Parker
05-07 2007, 01:21 AM
Un día, Alfonso llego en su camioneta al rancho vecino y le dijo al propietario:
- Oiga, Don Luis, fijese que cuatro de mis vacas están en celo y, como no tengo toro, se las traje para ver si el suyo las carga.
- ¡Claro, amigo! Pasele a la casa mientras el toro hace lo que tiene que hacer.
Cuando Alfonso se retiraba, pregunto:
- Como se si quedaron preñadas?
- Muy fácil -respondió el otro- Si amanecen echadas, es que si.
Al día siguiente regreso Alfonso con sus vacas, muy triste porque ninguna había quedado preñada.
- No se preocupe, amigo -le dijo Don Luis- Dejelas otra vez al toro.
Al día siguiente, ocurrió lo mismo, y al siguiente, y al otro...
Una mañana antes del alba, la esposa de Alfonso fue a despertarlo:
- Despierta viejo ¡Las vacas!
- ¿Qué, estan echadas?
- No, hombre. ¡Se subieron a la camioneta y están tocando el claxon!.
- Oiga, Don Luis, fijese que cuatro de mis vacas están en celo y, como no tengo toro, se las traje para ver si el suyo las carga.
- ¡Claro, amigo! Pasele a la casa mientras el toro hace lo que tiene que hacer.
Cuando Alfonso se retiraba, pregunto:
- Como se si quedaron preñadas?
- Muy fácil -respondió el otro- Si amanecen echadas, es que si.
Al día siguiente regreso Alfonso con sus vacas, muy triste porque ninguna había quedado preñada.
- No se preocupe, amigo -le dijo Don Luis- Dejelas otra vez al toro.
Al día siguiente, ocurrió lo mismo, y al siguiente, y al otro...
Una mañana antes del alba, la esposa de Alfonso fue a despertarlo:
- Despierta viejo ¡Las vacas!
- ¿Qué, estan echadas?
- No, hombre. ¡Se subieron a la camioneta y están tocando el claxon!.