Anonimo
10-12 2002, 09:13 PM
Antes de contarles mi historia (completamente verídica), debo confesarles que, a pesar de lo que les voy a relatar, no me considero gay. probablemente debo ser bisexual ya que mi gusto principal son las mujeres y jamás me he sentido atraído por un hombre, con excepción del protagonista de esta narración.
como... él no sabe que contaré nuestra historia, cambiaré su nombre, pero todo lo demás es verídico. esto comenzó hace cuatro años. conocí por chat a un alumno de la universidad donde trabajaba como docente instructor, quien se interesó por mi trabajo de investigación en la zona costera de mi país (soy chileno).
entonces yo tenía 25 años y pedro 23. Él estudiaba otra carrera pero quiso participar en mi proyecto. después de varias pláticas por el computador, decidimos conocernos en persona. no sé por qué (quizás vergüenza) pero él no llegó a nuestra cita. sólo meses después él quiso encontrarse conmigo en un pub.
rápidamente descubrimos que teníamos muchas cosas en común, el gusto por las vocalistas de rhythm & blues, el vodka, el cine francés, la naturaleza, nuestra fecha de nacimiento, etc. comenzó de manera fulminante una gran amistad. pedro era entonces un joven muy entusiasta y alegre y muy bien parecido, de manera que atraía la mirada de las mujeres dondequiera que fuéramos.
al año siguiente me cambié de trabajo y mi relación con pedro fue distanciándose, principalmente porque mi tiempo era escaso y no podía compartir mayormente con él. hace dos años le escribí para navidad. no hubo respuesta. al mes siguiente le escribí para su cumpleaños y tampoco me contestó. descubrí, para mi sorpresa, que le extrañaba demasiado.
algo me estaba pasando. durante mis vacaciones, por esas cosas del destino, me encontré con él en la playa. estaba algo cambiado, melancólico y evasivo. me comentó que ya no vivía con su madre, por lo que jamás se enteró de mis cartas. le invité a tomar unas copas esa noche a mi departamento, escuchar música y hablar de nuestras vidas.
pedro llegó puntualmente. me dijo que había terminado con su pareja (pero no me dijo que era un hombre), había viajado al extranjero para olvidar, pero seguía muy perturbado. coincidentemente, yo había terminado hacía unos meses una larga relación sentimental con mi novia. por su relato comencé a sospechar su orientación sexual, pero no estaba seguro.
eso no me molestó, sino más bien me agradó bastante… tal vez yo podría con él…
se hizo muy tarde y le pedí que se quedara a dormir (no era la primera vez que se quedaba en mi departamento). tengo sólo una cama y le dije que podía dormir en el sofá. quedó bastante incómodo. le sugerí que se pasara a mi cama.
al principio él dudó bastante, pero al rato asintió y se acostó a mi lado. no llevaba ropa interior y se abochornó. eso también me cautivó. mi cama es lo suficientemente ancha como para que dos personas duerman cómodamente sin toparse. presentí que esa noche algo iba a ocurrir, pero yo no hice nada.
esperé largos minutos hasta que, para mi sorpresa, pedro se había dormido. me acerqué un poco a él pero no me atreví a tocoarlo, hasta que me venció el sueño. en la madrugada, sin embargo, sentí su mano acariciando mis genitales. a pesar que eso era lo que había estado buscando, me asusté demasiado, quedé estupefacto pero permanecí quieto tratando que no se diera cuenta que me había despertado.
Él estaba de espalda a mí y seguía manoseando mis partes. yo procuraba no exitarme, pero me era difícil. ignoro la razón pero le lancé un grito de enfado: ¡qué estás haciendo! pedro quitó su mano rápidamente y se hizo el dormido. jamás me dio la cara. me enojé conmigo mismo ¿qué había hecho? entonces tomé yo la iniciativa y comencé a rozar suavemente su hermoso e imberbe culo.
pedro acercó pausadamente sus ancas hacia mi cuerpo. un par de minutos después se volteó hacia mí y me confesó que desde hacía tiempo que yo le gustaba y que se sentía muy avergonzado por lo que había hecho. acicalé su rubio cabello, le miré fijo a sus verdes ojos y le hice callar con un beso en sus carnosos labios.
fue mi primer beso a un hombre. me exité al máximo. pedro me abrazó y comenzó a besar mi cuello para bajar lentamente a mis erotizadas tetillas, las que mordisqueó a su antojo. siguió bajando con su lengua en dirección a mi ombligo, cuando su mejilla se topó con el bálano de mi erectado pene. suavemente lo introdujo en su húmeda y cálida boca y yo me sentí en la gloria.
su lengua recorría cada rincón del glande haciéndome gemir de placer. una de sus manos comenzó a acariciar mis testículos y mi escroto comenzó a contraerse. su otra mano sobaba mi agitado torso. mamaba como nadie me lo había chupado nunca. minutos más tarde comenzó a introducir el tronco de mi falo en sus fauces succionándolo con maestría.
de pronto comenzó a hacer arcadas. se había tragado mis diecinueve centímetros de verga hasta la base. en ese momento sentí un cosquilleo en mi vientre y un fuerte espasmo en mis entrepiernas. fue un orgasmo increíble y segundos después eyaculé un gran chorro de licor seminal, parte del cual pedro se bebió.
me miró y sus ojos estaban llenos de lágrimas. pensé que por su atragantamiento. me confesó que estaba feliz porque había esperado ese momento desde que me había conocido. en cierta forma yo también. pedro comenzó a lamer el semen que había entre los vellos de mi abdomen hasta que no dejó rastro de esperma en mi cuerpo.
enseguida se incorporó montándose sobre mí. puso sus rodillas junto a mis axilas y dejó caer sus asentaderas en mi vientre. comenzó a masturbarse a centímetros de mi cara. su pene no era extremadamente largo pero era más grueso que el mío, algo curvado hacia abajo y, a diferencia de mi miembro, el de pedro no estaba circunciso.
ese espectáculo no me agradó mucho. pedro acercaba su verga a mi rostro pero yo no hice ni el intento de llevármelo a la boca. sinceramente sentí repugnancia. pedro se restregaba con energía y las primeras gotas de su líquido seminal rodaban por sus dedos y caían hacia mi pecho mientras que con su mano izquierda acariciaba mis mejillas.
introdujo su pulgar en mi boca y comencé a chuparlo. de inmediato comencé a exitarme nuevamente. pedro sintió mi pene en su culo y me pidió que se lo metiera. esto lo deseaba con ansias. saqué un condón de mi velador y pedro me lo puso con la boca. se lubricó el agujero con vaselina y volvió a ponerse hincado sobre mí.
puso la punta de mi verga en su ojete y comenzó a sentarse lentamente en ella. trataba de metérsela entera pero no podía. de pronto entró por completo y pedro lanzó un lamento de placer. por mi parte sentí que me ahorcaba mi falo. pedro comenzó con el mete–saca sentándose y parándose lentamente, para luego hacerlo más rápido.
comencé entonces a sentir un deleite indescriptible. pedro tenía un rostro extasiado y comenzó a pellizcarse las tetillas y a estremecerse, haciendo su cuerpo hacia atrás y hacia delante. luego se sacó mi tranca y me pidió que se lo metiera en cuatro. tomó posición elevando el culo y poniendo sus codos sobre el colchón.
yo me puse de pié bajo la cama. abrí su pliegue en busca de su gozoso agujero. cuando lo encontré puse el glande en él y arremetí. otro grito salió de su boca. cogí sus caderas y comencé a balancearme rápidamente… no podía contenerme, era algo automático. empezamos a transpirar más y más. fue una gran cogida.
de pronto sentí que me venía y me abalancé sobre él. pedro ya había eyaculado sobre la cama. caí sobre él y seguí moviendo mi pelvis por inercia. fue un momento inolvidable. ya había amanecido. lo hicimos un par de veces más hasta el medio día. ambas veces en cuatro porque me gustó más de esa manera..
les puedo adelantar que comenzó así una relación sexual entre ambos que duró hasta hace unas semanas atrás. les contaré otros relatos de mi historia con pedro.
como... él no sabe que contaré nuestra historia, cambiaré su nombre, pero todo lo demás es verídico. esto comenzó hace cuatro años. conocí por chat a un alumno de la universidad donde trabajaba como docente instructor, quien se interesó por mi trabajo de investigación en la zona costera de mi país (soy chileno).
entonces yo tenía 25 años y pedro 23. Él estudiaba otra carrera pero quiso participar en mi proyecto. después de varias pláticas por el computador, decidimos conocernos en persona. no sé por qué (quizás vergüenza) pero él no llegó a nuestra cita. sólo meses después él quiso encontrarse conmigo en un pub.
rápidamente descubrimos que teníamos muchas cosas en común, el gusto por las vocalistas de rhythm & blues, el vodka, el cine francés, la naturaleza, nuestra fecha de nacimiento, etc. comenzó de manera fulminante una gran amistad. pedro era entonces un joven muy entusiasta y alegre y muy bien parecido, de manera que atraía la mirada de las mujeres dondequiera que fuéramos.
al año siguiente me cambié de trabajo y mi relación con pedro fue distanciándose, principalmente porque mi tiempo era escaso y no podía compartir mayormente con él. hace dos años le escribí para navidad. no hubo respuesta. al mes siguiente le escribí para su cumpleaños y tampoco me contestó. descubrí, para mi sorpresa, que le extrañaba demasiado.
algo me estaba pasando. durante mis vacaciones, por esas cosas del destino, me encontré con él en la playa. estaba algo cambiado, melancólico y evasivo. me comentó que ya no vivía con su madre, por lo que jamás se enteró de mis cartas. le invité a tomar unas copas esa noche a mi departamento, escuchar música y hablar de nuestras vidas.
pedro llegó puntualmente. me dijo que había terminado con su pareja (pero no me dijo que era un hombre), había viajado al extranjero para olvidar, pero seguía muy perturbado. coincidentemente, yo había terminado hacía unos meses una larga relación sentimental con mi novia. por su relato comencé a sospechar su orientación sexual, pero no estaba seguro.
eso no me molestó, sino más bien me agradó bastante… tal vez yo podría con él…
se hizo muy tarde y le pedí que se quedara a dormir (no era la primera vez que se quedaba en mi departamento). tengo sólo una cama y le dije que podía dormir en el sofá. quedó bastante incómodo. le sugerí que se pasara a mi cama.
al principio él dudó bastante, pero al rato asintió y se acostó a mi lado. no llevaba ropa interior y se abochornó. eso también me cautivó. mi cama es lo suficientemente ancha como para que dos personas duerman cómodamente sin toparse. presentí que esa noche algo iba a ocurrir, pero yo no hice nada.
esperé largos minutos hasta que, para mi sorpresa, pedro se había dormido. me acerqué un poco a él pero no me atreví a tocoarlo, hasta que me venció el sueño. en la madrugada, sin embargo, sentí su mano acariciando mis genitales. a pesar que eso era lo que había estado buscando, me asusté demasiado, quedé estupefacto pero permanecí quieto tratando que no se diera cuenta que me había despertado.
Él estaba de espalda a mí y seguía manoseando mis partes. yo procuraba no exitarme, pero me era difícil. ignoro la razón pero le lancé un grito de enfado: ¡qué estás haciendo! pedro quitó su mano rápidamente y se hizo el dormido. jamás me dio la cara. me enojé conmigo mismo ¿qué había hecho? entonces tomé yo la iniciativa y comencé a rozar suavemente su hermoso e imberbe culo.
pedro acercó pausadamente sus ancas hacia mi cuerpo. un par de minutos después se volteó hacia mí y me confesó que desde hacía tiempo que yo le gustaba y que se sentía muy avergonzado por lo que había hecho. acicalé su rubio cabello, le miré fijo a sus verdes ojos y le hice callar con un beso en sus carnosos labios.
fue mi primer beso a un hombre. me exité al máximo. pedro me abrazó y comenzó a besar mi cuello para bajar lentamente a mis erotizadas tetillas, las que mordisqueó a su antojo. siguió bajando con su lengua en dirección a mi ombligo, cuando su mejilla se topó con el bálano de mi erectado pene. suavemente lo introdujo en su húmeda y cálida boca y yo me sentí en la gloria.
su lengua recorría cada rincón del glande haciéndome gemir de placer. una de sus manos comenzó a acariciar mis testículos y mi escroto comenzó a contraerse. su otra mano sobaba mi agitado torso. mamaba como nadie me lo había chupado nunca. minutos más tarde comenzó a introducir el tronco de mi falo en sus fauces succionándolo con maestría.
de pronto comenzó a hacer arcadas. se había tragado mis diecinueve centímetros de verga hasta la base. en ese momento sentí un cosquilleo en mi vientre y un fuerte espasmo en mis entrepiernas. fue un orgasmo increíble y segundos después eyaculé un gran chorro de licor seminal, parte del cual pedro se bebió.
me miró y sus ojos estaban llenos de lágrimas. pensé que por su atragantamiento. me confesó que estaba feliz porque había esperado ese momento desde que me había conocido. en cierta forma yo también. pedro comenzó a lamer el semen que había entre los vellos de mi abdomen hasta que no dejó rastro de esperma en mi cuerpo.
enseguida se incorporó montándose sobre mí. puso sus rodillas junto a mis axilas y dejó caer sus asentaderas en mi vientre. comenzó a masturbarse a centímetros de mi cara. su pene no era extremadamente largo pero era más grueso que el mío, algo curvado hacia abajo y, a diferencia de mi miembro, el de pedro no estaba circunciso.
ese espectáculo no me agradó mucho. pedro acercaba su verga a mi rostro pero yo no hice ni el intento de llevármelo a la boca. sinceramente sentí repugnancia. pedro se restregaba con energía y las primeras gotas de su líquido seminal rodaban por sus dedos y caían hacia mi pecho mientras que con su mano izquierda acariciaba mis mejillas.
introdujo su pulgar en mi boca y comencé a chuparlo. de inmediato comencé a exitarme nuevamente. pedro sintió mi pene en su culo y me pidió que se lo metiera. esto lo deseaba con ansias. saqué un condón de mi velador y pedro me lo puso con la boca. se lubricó el agujero con vaselina y volvió a ponerse hincado sobre mí.
puso la punta de mi verga en su ojete y comenzó a sentarse lentamente en ella. trataba de metérsela entera pero no podía. de pronto entró por completo y pedro lanzó un lamento de placer. por mi parte sentí que me ahorcaba mi falo. pedro comenzó con el mete–saca sentándose y parándose lentamente, para luego hacerlo más rápido.
comencé entonces a sentir un deleite indescriptible. pedro tenía un rostro extasiado y comenzó a pellizcarse las tetillas y a estremecerse, haciendo su cuerpo hacia atrás y hacia delante. luego se sacó mi tranca y me pidió que se lo metiera en cuatro. tomó posición elevando el culo y poniendo sus codos sobre el colchón.
yo me puse de pié bajo la cama. abrí su pliegue en busca de su gozoso agujero. cuando lo encontré puse el glande en él y arremetí. otro grito salió de su boca. cogí sus caderas y comencé a balancearme rápidamente… no podía contenerme, era algo automático. empezamos a transpirar más y más. fue una gran cogida.
de pronto sentí que me venía y me abalancé sobre él. pedro ya había eyaculado sobre la cama. caí sobre él y seguí moviendo mi pelvis por inercia. fue un momento inolvidable. ya había amanecido. lo hicimos un par de veces más hasta el medio día. ambas veces en cuatro porque me gustó más de esa manera..
les puedo adelantar que comenzó así una relación sexual entre ambos que duró hasta hace unas semanas atrás. les contaré otros relatos de mi historia con pedro.