lilis_lilis
18-08 2007, 11:05 PM
Cuando íbamos rumbo a su casa, la calentura de las dos seguía, y yo estaba especialmente prendida; aprovechando que los vidrios de la camioneta de Mac están obscurecidos, me subí un poco la falda y empecé a masturbarme. Mac al ver esto, se empezó a prender más, pero como iba manejando no podía hacer nada, sólo ver y escuchar el placer que me provocaba a mi misma; cuando me di cuenta de esto, le dije:
-Sigues muy excitada, ¿verdad?
Y me contestó con un beso y una caricia en mi muslo, viendo esto, empecé a masturbarme aun con mayor intensidad para que ella pudiera seguir disfrutando, y a la vez sufriendo por no poder participar en mi locura. Cuando no podía más, le dije:
-Para, necesito que me ayudes.
Y me obedeció ciegamente y en cuanto se hubo estacionado, se abalanzó sobre mí para introducir dos dedos a mi entrepierna, mientras me besaba apasionadamente. Así seguí el movimiento hasta que por fin me vine. Ella estaba aun más excitada.
-Faltan solo unas cuadras para mi casa, espera un poco y podrás hacerme completamente tuya -me dijo.
Así lo hice, aunque por momentos, mis manos deslizaban por sus piernas, o rozaba, su cuello.
Por fin llegamos a su casa y como siempre estaba sola, pues sus papas habían salido con el resto de la familia.
-Vamos a mi cuarto -me dijo en cuanto se desabrochó el cincho de seguridad-, te tengo preparado algo muy especial.
La seguí, pero en las escaleras nos íbamos deteniendo a darnos uno que otro beso, o a tocar nuestros excitados cuerpos. Al entrar en su habitación, me tiró a la cama y me empezó a sacar la ropa de nuevo.
-Eres una abusadora, no sabes cómo me excitó lo de la camioneta, ahora voy a cobrar venganza -me dijo dedicándome una terrible sonrisa.
Mientras me besaba me recorría el cuerpo entero con sus manos, hasta que sentí algo metálico en mis muñeca, y de pronto no pude mover mis brazos, habían quedado en una posición vertical a mi cuerpo.
-Eso es aun más abusivo -le dije.
-Si, pero es aun más divertido.
Me había esposado a la cama, y no me podía mover.
-Te voy a hacer gritar de placer -me dijo-, hace demasiado tiempo que no te escucho así.
Y sin decirme más se desnudo de una forma muy sensual, y sacó de uno de sus cajones el vibrador mas grande que haya visto en mi vida; lo encendió y el sólo escuchar su típico sonido, me hizo estremecer. Lo metió en su boca, y lo lengüeteo como loca. Después se fue acercando lentamente a mí, y empezó a lengüetear mi entrepierna, pero estaba lo suficiente húmedo para poder meter el vibrador sin problema. Y así lo hizo; yo gemía de placer, pues mientras lo metía lengüeteaba mi clítoris como sólo ella sabe hacerlo, así que podrán imaginar que los gemidos eran muy intensos, hasta que después de unos momentos de ese placer termine en ella.
Lamio aun más mi entrepierna, y me dijo:
-Por hoy eres mi dulce esclava, y harás lo que diga, ¿entendido? -afirmé, y ella se levantó y puso su clítoris sobre mi cara- Cómelo, ordenó -y así lo hice.
Fue tan intenso sentir el movimiento de sus caderas sobre mi cara, yo no podía más que obedecer, pues seguía amarrada.
-Ahora te voy a soltar, pero sólo para que sigas cumpliendo mis órdenes -asentí de nuevo y me libero de las esposas.
Pero en cuanto lo hizo me abalancé sobre ella como fiera en celo, y la puse bajo mi cuerpo. Empecé a comerme sus tetas, a mordisquearlas, a tocarlas; en una distracción tomé el vibrador de su buró y lo metí en su coño. Empecé a dominarla y cuando menos lo esperé se vino estrepitosamente. Me besó, y nos quedamos recostadas una junto a la otra.
-Li, se suponía que serias mi esclava.
-¿Y lo fui, qué no? -y la bese apasionadamente.
No podíamos más, además su familia llegaría en cuestión de minutos y debíamos estar al menos vestidas, para que no sospecharan lo que había pasado allí. Ahora podrán imaginar que nos encanta pasear en la camioneta de Mac.
-Sigues muy excitada, ¿verdad?
Y me contestó con un beso y una caricia en mi muslo, viendo esto, empecé a masturbarme aun con mayor intensidad para que ella pudiera seguir disfrutando, y a la vez sufriendo por no poder participar en mi locura. Cuando no podía más, le dije:
-Para, necesito que me ayudes.
Y me obedeció ciegamente y en cuanto se hubo estacionado, se abalanzó sobre mí para introducir dos dedos a mi entrepierna, mientras me besaba apasionadamente. Así seguí el movimiento hasta que por fin me vine. Ella estaba aun más excitada.
-Faltan solo unas cuadras para mi casa, espera un poco y podrás hacerme completamente tuya -me dijo.
Así lo hice, aunque por momentos, mis manos deslizaban por sus piernas, o rozaba, su cuello.
Por fin llegamos a su casa y como siempre estaba sola, pues sus papas habían salido con el resto de la familia.
-Vamos a mi cuarto -me dijo en cuanto se desabrochó el cincho de seguridad-, te tengo preparado algo muy especial.
La seguí, pero en las escaleras nos íbamos deteniendo a darnos uno que otro beso, o a tocar nuestros excitados cuerpos. Al entrar en su habitación, me tiró a la cama y me empezó a sacar la ropa de nuevo.
-Eres una abusadora, no sabes cómo me excitó lo de la camioneta, ahora voy a cobrar venganza -me dijo dedicándome una terrible sonrisa.
Mientras me besaba me recorría el cuerpo entero con sus manos, hasta que sentí algo metálico en mis muñeca, y de pronto no pude mover mis brazos, habían quedado en una posición vertical a mi cuerpo.
-Eso es aun más abusivo -le dije.
-Si, pero es aun más divertido.
Me había esposado a la cama, y no me podía mover.
-Te voy a hacer gritar de placer -me dijo-, hace demasiado tiempo que no te escucho así.
Y sin decirme más se desnudo de una forma muy sensual, y sacó de uno de sus cajones el vibrador mas grande que haya visto en mi vida; lo encendió y el sólo escuchar su típico sonido, me hizo estremecer. Lo metió en su boca, y lo lengüeteo como loca. Después se fue acercando lentamente a mí, y empezó a lengüetear mi entrepierna, pero estaba lo suficiente húmedo para poder meter el vibrador sin problema. Y así lo hizo; yo gemía de placer, pues mientras lo metía lengüeteaba mi clítoris como sólo ella sabe hacerlo, así que podrán imaginar que los gemidos eran muy intensos, hasta que después de unos momentos de ese placer termine en ella.
Lamio aun más mi entrepierna, y me dijo:
-Por hoy eres mi dulce esclava, y harás lo que diga, ¿entendido? -afirmé, y ella se levantó y puso su clítoris sobre mi cara- Cómelo, ordenó -y así lo hice.
Fue tan intenso sentir el movimiento de sus caderas sobre mi cara, yo no podía más que obedecer, pues seguía amarrada.
-Ahora te voy a soltar, pero sólo para que sigas cumpliendo mis órdenes -asentí de nuevo y me libero de las esposas.
Pero en cuanto lo hizo me abalancé sobre ella como fiera en celo, y la puse bajo mi cuerpo. Empecé a comerme sus tetas, a mordisquearlas, a tocarlas; en una distracción tomé el vibrador de su buró y lo metí en su coño. Empecé a dominarla y cuando menos lo esperé se vino estrepitosamente. Me besó, y nos quedamos recostadas una junto a la otra.
-Li, se suponía que serias mi esclava.
-¿Y lo fui, qué no? -y la bese apasionadamente.
No podíamos más, además su familia llegaría en cuestión de minutos y debíamos estar al menos vestidas, para que no sospecharan lo que había pasado allí. Ahora podrán imaginar que nos encanta pasear en la camioneta de Mac.