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View Full Version : Mi amiga nancy


Anonimo
17-10 2002, 02:42 AM
En verdad me extrañaba mucho que nancy me invitara a su casa. me había llevado a ella con la excusa de tener que hacer un trabajo de seminario. apenas llevábamos unos meses de conocernos y poca cosa conversábamos. entramos a la salita de su casa. un poco modesta la residencia, tomando en cuenta la forma... en que viste nancy, esperaba encontrar una estancia con más lujos.

me senté en un sofá que me ofreció. después de darme un poco de agua soda que le había pedido llegó a sentarse al lado mío. a todo esto, yo esperaba que me diera el libro de cirugía para comenzar a desarrollar el tema. pero lo que me dio fue algo muy distinto, algo mejor. sus manecitas traviesas, sin previo aviso desabrocharon mi pantalón y asieron mi garrote por el talle y sin que ni para que, lo zambutió en su boca apresándolo febrilmente con sus labios; mi instrumento se acoplaba de forma magnífica entre su lengua y su paladar, deslizándose de manera deliciosa de afuera a adentro y viceversa. era obvio que nancy era una experta en esta faena pues sabia con exactitud cuales eran los puntos del órgano que debía mamar y lamer para producir más placer. en tanto hacia esto y sin despegar un segundo su boca de mi falo, empezó a quitarse la ropa. su ceñida blusa rayada en negro y blanco, su jeas celeste ajustado, su tanga y su sostén cayeron al suelo en menos de 30 segundos, quedando ante mi una flamante diosa blanca, de piel nacarada tan reluciente que hería la pupila.

nancy era una hembra formidable, a pesar de su baja estatura, apenas media un metro con cincuenta centímetros; pero tenía un cuerpecito de lo más delicioso. era blanca, muy blanca. su piel, impecable... bueno, casi, a excepción de unas pecas diseminadas en sus hombros que en lugar de restarle belleza le daban un toque de mayor sensualidad. tenía el pelo castaño y los ojos café. lo primero que llamaba la atención en ella son sus muslos muy bien formados, y luego sus pechos redondos, tentadores y erguidos, ornados por dos pezones sonrosados, enhiestos y desafiantes. tenía nalgas bonitas sí, pero no tanto que restaran interés a las otras partes que de su cuerpo acabo de mencionar.

hasta sus pies, pequeños, se ven muy, muy femeninos, pintadas sus uñas de un rojo vivísimo. tan embelesado estaba yo en las caricias que cuando volví en mi de repente, nancy trepaba sobre mi, abriendo sus piernas y absorbiendo mi instrumento con su vulva. la verga se hundió con toda libertad en la hendidura roja y lubricada por la excitación. nancy gimió con un quejido casi apagado. en esta pose le resulto muy fácil colocar sus pechos cerca de mi boca, tanto que pude apoderarme de ellos, uno a la vez, con apenas inclinar décimas de centímetro hacia adelante la cabeza; ello le produjo algo así como una descarga eléctrica en todo el cuerpo porque comenzó a revolverse como una serpiente herida. mientras sus manos blancas se aferraban de mi cabeza en un desesperado intento por no irse de espaldas.

en realidad en esos momentos yo no necesitaba hacer nada para procurarle placer a la chica, nancy se estaba encargando de todo: era ella quien agitaba sus caderas en un intento de llevar el órgano carnoso hasta lo más hondo de su pelvis; era ella quien aplastaba sus pechos contra mi boca para que fueran mordidos por mis dientes, para que mis labios los mamaran y chuparan, incluso ella misma se acariciaba el cuerpo cuando sentía que el placer aminoraba o quería procurarse uno extra.

-llevame a mi cama -me dijo.

así, en la misma posición en la que estábamos, ella prensando mis caderas con sus piernas hermosas y resplandecientes y sus brazos enredados a mi cuello, y yo, asiéndola con firmeza de sus nalgas nos levantamos y me encaminé al cuartito que me señaló. el cuarto de nancy tenía muy poco de particular. una mesita de noche, un librero, una silla una ventana con vista al jardín y, al centro, una mullida cama de doble colchón y sábanas blancas. la recosté en ella y al hacerlo mi pene se salió de la tibia cavidad. momento que aproveché para echarle un vistazo a todo aquel conjunto divino de curvas nacaradas. ella se impacientó y me dijo:

-por favor, no me dejes así. ven, apúrate y cójeme...

no esperé segunda invitación. mi cuerpo se acopló de nuevo perfectamente a la anatomía de la chica, enterrandole mis quince centímetros de virilidad hasta arrinconar todos sus quejidos en el fondo de su vagina. se movía demasiado, aunque la aferrara firmemente por las caderas, así que la tomé de donde pudiera controlarle mejor: con vigor y firmeza la sujeté por los pechos , que al ser presionados con fuerza, trataron de escurrirse entre mis dedos. pero, no por ello dejó de moverse como estaba haciéndolo, así que no me quedó otro remedio que apretarlos más vigorosamente aunque ella bramara por el dolor. mientras mi verga se sumergía una y otra vez en la abertura húmeda y caliente que nancy tiene en medio de las piernas, ésta gemía y revolvía la cabeza entre los cabellos sobre las sábanas blancas de su cama. yo no sabía si era por el placer de la penetración o por el dolor que mis manos le producían al triturar sus senos. de pronto, retiró mis manos de sus globos pectorales, se liberó del instrumento que por dentro la estaba destrozando, lo cogió en una mano y llevándoselo a la boca lo empapó en saliva, se puso en cuatro puntos mostrándome las nalgas blancas y ampliadas por la posición, empapó también su ano con saliva y me dijo:

-¡ay, negro, por detrás, metémelo por detrás!

se dice que cuando una mujer se pone a gatas por iniciativa propia, está dispuesta a que hagas con ella todas las barbaridades que se te ocurran, y precisamente, a eso me estaba invitando nancy. ¿cómo podía resistir semejante ofrecimiento al ver aquellas caderas blancas e impecables y aquel diminuto orificio café oscuro que parecía palpitar como pidiendo que lo desgarrasen con una salvaje irrupción?

nancy seguía a gatas, esperando mi arremetida. son pocas las mujeres que disfrutan el sexo anal sin prejuicios, con tanta naturalidad que lo disfrutan mucho más que el sexo que la mayoría de personas llama "normal", nancy figeac es una de ésas. es una de las chicas que piensa que mientras una cavidad tenga capacidad para envolver a un órgano y esto le produzca placer, no es moralmente reprochable. asenté el glande sobre su hoyito y mi pene chorreante de saliva se puso más grueso y duro al contacto, al imaginarme yo el goce que estábamos a punto de experimentar con aquello. fui empujándolo despacio dentro de su intestino mientras nancy que encorvaba la espalda hacia atrás a medida que mi verga mordía sus entrañas y se adentraba en ellas. una vez que lo había metido hasta la raíz, la rodee por detrás con mis brazos, aferrando con fuerza sus pechos firmes, blanquitos y delicados, y le pregunté:

-¿lista?

-¡ay, sí, sí!, ¡dale, cójeme ya, culéame!

y al mismo tiempo que estrujaba sus bustos con mis manos, mi pene entraba y salía tempestuosamente una y otra vez de su cuenca anal. en tanto yo hacía esto, nancy pujaba apretando y aflojando el ano con una contracción tan deliciosa que parecía que me estaba succionando el miembro. parecía no importar cuánto yo tratase de desgarrarle las entrañas, pues con cada acometida, aunque nancy se descomponía en gritos desesperados, su recto se reordenaba con una pasmosa elasticidad a la forma de mi verga. en cierto momento sentí mis genitales a punto de reventar y supe que iba a terminar. ella, no sé cómo, lo notó casi al instante y me dijo:

-¡en mi boca!, ¡terminá en mi boca!

así que sacando mi instrumento y aventándola con brutalidad, casi como un guiñapo a la cama, boca arriba, me le trepé a horcajadas sentándome sobre sus pechos, comprimiéndolos debajo de mi, ordeñé mi verga sobre su rostro. ella abrió los labios en espera del aguacero caliente que le salpicó el rostro y el pecho. la mayor parte de mi semen cayó dentro de su boca y con sus dedos recogió lo que impregnaba su cara y sus pechos y llevándoselo a los labios lo relamió y lo saboreó deleitándose. el líquido espeso se adhería con relativa facilidad a sus labios, su nariz respingadita y sus mejillas y se escurría por entre la ranura de sus incisivos superiores (porque quizás el único defecto de nancy es que tiene un poquito separados estos dientes). luego, algo desfallecido me recosté sobre la cama, con el pene aún erguido como un obelisco y nancy se precipitó sobre él y lo chupó cuanto pudo por si algo del fluido había quedado en su interior. pensé que había quedado saciada, pero cinco minutos después comenzó a estirarse y a revolverse como una loca y poniéndose a gatas de nuevo me dijo:

-otra vez, negro. ¡cójeme de nuevo por el culo, hasta que me salga por la garganta..!

Adrianona75
17-01 2008, 12:19 PM
Te noté como si fuera onda de Nancy solamente y que tu no querías y que solo le hiciste el favor, fue así???? o realmente te gustó a ti también?????

Minnie
17-08 2008, 04:53 PM
NO, POBRECITO!!!!! NO QUERÍA!!!! Me encantó esa Nancy!!!.. seguro que muchos quisieran tenerla y disfrutar como lo hiciste tú....

Me gustó tu relato... quizá le faltó que tú nos mostraras un poquito, solo un poquito, que te volvía loquito; porque como que tengo la sensación de que todo el "trabajo" lo hizo ella.:D