venia y yo pensaba: “bueno, este hombre, cuándo terminará”, y cuando menos pensé, empujó mi cabeza a su verga y sentí cómo su pene vaciaba grandes disparos de leche caliente en mi garganta, la cual trague con gusto.
El tenía su boca entreabierta de tanto placer que le había hecho sentir, me saqué su pene de la boca y no había rastro de semen en su verga, él me dijo que era la mejor mamada que le habían hecho, que lo hacía excelente, yo le confesé que nunca había mamado una verga como la de él. Así, me lave la boca y me despedí acordando que en otra ocasión jugaríamos nuevamente.
Lamento que este relato fuese tan largo, prometo que el próximo no será tan largo como este, espero que haya sido de su agrado.
En mi colonia hay un chico de nombre Alonso, él es menor que yo por dos años, este chico es moreno, casi de mi estatura pero todo lo contrario de mi físico. A él lo conozco desde hace tres años, al principio de conocerlo me caía mal porque se había llevado a mi mejor amigo, Oscar, y pues no me agradó eso, con el tiempo lo fui tratando hasta que me agradó, un agrado que se fue convirtiendo en algo más. En ocasiones, cuando se me acercaba, percibía un aroma que me agradaba mucho y mi mente empezaba a fantasear un centenar de cosas, así pasó mucho tiempo y mis fantasías eran cada vez más placenteras.
Un día común y corriente, me lo encontré por MSN y empezamos a platicar hasta que se llegó al tema del sexo, él me contaba de sus experiencias con mujeres, y yo hacía lo mismo, sólo que en las mías no eran mujeres sino hombres pero yo le decía lo contrario. Le pregunté si alguna vez había tenido una fantasía con un hombre y me dijo que si, me asombré al leer su afirmación, después de eso me dijo que se tenia que retirar, cosa que me desilusionó bastante.
Al día siguiente continuamos con nuestra charla del día anterior, él me comentaba que ya estaba bien caliente y que la tenia a full, con eso yo me prendí al igual que él, en ese momento me envía un mensaje diciendo que quiere que le haga el favor, yo le seguí el juego, pero cual fue mi sorpresa, no era un juego, me estaba hablando a lo macho. Por mi cabeza pasaron muchas cosas, fantasías y todo eso, la charla se puso más caliente, me decía que me la quería mamar y que yo se la mamara, le pregunté si él en verdad era gay y me contestó con un NO, me sacó de onda su respuesta y le dije que si sólo me quería para sus fines sexuales, y me interrumpió haciéndome la misma pregunta. Obviamente le confesé que si me gustan los hombres, yo ya me moría por coger con él, por fin mis fantasías se harían realidad. Nos pusimos de acuerdo que en un par de días tendríamos sexo, pero nunca me contestó mi pregunta acerca de sus fines sexuales. Para este entonces ya pasaba de media noche y nos tuvimos que desconectar.
Pasaron los días, que se me hicieron eternos, hasta que por fin llego el gran día. Llegué a su casa con muchos nervios, mi corazón palpitaba muy rápido, me estaba esperando en el patio, como es común cuando uno esta es su casa, puedes andar informalmente, y así me lo encontré, en pijama, y empezó una conversación como de costumbre.
-¿Qué onda wey? -me dijo
-Nada, un poco nervioso –le contesté.
-¿Por qué estás nervioso, que no has cogido con otros hombres?
-Si wey, pero contigo es diferente, tu eres compa (amigo), y se me hace raro todo esto.
-No te preocupes, todo quedara entre nosotros, ya quiero ver tu pene -su comentario me puso rojo como tomate.
Entramos a la casa y nos fuimos directamente a su habitación, yo le había comentado que me gusta hacerlo en lo oscuro y él me dijo que a él también le gusta así, y por ese comentario tapo las ventanas con sabanas negras para que no entrara luz. Mientras que estábamos en su cuarto, prendió su PC y puso videos porno gay y me dice:
-Mira wey, ya la tengo bien parada -gracias a su pijama se notaba que la tenía bien erecta.
-Sí que se paró, vas a romper el bóxer -los dos reímos por mi comentario.
-Agárrala wey para que sientas qué tan dura la has puesto -yo en ocasiones anteriores ya se la había visto pero no tocado y recordaba que era más o menos grande para su edad.
-No, si que la tienes bien gruesa.
-Hazme un wawis (mamada) -me dio un poco de pena y cuando se la saqué, vaya sorpresa… no era tan grande como yo pensaba, escasos 15cm., a pesar que no es muy grande se compensaba con el grosor.
Como estábamos sentados frente a la PC, le sugerí pasar a la cama para estar más cómodos, yo ya estaba que me moría de ganas de tragarme su verga. Ya acostados, le bajo la pijama y el bóxer por completo y empecé con masajearla y a jalarla, él por su parte, me decía que lo hacia muy rico, cuando me metí ese pedazo de carne, se oyó un suspiro de satisfacción.
-Qué rico la mamas wey, sigue así, no pares.
-La tienes bien rica, te la voy a arrancar a mamadas.
-Si wey… trágatela toda, mmmm… qué rico.
Yo seguí con mi trabajo, haciéndole la mejor mamada de toda su vida y de la mía también. La cosa se empezó a calentar cada vez más, yo le mamaba la verga más rápido, recorría todo el tronco con mi lengua hasta llegar a sus huevos, el gemía de placer, su respiración era muy agitada, pasaba mi lengua en su ancha cabeza, me la sacaba toda de la boca y se la empezaba a jalar, cosa que no le gustaba ya que me metía su pedazo de carne a la boca para seguir mamando. Le dije con vos entrecortada que me la mamara y me dijo que no, que ese trabajo me tocaba a mi, después de eso me dijo que me pusiera en cuatro, a lo que me negué afirmándole que si no me la mamaba no me cogería. Me contestó que no le importaba, que le siguiera mamando.
Cuando le iba a contestar, me metió su verga en mi boca. Yo seguí mamando cada vez más rápido hasta que parecía que me penetraba por la boca, sentía el sabor de su líquido pre-seminal, era delicioso, me tragaba sus huevos, mis dedos recorrían su culo a un virgen. Empecé a acelerar mis movimientos y el seguía penetrando mi boca, me metía todo ese pedazo de carne hasta la garganta, él empezó más rápido y mas rápido, yo ya me había cansado de estar así, me la quise sacar pero no pude, él me empujó la cabeza contra su pene para que lo siguiera mamando y con una voz débil me dice: “me vengo… me vengo… lo tengo en la puntita” Al escuchar eso, aceleré más mis movimientos, pasaron cinco minutos desde que me había dicho que se venia y yo pensaba: “bueno, este hombre, cuándo terminará”, y cuando menos pensé, empujó mi cabeza a su verga y sentí cómo su pene vaciaba grandes disparos de leche caliente en mi garganta, la cual trague con gusto.
El tenía su boca entreabierta de tanto placer que le había hecho sentir, me saqué su pene de la boca y no había rastro de semen en su verga, él me dijo que era la mejor mamada que le habían hecho, que lo hacía excelente, yo le confesé que nunca había mamado una verga como la de él. Así, me lave la boca y me despedí acordando que en otra ocasión jugaríamos nuevamente.
Lamento que este relato fuese tan largo, prometo que el próximo no será tan largo como este, espero que haya sido de su agrado.