DRAYN
12-08 2007, 04:19 PM
Vi pasar un carro de mudanzas y me quedé pensando quien vendrá, aun que algo emocionado por ver a las personas porque en ese momento me atraían los hombres pero nunca había tenido sexo con nadie, prácticamente era "virgen". Al día siguiente como es costumbre de mi mamá llevarles un regalo a los nuevos vecinos, me dijo que la acompañara. Yo no quería ir en eso veo que pasa corriendo un chavo de piel clara, alto, marcadito y sobre todo "guapo", le dije a mi mama que estaba bien la acompañaría, y fuimos y vi al chavillo, tenía como sus 18 años y lo quedé viendo con antojo, pero después salió una chava que supuestamente era su novia.
Pegué el grito en el cielo dentro de mí como quien dice mala onda. Pero en fin así era. Nos fuimos a mi casa mi mama se despidió y ya era tarde, ese día no hablé con él. Y me fui a dormir, pero toda esa noche soñé como me tocaba delicadamente pero con una gran lujuria, cuando amaneció me había venido.
Ese día me habló, me dijo:
-Hola, ¿cómo estás? Como la ciudad es nueva para mí, quería que me la mostraras para que no me pierda.
Dentro de mi decía "quisiera perderme entre tus brazos y nunca encontrar la salida". En fin lo llevé a las escuelas, los antros, las plazas comerciales, y al parque. Pero entre el recorrido me quedaba viendo el trasero de una manera que me sonrojaba y me animé y le pregunté:
-Oye Javier, ¿qué me ves?
-Lo que pasa es que tienes bonito trasero. Si fueras mujer otra cosa sería.
-¿A poco piensas que andaría con un chavo que ni conozco? Estás loco.
Pero como no soy mujer nos seguimos llevando por seis meses, íbamos al cine, al antro, de compras; me gustaba que me viera con ropa interior, eso cuando me probaba un pantalón le pedía ayuda, y obviamente él accedía. Después no supe más de él por todo un mes, extrañaba que me rosara con su piel.
Después mis padres se fueron de viaje a Monterrey a visitar a unos parientes y me dijeron te tenemos una sorpresa y con gran emoción pregunte de que se trataba. Me dijeron que para no quedarme solo le hablaron mi amigo para que se quedara en la casa por las dos semanas que no iban a estar y él les dijo que sí. Pórtate bien me dijeron y se fueron.
En la tarde llegó Javier, yo me estaba bañando y tocó la puerta de mi baño.
-Déjame entrar al baño.
-Vete al baño de la casa, al general.
-Ah, sí verdad.
Esa noche dormimos en camas separadas, yo en mi cama y él en el cuarto de al lado. Encendió la luz a media noche y se empezó a masturbar, y yo de mirón en su puerta y que me resbalo.
-Lo que pasa es que andaba pasando por aquí, y me resbalé discúlpame –y me jaló con fuerza a la cama.
-Ahora si cabrón, te deseo desde que te conocí y no te había podido meter la verga.
-Perdón, pero no soy tu puta -y me quedó viendo.
-¿En serio no quieres? –no le contesté, me lancé y di un beso.
-Te quiero.
-Yo también -me dijo y con una gran excitación.
Todo lleno de lujuria me arrancó la pijama y me empezó a besar todo el cuerpo y yo me estremecía.
-Me querías cabrón, pues cógeme que soy toda tuya.
Y sin más le bajé la pijama y le empecé a mamar la verga.
-Me voy a venir, ¡para, para!
-Está bien, vente en mi boca no importa eso es lo que quiero.
Y se vino en mi boca, y les juro que nunca había probado leche tan rica como la de Javier; y después me agarró y me empezó a mamar la verga.
-¿No que no eras puto?
Y me vine dentro de su boca, me penetró, me puso de a 4 y me la metió. Les juro me llegaba hasta la garganta, primero me dolía pero como le fui agarrando el ritmo me empezó a gustar; y después lo penetré y dormimos los dos en la misma cama.
Desde entonces tardamos como 6 meses, todo iba bien hasta que se tuvo que ir a otra ciudad, hasta el momento no sé nada de él. No lo he olvidado y nunca lo olvidaré, él es parte de mi corazón y por eso nunca lo podre olvidar.
Pegué el grito en el cielo dentro de mí como quien dice mala onda. Pero en fin así era. Nos fuimos a mi casa mi mama se despidió y ya era tarde, ese día no hablé con él. Y me fui a dormir, pero toda esa noche soñé como me tocaba delicadamente pero con una gran lujuria, cuando amaneció me había venido.
Ese día me habló, me dijo:
-Hola, ¿cómo estás? Como la ciudad es nueva para mí, quería que me la mostraras para que no me pierda.
Dentro de mi decía "quisiera perderme entre tus brazos y nunca encontrar la salida". En fin lo llevé a las escuelas, los antros, las plazas comerciales, y al parque. Pero entre el recorrido me quedaba viendo el trasero de una manera que me sonrojaba y me animé y le pregunté:
-Oye Javier, ¿qué me ves?
-Lo que pasa es que tienes bonito trasero. Si fueras mujer otra cosa sería.
-¿A poco piensas que andaría con un chavo que ni conozco? Estás loco.
Pero como no soy mujer nos seguimos llevando por seis meses, íbamos al cine, al antro, de compras; me gustaba que me viera con ropa interior, eso cuando me probaba un pantalón le pedía ayuda, y obviamente él accedía. Después no supe más de él por todo un mes, extrañaba que me rosara con su piel.
Después mis padres se fueron de viaje a Monterrey a visitar a unos parientes y me dijeron te tenemos una sorpresa y con gran emoción pregunte de que se trataba. Me dijeron que para no quedarme solo le hablaron mi amigo para que se quedara en la casa por las dos semanas que no iban a estar y él les dijo que sí. Pórtate bien me dijeron y se fueron.
En la tarde llegó Javier, yo me estaba bañando y tocó la puerta de mi baño.
-Déjame entrar al baño.
-Vete al baño de la casa, al general.
-Ah, sí verdad.
Esa noche dormimos en camas separadas, yo en mi cama y él en el cuarto de al lado. Encendió la luz a media noche y se empezó a masturbar, y yo de mirón en su puerta y que me resbalo.
-Lo que pasa es que andaba pasando por aquí, y me resbalé discúlpame –y me jaló con fuerza a la cama.
-Ahora si cabrón, te deseo desde que te conocí y no te había podido meter la verga.
-Perdón, pero no soy tu puta -y me quedó viendo.
-¿En serio no quieres? –no le contesté, me lancé y di un beso.
-Te quiero.
-Yo también -me dijo y con una gran excitación.
Todo lleno de lujuria me arrancó la pijama y me empezó a besar todo el cuerpo y yo me estremecía.
-Me querías cabrón, pues cógeme que soy toda tuya.
Y sin más le bajé la pijama y le empecé a mamar la verga.
-Me voy a venir, ¡para, para!
-Está bien, vente en mi boca no importa eso es lo que quiero.
Y se vino en mi boca, y les juro que nunca había probado leche tan rica como la de Javier; y después me agarró y me empezó a mamar la verga.
-¿No que no eras puto?
Y me vine dentro de su boca, me penetró, me puso de a 4 y me la metió. Les juro me llegaba hasta la garganta, primero me dolía pero como le fui agarrando el ritmo me empezó a gustar; y después lo penetré y dormimos los dos en la misma cama.
Desde entonces tardamos como 6 meses, todo iba bien hasta que se tuvo que ir a otra ciudad, hasta el momento no sé nada de él. No lo he olvidado y nunca lo olvidaré, él es parte de mi corazón y por eso nunca lo podre olvidar.