Getaway
06-08 2007, 08:10 PM
En la universidad entraba muy seguido a los Chat tratando de conocer gente para intercambiar historias calientes, fotos y platicar de nuestras fantasías hasta que estábamos tan calientes que quedábamos en vernos para tener sexo y realizar todo lo que nos habíamos propuesto antes.
En uno de esos días, conocí en el Chat a un muchacho muy guapo, moreno que me platicaba las cosas que hacía con su novio en los dormitorios de la univerdad. Su novio era más experimentado que él y le había propuesto que hicieran un trío... inmediatamente me ofrecí para realizar su fantasía y comenzamos a chatear los tres.
Federico era moreno, alto y delgado de 22 años, le gustaba ser activo y tenía poco tiempo de haber comenzado a tener experiencias homosexuales. Daniel era rubio y musculoso, de 23 años y había comenzado su vida sexual desde muy pequeño. Comencé a preguntarles qué les gustaría hacer conmigo y me di cuenta de que ciertamente Daniel tenía más experiencia que Federico y pensé que por esa razón quería hacer un trío y gozar de una verga más experimentada. Entonces les propuse hacer una doble penetración... dejaron de contestar por un momento y pensé que no les había interesado, hasta que me dijeron que sí.
Quedamos de vernos afuera de la universidad, yo no les había enseñado ninguna foto mía así que se sorprendieron al reconocerme porque me habían visto antes haciendo deporte dentro del campus. Fuimos a su dormitorio y Federico se notaba nervioso mientras Daniel se veía más bien excitado. Platicamos un rato, yo tratando de relajar sus nervios y también ansioso por comenzar. Les pregunté si podía entrar a ducharme porque no había tenido tiempo de hacerlo después de hacer ejercicio y me metí a bañarme. Salí con mi cuerpo húmedo aún sacando vapor, ellos estaban acostados platicando en la cama y de pronto quedaron mudos cuando vieron mi cuerpo atlético y abdomen marcado, se les notaba el deseo en la cara.
Ambos me tomaron y me pusieron en la cama donde comenzamos a besarnos y a acariciarnos, los dos estaban totalmente dedicados a mí. Se fueron quitando sus ropas mientras me besaban, mamaban mi verga, chupaban mis pezones y recorrían todo mi cuerpo con sus lenguas y labios. Yo estaba disfrutando al máximo, mientras ellos gozaban de mi bien formado cuerpo. Sus cuerpos eran muy bellos, pero lo que más disfruté fue ver sus hermosas caras ansiosas por mamar y chupar toda mi piel. Federico tenía una verga larga y delgada con la cabeza redonda y Daniel tenía una verga grande y gorda que le colgaba como si no pudiera pararse de tanto peso. Al ver sus vergas no entendía por qué Daniel era pasivo teniendo semejante tronco, aunque se notaba que Francisco usaba muy bien sus 17cm.
Finalmente Federico sacó la caja de condones y me puso uno mientras estaba yo acostado sobre la cama, Daniel se puso lubricante en su culito y se sentó sobre de mí y fue metiéndose toda mi verga hasta que le entró completa. Desde ahí ya se notaba que Daniel la estaba disfrutando al máximo, comencé a moverme despacio mientras él se mordía los labios y ponía los ojos en blanco, lo sentía tan excitado que su cuerpo temblaba. Estuvo cabalgándome un rato hasta que se acercó Federico por detrás de él, le puso más lubricante y comenzó a empujar con la cabeza de su verga. Yo saqué un poco mi verga porque es más gruesa de la parte de en medio y quería hacer espacio para el tranco de Francisco, mientras Daniel se concentraba en relajar el culito y recibirnos a los dos.
Despacio sentí la verga de Federico haciendo presión con la mía y entrando las dos al mismo tiempo dentro de su novio. Daniel estaba totalmente extasiado agarrando la cabecera de la cama para mantenerse equilibrado, se mordía los labios sin poder decir una palabra como si tuviera miedo de comenzar a gritar de placer y que toda la universidad nos oyera. Una vez que logramos meter las dos vergas comenzamos a movernos despacio, Federico lo hacía dulcemente para no lastimar a su novio y le besaba la espalda, mientras yo en mi posición no podía hacer mucho más que disfrutar del apretado culito y la otra verga rozando la mía hacia adentro y hacia afuera.
Federico de pronto se volvió loco y comenzó a moverse mucho más fuerte, tanto que nos hacía movernos a los tres al ritmo que él quería. Así estuvimos un rato y el cuerpo de Daniel comenzó a llenarse de gotitas de sudor que caían sobre mí. En uno de los movimientos bruscos se salió mi verga y los tres salimos del estado casi hipnótico al que habíamos entrado. Entonces Daniel se puso en cuatro sobre el borde de la cama y Federico se lo comenzó a coger parado. Yo me puse detrás de Federico y le comencé a comer su delicioso culito tratando de meterle la lengua hasta el fondo.
Federico se salió de Daniel y me ofreció el culito de su novio, en seguida me paré y le metí la verga de una embestida y me lo comencé a coger tan fuerte como pude. Después de un rato, Daniel me pidió que ya no lo siguiera cogiendo, inmediatamente me detuve y él se quitó dejando ver la cama llena de semen, me miró complacido y me dijo: ya me había venido hace rato pero quería que me siguieras cogiendo. Cuando me doy cuenta, Francisco estaba también sobre la cama en cuatro ofreciéndome su culito. Se lo comencé a lamer y él se dejó mientras gemía y se retorcía, luego le puse lubricante y comencé a meterle la verga despacito, en ese momento entendí que tal vez era la primera vez que lo penetraban o al menos era una de las primeras veces.
Comencé a moverme despacito y cada vez más fuerte. Ya me había cansado de estar parado, entonces lo ayudé a darse la vuelta para quedar boca arriba sin sacarle mi verga del culo... fue toda una acrobacia, pero finalmente quedó con sus piernas sobre mis hombros. Así pude ver su cada de placer cada vez que mis embestidas lo penetraban tan adentro como podía mi verga. En eso sale una blanca gota de su verga, seguida de un chorro de semen que le manchó la cara y otros chorros que seguían cayendo sobre su pecho y abdomen. Saqué mi verga, me quité el condón y me masturbé hasta venirme sobre de él también sancado largos y gruesos chorros de semen. Daniel se unió a nosotros lamiendo el semen sobre el cuerpo de su novio.
Quedé exhausto y me tiré sobre la cama, había sido mi mejor orgasmo en mucho tiempo. Nuestros tres cuerpos acostados uno al lado del otro estaban llenos de sudor, semen, saliva y lubricante... una combinación que me asqueó un poco, pero pronto se me hizo excitante cuando Daniel comenzó a mamarme la verga. Sentí cómo mi miembro iba creciendo de nuevo dentro de su boca, entonces miré a Federico y le pregunté: “¿te importa si solamente me cojo a Daniel?” Federico respondió que estaba bien y se sentó en una silla junto a la cama para ver lo que estaba por comenzar.
Cuando tuve mi erección completa, me puse otro condón y acosté a Daniel con las piernas sobre mis hombros. Le metí mi verga hasta el fondo con poco cuidado, sabiendo que ya estaría bastante dilatado. Su interior se sentía hirviendo de caliente y fue una hermosa recibida para mi verga que quería más sexo a pesar del ligero dolor por haberse excitado tan rápido por segunda ocasión. Comencé a moverme despacio buscando su próstata y cuando vi la reacción en su cara de que había encontrado el punto, comencé a moverme más y más rápido hasta que perdí el control extasiado, lo abracé y lo cargué para poder penetrarlo tan adentro como fuera posible y así en el aire, me vine dentro de él.
Casi lo aventé sobre la cama después venirme, ahora si que me había quedado totalmente sin fuerza. Por la cogida tan brutal, Daniel había perdido totalmente la erección y terminó por masturbarse hasta llenar su abdomen con blancas gotas de caliente semen. Francisco se acercó y nos besó a los dos. Yo estaba casi mareado sobre la cama tratando de recuperar el aliento después de semejante esfuerzo. Ambos seguían acariciándome.
Cuando por fin pude ponerme de pie, volví a meterme a la regadera y me duché de nuevo. Me vestí y me despedí, ya era de noche y habíamos pasado casi 6 horas teniendo sexo... por supuesto, quedamos de volver a vernos.
En uno de esos días, conocí en el Chat a un muchacho muy guapo, moreno que me platicaba las cosas que hacía con su novio en los dormitorios de la univerdad. Su novio era más experimentado que él y le había propuesto que hicieran un trío... inmediatamente me ofrecí para realizar su fantasía y comenzamos a chatear los tres.
Federico era moreno, alto y delgado de 22 años, le gustaba ser activo y tenía poco tiempo de haber comenzado a tener experiencias homosexuales. Daniel era rubio y musculoso, de 23 años y había comenzado su vida sexual desde muy pequeño. Comencé a preguntarles qué les gustaría hacer conmigo y me di cuenta de que ciertamente Daniel tenía más experiencia que Federico y pensé que por esa razón quería hacer un trío y gozar de una verga más experimentada. Entonces les propuse hacer una doble penetración... dejaron de contestar por un momento y pensé que no les había interesado, hasta que me dijeron que sí.
Quedamos de vernos afuera de la universidad, yo no les había enseñado ninguna foto mía así que se sorprendieron al reconocerme porque me habían visto antes haciendo deporte dentro del campus. Fuimos a su dormitorio y Federico se notaba nervioso mientras Daniel se veía más bien excitado. Platicamos un rato, yo tratando de relajar sus nervios y también ansioso por comenzar. Les pregunté si podía entrar a ducharme porque no había tenido tiempo de hacerlo después de hacer ejercicio y me metí a bañarme. Salí con mi cuerpo húmedo aún sacando vapor, ellos estaban acostados platicando en la cama y de pronto quedaron mudos cuando vieron mi cuerpo atlético y abdomen marcado, se les notaba el deseo en la cara.
Ambos me tomaron y me pusieron en la cama donde comenzamos a besarnos y a acariciarnos, los dos estaban totalmente dedicados a mí. Se fueron quitando sus ropas mientras me besaban, mamaban mi verga, chupaban mis pezones y recorrían todo mi cuerpo con sus lenguas y labios. Yo estaba disfrutando al máximo, mientras ellos gozaban de mi bien formado cuerpo. Sus cuerpos eran muy bellos, pero lo que más disfruté fue ver sus hermosas caras ansiosas por mamar y chupar toda mi piel. Federico tenía una verga larga y delgada con la cabeza redonda y Daniel tenía una verga grande y gorda que le colgaba como si no pudiera pararse de tanto peso. Al ver sus vergas no entendía por qué Daniel era pasivo teniendo semejante tronco, aunque se notaba que Francisco usaba muy bien sus 17cm.
Finalmente Federico sacó la caja de condones y me puso uno mientras estaba yo acostado sobre la cama, Daniel se puso lubricante en su culito y se sentó sobre de mí y fue metiéndose toda mi verga hasta que le entró completa. Desde ahí ya se notaba que Daniel la estaba disfrutando al máximo, comencé a moverme despacio mientras él se mordía los labios y ponía los ojos en blanco, lo sentía tan excitado que su cuerpo temblaba. Estuvo cabalgándome un rato hasta que se acercó Federico por detrás de él, le puso más lubricante y comenzó a empujar con la cabeza de su verga. Yo saqué un poco mi verga porque es más gruesa de la parte de en medio y quería hacer espacio para el tranco de Francisco, mientras Daniel se concentraba en relajar el culito y recibirnos a los dos.
Despacio sentí la verga de Federico haciendo presión con la mía y entrando las dos al mismo tiempo dentro de su novio. Daniel estaba totalmente extasiado agarrando la cabecera de la cama para mantenerse equilibrado, se mordía los labios sin poder decir una palabra como si tuviera miedo de comenzar a gritar de placer y que toda la universidad nos oyera. Una vez que logramos meter las dos vergas comenzamos a movernos despacio, Federico lo hacía dulcemente para no lastimar a su novio y le besaba la espalda, mientras yo en mi posición no podía hacer mucho más que disfrutar del apretado culito y la otra verga rozando la mía hacia adentro y hacia afuera.
Federico de pronto se volvió loco y comenzó a moverse mucho más fuerte, tanto que nos hacía movernos a los tres al ritmo que él quería. Así estuvimos un rato y el cuerpo de Daniel comenzó a llenarse de gotitas de sudor que caían sobre mí. En uno de los movimientos bruscos se salió mi verga y los tres salimos del estado casi hipnótico al que habíamos entrado. Entonces Daniel se puso en cuatro sobre el borde de la cama y Federico se lo comenzó a coger parado. Yo me puse detrás de Federico y le comencé a comer su delicioso culito tratando de meterle la lengua hasta el fondo.
Federico se salió de Daniel y me ofreció el culito de su novio, en seguida me paré y le metí la verga de una embestida y me lo comencé a coger tan fuerte como pude. Después de un rato, Daniel me pidió que ya no lo siguiera cogiendo, inmediatamente me detuve y él se quitó dejando ver la cama llena de semen, me miró complacido y me dijo: ya me había venido hace rato pero quería que me siguieras cogiendo. Cuando me doy cuenta, Francisco estaba también sobre la cama en cuatro ofreciéndome su culito. Se lo comencé a lamer y él se dejó mientras gemía y se retorcía, luego le puse lubricante y comencé a meterle la verga despacito, en ese momento entendí que tal vez era la primera vez que lo penetraban o al menos era una de las primeras veces.
Comencé a moverme despacito y cada vez más fuerte. Ya me había cansado de estar parado, entonces lo ayudé a darse la vuelta para quedar boca arriba sin sacarle mi verga del culo... fue toda una acrobacia, pero finalmente quedó con sus piernas sobre mis hombros. Así pude ver su cada de placer cada vez que mis embestidas lo penetraban tan adentro como podía mi verga. En eso sale una blanca gota de su verga, seguida de un chorro de semen que le manchó la cara y otros chorros que seguían cayendo sobre su pecho y abdomen. Saqué mi verga, me quité el condón y me masturbé hasta venirme sobre de él también sancado largos y gruesos chorros de semen. Daniel se unió a nosotros lamiendo el semen sobre el cuerpo de su novio.
Quedé exhausto y me tiré sobre la cama, había sido mi mejor orgasmo en mucho tiempo. Nuestros tres cuerpos acostados uno al lado del otro estaban llenos de sudor, semen, saliva y lubricante... una combinación que me asqueó un poco, pero pronto se me hizo excitante cuando Daniel comenzó a mamarme la verga. Sentí cómo mi miembro iba creciendo de nuevo dentro de su boca, entonces miré a Federico y le pregunté: “¿te importa si solamente me cojo a Daniel?” Federico respondió que estaba bien y se sentó en una silla junto a la cama para ver lo que estaba por comenzar.
Cuando tuve mi erección completa, me puse otro condón y acosté a Daniel con las piernas sobre mis hombros. Le metí mi verga hasta el fondo con poco cuidado, sabiendo que ya estaría bastante dilatado. Su interior se sentía hirviendo de caliente y fue una hermosa recibida para mi verga que quería más sexo a pesar del ligero dolor por haberse excitado tan rápido por segunda ocasión. Comencé a moverme despacio buscando su próstata y cuando vi la reacción en su cara de que había encontrado el punto, comencé a moverme más y más rápido hasta que perdí el control extasiado, lo abracé y lo cargué para poder penetrarlo tan adentro como fuera posible y así en el aire, me vine dentro de él.
Casi lo aventé sobre la cama después venirme, ahora si que me había quedado totalmente sin fuerza. Por la cogida tan brutal, Daniel había perdido totalmente la erección y terminó por masturbarse hasta llenar su abdomen con blancas gotas de caliente semen. Francisco se acercó y nos besó a los dos. Yo estaba casi mareado sobre la cama tratando de recuperar el aliento después de semejante esfuerzo. Ambos seguían acariciándome.
Cuando por fin pude ponerme de pie, volví a meterme a la regadera y me duché de nuevo. Me vestí y me despedí, ya era de noche y habíamos pasado casi 6 horas teniendo sexo... por supuesto, quedamos de volver a vernos.