MBH
10-07 2007, 01:42 PM
Recuerdo la primera vez que te vi, era el inicio de la universidad, el propedéutico, ese curso en donde conoces a todos y a nadie; ahí estabas tu fuera en una mesa, me acerqué a la vez que otras futuras compañeras de carrera lo hacían, y al hacerlo me miraste y dijiste un simple hola, y fue ahí que supe que me había enamorado.
El curso termino (fueron solo dos semanas) a cada persona le asignaron su respectivo grupo y no quedamos juntas, así paso el primer semestre, fue y vino a gran velocidad. Antes de darme cuenta ya estaba en segundo, nuevos compañeros y nuevos maestros ; entonces te vi de nuevo, tan linda, quizás un poco mas delgada, pero igualmente hermosa.
Nos vimos y en tu mirada notaba que recordabas haberme visto, te dije hola, y respondiste al saludo con una gran sonrisa y un beso en la mejilla; quedé encantada, decidimos sentarnos juntas y empezó una mistad muy especial. Desde el primer día podíamos platicar de todo, yo te podía mirar por horas, tú me escuchabas siempre muy atenta.
Era una amistad demasiado linda, me encantaba abrazarte y tú te dejabas, nos mirábamos y parecía que nuestros ojos hablaban, había juego de manos yo queriendo sostenerlas siempre y tu haciendo como que las quitabas; en los descansos nos íbamos al pequeño jardín al lado del edificio, me recostaba sobre una piedra y tu siempre te sentabas entre mis piernas y te recostabas sobre mi, dejando que te abrazara o que jugara con tu cabello, más de una ocasión llegábamos tarde a clases o simplemente no entrabamos, al estar juntas el tiempo volaba.
A tus amigas se les hacia raro que pasaras tanto tiempo conmigo, te empezaron a cuestionar que si éramos amigas o algo mas, y entonces tu temor ganó y a la defensiva dijiste que solo amigas (aunque era cierto, pero estábamos a un paso de ser algo mas) y para convencerlas te alejaste de mi; ya no pasabas casi conmigo y hasta cambiaste el lugar donde te sentabas, todo fue tan rápido que prácticamente no me di cuenta cuando te perdí. Fueron momentos difíciles, trataba de hablar a solas contigo, pero siempre estabas con tus amigas quizás temías el estar a solas conmigo, pero el momento se dio.
Un día no entre a clases, tu al verme ausente te alejaste un poco de tus amigas y al final de clases te espere en el estacionamiento, cuando ibas a abrir la puerta te tome del brazo, te giré y solo dije:
-Necesito hablar contigo.
Tus ojos mostraban la sorpresa, pero no te negaste
-Esta bien, sube al auto vamos a mi departamento, estaremos mas tranquilas.
Ambas subimos al auto y emprendimos la partida, el camino se hizo eterno, ninguna hablaba y la tensión era demasiada. Llegamos a tu departamento, entraste primero y yo te seguía, realmente iba un poco enojada, pero todos mis enojos y barreras se derrumbaron en cuanto cerraste la puerta, te abrazaste a mi llorando y pidiendo perdón.
- Por favor perdóname, discúlpame tienes que comprenderme que para mi todo esto era nuevo.
-¿Pero de que hablas para mi también lo era, es decir, que era lo nuevo?
- Por favor no me hagas esto, tu sabes de lo que hablo, de lo que hay entre nosotras
- Oh, ¿existe un nosotras?
- ¿Que? – Tu rostro era de total confusión
- No hay un nosotras, nunca lo hubo, es decir si hubiera sido así no te hubieras alejado de mi en la forma en que lo hiciste, sin hablar conmigo.
- No entiendes, fue mucha presión, no es nada fácil para mí el darme cuenta de que...
- ¿De qué? ¿De qué te diste cuenta? – Pregunte interrumpiéndote- Por favor dilo, no te quedes callada ahora, por favor – te decía todo esto mientras te abrazaba y apartaba un mechón de cabello de tu rostro.
- Darme cuenta de esto – y en ese instante me besaste, fue algo increíble, tú me estabas besando, y lo hacías tan bien, tan lento, tan tierno, lleno de amor, de cariño.
Y ya no quise separarme de ti solo me aleje unos centímetros para mirarte a los ojos y entonces descubrir ese brillo, el mismo brillo que tu me decías que tenia yo cuando te miraba, y ahora te bese yo, un beso con el mismo amor pero con mas pasión, mas libre y tu me lo permitiste.
Te abrace por la cintura y te fui conduciendo a tu habitación (conocía perfectamente bien tu departamento pues había estado en el muchas veces) no deje de besarte en ningún momento; por el camino te saque tu blusa, tu me ayudaste en eso, y tu fuiste desabrochando los botones de la mía (como maldije el haberme puesto una blusa que se abotonaba pero a ti no te importo), la ropa fue cayendo al desabrochar tu pantalón y verlo caer mi corazón se acelero, yo llevaba falda así que fue mas sencillo; al entrar a tu recamara solo estábamos en ropa interior, y te veías tan hermosa.
- Quiero ser tuya - lo dijiste con un erotismo que casi me derrites
- ¿Estás segura? – lo dije llenándote de besos
- Mmmm claro que si, totalmente ¿y tu?
- Yo muero por estar contigo
Sonreíste al escuchar mi respuesta, fuiste hacia la cama y me llevaste tras de ti tomándome de la mano, te tumbaste sobre ella y yo sobre ti. Empecé besando tu cuello, de tu boca salían suspiros que eran interrumpidos por pequeños gemidos, fui bajando hasta llegar a tus pechos, y dejándolos desnudos pude contemplarlos eran perfectos, pequeños, erguidos al pasar mi lengua sobre tu pezón se puso duro automáticamente, entonces los llene de pequeños besos a ambos haciendo que te levantaras y me pidieras que no me detuviera.
Besándote fui bajando, y me detuve un minuto en tu ombligo tan bello, tras besarlo seguí descendiendo. Al llegar al borde de tu braga pude darme cuenta de tu excitación, con ese olor a mujer que ame en ti, lentamente fui bajando tus braguitas hasta quitarlas, el subir lo hice lento, besando tus pies, tus piernas, deteniéndome en tus ingles, escuchando tus gemidos.
-Por favor no pares, no pares ahora, por favor
Y no lo hice, cuando toque tu clítoris con mi lengua fue como si una corriente eléctrica recorriera todo tu cuerpo (y quizás fue así) y un hermoso ahhhmmmm salió de tus labios.
Ese primer contacto fue increíble, empecé a recorrer todo tu ser, mis labios de apoderaron de tu clítoris, lo chupaba, lo besaba, lo mamaba, y tu soltabas tantos flujos que pareciera estaban contenidos en ti.
- Si, así, así, sigue, sigue cariño por favor – decías todo esto entre jadeos, a los minutos te empezaste a mover de arriba abajo, hacia los lados
– Me corro, me corro, no pares por favor, hazme llegar hazme lle…. – en ese momento tus manos se posaron en mi cabeza, como no queriendo que me escapara.
Y no pensaba hacerlo. Te pusiste rígida y de tu interior se desbordo gran cantidad de placer reflejado en tus flujos, después de tu orgasmo (tu primer orgasmo conmigo) tu cuerpo se relajo y quedaste en la cama viéndote aun mas hermosa.
Subí hasta tus labios y te bese con toda la ternura que había en mí.
– Gracias – dijiste en ese momento, y con una mirada coqueta solo dije
– Aun no des las gracias, queda algo mas – y te sonreí.
Fue genial ver tu cara de sorpresa. Entonces descendí de nuevo sobre ti, llenando tu cuerpo de besos y caricias; y al llegar a tu centro de placer ya estaba de nuevo húmedo. Lentamente fui introduciendo mi dedo índice en ti, haciendo soltar un mmmmm que a mis oídos sonó demasiado erótico. Tu vagina se sentía realmente apretadita pero a la vez que podía entrar otro dedito en ti, entonces empecé a introducir el dedo medio, cuando ambos estaban dentro de ti empecé a moverlos muy lentamente, y unos instantes después lo hacia a gran velocidad.
Tú pedias que siguiera, que no me detuviera, sentí como tu interior apretaba mis dedos y me di cuenta que pronto te correrías de nuevo; entonces mi boca se dirigió a tu clítoris que clamaba ser atendido, y así mamándote y penetrándote sentí como te llego tu segundo orgasmo. Seguí moviendo mis dedos dentro de ti prolongando de este modo tu placer, cuando había pasado subí sobre ti, llenándote de besos y mirándote a los ojos solo dije.
- Te amo, te amo mucho Viviana
- Yo también te amo a ti hermosa, te amo desde hace mucho – y nos dimos un beso tan tierno sentía tu respiración, el palpitar de tu corazón. Te sentía a ti
- Espero no haberte echo daño, realmente te sentí apretada
- Si lo sé – y te ruborizaste y te me hiciste tan tierna y hermosa que te di un beso en la frente
– Es que sabes… Aun soy virgen – Eso me sorprendió, claro que yo eso lo sospechaba, nunca me había dicho que ya no lo fuera, o comentado de sexo.
- Pero no tiene que darte pena corazón, sabes yo también lo soy – si, eso si que la sorprendió
- Pero ¿cómo es posible? Es decir, acabas de hacérmelo de una forma, como si ya lo hubieras hecho
- Eso fue porque te amo niña – no pudiste evitar sonreír, y abrazarme contra tu pecho
- Yo también te amo, y quiero que tu seas la primera persona con quien este, quiero perder la virginidad contigo y que tu la pierdas la conmigo, quiero estar contigo para siempre porque te amo.
Solo moví mi cabeza diciendo que si, nos besamos y nos abrazamos, pero ese día no paso nada más. Ese día solo dormí con ella, a su lado, abrazada a ella y diciéndole cuanto la amaba y me di cuenta que era la niña de mi vida.
------------------
Espero haber mejorado con este tercer relato, de antemano gracias por comentarios y por tomarse el tiempo de leerlo, gracias.
El curso termino (fueron solo dos semanas) a cada persona le asignaron su respectivo grupo y no quedamos juntas, así paso el primer semestre, fue y vino a gran velocidad. Antes de darme cuenta ya estaba en segundo, nuevos compañeros y nuevos maestros ; entonces te vi de nuevo, tan linda, quizás un poco mas delgada, pero igualmente hermosa.
Nos vimos y en tu mirada notaba que recordabas haberme visto, te dije hola, y respondiste al saludo con una gran sonrisa y un beso en la mejilla; quedé encantada, decidimos sentarnos juntas y empezó una mistad muy especial. Desde el primer día podíamos platicar de todo, yo te podía mirar por horas, tú me escuchabas siempre muy atenta.
Era una amistad demasiado linda, me encantaba abrazarte y tú te dejabas, nos mirábamos y parecía que nuestros ojos hablaban, había juego de manos yo queriendo sostenerlas siempre y tu haciendo como que las quitabas; en los descansos nos íbamos al pequeño jardín al lado del edificio, me recostaba sobre una piedra y tu siempre te sentabas entre mis piernas y te recostabas sobre mi, dejando que te abrazara o que jugara con tu cabello, más de una ocasión llegábamos tarde a clases o simplemente no entrabamos, al estar juntas el tiempo volaba.
A tus amigas se les hacia raro que pasaras tanto tiempo conmigo, te empezaron a cuestionar que si éramos amigas o algo mas, y entonces tu temor ganó y a la defensiva dijiste que solo amigas (aunque era cierto, pero estábamos a un paso de ser algo mas) y para convencerlas te alejaste de mi; ya no pasabas casi conmigo y hasta cambiaste el lugar donde te sentabas, todo fue tan rápido que prácticamente no me di cuenta cuando te perdí. Fueron momentos difíciles, trataba de hablar a solas contigo, pero siempre estabas con tus amigas quizás temías el estar a solas conmigo, pero el momento se dio.
Un día no entre a clases, tu al verme ausente te alejaste un poco de tus amigas y al final de clases te espere en el estacionamiento, cuando ibas a abrir la puerta te tome del brazo, te giré y solo dije:
-Necesito hablar contigo.
Tus ojos mostraban la sorpresa, pero no te negaste
-Esta bien, sube al auto vamos a mi departamento, estaremos mas tranquilas.
Ambas subimos al auto y emprendimos la partida, el camino se hizo eterno, ninguna hablaba y la tensión era demasiada. Llegamos a tu departamento, entraste primero y yo te seguía, realmente iba un poco enojada, pero todos mis enojos y barreras se derrumbaron en cuanto cerraste la puerta, te abrazaste a mi llorando y pidiendo perdón.
- Por favor perdóname, discúlpame tienes que comprenderme que para mi todo esto era nuevo.
-¿Pero de que hablas para mi también lo era, es decir, que era lo nuevo?
- Por favor no me hagas esto, tu sabes de lo que hablo, de lo que hay entre nosotras
- Oh, ¿existe un nosotras?
- ¿Que? – Tu rostro era de total confusión
- No hay un nosotras, nunca lo hubo, es decir si hubiera sido así no te hubieras alejado de mi en la forma en que lo hiciste, sin hablar conmigo.
- No entiendes, fue mucha presión, no es nada fácil para mí el darme cuenta de que...
- ¿De qué? ¿De qué te diste cuenta? – Pregunte interrumpiéndote- Por favor dilo, no te quedes callada ahora, por favor – te decía todo esto mientras te abrazaba y apartaba un mechón de cabello de tu rostro.
- Darme cuenta de esto – y en ese instante me besaste, fue algo increíble, tú me estabas besando, y lo hacías tan bien, tan lento, tan tierno, lleno de amor, de cariño.
Y ya no quise separarme de ti solo me aleje unos centímetros para mirarte a los ojos y entonces descubrir ese brillo, el mismo brillo que tu me decías que tenia yo cuando te miraba, y ahora te bese yo, un beso con el mismo amor pero con mas pasión, mas libre y tu me lo permitiste.
Te abrace por la cintura y te fui conduciendo a tu habitación (conocía perfectamente bien tu departamento pues había estado en el muchas veces) no deje de besarte en ningún momento; por el camino te saque tu blusa, tu me ayudaste en eso, y tu fuiste desabrochando los botones de la mía (como maldije el haberme puesto una blusa que se abotonaba pero a ti no te importo), la ropa fue cayendo al desabrochar tu pantalón y verlo caer mi corazón se acelero, yo llevaba falda así que fue mas sencillo; al entrar a tu recamara solo estábamos en ropa interior, y te veías tan hermosa.
- Quiero ser tuya - lo dijiste con un erotismo que casi me derrites
- ¿Estás segura? – lo dije llenándote de besos
- Mmmm claro que si, totalmente ¿y tu?
- Yo muero por estar contigo
Sonreíste al escuchar mi respuesta, fuiste hacia la cama y me llevaste tras de ti tomándome de la mano, te tumbaste sobre ella y yo sobre ti. Empecé besando tu cuello, de tu boca salían suspiros que eran interrumpidos por pequeños gemidos, fui bajando hasta llegar a tus pechos, y dejándolos desnudos pude contemplarlos eran perfectos, pequeños, erguidos al pasar mi lengua sobre tu pezón se puso duro automáticamente, entonces los llene de pequeños besos a ambos haciendo que te levantaras y me pidieras que no me detuviera.
Besándote fui bajando, y me detuve un minuto en tu ombligo tan bello, tras besarlo seguí descendiendo. Al llegar al borde de tu braga pude darme cuenta de tu excitación, con ese olor a mujer que ame en ti, lentamente fui bajando tus braguitas hasta quitarlas, el subir lo hice lento, besando tus pies, tus piernas, deteniéndome en tus ingles, escuchando tus gemidos.
-Por favor no pares, no pares ahora, por favor
Y no lo hice, cuando toque tu clítoris con mi lengua fue como si una corriente eléctrica recorriera todo tu cuerpo (y quizás fue así) y un hermoso ahhhmmmm salió de tus labios.
Ese primer contacto fue increíble, empecé a recorrer todo tu ser, mis labios de apoderaron de tu clítoris, lo chupaba, lo besaba, lo mamaba, y tu soltabas tantos flujos que pareciera estaban contenidos en ti.
- Si, así, así, sigue, sigue cariño por favor – decías todo esto entre jadeos, a los minutos te empezaste a mover de arriba abajo, hacia los lados
– Me corro, me corro, no pares por favor, hazme llegar hazme lle…. – en ese momento tus manos se posaron en mi cabeza, como no queriendo que me escapara.
Y no pensaba hacerlo. Te pusiste rígida y de tu interior se desbordo gran cantidad de placer reflejado en tus flujos, después de tu orgasmo (tu primer orgasmo conmigo) tu cuerpo se relajo y quedaste en la cama viéndote aun mas hermosa.
Subí hasta tus labios y te bese con toda la ternura que había en mí.
– Gracias – dijiste en ese momento, y con una mirada coqueta solo dije
– Aun no des las gracias, queda algo mas – y te sonreí.
Fue genial ver tu cara de sorpresa. Entonces descendí de nuevo sobre ti, llenando tu cuerpo de besos y caricias; y al llegar a tu centro de placer ya estaba de nuevo húmedo. Lentamente fui introduciendo mi dedo índice en ti, haciendo soltar un mmmmm que a mis oídos sonó demasiado erótico. Tu vagina se sentía realmente apretadita pero a la vez que podía entrar otro dedito en ti, entonces empecé a introducir el dedo medio, cuando ambos estaban dentro de ti empecé a moverlos muy lentamente, y unos instantes después lo hacia a gran velocidad.
Tú pedias que siguiera, que no me detuviera, sentí como tu interior apretaba mis dedos y me di cuenta que pronto te correrías de nuevo; entonces mi boca se dirigió a tu clítoris que clamaba ser atendido, y así mamándote y penetrándote sentí como te llego tu segundo orgasmo. Seguí moviendo mis dedos dentro de ti prolongando de este modo tu placer, cuando había pasado subí sobre ti, llenándote de besos y mirándote a los ojos solo dije.
- Te amo, te amo mucho Viviana
- Yo también te amo a ti hermosa, te amo desde hace mucho – y nos dimos un beso tan tierno sentía tu respiración, el palpitar de tu corazón. Te sentía a ti
- Espero no haberte echo daño, realmente te sentí apretada
- Si lo sé – y te ruborizaste y te me hiciste tan tierna y hermosa que te di un beso en la frente
– Es que sabes… Aun soy virgen – Eso me sorprendió, claro que yo eso lo sospechaba, nunca me había dicho que ya no lo fuera, o comentado de sexo.
- Pero no tiene que darte pena corazón, sabes yo también lo soy – si, eso si que la sorprendió
- Pero ¿cómo es posible? Es decir, acabas de hacérmelo de una forma, como si ya lo hubieras hecho
- Eso fue porque te amo niña – no pudiste evitar sonreír, y abrazarme contra tu pecho
- Yo también te amo, y quiero que tu seas la primera persona con quien este, quiero perder la virginidad contigo y que tu la pierdas la conmigo, quiero estar contigo para siempre porque te amo.
Solo moví mi cabeza diciendo que si, nos besamos y nos abrazamos, pero ese día no paso nada más. Ese día solo dormí con ella, a su lado, abrazada a ella y diciéndole cuanto la amaba y me di cuenta que era la niña de mi vida.
------------------
Espero haber mejorado con este tercer relato, de antemano gracias por comentarios y por tomarse el tiempo de leerlo, gracias.