karl0pez
08-08 2007, 02:45 AM
Al ver que mis anteriores relatos han agradado tanto (no es por presunción pero es la verdad =D) me dedico un tiempo más para seguir con ésta pequeña historia de mi vida. Recordemos en lo que me quedé en ''Fiesta, Sorpresas, Regalos.''
Me salí del cuarto, bajé y despedí a todos. Mi novia se enojó por que la dejé mucho tiempo sola; realmente no me importó y hasta fui un poco agresivo con ella al momento de decirle “Si, si, luego te veo, ya es tarde; bye bye.” Subí las escaleras casi corriendo, y llegué al cuarto…
Quería decirle tantas cosas que tal vez corporalmente ya había dicho, pero tenía necesidad de hacérselo saber, de asegurarme de que lo había entendido. Pero la emoción se fue tan rápido como había llegado. Omar ya no estaba. Me asomé en el baño para intentar desaparecer la idea de que se estaba alejando de nuevo de mí, pero el hacerlo sólo me lo confirmó.
Me recosté en la cama recordando el mejor día de mi vida, aparte de haber sido mi cumple, tuve la oportunidad de tener al chavo que amaba con todas mis fuerzas desde no se cuándo. Quise revivir esas sensaciones, recordar lo que había pasado. Sentir su cuerpo, oler su aliento, tocar su ser. De repente, de la nada, todo se hizo blanco. Era un pasillo largo con paredes a lo largo que parecía que no acababa. Mi casa no tiene un pasillo tan largo, pero tengo curiosidad, tengo necesidad de caminar a través de él. Se que voy a encontrar algo que me gustará mucho. Caminaré, no importa dónde me lleve, sólo quiero ir. Puedo ver un cuarto, la puerta está abierta y parece vacío. ¿Qué habrá allí? Entro y lo veo, tumbado en la cama, con su perfecto cuerpo moreno claro desnudo.
Parece que ha hecho algo de ejercicio éstos últimos minutos que han pasado por que se ve aún mas fornido y fuerte, mucho más varonil. Su mirada profundamente clavada en mi, aquellos ojos color miel que tantas veces me habían visto a los ojos y que una vez me dijeron casi gritando que me amaba, que no podía alejarme de su mente. Su cabello aclarado gracias a la estética de enfrente con su peinado parado, gracias al gel, que hacía que su cara angelical e inocente luciera un poco más atrevida y sensual.
Sus labios carnosos, pero no en exceso que hacía poco habían hecho un maravilloso trabajo con todo mi cuerpo. Aquel cuello que me encantaba tanto besar y que en esos momentos estaba un poco mas grueso de lo normal al igual que sus hombros y su pecho, al cual la extraña luz dentro de la habitación hacía notar mas trabajados y mucho mas excitantes. Un abdomen plano y con pequeños músculos definidos. Unas piernas gruesas con algo de vello entre las cuales se escondía la parte más rica de cualquier hombre. Un pene dormido que se despertaría con unas pequeñas lamidas y una intensa mamada que no dudaría ni un segundo en ofrecer a aquel miembro que luce más grande de lo que recordaba.
Entro lentamente, tengo miedo de que ese espectacular espejismo desaparezca si hago un movimiento muy agresivo o sorpresivo. No quiero que se esfume como hace un momento sin decir nada. Me acerco lentamente a la cama. Él no deja de sonreírme, incitándome a hacer algo con su compañía. Toco la cama con una mano y me siento lentamente en ella, a su lado, sin dejar de mirarlo y llamándolo con mi mirada. Me quedo petrificado, no se qué mas hacer, parece que ha eliminado los pensamiento de mi mente con su vista. Por fortuna se acerca gateando en la cama y me toca la cara suavemente, pasándola por mi cuello y bajando por mi pecho desnudo. ¡¿Estoy desnudo?! No me importa, realmente no quiero saber a qué hora me desnudé, sólo sé que me sigue tocando y acariciando mi cuerpo que está ahora a su completa disposición. Me sigue mirando, quiere que haga algo. Mi mano se levanta y toca su mejilla, pasa por su nuca y acerca su cara a la mía. Mis labios actúan de inmediato y siento cómo se humedecen poco a poco. Interactúan con los suyos y los mojan, saboreándolos y deleitándose con su agradable sabor fresco. Nuestros cuerpos empiezan a sentir un calor muy intenso que se incrementa con el inicio de cada nuevo beso, no soportan mas, y se unen como queriendo fundirse con el que está enfrente de cada uno, puedo sentirlo, tan cerca que no lo soporto, así que empiezo a exhalar mas fuerte de lo normal, como agitado, pero en realidad estoy totalmente excitado. Creo que él también siente lo mismo ya que estoy sintiendo que algo me toca el pene y no era su mano que estaban tan entretenidas acariciando mi espalda y caderas. Nuestras vergas se encuentran y como si fueran cuerpos propios se frotan tan intensa y cercanamente como lo hacen sus propietarios.
Siento necesidad de sexo, realmente lo quiero, lo deseo y cada poro de mi cuerpo también. Detrás de mi hay algo, ¿unas esposas? No sé como llegaron allí pero las quería. Las tomo junto con una de su mano y lo recuesto en la cama, llevándola hasta una esquina donde hay un tubo y lo encadeno a él. No le molesta y su cara se torna un poco maliciosa, así que hago lo mismo con la otra mano llevándola al lado contrario de la cama. Me deslizo hacia atrás, quiero admirar el cuerpo que siempre había deseado ahora a mi total disposición dispuesto a hacer lo que yo quisiera, quiero ver todo ese monumento extendido a lo largo de una cama que no conocía pero que se que me hará muy feliz. Ahora paso una pierna del otro lado de su cuerpo y me deslizo hacia adelante, con mis piernas, una a cada lado de su cintura, lo aprieto y me agacho para empezar a besarlo, su boca, bajando por su cuello, con mi lengua resbalando hacia abajo hasta llegar a su pecho, jugando con sus pezones, sintiendo como se estremece, como me dice ''más'' con el simple calor que saca su cuerpo.
Sigo con mis besos, bajando por su abdomen, en medio de cada par de músculos cuando empiezo a sentir unos cuantos vellos, sé que estoy a punto de llegar, siento su pene erecto en mi barbilla, pero no, aún no, pasa por mi nariz, por mis ojos, hasta que se pierden por que ahora sigo besando sus gruesos muslos, abrazándolos, beso sus pies y meto su dedo gordo en mi boca. Me recuerda algo, así que mejor subo, ahí está, grueso, grande, jugoso, brillante, erecto, ansioso de una gran mamada. Mi boca va hacia él, puedo percibir su aroma, ese aroma tan masculino, su cabeza toca mis labios que se abren apretándola sin meter los dientes, bajando por el tronco humedeciendo cada parte con mi lengua que juguetea adentro de mi boca, llegando hasta la raíz mientras que su cabeza ya toca mi garganta. Se siente maravilloso así que lo repito, una y otra y otra vez, lentamente mientras él comienza a gemir alzando su pelvis y echando su cabeza hacia atrás. Me aseguro que esté totalmente mojado y me detengo, no quiero que acabe aún.
Me monto de nuevo en él, y hago que mi ano toque su verga, que parece a punto de explotar, la froto un poco más antes de meterla, la froto suave apretando con mis glúteos hasta que no aguanto mas y la meto, Siento un pequeño dolor, muy pequeño, así que me la como toda, su cuerpo se estremece mas y gime de placer así que continúo subiendo y bajando, primero lento, acelerando hasta que lo hago de prisa. Se nota que le gusta, aprieto mis nalgas tratando de sentir al máximo su gran verga inundando en mis entrañas, llegando a lo mas profundo que nadie jamás había llegado, caliente, húmeda, grande, dura, rica. Rozando cada uno de mis paredes internas. Exteriormente veo al hombre de mis sueños ahora mío, todo mío, araño su pecho y de vez en cuando me inclino a besarlo. De repente las esposas desaparecen y se levanta abrazándome, sentándose en la cama y ahora él embiste hacia arriba, ahora es su ritmo, su forma de llevar las cosas lo que me hace gemir a mí, de felicidad y de placer. Nuestros cuerpos abrazados, entrelazados, besándonos apasionadamente, subiendo y bajando hasta que siento un chorro caliente dentro de mi. Su grito me hizo comprender que al fin había llegado. Me mira a los ojos agradecido.
Le sonrío y lo volteo, poniéndolo en cuatro, le beso la nuca, la espalda, lo abrazo por detrás, y sin aviso le meto mi miembro completamente erecto. Está gritando, pero parece que al igual que yo, de placer. Me hinco, agarro sus caderas y empiezo a embestir brutalmente, se siente increíble llenar por completo su ser, así que lo hago, meto todos los 18 cms dentro de él y sacándola tan rápido como la meto, sudando cada vez más y excitándome con cada gemido que despide, que me hace perder el control hasta que estallo en un chorro ardiente dentro de él, ahora mojado no sólo por fuera a causa del sudor sino por dentro también. Lo volteo y lo recuesto en mi cama. Me acomodo al lado suyo dándole la espalda dejando que me abrace. Con nuestros cuerpos pegados, sintiendo su respiración en mi nuca, tocando con sus labios mis hombros, su pecho a mi espalda, su pene mi culo, sus piernas en las mías. Cierro los ojos y los abro unos segundos después, o eso parece.
Me desperté en la cama, con ropa, húmedo, con mis boxers mojados y extrañamente contento. Observé el cuarto, tratando de encontrarlo, pero no había nada, sólo yo, mis sueños, una ventana que me avisó que ya había amanecido, un desastre por todos lados y seguramente abajo también. Toda la sala, el comedor, la cocina y el baño era un desastre. Aquel profundo sueño me hizo olvidarme de todo por completo. En unos minutos llegaba mi mamá y mi abuela y no había hecho el quehacer como habíamos quedado. Está de más decir que me dieron la regañiza de mi vida pero realmente no me importó, si por mi hubiera sido, me quedaba soñando por el resto de mi vida. Pero por su puesto no es posible. Tuve que seguir mi vida y lo peor de todo: sin Omar. Al día siguiente me enteré que se había regresado a California con toda su familia, no lo había mencionado por que realmente no hablábamos mucho antes de lo que pasó esa vez. El amor de mi vida se había ido, sabiendo que me amaba, sabiendo que lo amaba. Viví triste y tratando de olvidarme de hombres por mucho tiempo pero claro que es imposible olvidarse de experiencias y momentos como los que he contado y los que sucedieron al comenzar la prepa...
Me salí del cuarto, bajé y despedí a todos. Mi novia se enojó por que la dejé mucho tiempo sola; realmente no me importó y hasta fui un poco agresivo con ella al momento de decirle “Si, si, luego te veo, ya es tarde; bye bye.” Subí las escaleras casi corriendo, y llegué al cuarto…
Quería decirle tantas cosas que tal vez corporalmente ya había dicho, pero tenía necesidad de hacérselo saber, de asegurarme de que lo había entendido. Pero la emoción se fue tan rápido como había llegado. Omar ya no estaba. Me asomé en el baño para intentar desaparecer la idea de que se estaba alejando de nuevo de mí, pero el hacerlo sólo me lo confirmó.
Me recosté en la cama recordando el mejor día de mi vida, aparte de haber sido mi cumple, tuve la oportunidad de tener al chavo que amaba con todas mis fuerzas desde no se cuándo. Quise revivir esas sensaciones, recordar lo que había pasado. Sentir su cuerpo, oler su aliento, tocar su ser. De repente, de la nada, todo se hizo blanco. Era un pasillo largo con paredes a lo largo que parecía que no acababa. Mi casa no tiene un pasillo tan largo, pero tengo curiosidad, tengo necesidad de caminar a través de él. Se que voy a encontrar algo que me gustará mucho. Caminaré, no importa dónde me lleve, sólo quiero ir. Puedo ver un cuarto, la puerta está abierta y parece vacío. ¿Qué habrá allí? Entro y lo veo, tumbado en la cama, con su perfecto cuerpo moreno claro desnudo.
Parece que ha hecho algo de ejercicio éstos últimos minutos que han pasado por que se ve aún mas fornido y fuerte, mucho más varonil. Su mirada profundamente clavada en mi, aquellos ojos color miel que tantas veces me habían visto a los ojos y que una vez me dijeron casi gritando que me amaba, que no podía alejarme de su mente. Su cabello aclarado gracias a la estética de enfrente con su peinado parado, gracias al gel, que hacía que su cara angelical e inocente luciera un poco más atrevida y sensual.
Sus labios carnosos, pero no en exceso que hacía poco habían hecho un maravilloso trabajo con todo mi cuerpo. Aquel cuello que me encantaba tanto besar y que en esos momentos estaba un poco mas grueso de lo normal al igual que sus hombros y su pecho, al cual la extraña luz dentro de la habitación hacía notar mas trabajados y mucho mas excitantes. Un abdomen plano y con pequeños músculos definidos. Unas piernas gruesas con algo de vello entre las cuales se escondía la parte más rica de cualquier hombre. Un pene dormido que se despertaría con unas pequeñas lamidas y una intensa mamada que no dudaría ni un segundo en ofrecer a aquel miembro que luce más grande de lo que recordaba.
Entro lentamente, tengo miedo de que ese espectacular espejismo desaparezca si hago un movimiento muy agresivo o sorpresivo. No quiero que se esfume como hace un momento sin decir nada. Me acerco lentamente a la cama. Él no deja de sonreírme, incitándome a hacer algo con su compañía. Toco la cama con una mano y me siento lentamente en ella, a su lado, sin dejar de mirarlo y llamándolo con mi mirada. Me quedo petrificado, no se qué mas hacer, parece que ha eliminado los pensamiento de mi mente con su vista. Por fortuna se acerca gateando en la cama y me toca la cara suavemente, pasándola por mi cuello y bajando por mi pecho desnudo. ¡¿Estoy desnudo?! No me importa, realmente no quiero saber a qué hora me desnudé, sólo sé que me sigue tocando y acariciando mi cuerpo que está ahora a su completa disposición. Me sigue mirando, quiere que haga algo. Mi mano se levanta y toca su mejilla, pasa por su nuca y acerca su cara a la mía. Mis labios actúan de inmediato y siento cómo se humedecen poco a poco. Interactúan con los suyos y los mojan, saboreándolos y deleitándose con su agradable sabor fresco. Nuestros cuerpos empiezan a sentir un calor muy intenso que se incrementa con el inicio de cada nuevo beso, no soportan mas, y se unen como queriendo fundirse con el que está enfrente de cada uno, puedo sentirlo, tan cerca que no lo soporto, así que empiezo a exhalar mas fuerte de lo normal, como agitado, pero en realidad estoy totalmente excitado. Creo que él también siente lo mismo ya que estoy sintiendo que algo me toca el pene y no era su mano que estaban tan entretenidas acariciando mi espalda y caderas. Nuestras vergas se encuentran y como si fueran cuerpos propios se frotan tan intensa y cercanamente como lo hacen sus propietarios.
Siento necesidad de sexo, realmente lo quiero, lo deseo y cada poro de mi cuerpo también. Detrás de mi hay algo, ¿unas esposas? No sé como llegaron allí pero las quería. Las tomo junto con una de su mano y lo recuesto en la cama, llevándola hasta una esquina donde hay un tubo y lo encadeno a él. No le molesta y su cara se torna un poco maliciosa, así que hago lo mismo con la otra mano llevándola al lado contrario de la cama. Me deslizo hacia atrás, quiero admirar el cuerpo que siempre había deseado ahora a mi total disposición dispuesto a hacer lo que yo quisiera, quiero ver todo ese monumento extendido a lo largo de una cama que no conocía pero que se que me hará muy feliz. Ahora paso una pierna del otro lado de su cuerpo y me deslizo hacia adelante, con mis piernas, una a cada lado de su cintura, lo aprieto y me agacho para empezar a besarlo, su boca, bajando por su cuello, con mi lengua resbalando hacia abajo hasta llegar a su pecho, jugando con sus pezones, sintiendo como se estremece, como me dice ''más'' con el simple calor que saca su cuerpo.
Sigo con mis besos, bajando por su abdomen, en medio de cada par de músculos cuando empiezo a sentir unos cuantos vellos, sé que estoy a punto de llegar, siento su pene erecto en mi barbilla, pero no, aún no, pasa por mi nariz, por mis ojos, hasta que se pierden por que ahora sigo besando sus gruesos muslos, abrazándolos, beso sus pies y meto su dedo gordo en mi boca. Me recuerda algo, así que mejor subo, ahí está, grueso, grande, jugoso, brillante, erecto, ansioso de una gran mamada. Mi boca va hacia él, puedo percibir su aroma, ese aroma tan masculino, su cabeza toca mis labios que se abren apretándola sin meter los dientes, bajando por el tronco humedeciendo cada parte con mi lengua que juguetea adentro de mi boca, llegando hasta la raíz mientras que su cabeza ya toca mi garganta. Se siente maravilloso así que lo repito, una y otra y otra vez, lentamente mientras él comienza a gemir alzando su pelvis y echando su cabeza hacia atrás. Me aseguro que esté totalmente mojado y me detengo, no quiero que acabe aún.
Me monto de nuevo en él, y hago que mi ano toque su verga, que parece a punto de explotar, la froto un poco más antes de meterla, la froto suave apretando con mis glúteos hasta que no aguanto mas y la meto, Siento un pequeño dolor, muy pequeño, así que me la como toda, su cuerpo se estremece mas y gime de placer así que continúo subiendo y bajando, primero lento, acelerando hasta que lo hago de prisa. Se nota que le gusta, aprieto mis nalgas tratando de sentir al máximo su gran verga inundando en mis entrañas, llegando a lo mas profundo que nadie jamás había llegado, caliente, húmeda, grande, dura, rica. Rozando cada uno de mis paredes internas. Exteriormente veo al hombre de mis sueños ahora mío, todo mío, araño su pecho y de vez en cuando me inclino a besarlo. De repente las esposas desaparecen y se levanta abrazándome, sentándose en la cama y ahora él embiste hacia arriba, ahora es su ritmo, su forma de llevar las cosas lo que me hace gemir a mí, de felicidad y de placer. Nuestros cuerpos abrazados, entrelazados, besándonos apasionadamente, subiendo y bajando hasta que siento un chorro caliente dentro de mi. Su grito me hizo comprender que al fin había llegado. Me mira a los ojos agradecido.
Le sonrío y lo volteo, poniéndolo en cuatro, le beso la nuca, la espalda, lo abrazo por detrás, y sin aviso le meto mi miembro completamente erecto. Está gritando, pero parece que al igual que yo, de placer. Me hinco, agarro sus caderas y empiezo a embestir brutalmente, se siente increíble llenar por completo su ser, así que lo hago, meto todos los 18 cms dentro de él y sacándola tan rápido como la meto, sudando cada vez más y excitándome con cada gemido que despide, que me hace perder el control hasta que estallo en un chorro ardiente dentro de él, ahora mojado no sólo por fuera a causa del sudor sino por dentro también. Lo volteo y lo recuesto en mi cama. Me acomodo al lado suyo dándole la espalda dejando que me abrace. Con nuestros cuerpos pegados, sintiendo su respiración en mi nuca, tocando con sus labios mis hombros, su pecho a mi espalda, su pene mi culo, sus piernas en las mías. Cierro los ojos y los abro unos segundos después, o eso parece.
Me desperté en la cama, con ropa, húmedo, con mis boxers mojados y extrañamente contento. Observé el cuarto, tratando de encontrarlo, pero no había nada, sólo yo, mis sueños, una ventana que me avisó que ya había amanecido, un desastre por todos lados y seguramente abajo también. Toda la sala, el comedor, la cocina y el baño era un desastre. Aquel profundo sueño me hizo olvidarme de todo por completo. En unos minutos llegaba mi mamá y mi abuela y no había hecho el quehacer como habíamos quedado. Está de más decir que me dieron la regañiza de mi vida pero realmente no me importó, si por mi hubiera sido, me quedaba soñando por el resto de mi vida. Pero por su puesto no es posible. Tuve que seguir mi vida y lo peor de todo: sin Omar. Al día siguiente me enteré que se había regresado a California con toda su familia, no lo había mencionado por que realmente no hablábamos mucho antes de lo que pasó esa vez. El amor de mi vida se había ido, sabiendo que me amaba, sabiendo que lo amaba. Viví triste y tratando de olvidarme de hombres por mucho tiempo pero claro que es imposible olvidarse de experiencias y momentos como los que he contado y los que sucedieron al comenzar la prepa...