chIkItIcA
28-08 2007, 12:13 AM
Primero que todo voy a decirles mas o menos como soy, tengo 17 años, mido 1,62; mi cabello es castaño oscuro hasta los hombros, con mis caracolitos lindos que los amo y mis ojos son azules. Ni gorda ni flaca pero como dicen por ahí… ¡tengo lo mío! Soy una persona extrovertida, divertida, algo alocada, simpática, criticona… mi signo es leo y creo que el resto no es muy importante…
Todo comenzó hace cinco años cuando me fui a vivir a Portugal con mi mamá y mi hermano por el divorcio de mis padres. En ese entonces tenía 12 años y creía que mi vida no servía porque mi hogar estaba destruido con eso del divorcio. Cuando llegué a Portugal me costó mucho socializar con la gente porque no comprendía lo que me decían ya que nunca había estado en Portugal, como pueden imaginar, fue muy duro; pero fueron pasando los años y me enamoré de una chava que estudiaba conmigo. Ella es delgada, alta y tiene los ojos más lindos que he visto en mi vida, de un color que no sé cómo describirlo. Tiene un cuerpazo; unas caderas perfectas, la cola paradita, los pechos grandes, firmes, hermosos y una personalidad que me mata. Es súper divertida, ella le daba la chispa a mi clase, tenía siempre un chiste para hacernos reír a todos, los profesores no sabían si reírse o decirle que se callara, en fin,.
Fueron pasando los días y yo notaba que ella me miraba muy seguido, cuando estábamos en clases, me miraba profundamente y cuando ella veía que también la miraba, desviaba su mirada hacia otro lugar, eso a mi me confundía y me preguntaba por qué ella me hacía esto. En los recreos yo buscaba un lugar desde dónde poderla ver sin que ella si diera cuenta que lo hacía, un día, me senté en el mismo lugar de siempre y no la veía por ningún lado hasta que se apareció atrás de mi y me dijo:
-Hola, ¿me buscabas? -yo me quedé perpleja.
-Hola… no, cómo crees, ¡no eres la única en la escuela! –contesté, y después de decirle eso me dije yo misma: “¡si eres entupida! ¡Por qué le dijiste eso! lo arruinaste”
-Es cierto, pero últimamente he notado que me miras mucho y me preguntaba por qué lo hacías –dijo.
No sabía qué decirle, estaba súper apenada, lo cual me dejó peor porque yo no soy así. Le respondí que creía que la conocía de algún lado, que no me acordaba de dónde, pero que su cara no me era desconocida. Ella, con una sonrisa en la cara me miro a los ojos (lo cual me derritió y casi se me cae la baba) y me dijo: “Uhumm… menos mal que es eso, pensaba que era otra cosa, pero bueno… Cambiando de asunto, hoy vamos a tener ciencias, ¿tienes el libro?, el mió se me olvidó, si lo tienes nos podemos sentar juntas y así aprovechamos y hablamos un poco más” Me quedé estupefacta con lo que me estaba diciendo, era como si mi sueño se estuviera convirtiendo en realidad. Ese día nos sentamos juntas, nos reímos de todo y a partir de ahí nos volvimos inseparables, siempre nos sentábamos juntas, comíamos juntas, nos reíamos de todos los que pasaban, fueron los días más hermosos que he vivido en toda mi vida.
Pasaron varias semanas y un profeso nos mandó a hacer un trabajo de grupo y como era lógico, ella me pidió que lo hiciera con ella, yo acepté, claro está. Y bueno, al día siguiente me dijo que pasara por su casa para lo del trabajo, yo me arreglé bien porque la quería sorprender. Cuando llegué a su casa, la sorprendida fui yo al ver lo que llevaba puesto… tenía un bikini precioso que le quedaba a matar. Cuando abrió la puerta, la vi y ella me miró de arriba a abajo, nos miramos así como tres veces y cuando me di cuenta que ella me estaba mirando a la cara, me quise morir, ¡quería que la tierra me tragara! ella me vio a los ojos y me dijo:
-Ya me viste de arriba a abajo como cinco veces, ¡ahora puedes pasar que no te voy a hacer nada! Ah, por cierto, estas hermosa –dijo y yo me quede como loca.
-Yo sé que no me vas a hacer nada, ¡pero no me esperaba que me recibieras de bikini! Y gracias por decirme que estoy hermosa aunque no es para tanto.
-¡Cómo que no! La verdad es para decirla, y si digo que estas linda es porque de verdad lo estas. ¡Y deja de decir que no!
-Esta bien, ¡si tu lo dices! Uhm, tengo una pregunta para hacerte, ¿será que puedo?
-Claro, dime.
-¿Por qué estás de bikini?
-¿Qué, no te gusta cómo me queda? –al decir esto me miró y me guiñó el ojo, y yo como que entendí el jueguito de ella y entonces le respondí:
-Bueno, la verdad es que si, estas irresistible, me encanta cómo te queda, pero no has respondido a mi pregunta.
Me condujo hacia el jardín de atrás y pude ver que tenía una gran piscina, la miré a la cara y sonreí, ella también me miró, me devolvió la sonrisa y me agarró de la mano. Nos quedamos así como por dos minutos pero tuve que romper el hielo y le dije:
-¡No me habías dicho que tenías piscina, si eres mala! -y le guiñé el ojo.
-Todavía no sabes todo sobre mi… ¡soy una cajita de Pandora! –dijo mirándome fijamente a los ojos.
Yo ya no aguantaba más, tenía unas ganas de besarla, de tocarla, de tenerla en mis brazos, pero no como amiga si no como algo más y decidí decírselo de una buena vez. La agarré de la mano y la conduje hacia el sofá de la sala, la senté y le dije que tenía que hablarle de una cosa, ella puso cara de sorprendida pero al mismo tiempo creo que ya se lo esperaba.
-¡Parece que no eres la única a ser una caja de Pandora!, tu tampoco sabes muchas cosas de mí a pesar de estar casi siempre conmigo –comencé diciendo.
-¿Pero de qué hablas?, ya me estas asustando… -dijo ella con cara de inseguridad.
-Bueno, lo más probable es que después que te diga lo que tengo que decirte no quieras hablar más conmigo, por eso voy a ser bien clara y sincera. Tu me gustas demasiado desde el primer momento en que te vi, me cautivaste con tus ojos, me llenaste el espacio vació que tenia en mi corazón, y por más que intente olvidarte o no pensar en ti, es imposible, porque cada día que pasa te quiero más y más. ¡No sé cómo pudo suceder esto!, al principio pensé que era sólo amistad pero con el pasar del tiempo, me di cuenta que sin ti la vida no es igual y que si me llegaras a faltar, mi vida no tendría sentido.
Ella me miraba con carita de sorpresa y de no saber qué hacer, pero me agarró de la mano y fue cuando pude sentir que estaba temblando, entonces me miro y me dijo:
-Sabes, eres una excelente persona, ya que has sido sincera conmigo creo que lo mínimo que puedo hacer es ser sincera contigo también así que te diré algo; no me importa que yo te guste, somos amigas y eso no va a cambiar nada, para ser sincera, yo ya estaba desconfiando que yo te gustaba pero no te dije nada para que no pensaras que me gustabas también.
-¿O sea que no sientes lo mismo por mi? –pregunté.
-Creo que no. La verdad es que no sé, estoy confundida, pero por favor no te alejes de mí porque me gusta estar contigo, eres súper especial para mí, eres como una hermana.
Yo no sabía qué hacer, por un lado me alegraba saber que ella me estimaba de esa manera pero al mismo tiempo lo que querría haber escuchado era que ella también sentía algo por mí, pero no fue así, así que tenía que tomar una decisión y tenia que ser rápido. Sin mucho preámbulo la miré a los ojos de nuevo y le dije: “estar contigo es bonito, me alegra, me llena, me pone feliz, pero también me hace daño estar a tu lado y no poder tocarte, no poder besarte, no poder estar contigo. Tu me gustas de verdad, esto no es ningún juego, y si no me quieres, lo mejor es que nos distanciemos”
Tomé mi cartera y me fui por la mima puerta por la que había entrado sin dejarla hablar y sin decirle nada más, salí de su casa. Ella intentó llamarme toda la tarde y toda la noche pero no le contesté las llamadas, tenia el corazón destrozado por saber que no me quería como yo la quería a ella, pero entonces pensé, si ella no me quiere… ¿por qué me miraba tanto antes de conocernos?, ¿por qué me dice las cosas que me dice?, ¿será que de verdad esta confundida y no está segura de lo que siente? Bueno, tendré que ser yo la que tome el control de la situación.
Al día siguiente ella no fue a clases y yo me preocupé, intenté llamar a su casa pero nadie me atendía, la llamé a su móvil pero tampoco me atendía, de verdad que me preocupé y decidí ir a su casa a ver si le había pasado algo. Cuando llegué me abrió su madre y me dijo que ella se sentía mal desde ayer en la tarde y yo en lo único que pensaba era que había sido por mi culpa. Su mamá me dejó subir a su cuarto y cuando entre, ella estaba dormida en la cama, de verdad que se veía linda durmiendo, parecía un ángel y como no la quise despertar, agarré unos de mis cuadernos y le escribí una nota que decía así:
“Oye Laura, de verdad disculpa por lo de ayer, me comporté como una idiota, tu no tienes la culpa de nada, la tonta soy yo, se que soy una idiota, sólo quería que supieras que estuve aquí porque estaba preocupada por ti,, te quiero mucho y no quiero perder tu amistad. Que mejores”
Le dejé la nota en la mesa que tenía al lado derecho de su cama y me fui para mi casa. Cuando llegué, mi móvil repicaba y me preguntaba quién podría ser, cuando lo tomé y vi que era ella, me alegré y sonreí.
-¡Alo Laura! ¡Cómo estas!, estuve en tu casa y te deje una nota, me tenias full preocupada, ¡no me vuelvas a hacer esto!
-Hola, si, bueno… vi la nota hace ratito cuando me desperté, gracias por preocuparte. ¡Debiste haberme despertado porque tenemos que hablar!
-Sé que tenemos que hablar, pero eso puede esperar. Lo importante es que te mejores para que vuelvas al cole.
-Si, bueno, lo más seguro es que esté mejor para mañana, así que tranquila que mañana voy al cole.
-¡Qué bueno! Entonces te espero mañana en el cole. ¡Cuídate y besos!
Esa llamada me alegró la noche. El saber que ya se encontraba mejor me alivió bastante. No pude dormir de la emoción que tenia de verla en el cole otra vez, pero me puse a pensar en lo que ella había querido decir con eso de que teníamos que hablar. Entretanto amaneció y me arreglé para ir al colegio, cuando llegué ella estaba en la puerta del, esperándome. Cuando me acerqué me agarró de la mano y me llevó dos cuadras más allá de la escuela para que nadie nos viera, yo le preguntaba hacia dónde me llevaba y ella no me respondía, yo no sabía lo que pasaba, estaba sin control ninguno de la situación lo que me puso nerviosa así que me detuve y le dije:
-¿A qué estas jugando niña? ¿Hacia dónde me llevas?
-Te tengo una sorpresa, creo que es lo mínimo que puedo hacer después de lo que te dije en mi casa. De verdad espero que me perdones y que te guste lo que te preparé –respondió mirándome a la cara y sonriendo pícaramente.
-Es que no tienes de qué disculparte, de verdad, yo lo entiendo y sé que tienes razón, no puedo obligarte a nada, no quiero perder tu amistad y con eso me basta –le dije sinceramente.
-Tu como siempre tan enredada… ¿puedes dejar de hablar y caminar más rápido?
Caminamos bastante, tanto que estaba agotada, ella sólo me miraba y sonreía, yo no sabía hacia dónde me llevaba y mucho menos a qué jugaba. Nos metimos por una callecita bien estrecha, caminamos un pedazo y llegamos al final donde se detuvo al ver una casita pequeñita, entonces me tomó de la mano.
-Ven vamos a entrar, date prisa…
-¡Pero eres loca! ¿Cómo vamos a entrar en una casa que no es nuestra?, ¡si nos ven van a llamar a la policía!
-Ya te dije que soy una cajita de Pandora, la casa es de mis padres, ven tranquila, todo va a estar bien.
Para mis adentros, yo seguía pensando que estaba loca, ¿cómo era posible esto? Estaba tan feliz… bueno, sentía mariposas por todo el cuerpo, no sé qué me pasaba. Al entrar a la casa, ella me dejó pasar primero y me dijo: “ponte cómoda y no tengas pena” Yo estaba asombrada, no tenía palabras para decirle, ella cerró la puerta, me tomó del brazo y me poniéndome contra la pared me dice:
-Creo que te debo una disculpa, la verdad es que fui una entupida, tu eres más que mi amiga, eres muy especial y las palabras que me dijiste cuando te fuiste de mi casa, me dejaron muy mal, pero me ayudaron a darme cuenta de lo que siento realmente por ti.
-¿Y qué es lo que sien…?
Y sin darme tiempo a terminar la frase, me besó de una manera tan tierna, tan linda… Sentí como un correntazo que me recorría todo el cuerpo, el solo sentir sus tiernos labios sobre los míos me dejo súper mojada. Ella se separó un segundo y me volvió a besar, pero esta vez fue más apasionado y romántico, mordía mis labios mientras yo acariciaba todo su hermoso cuerpo que me ponía a mil; sentía cómo dentro de mí surgía algo inexplicable, una mezcla de excitación, deseo, pasión… era algo inexplicable de verdad. Ella me comienza a tocar los pechos, los tenias súper paraditos y duritos y me dice guiñándome un ojo: “vamos al cuarto, allá podemos estar mas cómodas y tranquilas”
Así fue… fuimos a la habitación y nos acostamos en la cama, dispuestas a amarnos. Yo me puse por abajo y ella por arriba, me besaba y fue metiendo su mano por mi camisa pero entonces la interrumpí y le dije: “¿estas segura de esto?, ¡no quiero dañar nuestra amistad!” “Tranquila, yo deseo este momento tanto como tú!”, exclamó. Esas palabras fueron esenciales, a partir de ese momento me dejé llevar y me liberé de las penas, de los tabúes, de todo. Sólo quería amarla y hacerla sentir súper bien.
Como ella estaba arriba de mí, me besaba y tocaba mi sexo por debajo de mis pantalones. Me mojé demasiado y ella sólo sonreía. Para no quedarme atrás, cambiamos de posición, y sin darnos cuenta, nos quitamos la ropa y estábamos desnudas, así que me puse en acción comenzando con un buen masaje en la espalda, le di varios besos en el cuello, le pasé la lengua por toda su espalda, le mordí las caderas que estaban deliciosas, le abrí las piernas y comencé a comérmela como nunca. Ella estaba toda mojada y arqueada por la excitación. Lo que sentimos fue algo increíble, nos colocamos en 69 y así estuvimos bastante tiempo, ella se vino varias veces en mi boca y yo en la de ella, después nos besamos apasionadamente y me dijo: “¿te gusto? ¡Pues eso no es todo!”
Bajó hacia mi sexo y fue lubricándome otra vez con su audaz lengua, me chupaba de abajo hacia arriba. Cuando me lubricó bien, metió dos dedos en mi vagina y con su lengua me chupaba el clítoris, sentía que me moría y que volvía a la vida en sus brazos… Fue mi mejor experiencia hasta ahora. Después de tener dos orgasmos más, ella me besa locamente y me dice:
-¿Entonces, valió la penar faltar a clases?”
-¡Claro que si mi dulzura! Te amo demasiado y no quiero perderte corazón. Eres mi todo -le dije emocionada.
-Yo también te amo, pero no sabía qué hacer con esto, me has hecho muy feliz hoy, gracias por esto que me enseñaste.
-Ahah… de nada, pero quien tiene que dar las gracias aquí soy yo, porque sin tu iniciativa de esta sorpresa… de la casa, ¡esto nunca hubiera pasado! ¡Hay que ver cómo sí eres una caja de Pandora!
Luego nos abrazamos y estuvimos en la casa todo el día dándonos amor y placer.
Hasta el día de hoy estamos juntas y espero que estemos así para siempre.
¡Gracias por los comentarios! ¡Espero que les guste!
Todo comenzó hace cinco años cuando me fui a vivir a Portugal con mi mamá y mi hermano por el divorcio de mis padres. En ese entonces tenía 12 años y creía que mi vida no servía porque mi hogar estaba destruido con eso del divorcio. Cuando llegué a Portugal me costó mucho socializar con la gente porque no comprendía lo que me decían ya que nunca había estado en Portugal, como pueden imaginar, fue muy duro; pero fueron pasando los años y me enamoré de una chava que estudiaba conmigo. Ella es delgada, alta y tiene los ojos más lindos que he visto en mi vida, de un color que no sé cómo describirlo. Tiene un cuerpazo; unas caderas perfectas, la cola paradita, los pechos grandes, firmes, hermosos y una personalidad que me mata. Es súper divertida, ella le daba la chispa a mi clase, tenía siempre un chiste para hacernos reír a todos, los profesores no sabían si reírse o decirle que se callara, en fin,.
Fueron pasando los días y yo notaba que ella me miraba muy seguido, cuando estábamos en clases, me miraba profundamente y cuando ella veía que también la miraba, desviaba su mirada hacia otro lugar, eso a mi me confundía y me preguntaba por qué ella me hacía esto. En los recreos yo buscaba un lugar desde dónde poderla ver sin que ella si diera cuenta que lo hacía, un día, me senté en el mismo lugar de siempre y no la veía por ningún lado hasta que se apareció atrás de mi y me dijo:
-Hola, ¿me buscabas? -yo me quedé perpleja.
-Hola… no, cómo crees, ¡no eres la única en la escuela! –contesté, y después de decirle eso me dije yo misma: “¡si eres entupida! ¡Por qué le dijiste eso! lo arruinaste”
-Es cierto, pero últimamente he notado que me miras mucho y me preguntaba por qué lo hacías –dijo.
No sabía qué decirle, estaba súper apenada, lo cual me dejó peor porque yo no soy así. Le respondí que creía que la conocía de algún lado, que no me acordaba de dónde, pero que su cara no me era desconocida. Ella, con una sonrisa en la cara me miro a los ojos (lo cual me derritió y casi se me cae la baba) y me dijo: “Uhumm… menos mal que es eso, pensaba que era otra cosa, pero bueno… Cambiando de asunto, hoy vamos a tener ciencias, ¿tienes el libro?, el mió se me olvidó, si lo tienes nos podemos sentar juntas y así aprovechamos y hablamos un poco más” Me quedé estupefacta con lo que me estaba diciendo, era como si mi sueño se estuviera convirtiendo en realidad. Ese día nos sentamos juntas, nos reímos de todo y a partir de ahí nos volvimos inseparables, siempre nos sentábamos juntas, comíamos juntas, nos reíamos de todos los que pasaban, fueron los días más hermosos que he vivido en toda mi vida.
Pasaron varias semanas y un profeso nos mandó a hacer un trabajo de grupo y como era lógico, ella me pidió que lo hiciera con ella, yo acepté, claro está. Y bueno, al día siguiente me dijo que pasara por su casa para lo del trabajo, yo me arreglé bien porque la quería sorprender. Cuando llegué a su casa, la sorprendida fui yo al ver lo que llevaba puesto… tenía un bikini precioso que le quedaba a matar. Cuando abrió la puerta, la vi y ella me miró de arriba a abajo, nos miramos así como tres veces y cuando me di cuenta que ella me estaba mirando a la cara, me quise morir, ¡quería que la tierra me tragara! ella me vio a los ojos y me dijo:
-Ya me viste de arriba a abajo como cinco veces, ¡ahora puedes pasar que no te voy a hacer nada! Ah, por cierto, estas hermosa –dijo y yo me quede como loca.
-Yo sé que no me vas a hacer nada, ¡pero no me esperaba que me recibieras de bikini! Y gracias por decirme que estoy hermosa aunque no es para tanto.
-¡Cómo que no! La verdad es para decirla, y si digo que estas linda es porque de verdad lo estas. ¡Y deja de decir que no!
-Esta bien, ¡si tu lo dices! Uhm, tengo una pregunta para hacerte, ¿será que puedo?
-Claro, dime.
-¿Por qué estás de bikini?
-¿Qué, no te gusta cómo me queda? –al decir esto me miró y me guiñó el ojo, y yo como que entendí el jueguito de ella y entonces le respondí:
-Bueno, la verdad es que si, estas irresistible, me encanta cómo te queda, pero no has respondido a mi pregunta.
Me condujo hacia el jardín de atrás y pude ver que tenía una gran piscina, la miré a la cara y sonreí, ella también me miró, me devolvió la sonrisa y me agarró de la mano. Nos quedamos así como por dos minutos pero tuve que romper el hielo y le dije:
-¡No me habías dicho que tenías piscina, si eres mala! -y le guiñé el ojo.
-Todavía no sabes todo sobre mi… ¡soy una cajita de Pandora! –dijo mirándome fijamente a los ojos.
Yo ya no aguantaba más, tenía unas ganas de besarla, de tocarla, de tenerla en mis brazos, pero no como amiga si no como algo más y decidí decírselo de una buena vez. La agarré de la mano y la conduje hacia el sofá de la sala, la senté y le dije que tenía que hablarle de una cosa, ella puso cara de sorprendida pero al mismo tiempo creo que ya se lo esperaba.
-¡Parece que no eres la única a ser una caja de Pandora!, tu tampoco sabes muchas cosas de mí a pesar de estar casi siempre conmigo –comencé diciendo.
-¿Pero de qué hablas?, ya me estas asustando… -dijo ella con cara de inseguridad.
-Bueno, lo más probable es que después que te diga lo que tengo que decirte no quieras hablar más conmigo, por eso voy a ser bien clara y sincera. Tu me gustas demasiado desde el primer momento en que te vi, me cautivaste con tus ojos, me llenaste el espacio vació que tenia en mi corazón, y por más que intente olvidarte o no pensar en ti, es imposible, porque cada día que pasa te quiero más y más. ¡No sé cómo pudo suceder esto!, al principio pensé que era sólo amistad pero con el pasar del tiempo, me di cuenta que sin ti la vida no es igual y que si me llegaras a faltar, mi vida no tendría sentido.
Ella me miraba con carita de sorpresa y de no saber qué hacer, pero me agarró de la mano y fue cuando pude sentir que estaba temblando, entonces me miro y me dijo:
-Sabes, eres una excelente persona, ya que has sido sincera conmigo creo que lo mínimo que puedo hacer es ser sincera contigo también así que te diré algo; no me importa que yo te guste, somos amigas y eso no va a cambiar nada, para ser sincera, yo ya estaba desconfiando que yo te gustaba pero no te dije nada para que no pensaras que me gustabas también.
-¿O sea que no sientes lo mismo por mi? –pregunté.
-Creo que no. La verdad es que no sé, estoy confundida, pero por favor no te alejes de mí porque me gusta estar contigo, eres súper especial para mí, eres como una hermana.
Yo no sabía qué hacer, por un lado me alegraba saber que ella me estimaba de esa manera pero al mismo tiempo lo que querría haber escuchado era que ella también sentía algo por mí, pero no fue así, así que tenía que tomar una decisión y tenia que ser rápido. Sin mucho preámbulo la miré a los ojos de nuevo y le dije: “estar contigo es bonito, me alegra, me llena, me pone feliz, pero también me hace daño estar a tu lado y no poder tocarte, no poder besarte, no poder estar contigo. Tu me gustas de verdad, esto no es ningún juego, y si no me quieres, lo mejor es que nos distanciemos”
Tomé mi cartera y me fui por la mima puerta por la que había entrado sin dejarla hablar y sin decirle nada más, salí de su casa. Ella intentó llamarme toda la tarde y toda la noche pero no le contesté las llamadas, tenia el corazón destrozado por saber que no me quería como yo la quería a ella, pero entonces pensé, si ella no me quiere… ¿por qué me miraba tanto antes de conocernos?, ¿por qué me dice las cosas que me dice?, ¿será que de verdad esta confundida y no está segura de lo que siente? Bueno, tendré que ser yo la que tome el control de la situación.
Al día siguiente ella no fue a clases y yo me preocupé, intenté llamar a su casa pero nadie me atendía, la llamé a su móvil pero tampoco me atendía, de verdad que me preocupé y decidí ir a su casa a ver si le había pasado algo. Cuando llegué me abrió su madre y me dijo que ella se sentía mal desde ayer en la tarde y yo en lo único que pensaba era que había sido por mi culpa. Su mamá me dejó subir a su cuarto y cuando entre, ella estaba dormida en la cama, de verdad que se veía linda durmiendo, parecía un ángel y como no la quise despertar, agarré unos de mis cuadernos y le escribí una nota que decía así:
“Oye Laura, de verdad disculpa por lo de ayer, me comporté como una idiota, tu no tienes la culpa de nada, la tonta soy yo, se que soy una idiota, sólo quería que supieras que estuve aquí porque estaba preocupada por ti,, te quiero mucho y no quiero perder tu amistad. Que mejores”
Le dejé la nota en la mesa que tenía al lado derecho de su cama y me fui para mi casa. Cuando llegué, mi móvil repicaba y me preguntaba quién podría ser, cuando lo tomé y vi que era ella, me alegré y sonreí.
-¡Alo Laura! ¡Cómo estas!, estuve en tu casa y te deje una nota, me tenias full preocupada, ¡no me vuelvas a hacer esto!
-Hola, si, bueno… vi la nota hace ratito cuando me desperté, gracias por preocuparte. ¡Debiste haberme despertado porque tenemos que hablar!
-Sé que tenemos que hablar, pero eso puede esperar. Lo importante es que te mejores para que vuelvas al cole.
-Si, bueno, lo más seguro es que esté mejor para mañana, así que tranquila que mañana voy al cole.
-¡Qué bueno! Entonces te espero mañana en el cole. ¡Cuídate y besos!
Esa llamada me alegró la noche. El saber que ya se encontraba mejor me alivió bastante. No pude dormir de la emoción que tenia de verla en el cole otra vez, pero me puse a pensar en lo que ella había querido decir con eso de que teníamos que hablar. Entretanto amaneció y me arreglé para ir al colegio, cuando llegué ella estaba en la puerta del, esperándome. Cuando me acerqué me agarró de la mano y me llevó dos cuadras más allá de la escuela para que nadie nos viera, yo le preguntaba hacia dónde me llevaba y ella no me respondía, yo no sabía lo que pasaba, estaba sin control ninguno de la situación lo que me puso nerviosa así que me detuve y le dije:
-¿A qué estas jugando niña? ¿Hacia dónde me llevas?
-Te tengo una sorpresa, creo que es lo mínimo que puedo hacer después de lo que te dije en mi casa. De verdad espero que me perdones y que te guste lo que te preparé –respondió mirándome a la cara y sonriendo pícaramente.
-Es que no tienes de qué disculparte, de verdad, yo lo entiendo y sé que tienes razón, no puedo obligarte a nada, no quiero perder tu amistad y con eso me basta –le dije sinceramente.
-Tu como siempre tan enredada… ¿puedes dejar de hablar y caminar más rápido?
Caminamos bastante, tanto que estaba agotada, ella sólo me miraba y sonreía, yo no sabía hacia dónde me llevaba y mucho menos a qué jugaba. Nos metimos por una callecita bien estrecha, caminamos un pedazo y llegamos al final donde se detuvo al ver una casita pequeñita, entonces me tomó de la mano.
-Ven vamos a entrar, date prisa…
-¡Pero eres loca! ¿Cómo vamos a entrar en una casa que no es nuestra?, ¡si nos ven van a llamar a la policía!
-Ya te dije que soy una cajita de Pandora, la casa es de mis padres, ven tranquila, todo va a estar bien.
Para mis adentros, yo seguía pensando que estaba loca, ¿cómo era posible esto? Estaba tan feliz… bueno, sentía mariposas por todo el cuerpo, no sé qué me pasaba. Al entrar a la casa, ella me dejó pasar primero y me dijo: “ponte cómoda y no tengas pena” Yo estaba asombrada, no tenía palabras para decirle, ella cerró la puerta, me tomó del brazo y me poniéndome contra la pared me dice:
-Creo que te debo una disculpa, la verdad es que fui una entupida, tu eres más que mi amiga, eres muy especial y las palabras que me dijiste cuando te fuiste de mi casa, me dejaron muy mal, pero me ayudaron a darme cuenta de lo que siento realmente por ti.
-¿Y qué es lo que sien…?
Y sin darme tiempo a terminar la frase, me besó de una manera tan tierna, tan linda… Sentí como un correntazo que me recorría todo el cuerpo, el solo sentir sus tiernos labios sobre los míos me dejo súper mojada. Ella se separó un segundo y me volvió a besar, pero esta vez fue más apasionado y romántico, mordía mis labios mientras yo acariciaba todo su hermoso cuerpo que me ponía a mil; sentía cómo dentro de mí surgía algo inexplicable, una mezcla de excitación, deseo, pasión… era algo inexplicable de verdad. Ella me comienza a tocar los pechos, los tenias súper paraditos y duritos y me dice guiñándome un ojo: “vamos al cuarto, allá podemos estar mas cómodas y tranquilas”
Así fue… fuimos a la habitación y nos acostamos en la cama, dispuestas a amarnos. Yo me puse por abajo y ella por arriba, me besaba y fue metiendo su mano por mi camisa pero entonces la interrumpí y le dije: “¿estas segura de esto?, ¡no quiero dañar nuestra amistad!” “Tranquila, yo deseo este momento tanto como tú!”, exclamó. Esas palabras fueron esenciales, a partir de ese momento me dejé llevar y me liberé de las penas, de los tabúes, de todo. Sólo quería amarla y hacerla sentir súper bien.
Como ella estaba arriba de mí, me besaba y tocaba mi sexo por debajo de mis pantalones. Me mojé demasiado y ella sólo sonreía. Para no quedarme atrás, cambiamos de posición, y sin darnos cuenta, nos quitamos la ropa y estábamos desnudas, así que me puse en acción comenzando con un buen masaje en la espalda, le di varios besos en el cuello, le pasé la lengua por toda su espalda, le mordí las caderas que estaban deliciosas, le abrí las piernas y comencé a comérmela como nunca. Ella estaba toda mojada y arqueada por la excitación. Lo que sentimos fue algo increíble, nos colocamos en 69 y así estuvimos bastante tiempo, ella se vino varias veces en mi boca y yo en la de ella, después nos besamos apasionadamente y me dijo: “¿te gusto? ¡Pues eso no es todo!”
Bajó hacia mi sexo y fue lubricándome otra vez con su audaz lengua, me chupaba de abajo hacia arriba. Cuando me lubricó bien, metió dos dedos en mi vagina y con su lengua me chupaba el clítoris, sentía que me moría y que volvía a la vida en sus brazos… Fue mi mejor experiencia hasta ahora. Después de tener dos orgasmos más, ella me besa locamente y me dice:
-¿Entonces, valió la penar faltar a clases?”
-¡Claro que si mi dulzura! Te amo demasiado y no quiero perderte corazón. Eres mi todo -le dije emocionada.
-Yo también te amo, pero no sabía qué hacer con esto, me has hecho muy feliz hoy, gracias por esto que me enseñaste.
-Ahah… de nada, pero quien tiene que dar las gracias aquí soy yo, porque sin tu iniciativa de esta sorpresa… de la casa, ¡esto nunca hubiera pasado! ¡Hay que ver cómo sí eres una caja de Pandora!
Luego nos abrazamos y estuvimos en la casa todo el día dándonos amor y placer.
Hasta el día de hoy estamos juntas y espero que estemos así para siempre.
¡Gracias por los comentarios! ¡Espero que les guste!