Incognito
27-07 2007, 07:41 PM
Lunes por la mañana, una de las socias de mi organización de Mercadeo en Red viene a buscarme para solucionar algunas dudas y planear metas para el mes siguiente. Este negocio me da la posibilidad de conocer diferentes personas en todo México y fuera de él. Eso aunado con lo gratificante que es tanto a nivel personal como económico, forman el cúmulo de razones por las cuales creo que no hay mejor negocio en el mundo.
Estábamos en esa charla, cuando la misma comienza a cambiar de rumbos, y se va a terrenos personales. El mal matrimonio de mi socia a la que llamaré Mary, comienza a hacerse presente. Yo ya había notado ciertos coqueteos de ella, sin estar muy seguro de los mismos. Pues todos los socios nos llevamos bastante bien y las risas y los abrazos no se dejan esperar. Entonces creí que era mi ego tratando de jugarme una mala pasada.
Pero aquella charla me estaba confirmando mis sospechas, ella me decía:
- Es que mi marido ya ni me toca, es mas con decirte que dormimos en camas separadas y apenas nos hablamos.
- Bueno pues busca por otro lado lo que no te dan en tu casa, total si ya no hay cariño ni nada, eso no quiere decir que dejes de ser mujer.- Le respondí.
- Sí, pero ya nadie se fija en mí.
- Bueno quizá no seas una jovencita, pero eres una mujer atractiva y además tienes eso que atrae a los hombres.- Me refería a esa cachondez innata que tienen muchas hembras, que te hacen tener pensamientos calientes a su costa. Ella me lleva como diez años.
- Si ¿Cómo no? Lo dices nada más para hacerme sentir bien, pero a poco tú harías el amor con alguien como yo.
- Claro que sí, no te estoy mintiendo, de verdad me pareces una señora atractiva. Lo único que debes hacer es liberarte de tus viejas ideas, ser más liberal y menos conservadora. En tu caso no es un argumento para seducirte, es una realidad imperiosa, o acaso ¿Ya no tienes ganas de que te hagan el amor?.- Sabía que con esa contestación, me estaba jugando el tener que demostrarlo.
- Buueeno, la verdad me encantaría saber cómo lo haces tú.- Guardó silencio, agachó la cara y apretó las piernas. Todo esto con un gesto entre apenada y creo yo, estimulándose al terminar la frase “cómo lo haces tú”.
Ella estaba sentada a mi izquierda, como a dos metros. Yo me levanté de la silla frente mi escritorio, la verdad me había encendido su trabajosa confesión. Ella venia recién bañada, oliendo a jabón, con el pelo aun húmedo. Esto la hacía verse apetitosa y más joven de lo que se ve típicamente.
Vestía una falda a la rodilla color azul y una blusa de esas que usan las señoras color blanco.
Me acerque de lado a su oído y le dije:
- ¿Quieres coger?.- Mientras le lamía su oreja suavemente. Esta sintaxis de hacer el amor, para mí es muy larga e implica algo más que una buena sesión de sexo.
Ella se volteó jadeante y me dijo:
- siIIIII.- Lo escribo lo más cercano a lo que se escuchó, un sí de menos a más, resoplado. Mientras lo decía se prendió a mi boca y me dio un abrazo tipo oso abarcándome casi por completo.
La levanté de la silla, porque era una posición medio incomoda y la jale para recargarla contra la pared. La seguí besando, chupando sus labios y yendo de un lado a otro de su cuello.
Ella como que se dio cuenta de que esto ya no se iba a detener, y me decía con tono de ruego:
- No, no, aquí no mi amor.- En mi mente hacia corto, eso de mi amor
- Claro que sí, ahora me cumples mamita
- No, no, por favor.- Pero claro que me restregaba el pene con su mano por fuera de mi pantalón, y seguía en el besuqueo.
Yo le desabroché la falta y esta cayó al piso por si sola, y quedó con su ropa interior mata pasiones. Mientras seguía besando bajé a sus muy respetables y morenos pechos de ese color que me encantan. Comencé a terminar de criarme (besarlos, chuparlos, comerlos). Ella ya jadeaba con un khA, khA, khA, (repito que trato de describir el sonido exacto que hacia).
Tengo que aclarar antes de seguir, que cuando alguien me ofrece esa invaluable oportunidad de coger sin las típicas exigencias del amor, sin la tonta expectativa del “después”, y me permite y se permite seguir los pasos del deseo puro y simple como es… me vuelvo un poco animal y además disfruto con pasión y sin miramientos.
Así que yo chupeteaba sus pezones sin cuidarme de darle una mordida involuntaria, sorberlos y lamerlos por completo. Con fuerza de esa que te sale cuando sientes ganas de morder de verdad y comerte un pedazo de esa rica carne. No la mordí claro… pero poco falto.
Seguía en ese succionar de senos, de uno al otro, y de vuelta… subiendo en ratos a su boca para besarla y sacarle la lengua con el aspirar de mi boca, y volvía a bajar a sus senos, ya brillantes de mi saliva y rojos alrededor de sus aureolas de tanto chuparlos. Continué con mi tarea, seguí en esos senos maduros y ricos.
Aventuré mi mano a su vagina, y sentí sus otros labios húmedos ya, escurriendo pequeñas cantidades de fluido, el suficiente para lubricar mis dedos y humedecer su sexo. Comencé a frotar su clítoris, que debo confesar es el más grande que he acariciado, ya que abarcaba casi la mitad de su monte de Venus.
Con el meneo de mis hábiles dedos sobre su punto sensible, el chupeteo de senos, labios, lengua y cuello, ella solo hacia:
- Aaaay, aaaayyyy, aaaaay, aaaayyyy.- Un ay corto y otro largo y de nuevo… como si se quejara y pidiera más con cada ayy.
- ¿Quieres que te la meta o no?.- Le dije al oído. Yo también jadeaba de placer.
La giré para apretar sus nalgas contra mi pene aun oculto bajo mi ropa. La sujetaba con más firmeza por sus caderas, mientras acariciaba su vagina:
- Ajaaa, ajaaa, si, siii.- No esperaba su aprobación para hacerlo, pero me excita que una mujer reconozca lo que quiere en voz alta.
Así de excitada, la agaché para que se recargara de mi escritorio y comencé a sobarle esas nalgas. Ella serpenteaba con ellas y me agarraba con sus manos hasta donde podía alcanzar de mis piernas y nalgas.
Bajé mi pantalón de un tirón con todo y bóxer. Comencé a cachetear sus nalgas con mi pene erecto y húmedo, mordisqueé brevemente esas ricas nalgas y las lameteé. Ella seguía con los aayy aayyyy, aaaay, aaayyy.
Me incorporé, coloque mi verga en la entrada de su vagina, y comencé un movimiento profundo y salvaje. Mientras la sujetaba con mis manos en sus nalgas, la tenía tan bien afianzada y la penetraba tan fuerte, que ella hacia unos ruidos extraños como si se atragantara.
Yo seguía cogiéndomela como loco, fuerte, profundo, con un ritmo acompasado… y le dije, egoístamente lo reconozco:
- No te voy a esperar, así que apúrate.
Terminando de decir aquello, ella se sumó al movimiento haciendo circular sus rico culo en ochos, yo la jalaba de las nalgas, las tenia bien aprisionadas entre mis manos y me resultaron unas ricas agarraderas, firmes y grandes.
No aguanté la tentación, separé una mano y le di una nalgada fuerte. Tanto que mis dedos se quedaron dibujados en su piel. Ella grito:
- SIIIIÍ, …si,si,si.- Un “si” largo, para luego seguir si, si, si… al ritmo de las embestidas y sus ocho.
Hasta que aumenté la forma en que se la estaba metiendo, ahora lo hacía más fuerte, más rico. Incluso el escritorio se movía sobre el piso con los movimientos tan fuertes que hacíamos.
Ella, gritaba literalmente:
- Aaaayy, aaaaayy, aaaaaAAH
Se vino 3 segundos antes que yo…. Me vine rico, delicioso, apretando y amasando sus grandes y ricas nalgas.
Nos fuimos calmando, nos volvimos a alinear, y ella me decía:
- Que rico mi amor.- Ese mi amor me incomodaba.
- Que rico.
- Tenía tanto tiempo, que quería que me cogieras así, sabía que eras muy apasionado. Oye y si un día de estos ¿se me antoja hacerlo de nuevo?.- dejó la pregunta en el aire.
- Cuando quieras, siempre y cuando no confundamos esto con una relación seria ni se interponga en nuestros negocios ¿ok?.- Le respondí.
- Ok.- Me respondió con una cara de dulzura.
La acompañé a la puerta, y se despidió de mí como una novia de secundaria, con un abrazo y un besito.
No ha vuelto a pasar nada… porque creo que es de esas mujeres que terminan enamorándose, y eso podría dañar tanto su persona, como nuestra sociedad… pero uno nunca sabe.
Los tendré informados.
Ah, si alguien quiere ser mi socio o socia de negocios, porque lo de mi negocio es serio, pueden contactarme. Un abrazo.
Estábamos en esa charla, cuando la misma comienza a cambiar de rumbos, y se va a terrenos personales. El mal matrimonio de mi socia a la que llamaré Mary, comienza a hacerse presente. Yo ya había notado ciertos coqueteos de ella, sin estar muy seguro de los mismos. Pues todos los socios nos llevamos bastante bien y las risas y los abrazos no se dejan esperar. Entonces creí que era mi ego tratando de jugarme una mala pasada.
Pero aquella charla me estaba confirmando mis sospechas, ella me decía:
- Es que mi marido ya ni me toca, es mas con decirte que dormimos en camas separadas y apenas nos hablamos.
- Bueno pues busca por otro lado lo que no te dan en tu casa, total si ya no hay cariño ni nada, eso no quiere decir que dejes de ser mujer.- Le respondí.
- Sí, pero ya nadie se fija en mí.
- Bueno quizá no seas una jovencita, pero eres una mujer atractiva y además tienes eso que atrae a los hombres.- Me refería a esa cachondez innata que tienen muchas hembras, que te hacen tener pensamientos calientes a su costa. Ella me lleva como diez años.
- Si ¿Cómo no? Lo dices nada más para hacerme sentir bien, pero a poco tú harías el amor con alguien como yo.
- Claro que sí, no te estoy mintiendo, de verdad me pareces una señora atractiva. Lo único que debes hacer es liberarte de tus viejas ideas, ser más liberal y menos conservadora. En tu caso no es un argumento para seducirte, es una realidad imperiosa, o acaso ¿Ya no tienes ganas de que te hagan el amor?.- Sabía que con esa contestación, me estaba jugando el tener que demostrarlo.
- Buueeno, la verdad me encantaría saber cómo lo haces tú.- Guardó silencio, agachó la cara y apretó las piernas. Todo esto con un gesto entre apenada y creo yo, estimulándose al terminar la frase “cómo lo haces tú”.
Ella estaba sentada a mi izquierda, como a dos metros. Yo me levanté de la silla frente mi escritorio, la verdad me había encendido su trabajosa confesión. Ella venia recién bañada, oliendo a jabón, con el pelo aun húmedo. Esto la hacía verse apetitosa y más joven de lo que se ve típicamente.
Vestía una falda a la rodilla color azul y una blusa de esas que usan las señoras color blanco.
Me acerque de lado a su oído y le dije:
- ¿Quieres coger?.- Mientras le lamía su oreja suavemente. Esta sintaxis de hacer el amor, para mí es muy larga e implica algo más que una buena sesión de sexo.
Ella se volteó jadeante y me dijo:
- siIIIII.- Lo escribo lo más cercano a lo que se escuchó, un sí de menos a más, resoplado. Mientras lo decía se prendió a mi boca y me dio un abrazo tipo oso abarcándome casi por completo.
La levanté de la silla, porque era una posición medio incomoda y la jale para recargarla contra la pared. La seguí besando, chupando sus labios y yendo de un lado a otro de su cuello.
Ella como que se dio cuenta de que esto ya no se iba a detener, y me decía con tono de ruego:
- No, no, aquí no mi amor.- En mi mente hacia corto, eso de mi amor
- Claro que sí, ahora me cumples mamita
- No, no, por favor.- Pero claro que me restregaba el pene con su mano por fuera de mi pantalón, y seguía en el besuqueo.
Yo le desabroché la falta y esta cayó al piso por si sola, y quedó con su ropa interior mata pasiones. Mientras seguía besando bajé a sus muy respetables y morenos pechos de ese color que me encantan. Comencé a terminar de criarme (besarlos, chuparlos, comerlos). Ella ya jadeaba con un khA, khA, khA, (repito que trato de describir el sonido exacto que hacia).
Tengo que aclarar antes de seguir, que cuando alguien me ofrece esa invaluable oportunidad de coger sin las típicas exigencias del amor, sin la tonta expectativa del “después”, y me permite y se permite seguir los pasos del deseo puro y simple como es… me vuelvo un poco animal y además disfruto con pasión y sin miramientos.
Así que yo chupeteaba sus pezones sin cuidarme de darle una mordida involuntaria, sorberlos y lamerlos por completo. Con fuerza de esa que te sale cuando sientes ganas de morder de verdad y comerte un pedazo de esa rica carne. No la mordí claro… pero poco falto.
Seguía en ese succionar de senos, de uno al otro, y de vuelta… subiendo en ratos a su boca para besarla y sacarle la lengua con el aspirar de mi boca, y volvía a bajar a sus senos, ya brillantes de mi saliva y rojos alrededor de sus aureolas de tanto chuparlos. Continué con mi tarea, seguí en esos senos maduros y ricos.
Aventuré mi mano a su vagina, y sentí sus otros labios húmedos ya, escurriendo pequeñas cantidades de fluido, el suficiente para lubricar mis dedos y humedecer su sexo. Comencé a frotar su clítoris, que debo confesar es el más grande que he acariciado, ya que abarcaba casi la mitad de su monte de Venus.
Con el meneo de mis hábiles dedos sobre su punto sensible, el chupeteo de senos, labios, lengua y cuello, ella solo hacia:
- Aaaay, aaaayyyy, aaaaay, aaaayyyy.- Un ay corto y otro largo y de nuevo… como si se quejara y pidiera más con cada ayy.
- ¿Quieres que te la meta o no?.- Le dije al oído. Yo también jadeaba de placer.
La giré para apretar sus nalgas contra mi pene aun oculto bajo mi ropa. La sujetaba con más firmeza por sus caderas, mientras acariciaba su vagina:
- Ajaaa, ajaaa, si, siii.- No esperaba su aprobación para hacerlo, pero me excita que una mujer reconozca lo que quiere en voz alta.
Así de excitada, la agaché para que se recargara de mi escritorio y comencé a sobarle esas nalgas. Ella serpenteaba con ellas y me agarraba con sus manos hasta donde podía alcanzar de mis piernas y nalgas.
Bajé mi pantalón de un tirón con todo y bóxer. Comencé a cachetear sus nalgas con mi pene erecto y húmedo, mordisqueé brevemente esas ricas nalgas y las lameteé. Ella seguía con los aayy aayyyy, aaaay, aaayyy.
Me incorporé, coloque mi verga en la entrada de su vagina, y comencé un movimiento profundo y salvaje. Mientras la sujetaba con mis manos en sus nalgas, la tenía tan bien afianzada y la penetraba tan fuerte, que ella hacia unos ruidos extraños como si se atragantara.
Yo seguía cogiéndomela como loco, fuerte, profundo, con un ritmo acompasado… y le dije, egoístamente lo reconozco:
- No te voy a esperar, así que apúrate.
Terminando de decir aquello, ella se sumó al movimiento haciendo circular sus rico culo en ochos, yo la jalaba de las nalgas, las tenia bien aprisionadas entre mis manos y me resultaron unas ricas agarraderas, firmes y grandes.
No aguanté la tentación, separé una mano y le di una nalgada fuerte. Tanto que mis dedos se quedaron dibujados en su piel. Ella grito:
- SIIIIÍ, …si,si,si.- Un “si” largo, para luego seguir si, si, si… al ritmo de las embestidas y sus ocho.
Hasta que aumenté la forma en que se la estaba metiendo, ahora lo hacía más fuerte, más rico. Incluso el escritorio se movía sobre el piso con los movimientos tan fuertes que hacíamos.
Ella, gritaba literalmente:
- Aaaayy, aaaaayy, aaaaaAAH
Se vino 3 segundos antes que yo…. Me vine rico, delicioso, apretando y amasando sus grandes y ricas nalgas.
Nos fuimos calmando, nos volvimos a alinear, y ella me decía:
- Que rico mi amor.- Ese mi amor me incomodaba.
- Que rico.
- Tenía tanto tiempo, que quería que me cogieras así, sabía que eras muy apasionado. Oye y si un día de estos ¿se me antoja hacerlo de nuevo?.- dejó la pregunta en el aire.
- Cuando quieras, siempre y cuando no confundamos esto con una relación seria ni se interponga en nuestros negocios ¿ok?.- Le respondí.
- Ok.- Me respondió con una cara de dulzura.
La acompañé a la puerta, y se despidió de mí como una novia de secundaria, con un abrazo y un besito.
No ha vuelto a pasar nada… porque creo que es de esas mujeres que terminan enamorándose, y eso podría dañar tanto su persona, como nuestra sociedad… pero uno nunca sabe.
Los tendré informados.
Ah, si alguien quiere ser mi socio o socia de negocios, porque lo de mi negocio es serio, pueden contactarme. Un abrazo.