pch
31-08 2007, 02:34 AM
Todo comenzó hace ya mucho tiempo, una de mis tías tenia un novio, el cual era casado, mi tía era la amante. El hombre era una persona perfecta físicamente, media 1.80, moreno, ojos color café, tenia vello por todo su cuerpo, barba, en si era un hombre muy atractivo. Desde el día en que lo conocí, me enamoré de él, así que desde entonces elaboré un plan de ataque, ese hombre debía ser mió, y así fue.
Una tarde de verano como cualquier otra, fui a casa de mi tía, el pretexto fue que necesitaba saber una información para mi papa que "solo ella sabia", total que ese día sólo estaba dando rodeos al asunto, esperando a que se hiciera la hora en que debería de llegar él: "El Licenciado", su novio. Pero yo debía de cumplir mi plan, así que guardé la calma y así fue. Dieron las 6:00 de la tarde y llegó él en su auto blanco ultimo modelo, vi bajar de ese coche a un hombre de 49 años, envuelto en un pantalón pegado, el cual le resaltaba un paquetote y un lindo trasero redondo, llevaba puesta una camisa tipo Polo, por la cual sobresalían sus brazos ejercitados.
Él entró a la casa y saludo a mi tía con un calido beso, despues se dirigió a mí con una hermosa sonrisa y un fuerte apretón de manos. Mi pene se puso al mil al sentir esa fuerza. Mi tía le ordenó que se fuera a la recamara, que ella iría en un momento, él obedeció. Mi tía me mandó a comprar una botella de vino tinto, a lo cual yo accedí sin ningún problema, mi plan tomaba resultado. Fui a comprar la botella, pero al llegar a casa de mi tía, no hice ruido alguno, descorché la botella y tiré una cuarta parte del contenido de esta, la rellené con un poco de vino más fuerte, al combinarlos crearía una bebida que al tomarse dos copas, caerían tirados de borrachos.
Al terminar mi plan, avisé a mi tía que el vino estaba en la mesa, me despedí y salí de su casa sin cerrar la puerta. Al poco rato regresé, vi el envase de la botella vació, mi tía recostada en la sala al parecer dormida, pero su novio no estaba. Corrí a su recamara a buscarlo y ahí lo encontré, borracho y desnudo, acariciándose el cuerpo, él se percató de mi presencia y me gritó: “¡hey… qué vez!, ¿te gusta mi verga?” No pude más y me fui sobre él, lo besé y lo acaricié, sentía sus vellos, los cuales hacían un rose muy placentero sobre mi cuerpo.
El gemía cuando yo me comía su verga con tanta emoción. Su verga media unos 20cm., era gorda, me la comía con tanto placer que él no resistió y me volteó boca abajo y me penetró con tal fuerza, que grité muy fuerte, sentía sus vellos en mi espalda, en mi culo, por todas partes; el tenia un aroma celestial, olía a hombre. Siguió cogiendome con movimiento muy bruscos, pero me tenía totalmente perdido en la pasión, mi culo tronó ese día al comerse esa verga tan grande, y el me gritaba: “¡tómala puto!, eso querías ¿no?, ¡tómala puto!” Al poco rato, sentí su leche ardiendo dentro de mí, el gritaba y gritaba, mientras yo me desvanecía cada vez que presionaba su cuerpo sobre el mío.
Ese hombre de 49 años ahora tenía que atender a tres personas: a su esposa, a mi tía y a mí. A mi me fue mejor, seguimos teniendo relaciones durante varios años, él me trataba de una manera muy especial, me compró mucha ropa, joyas y viajes. Yo era su consentido, más bien, mi culo era su consentido.
Una tarde de verano como cualquier otra, fui a casa de mi tía, el pretexto fue que necesitaba saber una información para mi papa que "solo ella sabia", total que ese día sólo estaba dando rodeos al asunto, esperando a que se hiciera la hora en que debería de llegar él: "El Licenciado", su novio. Pero yo debía de cumplir mi plan, así que guardé la calma y así fue. Dieron las 6:00 de la tarde y llegó él en su auto blanco ultimo modelo, vi bajar de ese coche a un hombre de 49 años, envuelto en un pantalón pegado, el cual le resaltaba un paquetote y un lindo trasero redondo, llevaba puesta una camisa tipo Polo, por la cual sobresalían sus brazos ejercitados.
Él entró a la casa y saludo a mi tía con un calido beso, despues se dirigió a mí con una hermosa sonrisa y un fuerte apretón de manos. Mi pene se puso al mil al sentir esa fuerza. Mi tía le ordenó que se fuera a la recamara, que ella iría en un momento, él obedeció. Mi tía me mandó a comprar una botella de vino tinto, a lo cual yo accedí sin ningún problema, mi plan tomaba resultado. Fui a comprar la botella, pero al llegar a casa de mi tía, no hice ruido alguno, descorché la botella y tiré una cuarta parte del contenido de esta, la rellené con un poco de vino más fuerte, al combinarlos crearía una bebida que al tomarse dos copas, caerían tirados de borrachos.
Al terminar mi plan, avisé a mi tía que el vino estaba en la mesa, me despedí y salí de su casa sin cerrar la puerta. Al poco rato regresé, vi el envase de la botella vació, mi tía recostada en la sala al parecer dormida, pero su novio no estaba. Corrí a su recamara a buscarlo y ahí lo encontré, borracho y desnudo, acariciándose el cuerpo, él se percató de mi presencia y me gritó: “¡hey… qué vez!, ¿te gusta mi verga?” No pude más y me fui sobre él, lo besé y lo acaricié, sentía sus vellos, los cuales hacían un rose muy placentero sobre mi cuerpo.
El gemía cuando yo me comía su verga con tanta emoción. Su verga media unos 20cm., era gorda, me la comía con tanto placer que él no resistió y me volteó boca abajo y me penetró con tal fuerza, que grité muy fuerte, sentía sus vellos en mi espalda, en mi culo, por todas partes; el tenia un aroma celestial, olía a hombre. Siguió cogiendome con movimiento muy bruscos, pero me tenía totalmente perdido en la pasión, mi culo tronó ese día al comerse esa verga tan grande, y el me gritaba: “¡tómala puto!, eso querías ¿no?, ¡tómala puto!” Al poco rato, sentí su leche ardiendo dentro de mí, el gritaba y gritaba, mientras yo me desvanecía cada vez que presionaba su cuerpo sobre el mío.
Ese hombre de 49 años ahora tenía que atender a tres personas: a su esposa, a mi tía y a mí. A mi me fue mejor, seguimos teniendo relaciones durante varios años, él me trataba de una manera muy especial, me compró mucha ropa, joyas y viajes. Yo era su consentido, más bien, mi culo era su consentido.